La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús

La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús

Décima Instrucción: cread familias fuertes

El Demonio y la Triple Concupiscencia

Una de las características del demonio es su inteligencia: se adapta a los tiempos, a las circunstancias, intentando encontrar los resquicios, por los que colarse en cada corazón humano y en el corazón de las sociedades humanas a través de la familia, célula de la sociedad, y lo hace además de modo subrepticio, colándose poco a poco, sin que su presencia sea notada. ¡Ahí es cuando es más peligroso!

“Mirad, el demonio ha iniciado la batalla desde dentro, desde dentro de vosotros porque sabe que desde fuera no puede.

Desde fuera lo intentó antaño, moviendo todos los gobiernos materiales, y le plantasteis cara.

Mirad lo que ha hecho, y ha sido entrar en vuestros hogares y desde ahí, expandir su mundo de pecado y en contra de Dios.

Mirad que no lo hizo de lleno y de una vez, sino poco a poco”. [1]

Cabe destacar que, aunque los métodos del demonio puedan evolucionar, la esencia de los mismos se mantiene por los siglos y es que ya hace 2.000 años, Jesús abrió el camino para nosotros y justo antes de iniciar su ministerio público, el Espíritu le condujo al desierto, para entre otras cosas ser tentado por el diablo. Jesús, no olvidemos, es igual en todo a nosotros salvo en el pecado, y como verdadero hombre (además de verdadero Dios), el Padre no quiso escatimar para Él ninguno de los avatares a los que está abocada la naturaleza humana, entre ellos las tentaciones. Jesús se expuso a todos esos peligros en el desierto y venció, abriendo el camino, para que a partir de su resurrección podamos vencer con Él, las tentaciones. Podríamos decir que la primera batalla de la historia la ganó el demonio con la caída de nuestros primeros padres, la segunda Jesús.

Dice San Juan Pablo II, que las tentaciones tienen un orden. 

“Los relatos evangélicos describen las tentaciones de Jesús en el desierto haciendo referencia a la triple concupiscencia, que según la enseñanza de San Juan en su primera carta (I Jn 2,16), que constituye el estímulo del pecado: la concupiscencia de la carne, la de los ojos, la soberbia de la vida.”

Este orden es el que aparece mostrado en el Evangelio de San Lucas.[2] La táctica de la tentación es siempre la misma, el demonio ya sabe por dónde tentar. Comienza siempre por la sensualidad, por la materia.

La Virgen nos habla de cómo estas tentaciones han ido entrando de forma sutil y por este orden, en las familias.

“Primero entró con el hedonismo y la comodidad; el placer y la pereza; el buen comer, el buen beber, las adicciones de todo tipo. Todo el mundo sensual libre y a vuestra discreción, usando de él sin cortapisas y como queríais, como os dé la gana en cada momento.

Haciéndoos ver que “no es malo” y que “es humano” y que no usar de él es “reprimirlo” y causa mal psíquico.

Ahí entra por una vía que, si se le va abriendo, es muy peligrosa y causa estragos e incluso puede perder ya el alma sólo con eso. Nunca se conforma con “un poco” y luego quiere más. Pero sí engaña diciendo: “es sólo un poco, no pasa nada por un poco”.” [3]

La segunda tentación es “si me adoras, todo será tuyo”. Esas son las palabras que el diablo le dijo a Jesús. Un detalle de tremenda importancia, es que es una tentación condicional (si me adoras) y tiene un alto precio a pagar, como nos asegura la Virgen:

“Después de esto viene por la avaricia y el deseo de tener y tener. Trabajar y trabajar para tener.

Tener cosas, dinero, casas, coches, yates, regalos, joyas, vestidos, ungüentos y aceites, traducido en culto al cuerpo, imagen externa atrayente, como finalidad total en tu vida. Y en esa codicia y deseo de tener, el alma se pierde y se olvida de Dios.” [4]

Y finalmente, la tercera tentación. Es lo que San Juan denomina, soberbia de la vida.

“Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito:

A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.” [5]

Esta tentación está siempre presente en la historia de la humanidad. No olvidemos que la caída de Adán y la de Luzbel (el Ángel más bello e inteligente del paraíso), fue por un acto de soberbia, de desobediencia, el primer hombre y el ángel convertido después en demonio, decidieron seguir sus vidas, prescindiendo de Dios. La Virgen nos indica además, que en nuestra generación esta tentación ha llegado hasta el grado sumo:

“Y por último y al final, la soberbia. Cuando ya el hombre ha visto que ha conseguido todo eso por sus medios, piensa que no necesita de Dios y en lugar de seguir y buscar sus Leyes, se inventa las suyas. Y hace un Dios y una Ley de Dios a su medida. Llegando al grado sumo en el que nos encontramos ahora que, no contento con apañar su propia Ley a su vida, quiere cambiar la Iglesia y hacerla a su medida. “[6]

Y la Virgen va más allá, puesto que define la situación actual como Apostasía generalizada:

“Casos de estos se han dado en toda la historia de la Iglesia, pero la característica de esta época es que es generalizado. “[7]

La familia como centro del ataque del demonio

Hay una cierta tendencia en el hombre de mirar la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio[8] y siguiendo este modelo de comportamiento tienda a culpar de los males propios y de la sociedad, a “los de fuera”, ya sean personas o instituciones, sin caer en la cuenta, de que muchas veces, el origen de sus males, está dentro de sí mismo y del círculo más allegado, es decir su familia.

La Virgen nos indica que el demonio ataca principalmente a la familia, y la familia corrompida es la que incide sobre la Iglesia y los sacerdotes, terminando por afectar a todos los cimientos de la sociedad.

“Como veis, al demonio no le ha hecho falta atacaros desde afuera. Ve que es mejor y más efectivo hacerlo desde dentro.

Y esto empezó en los hogares. La familia es la célula de la sociedad. También la corrupción de la familia ha llegado a la Iglesia y ha hecho que mis ministros cambien de parecer y prediquen otra doctrina que no es la cristiana. Corrompidos por la familia.

Echáis la culpa a mis ministros de vuestro desvío, y Yo quiero que lo miréis desde vuestro interior.

Tantos matrimonios infieles a la Ley de Dios, que habéis dicho por activa y por pasiva que es una Ley incumplible, habéis convencido a mis sacerdotes de ello.

Y esto sólo es por vuestra pereza y sensualidad. Por vuestra codicia y por vuestra soberbia acuciante.

Primero entró en vosotros.

Y ahora, por eso os digo: ¡Sacadlo! ¡Expulsadlo! Expulsadlo de vuestras costumbres familiares. Expulsadlo de vuestro interior.

Si el demonio ve una familia fuerte, huirá corriendo.” [9]

Si pensáramos en las familias como en fichas de dominó, separadas a una cierta distancia (pequeña comparada con el tamaño de la ficha), quizás entenderíamos mejor lo que la Virgen trata de decirnos que ha ocurrido en el pueblo español: si cae una ficha, van cayendo todas, una a una por “efecto dominó”. El guardar las apariencias, ser señalados por el resto… hace que las familias vayan mundanizándose y como virus que se propaga por doquier, influyendo en la mundanización de otras familias cercanas, empezando por las más allegadas:

“El malo ha hecho estragos entre vosotros, españoles de bien. ¡Cuánta deserción de las filas! ¡Qué pocos se han mantenido en pie! Esos han sido la burla de sus comunidades. Comunidades donde antes se practicaba el bien y la virtud y estaban todos unidos y a una.

Es muy difícil para los de esa generación señalarse del resto, ya que la costumbre siempre ha sido ir todos a una, ayudarse y hacer lo que otros hacen.

También buscar un sacerdote que piense como tú, y hacer que diga lo que quieres, para luego decir que haces lo que él te dice.

Son costumbres desviadas del pueblo español.” [10]

 Jesús lanza un alegato de la familia, pero una familia según Dios, a semejanza de la Sagrada Familia de Nazaret:

“¡Oh, los que predican falsedades sobre la familia!

¡Nooo! ¡La familia no es eso! ¡La familia no es eso!

¡No es la relajación de costumbres! ¡No es la vanagloria mundana!, ¡no es el afán de dinero y de la prosperidad! La familia no es eso.

Y si no, que se lo digan a la Sagrada Familia.

Que vengan a Mí y que pregunten a mi Familia, ¿qué es la Sagrada Familia?

Porque la institución familiar es sagrada.

¡Ahora vienen los profanadores de la familia y le ponen la zarpa encima, aplastándola!” [11]

La entrada del demonio ha sido por la sensualidad (primera concupiscencia)

Decía al principio que el demonio es tanto más peligroso, cuanto más parece que no está actuando en nuestra vida. Es la tentación del fariseo, aquel que se consideraba justo y garante de la Ley de Dios, pero que en la práctica solo cumplía con la parte externa.

¿Qué es una familia fuerte?, se pregunta la Virgen:

“Querida Marga, y aquí te dirán: “No me hace falta que ella me lo diga, yo ya lo sé”.

Y Yo te digo, hijo mío: Pues no lo practicas. Escucha, pues quizá estás equivocado y es que no lo haces porque no lo conoces. Y si crees que ya lo haces, ve con Dios: en el camino nos encontraremos o en el día del juicio se verá tu final.

¡Qué miedo le da al demonio las familias fuertes!”

En verdad, el demonio siente pavor por las familias fuertes, y la familia fuerte por antonomasia es la Sagrada Familia, la familia donde mirarnos, donde buscar referencias y pautas de comportamiento. La Virgen que aplasta la cabeza de la serpiente, San José, terror de los demonios, y Jesús, el Redentor, que expulsaba los demonios por el dedo de Dios,[12] son el modelo al que deben mirar las familias cristianas si quieren desterrar a Satanás de sus vidas.

Pero, ¿cómo vivían la Virgen y San José esta primera tentación? La Virgen Pura e Inmaculada, antes, durante y después del parto, y San José un esposo casto, complemento perfecto para proteger y guardar la virginidad de María.

“María y José es el matrimonio casto por naturaleza, prefiguración del Sacramento del matrimonio que institucionalizaría Jesús. Por su naturaleza, elevaron todas las cosas a Dios.” [13]

Y es que el Evangelio es radical en cuanto al tema de la sensualidad, y se ha rebajado tanto el listón, que muchas personas y familias que se dicen cristianas, creen que tal y como está el patio afuera, con una “moral de mínimos”, muchas veces externa y de apariencia, ya cumplen con la Ley de Dios.

“Algunos se creen que por tener muchos hijos quedan excluidos de cumplir los Mandamientos.

No hijo, el tener muchos hijos no te exime de ellos. A veces son fruto de tu promiscuidad. ¿Qué tiene que ver la promiscuidad con el Evangelio? Aquel donde se dice: “Todo aquel que ha mirado a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio en su corazón”.

Cuida la mirada de deseo también con tu mujer, con tu marido.

El amor de esposos puro y casto, en el compartir una misma carne, es algo bello y hermoso que agrada a su Creador. Y por medio de ellos, se le alaba.

Que se sepa sujetar la carne, es algo santo y puro. Y esto no se consigue sino con periodos de abstinencia. Que son sanos y saludables.

Al igual que comer es bueno, pero no lo es el atracarse cuando os viene en gana. Moderad vuestro apetito también en las relaciones conyugales carnales.”[14]

A la pregunta de por qué empieza por aquí, la Virgen responde:

Porque es la vía de entrada del demonio en vuestros matrimonios y en vuestros hogares”. [15]

“Echad un vistazo, haced examen de conciencia auténtico ante la luz de Dios y veréis todo aquello que tenéis que apartar de vuestra vida, desde revistas impúdicas, vídeos, películas, imágenes, ropa propia, costumbres sensuales, palabras, conversaciones y chistes, amistades libertarias, en las que se comparten ratos de ocio desviado, como supuesto descanso.

