Testimonio VDCJ

Compré los dos tomos, los veía muy gordos y leía en uno, luego en el otro, sin establecer un orden, a pesar de los primeros consejos que indican la conveniencia de seguir un orden progresivo.

Un buen día me encontré con las promesas y me dije: si esto es lo que prometen, al menos he de leerlo en orden y sin dejar ni una sola linea, meditando sus enseñanzas.

Así lo hice y acabé la primera vuelta y ahora voy por la cuarta y he de decir que cada vez que leo una página me parece nueva y ya no pienso en las promesas sino en el AMOR que Dios me tiene y los lazos que quiere establecer con cada uno;
ya no pido nada a cambio, solo amarle y corresponderle.

Dios mismo parece que se hizo dueño de mi y en cada página me dice algo directo al corazón.

Gracias al cielo por estos mensajes y por contar conmigo para estos tiempos.

Anónimo
Galicia.

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