Testimonio VDCJ

Lo que más me gustó fue la sencillez con la que cuentan lo más sublime de Dios y lo más espantoso del hombre, de su miseria.

Me llegó este libro como lo que es: una bendición de Dios al alma. Desde entonces no dejo de difundir esta grave advertencia de estos Cariñosos Corazones.

Anónimo.
Sevilla

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