Mamá, desciendes mucho. Es algo impuro y no debes estar aquí. Tú, la Pureza.

Déjame, pues soy vuestra Madre. ¿No he de bajar Yo a limpiaros, Yo, que os veo sucios? ¿He de dejar a mis hijos manchados con el vicio y la impureza?

Déjame que venga a limpiaros.

       Sí, Mamá.

La impureza familiar empieza en los propios cónyuges y mancha a sus hijos. Salpica siempre. Que no crean que ellos pueden vivir en la concesión de vicios impuros y eso no afecta a sus hijos.

Os digo que les afecta simplemente vuestra mirada. Los ojos impuros se captan siempre. Los ojos son el reflejo del alma y los niños se miran y crecen en los ojos de sus padres.

En la vida familiar se capta todo. No te puedes poner el traje de pureza que llevas a la calle.

Aquí estás con el traje de andar por casa, y en ése eres tú mismo, sin tapujos, sin caretas. Y eso es lo que ven y captan los tuyos, con los que convives.

Pueden desde fuera opinar de ti… pero en casa se sabe cómo tú verdaderamente eres.

Si eres impuro, llenarás de impureza tu hogar.

Y mancharás a los niños con ello. De lo que Dios te pedirá finalmente cuentas.

Si los esposos impiden la nueva vida que les envía Dios en su interior, eso aunque no se diga y no se hable, también se transmite a los suyos. Y los hijos crecerán con la idea de que traer niños al mundo es un horror. Luego entonces que ellos mismos hayan venido es una equivocación y algo malo que, de poderse haber evitado, se habría hecho.

Y luego esos niños crecen toda su vida con la idea de que su vida no merece haber existido y que no es algo bueno que existan.

Sentirán que lo mismo que no se ama a los posibles hijos, pues se evitaron, tampoco se les ama a ellos, o si se les tiene es por un fin meramente utilitarista: porque les proporcionan algún bien a los padres.

¿Has visto lo que causa no seguir la Ley de Dios en ti y en tu familia?

De ahí vienen los destrozos de los hogares.” [16]

La impureza lo mancha todo, pervierte las relaciones de los esposos y contamina a los hijos, sembrando en ellos una cizaña, que estigmatiza sus vidas y las corrompe por las malas costumbres de sus padres, para que ellos mismos de mayores, reproduzcan un modelo similar en sus propios hijos. La Virgen es clara al respecto:

¡Es vuestra piedra de toque! ¡Es por donde se os ha colado Satanás!”[17]

Y una vez que se ha colado Satanás por una rendija, entran el resto de pecados y las funestas consecuencias de los mismos:

“Y qué digamos de la pereza y sensualidad, la gula y los apetitos desordenados.

Eso es sólo un efecto de vivir en la impureza, la dejadez, la vida in-virtuosa, cuando no viciosa que termina en adiciones.

La bulimia, la anorexia, la drogadicción… Buscad la causa última y siempre viene de la impureza de unos padres. Los dos juntos o sólo uno de ellos. Los ojos de sensualidad y la educación dejada y poco cultivada, sin normas, sin leyes, sin entrega y sin amor”. [18]

 Ya Jesús en el Evangelio anticipa este problema y habla de “generación malvada” a los hombres de su tiempo. ¿Qué podría decir de nuestra generación actual?

“Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos en busca de reposo, pero no lo encuentra. Entonces piensa: ‘Me volveré a mi casa, de donde salí.’ Pero resulta que, al llegar, la encuentra desocupada, barrida y en orden.

Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio. Así le sucederá también a esta generación malvada.” [19]

Pero fijémonos en José y María, esos padres modelo, a los que los esposos deberían volver su mirada ¿Cómo influyeron en la educación de Jesús?

“Mi padre, san José: ése sí que fue un verdadero padre. Aprendí de él mi amor paternal hacia mis ovejas. El buen pastor. El padre bueno. El esposo atento. El verdadero “cabeza de familia”.

Miraos en san José, padres, si es que queréis ser un buen padre.

Y tú, como esposa y madre: mírate en la Virgen.

¿Qué haría Ella? ¿Crees tú que Ella devolvería mal por mal? ¿O estaría atenta para hacer el bien?

Míralos a ellos como si fuera Yo. Mírame a Mí en ellos. Y actúa con ellos como lo harías conmigo.” [20]

La avaricia del tener, (inmersa) en la vida familiar (segunda concupiscencia)

Vivimos en la sociedad del tener, donde lo que vales no es lo que eres, sino lo que tienes: dinero, bienes materiales, fama, prestigio, poder, apariencia… Esta ambición se ha instalado en todos los hogares, ha ido entrando desde todos los ámbitos, desvirtuando totalmente los valores sobre los que construir la familia y educar a los hijos.

Y aquí encontramos ejemplos para todos los gustos, que la Virgen va desgranando y explicando con sutileza, porque los tenemos tan asumidos a nivel social y familiar, que ya ni siquiera en muchos casos, los percibimos como raíz de un sinfín de problemas ulteriores.

¡Cuántos matrimonios rotos, cuantas familias desestructuradas por construir sobre cimientos falsos las relaciones conyugales y entre padres e hijos!

El tener como motor de la vida familiar los bienes materiales como fin último de nuestras acciones:

“Donde los padres lo primero que les ha importado es dar cosas materiales a sus hijos, olvidándose de las espirituales, olvidándose de la fe.” [21]

 Los criterios egoístas y materialistas a la hora de elegir pareja y de educar (o más bien dejar sin educar) a los hijos:

 “Donde, por ejemplo, a la hora de elegir cónyuge, elegir el que está mejor situado laboralmente, “porque es trabajador”, pero en donde no me ha importado que no sea religioso y en cuántos casos que ni siquiera tenga fe.

Como si la fe fuera un requisito de segundas antes de contraer matrimonio católico.

Pero, hijos, os casáis en la fe cristiana.

No casaros así entonces, si es que no tenéis fe, porque por lo menos no viviréis engañados sobre vuestro matrimonio, ni engañaréis a la sociedad ni a vuestros hijos.

Si no tenéis fe, no podéis vivir como si la tuvierais. Si veis que es algo importante para la vida, esforzaos por lograrla. Y si creéis que no lo es, vivid conforme vuestras creencias. No es lo vuestro casaros por la Iglesia.

Ahora Yo os digo: en la Iglesia está la verdad sobre el matrimonio. Si queréis vivir en verdad, acercaos a ella y a sus enseñanzas y vivir conforme ella.

Yo os llamo. Venid a Mí, a través de Mí.

Si para vosotros no es bueno vivir en fe juntamente a vuestros hijos, no les educaréis en fe, aunque les llevéis a un colegio católico. Eso causará más rechazo en ellos, pues les están enseñando algo que no se vive en casa.

¡Aunque tantos colegios que se dicen católicos no lo son!

Si para vosotros la vida material es lo importante, eso transmitiréis a vuestros hijos, y esos, los que de ellos logren nacer.

Hay un número de hijos asignado por Dios a cada padre. No tened ni más ni menos.

Esos padres o cónyuges que no tienen tiempo para los hijos ni para el otro porque tiene que procurarse tener y tener y tener cosas y más cosas.

¿Para qué?

A todo eso le llega la polilla y la herrumbre y se descompone.” [22]

El culto al cuerpo, el hedonismo, el afán por aparentar una imagen que no se es, la cultura del tatuaje y del piercing, del cambio de imagen para conseguir un efecto grotesco o chabacano, de la cirugía estética y los productos de belleza, para disimular o maquillar la edad, y seguir el mantra de “aparentar” menos años o incluso conformarnos con aparentar menos días, si nuestra economía no nos permite llegar a más.

“Lo mismo que tu cuerpo. Polvo eres y en polvo te convertirás. Y cuando resucites en ti no habrá nada de lo que te procuraste artificialmente.

Tu cuerpo es tu cuerpo tal y como te lo dio Dios. No cambies tu cuerpo. Es santo tal y como vino de Dios. Y a Él volverá ya sin ningún defecto en la Resurrección.

¿Por qué mutilarlo y modificarlo, si no es por salud y necesario?

Amaos a vosotros mismos y amaos con vuestro cuerpo.

Dejad a Dios que lo resucite tal y como Él lo pensó para ti.

No te erijas tú en Dios que modela tu propio cuerpo a su medida y capricho.” [23]

La Virgen, también habla del “tener”, pero enfocado según Dios y para ello, hay que cambiar el proyecto del mundo, por el proyecto del Evangelio, la entrada ancha que lleva a la perdición por el camino estrecho que lleva a la vida:

“Tener, tener”. Tener cosas, tener aspecto, tener prestigio, tener fama y apariencia. ¿Buscáis igual tener, pero para Dios, para dar a Dios?

Tener obras de amor, obras de piedad, obras de misericordia, de caridad.

Sacrificios. Crecer en las virtudes. Hábitos virtuosos. Adelantar en la santidad. Escuchar la Voz de Dios y acoplar tu vida a ella, no al revés. Vivir todo el día en presencia de Dios, pero porque habéis dedicado un rato en exclusiva a Él.

Y eso es lo que primeramente os habéis preocupado en tener: unión con Dios. Vida acorde sus mandatos. Buscar la Verdad que se encuentra en Él.

Eso, sin que habléis, se transmitirá a vuestros hijos.

Y hablando, habladles de la fe y del Amor de Dios y que esa es la finalidad de sus días: agradar a Dios. Y que eso busquen toda su vida como el bien preciado a poseer.

Aunque para ello tengan que perder todos los bienes de la tierra.

Vivid en austeridad.” [24]

 María también tiene palabras para los ricos, para aquellos que nadan en la abundancia y que han ocupado sus vidas dedicándose a acumular bienes.

La riqueza no es mala en sí misma, siempre y cuando no esté basada en la codicia y los bienes se compartan y se orienten a Dios. Jesús así lo expresaba:

Amo y alabo a esos ricos que no se encumbran en sus riquezas, sino que las ponen al servicio de los demás.” [25]

“¡Y no habéis pensado, los que tenéis mucho y en abundancia, que tenéis para compartir con los demás! ¡No para poseer y acumular! ¡No para crecer en prestigio social!

Hacéis muy bien los que lo dais para obras de caridad o para la Casa del Señor, su Iglesia.

Los que construís templos o dedicáis a él vuestras riquezas. Son para Dios. Para Dios el mayor honor. Las mejores ropas y los mejores adornos, fuera de la ostentación. Eso no lo quiere Dios. Un templo a nivel humano, sino un templo para adorarle a Él.

¿Dónde se puede ver que esté Dios si no lo cubres de Majestad, aun en la selva?

Aun en la selva, los mayores honores para Dios. En la sencillez de lo que tengáis, pero para adorar a Dios. Que se vea también con los sentidos que ahí está Él.

¿Aunque se mueran de hambre?

Dios se lo da a sus amigos mientras duermen.

Cuántos piensan, como Judas, que los honores no deben ir a Dios sino a los pobres… y a ellos también. “A Dios no, pero a mí sí”. “A mí los honores, pues soy ministro de Dios, soy su profeta o su apóstol, pero a Dios no… Lo de Dios mejor a los pobres, por mi medio. Y en el camino ya me quedaré yo con algo”.

¡Ah… hipócritas! ¡Pobrecillos falsos! Falsos apóstoles, falsos profetas, falsos ministros de Dios, que lo sois tan sólo de sí mismos.” [26]

 Y frente a este panorama actual de una familia perdida en un mar de estímulos y pasiones, que la desgarran en su interior, para hacer que adore a otros ídolos que no a su Dios, fijémonos de nuevo en la Sagrada Familia. Mientras las familias del mundo buscan la comodidad, el placer, la seguridad material… Dios Todopoderoso no escatimó medios (incluido el capricho de un gobernador que, en pleno embarazo de María, dictó un edicto de censo en Palestina[27]) para conseguir que su amado Hijo, naciera en la más estricta pobreza y desasimiento, después de que sus padres, con María encinta y a punto de dar a luz, tuvieran que desplazarse a Belén desde su sencilla y cómoda casita de Nazaret. Pero Jesús recibió gracias mayores que las que se pueden conseguir con bienes materiales:

“En lo humilde nací, nací en un Pesebre, rodeado de heno y estiércol, pero era para mi Padre la antesala del Cielo, porque estaba José, porque estaba María, y con su amor sincero propiciaron una cuna para su Salvador. Su Amor fue el que me dio el calor.”[28]

La soberbia de la vida (tercera Concupiscencia)

Entramos de lleno en la tercera concupiscencia, la más sutil y difícil de desmontar, pues se encuentra “embebida” en nuestros genes en forma de pecado original. Y es que, desde los albores de la humanidad, el hombre ha querido hacerse dios, ser como Dios. Cuando Adán y Eva engañados por la serpiente: “Es que Dios sabe muy bien que el día en que comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal”,[29] lo primero que hicieron fue ocultarse de Dios: “Te he oído andar por el jardín y he tenido miedo, porque estoy desnudo; por eso me he escondido.”[30]

Este ocultarse de Dios, es lo que nos explica la Virgen al hablar de la soberbia de la vida, la tercera tentación es prescindir de Dios.

“La soberbia de la vida. ¡Ah, cuánta vanagloria! Cuánto “querer saber”, cuánta curiosidad, pero no según Dios, no según sus Mandatos y lo que Él manda. ¿Qué haré con vosotros?

Habéis pensado que vuestro solo saber basta. Y habéis cerrado otras vías de conocimiento de Dios, incluidas la iluminativa por medio de la oración.

Pensáis que Dios no habla por la oración, porque vuestro conocimiento intelectual os ha astragado el intelecto del alma, de las cosas de Dios a través del alma.

Dios se comunica por el alma, se quiere comunicar a vuestra alma.

Pero “vosotros sabéis más”. “Sabéis más que Dios”.

Pues Dios os deja entonces merced vuestro intelecto equivocado, dañado por el pecado original y sin discernimiento por el Espíritu, ya que a Éste le habéis cerrado todo el paso.

No os quejéis luego de que andáis perdidos.

Os equivocaréis, si no queréis hacer paso en vuestra vida al Espíritu de Dios, ya que Éste se manifiesta ahora con más fuerza, pues os es necesario.”[31]

 Una vez que, por el conocimiento, por el trabajo propio, hemos conseguido llenar nuestro vacío existencial de bienes materiales, comodidades y saberes, Dios ya no tiene cabida en nuestra vida y allí donde no está el Espíritu de Dios para guiar nuestros pasos, el demonio irrumpe para llenar el vacío existente y hacer caer a la persona en error tras error, equivocación tras equivocación. Pero en muchos casos, lejos de asumir las consecuencias de los errores propios, el orgullo hace que le echemos la culpa a la sociedad, a los padres… e incluso que le pidamos cuentas a Dios de nuestra desgracia o de la desgracia provocada por los caminos errados de nuestros hijos, unos hijos sobre los que pesan los errores de los padres, muchas veces amplificados por el poder de convicción de la sociedad actual, que cada día que pasa está más y más alejada de Dios.

 “Soberbios y orgullosos, no necesitáis a Dios porque ya sabéis lo que hay que hacer.

Os veo llorando luego, en el transcurso de vuestra vida y con los avatares y acontecimientos que os pasan, porque no sabéis qué camino tomar y no escucháis a Dios o porque veis que os habéis equivocado al tomarlo, por sus consecuencias, y le pedís entonces cuentas a Dios.

En la “soberbia de la vida”, el hombre se cree Dios y sabe más que Dios y, como se equivoca, luego le pide cuentas a Dios. Le deja de oír por eso y sólo le recuperará si desanda el camino, se arrepiente y enmienda sus errores.

Cada error. Uno por uno.

Y eso sólo se consigue con mucho dolor y penitencia.

Cuando ve que sus hijos yerran, le echa la culpa a “la sociedad”. Total, el caso es no tener él ninguna y excluirse de esa responsabilidad.

En el error de los caminos que han tomado sus hijos, verá el suyo, puede ver el suyo, si quiere.

Es esto una gracia de Dios para la familia, una oportunidad de conversión.

Y cuanto antes se ataje, mejor.

¿Por qué, si sus padres eran los únicos jueces de sí mismos y del mundo y los únicos reyes y señores de todo, tienen que ser ellos distintos?

También utilizarán su soberbia y su sola razón. Y ésta les llevará a peores caminos aún que sus progenitores.”[32]

Y es verdad, ya nos lo decía la Virgen:

Todos los conflictos nacen en el seno de una familia”[33].

Pero Cristo murió por todos, su Redención es completa y abarca a todos los hombres, desde Adán, hasta el último hombre que pise la tierra, aunque en su libre albedrio, el hombre tiene que acogerse a ella.

“Y en este camino tan perdido, está la penitencia de toda la familia.

Recorredlo. Humillaos. Cambiad vuestra vida. Cambiad desde vuestros hábitos, a un cambio interior mayor. No hay nada imposible para Dios ni nadie sobre el que no tenga efecto su Redención.

Luchad. Conseguid la vida según el Espíritu, dejando según la carne y obedeciendo filialmente a Dios y a sus Mandatos. Sí, esos que están en vuestro interior, pero, si les habéis expulsado de él, buscadlos en aquello que manda la Santa Madre Iglesia Apostólica y Romana.

En ella se encuentra la Verdad.”[34]

 La esclavitud del gozar, tener y dominar con el conocimiento humano

Las tres concupiscencias dominan las estructuras sociales y familias en nuestra sociedad. Baste un ejemplo simbólico, pero que representa el trasfondo de todo esto.

Fijémonos en el coche moderno, símbolo de libertad para muchos, de poder de decisión y control para poder ir donde y cuando quiera a cualquier parte que desee. En él se unen el “gozar” (la famosa campaña de ¿te gusta conducir?), el tener (siempre buscando el último modelo) y el dominio del conocimiento (cada vez más avances y más sofisticados).

El coche, ya no es solo un medio que nos lleva fácilmente a un sitio, sino que nos avisa si no llevamos el cinturón de seguridad o si no hemos cerrado bien las puertas.

Nos ayuda a la hora de aparcar, e incluso ya aparca por nosotros.

Nos ayuda a la hora de conducir evitando obstáculos, e incluso ya conduce por nosotros.

Nos ayuda a saber cómo ir al sitio elegido usando el navegador.

El último avance, el definitivo, la apoteosis del conocimiento humano, será el coche que nos diga también dónde tenemos que ir (a través de un ordenador de silicio que nos hable con una agradable voz sintética). De este modo tendremos la completa libertad, nos montaremos en él y todo estará hecho, pero la libertad tiene un precio, y es que nos habremos convertido en esclavos absolutos de esa voz que nos dice dónde, cuándo y cómo tenemos que hacer las cosas. Y esa voz no es la voz del Espíritu de Dios, es la voz del propio hombre que ha diseñado todo prescindiendo de Dios, en definitiva es la voz del diablo.

La Sagrada Familia como modelo

Jesús nos llama a construir sobre la base y el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret, imitando a María, emulando a San José:

“Yo era “La Llena de Gracia”,[35] la que estaba llena del Espíritu Santo. Yo hice feliz y dichoso a José. Yo colmé de mis atenciones y mi amor a Jesús. Y Yo me di a todos los hombres, y aún continúo.

Eso lo pude hacer porque fui la Esposa del Espíritu Santo. Y Él se me comunicó en plenitud para que pudiera darlo a los demás y para que pudiera hacer feliz a tanta gente. Para que pudiera ser Madre y Virgen. Casta y Pura y Ardiente Esposa y Madre entregada. Madre de todos los hombres. Madre de la humanidad.”[36]

 “Mi padre san José… Yo le amé en la tierra como a un auténtico padre. Y en el Cielo disfruta de un puesto de preferencia a mi lado. Pero está como en la tierra; como en un segundo plano. Yo le amo. Y le amo por todo lo que dedicó al Verbo Encarnado, por su fe, por su pureza, mansedumbre de corazón y caridad. ¡Oh, si muchos fuerais como san José…!

Echo de menos en la tierra otros san José. San José era sólo hombre, era sólo hombre… no lo olvidéis.”[37]

Incluso entre los que nos autodenominamos cristianos practicantes, se han colado las tres tentaciones y bajo una apariencia externa de “pulcritud” y servicio a Dios (ayuno y rezo incluido), hemos creado familias siguiendo nuestros propios criterios, que en muchos casos, son los criterios del mundo.

“Que, a quien llamo, nada más que le llamo, se siente rápidamente con el poder, y cual “espada de luz”, coge y empieza a blandirla destrozando todo. No espera. No escucha. No oye. No atiende. Él mismo se inventa la misión, y para él actúa. No para Dios.

Y esos son “mis vencedores”, los que están a mi servicio por medio de María: unos incrédulos soberbios que, onerosos y ostentosos, sólo quieren hacerse ver a sí mismos.

¡¿Que me creen?! ¿¡A Mí!? Creen a sí mismos, a su soberbia y a su Serpiente.

¿Que rezan? Puede ser, puede ser que recen…

¿Que ayunan? Puede ser, puede ser, sí…

No es ése sólo el distintivo del cristiano. Los fariseos también rezaban y ayunaban, y estaban lejos de Mí.

Que el distintivo del cristiano es la humildad y la sencillez, por medio de María.

¿Que no sabéis cómo? Mirad a María. ¡Mirad a María! Imitad en Ella todas sus virtudes. Todas sus virtudes.

Y en familia, imitad las virtudes domésticas de la Sagrada Familia.

Es así como Yo podré venir a Reinar.

Mientras los corazones no estén sometidos a María y las familias no a la Sagrada Familia, Yo no podré venir a reinar, ni en los corazones, ni en las familias, ni en la sociedad.

Hay algunos que sí, que se ponen rápido la medalla de “familias consagradas”, de “corazones consagrados”. ¿En serio? ¿En serio lo estáis? ¿Podré venir Yo, y con mi Lupa de Amor, miraros y observar lo que hay verdaderamente dentro?

Cuando mire y observe, ¿podré ver amor? ¿O más bien veré pecado, dinero, soberbia y vanagloria, poderes mundanos, vanidad y pereza para las cosas de Dios?

¿Qué Corazón mío y de mi Madre es ése? ¿Qué familia consagrada es ésa?”[38]

 Volvamos de nuevo los ojos a la Sagrada Familia de Nazaret y cambiemos nuestros modelos de familia por lo que ellos representan, tal y como nos decía la Virgen:

“Sí, “el padre ha muerto”.[39] Poned fijos los ojos en san José, padre, para saber lo que tenéis que hacer, cómo os debéis comportar. Basad vuestra unidad (familiar) en la Sagrada Familia y en la Trinidad. Poned todos vuestros anhelos en el Corazón de Jesús.

Defended a la infancia. Amad y engendrad a vuestros hijos, cuidadlos, educadlos. Formadlos para futuros pobladores del Cielo.”[40]

Y para finalizar, Jesús explica en un maravilloso relato, cómo fue la vida de la Sagrada Familia, cómo vivieron José y María su experiencia de amor casto y puro.

“¿Por qué José y María comprendieron al punto lo que se requería de ellos? Porque eran personas que vivían en un permanente estado de gracia. No pecaban.

El pecado os ofusca el horizonte, os nubla la vista. El pecado es el que os hace no poder oír a Dios. Si una persona vive en gracia comprende al punto qué es lo que el Señor requiere de ella.

Puede haber tentaciones. También ellos las tuvieron. La de la duda, la de la falta de fe. Pero nunca hizo mella en ellos. Pasó como un nubarrón, sin mancharles, porque sopló suave la brisa del Espíritu y lo deshizo todo. No podían hacer mella en ellos, pues viven de fe; es en Jesucristo en quien han puesto toda su confianza. El camino también se les hizo duro, muy duro, pero su fe y su amor, su esperanza perduró siempre y les hizo salir vencedores de todas las pruebas. Que las tuvieron.

 ¿O crees que por ser los padres de Dios, Dios les colocó en un palacio y les regaló abundantemente de sus dones materiales? No: vil pesebre, vil polvo del camino, y sudores, y quehaceres, trabajo, mucho trabajo…, pero ellos siempre: oración, dedicación a Dios, confianza en Él, amor a Dios y a sus enemigos, alegría y plenitud de la vida interior. No abundancia de la vida exterior, sino plenitud en su interior.

Porque supieron vivir siempre en gracia y amarrados sus corazones al que es el Amor. Y Dios les regaló de sus dones sobrenaturales. ¿O creéis que no gozarían de dones místicos? Sí. Llevados con naturalidad y sencillez dentro de una vida en el mundo; pero gozaban de una unión excelsa con Dios.

Ellos siempre perseveraron. Esto es lo que quiero que conozcáis, que perseveraron en sus dones en la estrechez, en la calamidad, perseveraron en los gozos y las alegrías, perseveraron y mantuvieron la fe, el amor y la caridad, la esperanza y el temor. Los dones del Espíritu Santo. Las virtudes teologales y cardinales. Y Dios les regaló con todos sus dones, ¡cómo no! Y llevaron una vida plena en Gracia y favor de Dios. ¡Plenitud de gracia! ¿Sabéis vosotros lo que es eso?

Perseverar hasta el fin en la gracia y el favor de Dios otorgado. ¡Oh! ¡Almas que perseveráis! ¡Qué gratas le sois a vuestro Dios! ¡Almas que perseveráis! ¡Perseverad!, ¡perseverad! Junto a José y María, en la Sagrada Familia. Perseverad en sus dones. Ellos, con esta realidad que tenían tan llena de pobreza, hicieron riquezas y maravillas para Dios. Supieron ser fieles servidores. Nunca se apartaron de Él.

Y nunca dudaron del camino a seguir. Dios siempre se lo iba mostrando en la oración. Vivían un clima de permanente unión con Dios. Así nunca se sentían perdidos ni sin saber qué decisión tomar, qué hacer. Siempre sabían cuál era la Voluntad de Dios en sus vidas. Dios siempre lo dice. Dios no se contenta ocultando su Voluntad. Él siempre quiere que su Voluntad permanezca clara y diáfana para vosotros.

¿Por qué a veces no sabéis cuál es la Voluntad de Dios? Primero, porque no vivís en gracia. Luego, porque no perseveráis en la oración. Y después, porque no tenéis fe, esperanza y caridad.” [41]

Cerremos los ojos y contemplemos a la Sagrada Familia en su arduo y apresurado viaje a Belén, maravillémonos con el nacimiento de Jesús en extrema pobreza y sencillez, recorramos con ellos el largo camino a Egipto por el desierto, pasando frio, calor en su huida a una tierra extraña, vivamos en la casita de Nazaret su hogar, compartamos el trabajo de sol a sol de San José como carpintero y la vida en familia, humilde y oculta a los ojos de los hombres, pero llena de vida y riqueza interior a los ojos de Dios. Y en esta contemplación… Aprendamos a vivir según el Evangelio que ellos supieron hacer vida en la familia que formaron.

[1] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[2] Cfr. Lc 4, 1-13

[3] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[4] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[5] Cfr. Lc 4, 10-11

[6] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[7] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[8] Cfr. Mt 7, 3

[9] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[10] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[11] Mensaje de Jesús del 18-12-2009

[12] Cfr. Lc 11, 20

[13] Mensaje de Jesús del 17-05-2012

[14] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020.

[15] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[16] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[17] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020.

[18] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[19] Cfr. Mt 12, 43-45

[20] Mensaje de Jesús del 19-03-2009

[21] Mensaje de Jesús del 19-03-2009

[22] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[23] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[24] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[25] Mensaje de Jesús del 12-05-2015

[26] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[27] Cfr. Lc 2, 1-2

[28] Mensaje de Jesús del 26-10-2000

[29] Cfr. Gn 3, 5

[30] Cfr. Gn 3, 10

[31] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[32] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[33] Mensaje de la Virgen del 21-04-2015

[34] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[35] Cfr. Lc 1,28.

[36] Mensaje de la Virgen del 23-03-2012

[37] Mensaje de Jesús del 19-03-2004

[38] Mensaje de Jesús del 30-12-2015

[39] Ha salido un libro interesante “El eclipse del padre”. De la figura paterna en nuestra sociedad.

[40] Mensaje de la Virgen del 18-07-2003

[41] Mensaje de Jesús del 14-08-2003

Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

Mensaje de la Virgen 28_11_2020

Virgen:

Escúchame, Marga, que quiero instruirte.

Tantas cosas decirte, Amada Marga, tú que me escuchas.

Mamá, aquí estoy. Perdona mi inutilidad.

El Señor ve. Ve lo que vales, y si Él, que te conoce te ha elegido, confía en Él y no pienses que no puedes. Podrás, porque Él te ha elegido. Podrás, porque Él te capacitará.

Sí. Voy. Dime. Dime, Mamá.

Como una verdadera Madre Yo te instruyo. Estoy para cada pequeña cosa que necesitas. Estoy a tu lado.

(En la generación anterior a la tuya) la confusión entró en sus vidas.

Hay algunos (de esa generación), que frente a tanto avatar diverso y obtuso de su vida, hoy están a favor de la eutanasia y el aborto, siendo en su juventud fieles y fervorosos cristianos.

El malo ha hecho estragos entre vosotros, españoles de bien. ¡Cuánta deserción de las filas! ¡Qué pocos se han mantenido en pie! Esos han sido la burla de sus comunidades. Comunidades donde antes se practicaba el bien y la virtud y estaban todos unidos y a una. Es muy difícil para los de esa generación señalarse del resto, ya que la costumbre siempre ha sido ir todos a una, ayudarse y hacer lo que otros hacen. También buscar un sacerdote que piense como tú, y hacer que diga lo que quieres, para luego decir que haces lo que él te dice.

Son costumbres desviadas del pueblo español. Tú no eres más que hija de tu tiempo y con las circunstancias normales de tu tiempo, suscitada por Dios en medio de ellas para una gran misión ad gentes que excede por completo todas tus posibilidades.

No luchéis con las armas de la guerra material, luchar con las espirituales y haceros fuertes ahí.

Mirad, el demonio ha iniciado la batalla desde dentro, desde dentro de vosotros porque sabe que desde fuera no puede.

Desde fuera lo intentó antaño, moviendo todos los gobiernos materiales, y le plantasteis cara.

Mirad lo que ha hecho, y ha sido entrar en vuestros hogares y desde ahí, expandir su mundo de pecado y en contra de Dios.

Mirad que no lo hizo de lleno y de una vez, sino poco a poco.

Primero entró con el hedonismo y la comodidad. El placer y la pereza. El buen comer, el buen beber, las adicciones de todo tipo. Todo el mundo sensual libre y a vuestra discreción, usando de él sin cortapisas y como queríais, como se os dé la gana en cada momento.

Haciéndoos ver que “no es malo” y que “es humano” y que no usar de él es “reprimirlo” y causa mal psíquico.

Ahí entra por una vía que, si se le va abriendo, es muy peligrosa y causa estragos e incluso puede perder ya el alma sólo con eso. Nunca se conforma con “un poco” y luego quiere más. Pero sí engaña diciendo: “es sólo un poco, no pasa nada por un poco”.

Después de esto viene por la avaricia y el deseo de tener y tener. Trabajar y trabajar para tener.

Tener cosas, dinero, casas, coches, yates, regalos, joyas, vestidos, ungüentos y aceites, traducido en culto al cuerpo, imagen externa atrayente, como finalidad total en tu vida. Y en esa codicia y deseo de tener, el alma se pierde y se olvida de Dios.

Y por último y al final, la soberbia. Cuando ya el hombre ha visto que ha conseguido todo eso por sus medios, piensa que no necesita de Dios y en lugar de seguir y buscar sus Leyes, se inventa las suyas. Y hace un Dios y una Ley de Dios a su medida. Llegando al grado sumo en el que nos encontramos ahora que, no contento con apañar su propia Ley a su vida, quiere cambiar la Iglesia y hacerla a su medida.

Casos de estos se han dado en toda la historia de la Iglesia, pero la característica de esta época es que es generalizado.

Como veis, al demonio no le ha hecho falta atacaros desde afuera. Ve que es mejor y más efectivo hacerlo desde dentro.

Y esto empezó en los hogares. La familia es la célula de la sociedad. También la corrupción de la familia ha llegado a la Iglesia y ha hecho que mis ministros cambien de parecer y prediquen otra doctrina que no es la cristiana. Corrompidos por la familia.

Echáis la culpa a mis ministros de vuestro desvío, y Yo quiero que lo miréis desde vuestro interior.

Tantos matrimonios infieles a la Ley de Dios, que habéis dicho por activa y por pasiva que es una Ley incumplible, habéis convencido a mis sacerdotes de ello.

Y esto sólo es por vuestra pereza y sensualidad. Por vuestra codicia y por vuestra soberbia acuciante.

Primero entró en vosotros.

Y ahora, por eso os digo: ¡Sacadlo! ¡Expulsadlo! Expulsadlo de vuestras costumbres familiares. Expulsadlo de vuestro interior.

Si el demonio ve una familia fuerte, huirá corriendo.

¿Qué es una familia fuerte?

Querida Marga, y aquí te dirán: “No me hace falta que ella me lo diga, yo ya lo sé”. Y Yo te digo, hijo mío: Pues no lo practicas. Escucha, pues quizá estás equivocado y es que no lo haces porque no lo conoces. Y si crees que ya lo haces, ve con Dios, en el camino nos encontraremos o en el día del juicio se verá tu final.

¡Qué miedo le da al demonio las familias fuertes!

Algunos se creen que por tener muchos hijos quedan excluidos de cumplir los Mandamientos.

No hijo, el tener muchos hijos no te exime de ellos. A veces son fruto de tu promiscuidad. ¿Qué tiene que ver la promiscuidad con el Evangelio? Aquel donde se dice: “Todo aquel que ha mirado a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio en su corazón”.

Cuida la mirada de deseo también con tu mujer, con tu marido.

El amor de esposos puro y casto, en el compartir una misma carne, es algo bello y hermoso que agrada a su Creador. Y por medio de ellos, se le alaba.

Que se sepa sujetar la carne, es algo santo y puro. Y esto no se consigue sino con periodos de abstinencia. Que son sanos y saludables.

Al igual que comer es bueno, pero no lo es el atracarse cuando os viene en gana. Moderad vuestro apetito también en las relaciones conyugales carnales.

¿Y por qué empiezo por aquí?

Porque es la vía de entrada del demonio en vuestros matrimonios y en vuestros hogares.

Echad un vistazo, haced examen de conciencia auténtico ante la luz de Dios y veréis todo aquello que tenéis que apartar de vuestra vida, desde revistas impúdicas, vídeos, películas, imágenes, ropa propia, costumbres sensuales, palabras, conversaciones y chistes, amistades libertarias, en las que se comparten ratos de ocio desviado, como supuesto descanso.

Mamá, desciendes mucho. Es algo impuro y no debes estar aquí. Tú, la Pureza.

Déjame, pues soy vuestra Madre. ¿No he de bajar Yo a limpiaros, Yo, que os veo sucios? ¿He de dejar a mis hijos manchados con el vicio y la impureza?

Déjame que venga a limpiaros.

Sí, Mamá.

La impureza familiar empieza en los propios cónyuges y mancha a sus hijos. Salpica siempre. Que no crean que ellos pueden vivir en la concesión de vicios impuros y eso no afecta a sus hijos.

Os digo que les afecta simplemente vuestra mirada. Los ojos impuros se captan siempre. Los ojos son el reflejo del alma y los niños se miran y crecen en los ojos de sus padres.

En la vida familiar se capta todo. No te puedes poner el traje de pureza que llevas a la calle. Aquí estás con el traje de andar por casa, y en ése eres tú mismo, sin tapujos, sin caretas. Y eso es lo que ven y captan los tuyos, con los que convives.

Pueden desde fuera opinar de ti… pero en casa se sabe cómo tú verdaderamente eres.

Si eres impuro, llenarás de impureza tu hogar.

Y mancharás a los niños con ello. De lo que Dios te pedirá finalmente cuentas.

Si los esposos impiden la nueva vida que les envía Dios en su interior, eso aunque no se diga y no se hable, también se transmite a los suyos. Y los hijos crecerán con la idea de que traer niños al mundo es un horror. Luego entonces que ellos mismos hayan venido es una equivocación y algo malo que, de poderse haber evitado, se habría hecho.

Y luego esos niños crecen toda su vida con la idea de que su vida no merece haber existido y que no es algo bueno que existan.

Sentirán que lo mismo que no se ama a los posibles hijos, pues se evitaron, tampoco se les ama a ellos, o si se les tiene es por un fin meramente utilitarista: porque les proporcionan algún bien a los padres.

¡Oh, Dios mío!

¿Has visto lo que causa no seguir la Ley de Dios en ti y en tu familia?

De ahí vienen los destrozos de los hogares.

Oh, Dios mío, y sólo estás con este tema.

¡Y tantas cosas te diría con este tema! Pero bástate las que te digo, pues debes continuar y hoy quiero decirte todas las referidas a la familia.

¡Es vuestra piedra de toque! ¡Es por donde se os ha colado Satanás!

Y qué digamos de la pereza y sensualidad, la gula y los apetitos desordenados. Eso es sólo un efecto de vivir en la impureza, la dejadez, la vida in-virtuosa, cuando no viciosa que termina en adiciones.

La bulimia, la anorexia, la drogadicción… buscad la causa última y siempre viene de la impureza de unos padres. Los dos juntos o sólo uno de ellos. Los ojos de sensualidad y la educación dejada y poco cultivada, sin normas, sin leyes, sin entrega y sin amor.

La avaricia del tener, (inmersa) en la vida familiar.

Donde los padres lo primero que les ha importado es dar cosas materiales a sus hijos, olvidándose de las espirituales, olvidándose de la fe.

Donde, por ejemplo, a la hora de elegir cónyuge, elegir el que está mejor situado laboralmente, “porque es trabajador”, pero en donde no me ha importado que no sea religioso y en cuántos casos que ni siquiera tenga fe.

Como si la fe fuera un requisito de segundas antes de contraer matrimonio católico.

Pero hijos, os casáis en la fe cristiana.

No casaros así entonces, si es que no tenéis fe, porque por lo menos no viviréis engañados sobre vuestro matrimonio, ni engañaréis a la sociedad ni a vuestros hijos.

Si no tenéis fe, no podéis vivir como si la tuvierais. Si veis que es algo importante para la vida, esforzaos por lograrla. Y si creéis que no lo es, vivid conforme vuestras creencias. No es lo vuestro casaros por la Iglesia.

Ahora Yo os digo: en la Iglesia está la Verdad sobre el matrimonio. Si queréis vivir en Verdad, acercaos a ella y a sus enseñanzas y vivir conforme ella.

Yo os llamo. Venid a Mí, a través de Mí.

Si para vosotros no es bueno vivir en fe, juntamente a vuestros hijos no les educaréis en fe, aunque les llevéis a un colegio católico. Eso causará más rechazo en ellos, pues les están enseñando algo que no se vive en casa.

¡Aunque tantos colegios que se dicen católicos no lo son!

Si para vosotros la vida material es lo importante, eso transmitiréis a vuestros hijos, y esos, los que de ellos logren nacer.

Hay un número de hijos asignado por Dios a cada padre. No tened ni más ni menos.

Esos padres o cónyuges que no tienen tiempo para los hijos ni para el otro porque tiene que procurarse tener y tener y tener cosas y más cosas.

¿Para qué?

A todo eso le llega la polilla y la herrumbre y se descompone.

Lo mismo que tu cuerpo. Polvo eres y en polvo te convertirás. Y cuando resucites en ti no habrá nada de lo que te procuraste artificialmente.

Tu cuerpo es tu cuerpo tal y como te lo dio Dios. No cambies tu cuerpo. Es santo tal y como vino de Dios. Y a Él volverá ya sin ningún defecto en la Resurrección.

¿Por qué mutilarlo y modificarlo, si no es por salud y necesario? Amaos a vosotros mismos y amaos con vuestro cuerpo.

Dejad a Dios que lo resucite tal y como Él lo pensó para ti.

No te erijas tú en Dios que modela tu propio cuerpo a su medida y capricho. “Tener, tener”. Tener cosas, tener aspecto, tener prestigio, tener fama y apariencia. ¿Buscáis igual tener, pero para Dios, para dar a Dios?

Tener obras de Amor, obras de piedad, obras de misericordia, de caridad.

Sacrificios. Crecer en las virtudes. Hábitos virtuosos. Adelantar en la santidad. Escuchar la Voz de Dios y acoplar tu vida a ella, no al revés. Vivir todo el día en presencia de Dios, pero porque habéis dedicado un rato en exclusiva a Él.

Y eso es lo que primeramente os habéis preocupado en tener: unión con Dios. Vida acorde sus mandatos. Buscar la Verdad que se encuentra en Él.

Eso, sin que habléis, se transmitirá a vuestros hijos.

Y hablando, habladles de la fe y del Amor de Dios y que esa es la finalidad de sus días: agradar a Dios. Y que eso busquen toda su vida como el bien preciado a poseer.

Aunque para ello tengan que perder todos los bienes de la tierra.

Vivid en austeridad.

¡Y no habéis pensado, los que tenéis mucho y en abundancia, que tenéis para compartir con los demás! ¡No para poseer y acumular! ¡No para crecer en prestigio social!

Hacéis muy bien los que lo dais para obras de caridad o para la Casa del Señor, su Iglesia. Los que construís templos o dedicáis a él vuestras riquezas. Son para Dios. Para Dios el mayor honor. Las mejores ropas y los mejores adornos, fuera de la ostentación. Eso no lo quiere Dios. Un Templo a nivel humano, sino un Templo para adorarle a Él.

¿Dónde se puede ver que esté Dios si no lo cubres de Majestad, aún en la selva?

Aún en la selva, los mayores honores para Dios. En la sencillez de lo que tengáis, pero para adorar a Dios. Que se vea también con los sentidos que ahí está Él.

¿Aunque se mueran de hambre?

Dios se lo da a sus amigos mientras duermen.

Cuántos piensan, como Judas, que los honores no deben ir a Dios sino a los pobres… y a ellos también. “A Dios no, pero a mí sí”. “A mí los honores, pues soy ministro de Dios, soy su profeta o su apóstol, pero a Dios no… Lo de Dios mejor a los pobres, por mi medio. Y en el camino ya me quedaré yo con algo”.

¡Ah… hipócritas! ¡Pobrecillos falsos! Falsos apóstoles, falsos profetas, falsos ministros de Dios, que lo sois tan sólo de sí mismos.

Ten cuidado, Marga, con esta tentación. Tú también puedes caer. Tú dalo todo para Dios y para los pobres. Para ti lo justo y necesario como tu salario de profeta. Para Dios y las almas todo lo demás.

Por eso aquí, hija mía, te viene un Altar, te viene un Sagrario, te viene una Custodia y unas imágenes dignas de Dios. Primero le hacemos su Capilla. ¡Antes que nada! Antes que nada.

La soberbia de la vida. ¡Ah, cuánta vanagloria! Cuánto “querer saber”, cuánta curiosidad, pero no según Dios, no según sus Mandatos y lo que Él manda. ¿Qué haré con vosotros?

Habéis pensado que vuestro sólo saber, basta. Y habéis cerrado otras vías de conocimiento de Dios, incluidas la iluminativa por medio de la oración.

Pensáis que Dios no habla por la oración, porque vuestro conocimiento intelectual os ha astragado el intelecto del alma, de las cosas de Dios a través del alma.

Dios se comunica por el alma, se quiere comunicar a vuestra alma.

Pero “vosotros sabéis más”. “Sabéis más que Dios”. Pues Dios os deja entonces merced vuestro intelecto equivocado, dañado por el pecado original y sin discernimiento por el Espíritu, ya que a éste le habéis cerrado todo el paso.

No os quejéis luego de que andáis perdidos.

Os equivocaréis, si no queréis hacer paso en vuestra vida al Espíritu de Dios, ya que éste se manifiesta ahora con más fuerza, pues os es necesario.

Soberbios y orgullosos, no necesitáis a Dios porque ya sabéis lo que hay que hacer.

Os veo llorando luego, en el transcurso de vuestra vida y con los avatares y acontecimientos que os pasan, porque no sabéis qué camino tomar y no escucháis a Dios o porque veis que os habéis equivocado al tomarlo, por sus consecuencias, y le pedís entonces cuentas a Dios.

En la “soberbia de la vida”, el hombre se cree Dios y sabe más que Dios y como se equivoca, luego le pide cuentas a Dios. Le deja de oír por eso y sólo le recuperará si desanda el camino, se arrepiente y enmienda sus errores.

Cada error. Uno por uno.

Y eso sólo se consigue con mucho dolor y penitencia.

Cuando ve que sus hijos yerran, le echa la culpa a “la sociedad”. Total, el caso es no tener él ninguna y excluirse de esa responsabilidad.

En el error de los caminos que han tomado sus hijos, verá el suyo, puede ver el suyo, si quiere.

Es esto una Gracia de Dios para la familia, una oportunidad de conversión.

Y cuanto antes se ataje, mejor.

¿Por qué si sus padres eran los únicos jueces de sí mismos y del mundo y los únicos reyes y señores de todo, tienen que ser ellos distintos?

También utilizarán su soberbia y su sola razón. Y ésta les llevará a peores caminos aún que sus progenitores.

Y en este camino tan perdido, está la penitencia de toda la familia.

Recorredlo. Humillaos. Cambiad vuestra vida. Cambiad desde vuestros hábitos, a un cambio interior mayor.

No hay nada imposible para Dios ni nadie sobre el que no tenga efecto su Redención.

Luchad. Conseguid la vida según el Espíritu, dejando según la carne y obedeciendo filialmente a Dios y a sus Mandatos. Sí, esos que están en vuestro interior, pero si les habéis expulsado de él, buscadlos en aquello que manda la Santa Madre Iglesia Apostólica y Romana.

En ella se encuentra la Verdad.

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Requisitos y Promesas

Consagraciones Eucarísticas (7)

Requisitos

La puede hacer todo el que quiera, pero hacen falta estos requisitos:

  • Que haya leído enteros los cuatro libros de la VDCJ y trate de ponerlos en práctica.
  • Que se crea llamado a vivir la VDCJ.
  • Que se sienta impulsado por el Espíritu Santo a hacerla.

No obstante, aunque cada alma es libre de decidir hacer la Consagración, es conveniente meditarlo bien a la luz de la Palabra de Dios.

« ¿Quién de vosotros, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos y ver si tiene para acabarla? De lo contrario, si resulta que ha puesto los cimientos de la obra y no ha podido terminarla, todos los que lo vean se pondrán a burlarse de él, y dirán: ‘Éste comenzó a edificar y no pudo terminar.’ » [1]

 Hacer una Consagración es una cosa muy seria. Antes hay que meditarlo bien.

« Consagraos a Mí, sí, ¡pero en el espíritu!, en espíritu y en verdad, no con falsa palabrería, retórica y letra al fin que, impresa en un papel, no significa nada para Mí. Yo quisiera que cada uno grabara en su corazón las letras de las Consagraciones que me leéis públicamente ¡a fuego! y las cumpliera, so pena de perder su propia vida para no saltarse ni una sola de sus promesas.

Yo me inmolo por vosotros en fidelidad para los siglos. Pido esto de vosotros.

Esta Devoción no es como aprenderse una serie de fórmulas y recitarlas de carrera.

Que nadie se engañe, no engañéis. Yo os abro mi Corazón, me desgarro por vosotros.

Esta Devoción es para los que están dispuestos a derramar la última gota de su sangre por el Amado, por Mí, su Amado, su Rey, el Lote de su Heredad.» [2]

El Señor recomienda que no deben hacerlo quienes no estuvieran dispuestos a vivirlo con todas sus consecuencias. Que no se haga esa Consagración a la ligera.

Antes de iniciar la Consagración a su Corazón Eucarístico, Jesús nos motiva a reflexionar en espíritu y en verdad sobre nuestra preparación (idealmente en adoración ante el Sagrario):

 « Querida, diles que sin humildad, no podrán.

Querida, diles que no se lo tomen tan a “chufla”: Sin humildad no podrán.

Querida, diles que sin pobreza tampoco. La riqueza llama a riqueza. Y vosotros sois los pobres del mundo.

Querida, diles que sin fraternidad tampoco. Aquel que vea al hermano herido y no sea capaz de cogerle la mano para ayudarlo, dile que no venga.

Y, por último, querida, diles que, sin un Amor Loco a Mí, Eucaristía, no podrán. Que lo cojan. Que hagan acopio de él.

Y como colofón, os dejo a mi Madre. Todo esto, sin mi Madre, es imposible. Es imposible hoy en día. » [3]

9.- Promesas

En varias partes de los libros de la VDCJ, Jesús ha hablado de las promesas a quienes vivan y difundan la “Verdadera Devoción al Corazón de Jesús”.

Conviene aclarar que estas promesas se cumplirán de distinta manera en cada persona, en la medida en que se haya implicado en la VDCJ, como es lógico.

Jesús dijo:

« Las Promesas son (aumentables) porque habrá muchos grados al leer.[4] Unos sólo lo leerán; otros se moverán un poco; otros cambiarán de vida y lo aplicarán a su vida como un Camino; en otros la transformación será radical.

Hay algunos que te ayudarán,[5] pero sin implicarse demasiado, y otros que te ayudarán siendo su vida una vivencia radical eucarística según la VDCJ».[6]

Y las promesas no solo son aumentables, en función del grado de implicación de la persona, sino que son “innumerables”, como infinito es el Amor de Jesús.

« Si esta niña continuase escribiendo un Libro sobre las Promesas, podría hacerlo todos los días y todos los días de su vida, sin acabarse.

Tal es el Tamaño y Magnitud de mi Amor.

Pero como esta tierra es finita, y el tamaño del Libro también… sólo le daré algunas para que fueran “haciendo boca” porque ¡quiero que vengáis Conmigo a gustar de las Delicias que es que Dios se baje hasta sus criaturas[7] y comparta con ellas su Vida! » [8]

Jesús dio unas promesas ampliadas para todos aquellos que se acerquen con Él al Calvario y sean regados con su Sangre Redentora y se adentren a través de la Llaga de su Corazón:

« ¡Alaba Israel al Señor por todos sus beneficios![9] Que Yo amplío mis Promesas en esta niña, para todos los que vivan la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús Eucarístico, que serán co-redentores Conmigo, con todo lo que eso conlleva:

Serán contadas por miles las almas que por su medio llegarán a Dios.

Les prometo en el Cielo una dicha especial. Porque, ¿cómo es la dicha de los unidos a Mí-Eucaristía en la tierra? Ah… la dicha no tendrá límites. En el Cielo seguirán gozando de ella,[10] y les serán comunicados todos los Misterios Eucarísticos. Porque Dios, en su Eterna Misericordia, quiso hacerse Eucaristía con vosotros.

Porque no es sólo que se quiso quedar para acompañaros en la tierra. Es que os quiso hacer partícipes de Él mismo.[11] Y os quiso hacer convertir en otros Yo, otros Cristo.

Aunque no fuerais sacerdotes, ¡todos sacerdotes!; aunque no fuerais profetas, ¡todos profetas!; y aunque no fuerais rey, ¡todos rey, pues (sois) hijos del Rey![12]

Os quiso hacer hijos en el Hijo.[13]

Os quiso hacer morada del Espíritu Santo.[14]

Os quiso hacer partícipes de la Gloria de Dios.

Y os quiso hacer co-redentores con la Madre, mi Madre. Madre de Dios y Madre vuestra.

¡Oh, Marga!, que podrías estar toda la noche escribiendo sobre las Promesas, y no acabarías.

En el Cielo os lo seguiré comunicando.

Porque son las Promesas de la Obra de la Redención.

Ser salvadores de vuestros hermanos.

Corredimir con Cristo ».[15]

 « Les prometo ser, en el Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia, el Amor, el Corazón Místico de Jesús.

Les prometo Unión Mística Conmigo, como la de los grandes santos.

Les prometo Presencia constante de Amor. Acompañamiento perenne de mi Santo Espíritu.

A quien sea fiel a sus votos, recompensa de fiel en el Cielo.

Y aún hay más:

No se perderán ninguno de los seres queridos.

Y Cielo para los que les maltratan.

Les prometo cruel persecución en la tierra, pero Dios mismo, con sus manos de Padre, librará a sus hijos de la trampa (red) del cazador.[16]

En la enfermedad, Yo mismo velaré su cama.

Y mi Madre será enviada especialmente para aleccionarle y educarle, y corregirle, y convertirle día a día, a la Vida nueva.

Será la Madre y Maestra que les enseñe el Camino.

Serán llamados a formar y alistarse en el Ejército de María. Con Ella como Capitana, ganarán las más feroces batallas contra el Enemigo.

Con mi Rosario, pararán las guerras y desastres.

Con mi Escapulario, saldrán ilesos del peligro.

Serán purificados a fuego y encontrados aptos.

Serán con su palabra espada de doble filo.

A su paso se convertirán las almas y expulsarán los demonios.

Prometo, en la Entrañable Misericordia de mi Corazón, que jamás serán confundidos en medio de las vanas doctrinas que se extenderán por el mundo en los días aciagos de la Gran Tribulación.

Ninguno de sus hijos morirá de muerte violenta.

Su familia no será quebrada aun en medio de la prueba y la desdicha.

Les prometo muchos oprobios y vituperios a causa de los hombres malos de iniquidad. Pero éstos se les transformarán en perlas para la vida futura.

Les prometo Cruz, pero Gloria.

En mi Resurrección Gloriosa,[17] Corazón de Cristo. »[18]

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[1] Lc 14, 28-30.

[2] Mensaje de Jesús del 15 agosto de 1999 (Tomo I).

[3] Mensaje de Jesús del 18 de noviembre de 2015 (Tomo III).

[4] Al leer estos libros de “Dictados de Jesús a Marga”.

[5] Algunos ayudarán activamente a Marga en la difusión de la VDCJ.

[6] Mensaje de Jesús del 6 de octubre de 2016.

[7] Cfr. Flp 2,6ss. 

[8] Mensaje de Jesús del 24 de febrero de 2017 (Tomo IV).

[9] Cfr. Sal 103,2.

[10] Se refiere a la dicha que les darán los Misterios Eucarísticos.

[11] Cfr. Hb 3,14. 

[12] Esta frase es muy rica en contenido y necesita una breve aclaración. En el Nuevo Testamento a Jesús se le dan los tres títulos: sacerdote (Hb 4,14-16; cf Jn 19,23; Ap 1,13), profeta (Lc 24,19) y rey (Jn 6,15; 18,33-37; Mt 21,1-11; 27,37-42). Para san Pedro, la primitiva comunidad cristiana era real y sacerdotal, y tenía la función profética de proclamar las obras maravillosas de Dios (Cfr. I P 2,9-10). La tríada “sacerdote-profeta-rey” vuelve a aparecer en el siglo IV. El beato Cardenal John Henry Newman (s. XIX) aplica esa tríada al triple ministerio de la Iglesia, interrelacionando los tres elementos. En el siglo XX, Joseph Fuchs e Yves Congar la aplican a los laicos. La tríada es estudiada por Pío XII en su Encíclica “Mystici Corporis”. El Concilio Vaticano II da un gran paso en su estudio, aplicándola a Cristo, a los sacerdotes y a los laicos, especialmente en la Constitución dogmática Lumen Gentium. El Código de Derecho (c. 204/1) lo cita expresamente. El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda: “Los bautizados vienen a ser “piedras vivas” para “edificación de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo” (1 P 2,5). Por el Bautismo participan del sacerdocio de Cristo, de su misión profética y real, son “linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz” (1 P 2,9). El Bautismo hace participar en el sacerdocio común de los fieles”. (nº 1268). Pero, naturalmente, siempre distinguiendo entre el sacerdocio ministerial y el sacerdocio común o de los fieles. 

[13] Constitución “Gaudium et spes”, del Concilio Vaticano II, nº 22.

[14] Cfr. I Co 3,16; 6,19; Ef 2,22. 

[15] Mensaje de Jesús del 23 de febrero de 2017. 

[16] Cfr. Sal 91,3.  

[17] En la Resurrección de la humanidad, ser en el Cuerpo Místico Resucitado, Corazón de Cristo Resucitado.

[18] Mensaje de Jesús del 23 de febrero del 2017.

¿Cómo hacer las Consagraciones Eucarísticas?

Consagraciones Eucarísticas (6)

Hasta aquí es un camino elemental de sana pedagogía espiritual.

¡Pero ahora el Señor quiere ampliar esta Consagración a todos los que se sientan llamados a vivir la VDCJ!

Tiene unas características nuevas:

1ª.- Se hace para el martirio.

2ª.- Se hace en grupo

 

1º.- Consagración “para el martirio”.-

Todo lo anterior lleva a la primera característica novedosa, que consiste en la oblación de su vida, aspirando a la Gracia del Martirio, pero sin reclamarlo, pedirlo, buscarlo temerariamente.[1]

Es una Consagración para ir a morir con Él en Su Pasión.

Es una Consagración para introducirse por la Herida de su Costado en los Misterios de su Amor. Misterios Dolorosos, pero Gozosos, porque culminan con Su Resurrección. 

Ofrecerse al martirio no quiere decir que todo el que haga la Consagración, muera mártir…

El ofrecimiento lo hace la persona, pero es Dios quien dispone.

Habrá personas que la hagan y mueran mártires, y otras no. También habrá quienes no la hayan hecho y mueran mártires.

Este tema del martirio no es una novedad en la Iglesia, pues desde el principio se han dado. Desde el mismo Jesús en la Cruz, hasta los últimos que está habiendo en todo el mundo. De hecho, en estos últimos cien años ha habido más mártires que en los primeros siglos de la Iglesia.

Por lo demás, el marti­rio es algo constitutivo de la vida cristiana.

Recordemos las palabras de Jesús:

« Si alguno quiere venir detrás de mí, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz cada día y sígame.

El que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí, ése la salvará. » [2]

San Pablo recomienda a los fieles de Filipos (y a nosotros): “Tened entre vosotros los mismos sentimientos de Cristo”.[3] Y un sentimiento fundamental en Jesús era el de morir en la cruz para redimirnos.

Él fue el primer mártir que marcó el camino a quienes le habían de seguir.

Ser cristiano es seguir a Cristo haciendo lo que Él hizo en la tierra; y esta elección incluye la op­ción de dar la vida con El y como Él por el bien de los hombres.

Papa Francisco:

El martirio es el aire de la vida de un cristiano, de una comunidad cristiana. Siempre habrá mártires entre nosotros: esta es la señal de que vamos por el camino de Jesús. Es una bendición del Señor que haya, en el pueblo de Dios, alguno que dé este testimonio de martirio.”[4] 

Santa Teresita del Niño Jesús expresa y vive perfectamente esta idea.

En el Capítulo IX de su vida leemos:

“Ser vuestra esposa, ¡oh Jesús!, ser por mi unión con Vos madre de las almas, debía bastarme… Pero yo siento en mí otras vocaciones: la de guerrero, la de sacerdote, la de apóstol, la de doctor, la de mártir… Querría llevar a cabo las obras más heroicas. Me siento con el valor de un cruzado, de un zuavo pontificio. Querría morir en el campo de batalla en defensa de la Iglesia. Quisiera iluminar las almas como los profetas y los doctores… Quisiera ser misionero,… Pero sobre todo y por encima de todo quisiera derramar por ti hasta la última gota de mi sangre… ¡El martirio! ¡El sueño de mi juventud! Pero siento que también este sueño mío es una locura, pues no puedo limitarme a desear una sola clase de martirio… Para estar satisfecha, tendría que sufrirlos todos.”

¿Cómo tuvo santa Teresita tan ardiente deseo de martirio? Ella cuenta cómo a sus 14 años cayó en sus manos el libro “El fin del mundo y los misterios de la vida futura”, del P. Charles Arminjon.

“Este libro se lo habían prestado a papá y le pedí permiso para leerlo. Esa lectura fue una de las mayores gracias de mi vida. La impresión que me produjo es demasiado íntima y demasiado dulce para poder contarla.”

En dicho libro, el P. Arminjon, citando a San Agustín en su comentario al texto de san Juan, dice que en los últimos tiempos todos los infieles, herejes, y hombres malos se aliarán con el anticristo para perseguir a los fieles a Dios, y que esta persecución, “la más inhumana y la más sangrienta de todas las que jamás ha sufrido el cristianismo, estará exclusivamente impulsada por el odio directo a Dios y a Cristo, y su único fin será el exterminio del Reino de Dios, la aniquilación total del cristianismo y de toda religión positiva, por el colosal poder y los medios prodigiosos de fuerza y de destrucción que poseerá el Anticristo, y por la espantosa malicia del demonio, pues en aquellos días Dios le dejará salir de la prisión de llamas donde está encadenado y le dará permiso para seducir y saciar su odio contra el género humano, por lo que dice san Cirilo que habrá multitud de mártires, aún más gloriosos y más admirables que los que combatieron antaño contra los leones en los anfiteatros de Roma”.

Escribió Santa Teresita años más tarde:

 “Al pensar en los tormentos que serán el lote de los cristianos en tiempo del anticristo, siento que mi corazón se estremece de alegría, y quisiera que esos tormentos estuviesen reservados para mí...”[5]

Exclama:

Con Santa Juana de Arco, mi hermana querida, quisiera murmurar en la pira tu nombre, ¡oh Jesús!“.[6]

En 1887, Teresita peregrina a Roma y visita el Coliseo. Con santa envidia invoca a San Sebastián y le pide correr su misma suerte martirial, y a la mártir Cecilia le dice:

Como tú quisiera sacrificar mi vida, darle a Jesús toda mi sangre”.

Al posar mis labios sobre el polvo purpurado con la sangre de los primeros cristianos, me palpitaba fuertemente el corazón.

Pedí la gracia, como Juana de Arco, ser también mártir por Jesús, ¡y sentí en el fondo de mi corazón que mi oración era escuchada![7]

El día de su profesión, a sus 17 años, llevó sobre su pecho un papelito en el que pedía a su Esposo:

“Jesús, que muera mártir por ti, con el martirio del corazón o con el del cuerpo, o mejor, con los dos…”.

Teresita, que había deseado sufrir todos los suplicios infligidos a los mártires, en su última enfermedad escribe:

“¡Cuando pienso que muero en la cama! Me hubiera gustado morir en la arena“.[8]

Pero acepta contenta el martirio que le ha escogido Jesús:

“¡Morir de amor, dulcísimo martirio, es el martirio que sufrir quisiera![9]

Este martirio de amor lo ofreció un año antes de su muerte al Corazón de Jesús en el día de su fiesta, 22 de junio de 1896:

Lo sabes bien, mi martirio, mi único y solo martirio, ¡oh Corazón de Jesús!, es tu amor, y si suspiro por verte pronto en el cielo, es para amarte, que amarte más y más cada vez quiero. En el cielo, emborrachada dulcemente de ternura, yo te amaré sin medida.”

1º.- Consagración en grupo.-

La segunda característica aparentemente novedosa de esta Consagración es que es “en grupo”.

Jesús mismo pidió a santa Margarita María de Alacoque que ella y su Director espiritual, san Claudio de la Colombière, se consagraran conjuntamente a su Corazón. Lo hicieron el 21 de junio de 1657, en Paray-le-Monial (Francia).

El 17 de junio de 1689, el Señor pidió a santa Margarita que escribiera al Rey de Francia, Luis XIV, para que consagrara Francia a su Corazón.

El 25 de marzo de 1873, el Presidente de Ecuador, Gabriel García Moreno, consagró su Nación al Corazón de Jesús.

Desde 1917 la Virgen está pidiendo la Consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón.

El 30 de mayo de 1919, el Rey Alfonso XIII consagraba la Nación española al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles.

El hacer esta Consagración en grupo no es tan raro. Al Señor le gusta que oremos juntos, “en grupo”:

“Si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. [10]  

También puede haber otra explicación. El Reino de Dios está en cada cristiano que está en gracia.[11] La unión de todos aquellos que tengan en sí el Reino de Dios constituirá el gran Reino de Dios en la tierra, la nueva Jerusalén que, aunque no seremos nosotros quienes la construyamos, pues es Dios el que lo hace,[12] constituirá una unidad, el Nuevo Templo, que es uno, pero formado por un complejo de piedras[13] que forman una unidad armónica.

Esta Consagración se pide “en grupo” para poner las bases de la Nueva Iglesia, del Reino de Dios, que está formado por todos nosotros formando una unidad en el amor. Es decir, tiene una dimensión escatológica, de futuro, que entenderemos bien cuando se haya hecho presente el Reino de Cristo.

¿Cómo hacer esta Consagración en grupo?

Puede ser a nivel de Comunidad religiosa, Asociación apostólica, familia, grupo de amigos, etc.

Para la validez, no es necesario que hagan la Consagración todos y cada uno, pues puede haber alguno que no lo desee. Bastaría con que la hagan algunos miembros del grupo.

Si una persona no puede encontrar un grupo, puede hacerla individualmente, aunque procurando unirse en espíritu a aquellos que la hacen en grupo.

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Son dos consagraciones, pero pedagógicamente enlazadas.

Lo lógico es hacer la Consagración en dos etapas:

  1. A) Primero se hace una Consagración al Corazón maternal de María.

En esta consagración nos comprometemos a entregarnos a Ella para ponernos en sus Manos, confiando en Ella, para que nos lleve a Jesús y nos transforme en imágenes vivas de su Hijo.[14]

Primero nos consagramos a María, la Madre, Mediadora, Corredentora, Madre de la Eucaristía, para que Ella, en la Patena de su Corazón, vaya preparando el alma como se hace el pan en el horno: a altas temperaturas se cuece la masa y se eliminan las impurezas.

Estas Consagraciones deben hacerse en ambiente de Retiro y oración, y en sacrificio y mortificación.

La mía el día de la Inmaculada o, en su defecto, otro similar.

La de Jesús el día del Viernes Santo a las tres de la tarde, porque son Consagraciones para morir en Cruz. “  [15]

También puede hacerse el dos de febrero, fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo, cuando María, Patena Inmaculada, presentó a Jesús a Dios Padre. El alma se pone en esa misma Patena, que es el Corazón de María para, una vez purificada, ser presentada al Padre juntamente con Jesús. 

También puede realizarse en otra fiesta de la Virgen.

La Virgen también explica que, como paso previo a esta Consagración en grupo, cada persona debe haber hecho su Consagración individual previa a la Virgen:

« Anteriormente a ésa, que se tendría que hacer en grupo, está la Consagración individual de cada uno.

La persona puede que ya la tenga realizada con otras fórmulas.

El alma, para venir a la transformación eucarística, ha de estar previamente consagrada en individualidad.» [16] 

Quien haya leído los libros de “Dictados de Jesús a Marga”, habrá visto cómo el Señor pide consagrarse a Su Corazón a través del Inmaculado Corazón de María.

Lo normal es ir a Jesús a través de su Madre. Es el lema, ya clásico, de san Luis María: “Ad Jesum per Mariam”.

Por eso el Señor recomienda consagrarse primero a la Virgen, para que Ella, como Madre nuestra, modele nuestro corazón a imagen y semejanza del de Su Hijo y, como Mediadora,[17] nos lleve a Él.

  1. B) Después se hace la Consagración al Corazón eucarístico de Jesús.

Cuando se vive la Consagración a la Virgen, se puede dar el paso siguiente: la Consagración al Corazón de Jesús.

Esta Consagración es un paso importante en la vida y requiere preparación.

Es necesario haber leído y meditado los cuatro libros de “Dictados de Jesús a Marga”, tratando de ponerlos en práctica en la propia vida, y sintiéndose movido por el Señor para esta entrega.

Esta Consagración se hace en Semana Santa.

Durante la Cuaresma previa se procura insistir en la oración, sacrificios y caridad.

Ya en la Semana Santa, el Señor pide que se haga un Retiro, comenzando el Miércoles Santo a las tres de la tarde, y culminando el Viernes Santo, también a las tres.

Si alguno tiene dificultad de hacer el Retiro en grupo, puede hacerlo en su casa. Pero mejor si puede hacerlo en grupo y en algún lugar sagrado (Casa de Ejercicios, Capilla, etc.,).

Deben hacer tres horas de oración seguidas y rezar a las tres de la tarde el Rosario de la Misericordia.

« Ésta no es una Consagración cualquiera.

Es una Consagración para venir a morir Conmigo en mi Pasión.

Se culmina con el Viernes Santo, en la Cruz y a las 3 de la tarde, cuando mi Corazón fue herido por la lanza de vuestro pecado, y al instante brotó Sangre y Agua.» [18]

 « Para hacer la Consagración que un día me haréis, estaréis tres días de Retiro, y sólo me la harán los elegidos, que no quiero desertores ni traidores. » [19]

 

[1] “Los dones extraordinarios no hay que pedirlos temerariamente”: Concilio Vaticano II, Constitución dogmática “Lumen Gentium”, 12.

[2] Lc 9,23. 

[3] Cfr. Flp 2,5

[4] Papa Francisco: Audiencia General, 12 de diciembre del 2019.

[5] Cfr. Historia de un Alma, Manuscrito B, 30r.  

[6] Cfr. Historia de un alma, IX.

[7] Cfr. Historia de un alma, VI.

[8] Últimas conversaciones, Varia, 4.11.

[9] Poesía 17.

[10] Mt 18,19-20. 

[11] Cfr. Lc 17,21.

[12] Cfr. Ap 21,2.

[13] Cfr. Ap 21,19-20.

[14] Cfr. Rm 8,29.

[15] Mensaje de la Virgen del 10 de marzo de 2017 (Tomo IV).

[16] Mensaje de Jesús del 10 de marzo de 2017 (Tomo IV).

[17] Cfr. San Pio X: Encíclica “Ad diem illum laetissimum”, 04-02-1904; LG 60; 62; san Juan Pablo II: Encíclica “Redemptoris Mater”, 38; 24-09-1997; 01-10-1997; Benedicto XVI: 01-01-2012. 

[18] Mensaje de Jesús del 27 de enero de 2016 (Tomo IV).

[19] Mensaje de Jesús del 06 de diciembre de 2015 (Tomo III).

Consagración al Corazón Eucarístico de Jesús

Consagraciones Eucarísticas (5)

Habiendo sido purificados en la patena del Corazón Maternal de la Virgen María y habiendo sido hallados gratos por el perfeccionamiento y la lucha constante de sus virtudes por la expansión del Evangelio y la Buena Nueva del Mensaje de Jesús, nos consagramos a su Corazón Eucarístico.

En esta entrega que hacemos, oblativa de todo nuestro cuerpo y alma, todo nuestro ser y todas nuestras cosas y todas nuestras aspiraciones, pasamos a formar parte de ese Sacrificio Eucarístico y somos una partícula pequeña y minúscula de Jesús Eucaristizado, del Corazón Místico de Jesús, convirtiéndonos en una donación total, en eucaristía también para Jesús y para sus hermanos. Una víctima entregada.  [1]

“Ser eucaristía entregada en favor de nuestros hermanos los hombres”.[2]

Cruz Dulce y martirio delicado”,[3] porque es un martirio dentro de la Devoción al Corazón de Jesús y no se puede separar de su Ternura.

« Ésta no es una Consagración cualquiera.

Es una Consagración para venir a morir Conmigo en mi Pasión.

Se culmina con el Viernes Santo, en la Cruz y a las 3 de la tarde, cuando mi Corazón fue herido por la lanza de vuestro pecado, y al instante brotó Sangre y Agua.[4]

Es una Consagración para introducirse por esa Herida en los Misterios de mi Amor. Misterios Dolorosos, pero Gozosos, porque culminan con mi Resurrección.

Si venís a morir Conmigo vendréis también a reinar Conmigo, a vivir Conmigo, en mi Resurrección.» [5]

 “Sabed que, si las víctimas no venís por mi Mano, Jesús nunca os encontrará gratas para una Consagración en oblación a Él. Y así como Yo le preparé para la Cruz, sois llevados al suplicio. Martirio cruento o incruento, por seguir su divina Voluntad. Y en ese martirio todo se os hará poco para poder sufrir por Él y por vuestros hermanos. En él cantaréis y gozaréis a semejanza de los primeros cristianos cuando iban a ser enviados a las fieras.

Gozaréis de grandes dones místicos de unión eucarística con el Corazón de Jesús. Cada uno en proporción a lo que él es y según sea la Voluntad de Dios en esa alma. Y vuestra vida será un continuo darse a los hermanos en comida y bebida. Vuestro apostolado será activo y fecundo. Cultivaréis la vida de la Gracia en los corazones que se os estén encomendados, la vida del Sacramento de los Sacramentos: la Eucaristía. Seréis hechos Eucaristía con la Eucaristía. Corazón eucarístico de Jesús con el Corazón Eucarístico de Jesús.

Y esa transformación la llevaréis para vuestros hermanos en el Reino Nuevo Eucarístico, para posteriormente resucitar en su Cuerpo Místico Eucarístico, formando parte del Corazón Místico Eucarístico de Jesús.

Por eso no es cualquier cosa. Pensad que venís a ser Eucaristía. A ser transformados en el Pan que da la vida a los hombres. Ese pan es trigo triturado, es amasado y es echado al fuego del horno. Es consumido y es aniquilado. Como cordero llevado al matadero por amor a Dios y en rescate de los hombres, sus hermanos. Que ninguno venga imprudentemente a esto. Meditad si os sentís llamados.

Estas Consagraciones deben hacerse en ambiente de Retiro y oración, y en sacrificio y mortificación.” [6]

[1] El Padre Melchor de Pobladura, en su obra “En la escuela espiritual del Padre Pío de Pietrelcina” presenta así la realidad de víctima: «Ser víctima, en el lenguaje tradicional ascético, quiere significar donación total para ser habitualmente inmolados por amor al Señor. No se trata por tanto de una simple aceptación más o menos voluntaria de sacrificios o de sufrimientos, etc. sino de la decisión consciente de dejar vía libre a la acción purificadora y santificadora de Dios… Esta totalidad de la ofrenda victimal, que debe distinguirse del denominado voto “de lo más perfecto”, se expresa adecuadamente con el vocablo holocausto. De hecho, se trata del sacrificio radical del ser y del obrar, de lo que se es y de lo que se tiene, del presente y del futuro, de la vida y de la muerte; de una entrega, o mejor todavía, de una consagración amorosa sin límites ni condicionamientos: de un sacrificio integral, completo y perfecto, ofrecido en alabanza y gloria de Dios».

 

[2] Mensaje de Jesús del 30 de enero de 2016.  

[3] Mensaje de Jesús del 24 de febrero de 2017.

[4] Cfr. Jn 19,

[5] Mensaje de Jesús del 27 de enero de 2016 (Tomo IV).

[6] Mensaje de la Virgen del 10 de marzo de 2017 (Tomo IV).

Novena Instrucción: Lucha espiritual con las Armas de Dios

Los tiempos arrecian, los ejércitos, especialmente el del mal, están ya dispuestos para la batalla.

Es una batalla ante todo espiritual, aunque en su última fase se volverá física.” [1]

 “Mirad, se vienen días de lucha, de lucha muy cruenta. La batalla está siendo ya sangrienta, y llegará a su cenit.

Muchos de vosotros, los fieles, sucumbirán. Sí, hija, qué dolor para vosotros y para Mí verles. Lo harán quienes no obedezcan.” [2]

 En su famoso sueño del 20 de mayo de 1862, san Juan Bosco relata una historia en la que el “barco del Papa” que es la Iglesia, se ve asediado y perseguido por numerosas naves enemigas, que tratan de hundirle. Alrededor de la nave del Papa, surgen diferentes navecillas que auxilian al Papa y a la Iglesia en este combate.

Rememorando este famoso sueño profético, Jesús, invita a Marga a zarpar y ser una de esas naves que ayuden al Papa y a la Iglesia en la batalla que ha comenzado, donde se hace ya patente y abierto el cisma en la Iglesia, por décadas encubierto.

 “Zarpa. Emprende la marcha. Ve a la conquista. Emprende la lucha.

Tu tropa está preparada.

Y tus naves también.

 “¿Quién ha dicho que sea fácil? El cristianismo no es fácil, amada hija, es una lucha. «Es milicia la vida sobre la tierra».[3]

Lucha, hija mía, no dejes de luchar ¡nunca! La vida es lucha y tenéis esta lucha hasta el momento de vuestra muerte.

Es por olvidar esto, que la vida es lucha, que fracasan muchas entregas hechas a mi Hijo.

No podéis entregaros sin saber a lo que vais.

Aunque con momentos de Luz, tenéis muchos momentos de Cruz. No olvidéis esto.

Y estad siempre dispuestos a entregar todo lo que el Señor quiera pediros.” [4]

Es una lucha espiritual, según Dios, con las armas de Dios, pero también con la firmeza de Dios y de defender lo que es de Dios y los valores de Dios.

 “¡Necesito que seáis más firmes, más fieros y más fieles!

Pensáis: “Señor, si hablas de «fiereza», es una actitud belicosa y beligerante”.

Sí, cuando se trata de defender vuestros valores, la Patria y Dios, ¿por qué os los dejáis arrebatar con tanta facilidad y no lucháis?

Quiero lucha. Estamos en la Batalla.

¡Que luchen!” [5]

 “¡Ah, querida! Si esperan una carta de Mí y una palabra de ti, te diré que es ésta: ¡LUCHA!

Coge tus naves y ven con los tuyos, con tu ejército, con tus tripulantes, los que esperan las órdenes porque reconocen en ti la que guía la mano de Dios, la líder que porta sus órdenes, la que sabe lo que hay que hacer.

No puedes descender la marcha, sería un caer en las garras del enemigo.

Pretenden manejaros a los españoles. ¡No lo conseguirán!

¡Defended vuestros valores! ¡Defended vuestra Patria! ¡Que no os la arrebaten!

Reavivad el fuego en vuestros Pastores, que están aterrados viendo cómo no han sabido defender la Religión, y ahora se la arrebatan desde todos los ámbitos.” [6]

 Jesús aclara el sentido de estas palabras y contra quién es esa lucha:

No tenéis que luchar contra los hombres, sino contra Satanás. Ése es el Enemigo.[7]

(Él) Utiliza a algunos hombres, pero vosotros tenéis que amar a esos hombres.

No es contra ellos contra quienes se lanza la batalla, aunque ellos estén a su servicio. Para ellos siempre la paz y la palabra amiga.

Con eso haréis vuestras batallas.

No es con la sangre, no es con el fuego, tampoco con la artillería.

Es con las armas del amor de las que os tenéis que proveer.”

Pero levar anclas y zarpar para la batalla supone también dejar tierra firme y, con ello, a los que desean permanecer a seguro, en sus vidas no según Dios, aunque se declaren creyentes o incluso católicos practicantes:

“Muy a menudo encuentro, entre los que se dicen míos, espíritus muy en connivencia con el mundo, el Demonio y la carne, mientras se creen los fieles practicantes, sobre los que recae el peso de la transmisión de la fe.

¿Qué valores se transmitirán así?

Mejor ésos que no vengan, o la Batalla será un fracaso.

Lograrán convencer y pudrir, entre sus filas, a los más fieles.

¡Que no vengan! No los quiero a mi lado, ni están destinados para ellos los puestos más importantes. Que se queden complacidos en sus buenas obras, y a ver, cuando llegue el Juicio Final, si tienen algo que enseñarme.” [8]

 “Dejad a todos esos vuestros hermanos que pretenden vivir una fe light, licuada, a su medida. Dejadlos en esa vida y vosotros defended la fe católica auténtica.

Para todos los que dejaron sus matrimonios auténticos y pidieron el divorcio.

Para todos aquellos que impidieron que naciera nueva vida en su interior.

Para todos aquellos que abandonan a sus mayores.

Para todos sobre los que prima el estatus social propio y el de los demás, antes que el ser.

Para todos los que olvidan la fe y la práctica religiosa. Los que no se acuerdan de Dios ni en sus cenas.

Para todos los que son escándalo de los pequeños en todos los ámbitos.

Para los que no trabajan por la paz y la justicia.

Para los que se olvidan del pobre y desamparado.

Para todos ellos, que hacen eso y no buscan arrepentimiento y no se arrepienten para vivir.

Les espera la muerte, y muerte eterna, y no son vuestros hermanos. No están en vuestra comunión.

Si no buscan conversión, abandonadlos. Dejadles a la Misericordia de Dios. No tengáis trato con ellos[9] y fomentad el trato con todas aquellas almas que buscan conversión y que os están encomendadas y os están esperando.

Hay mucho trabajo, mucho que hacer para perder el tiempo y las energías con los que están a gusto en su vida de pecado y no quieren conversión.

Sería una distracción y una tentación para vosotros, pues os haría caer, pretender compartir y condescender con ellos, con la excusa de salvarles.” [10]

“Construid a vuestro alrededor la Civilización del Amor. Hacedlo con las personas afines. Dejad a los reacios.

Actualmente una persona pertinaz metida en el mundo del horror tiene mucha fuerza de arrastre, porque el Demonio les está concediendo buena parte de su poder. Por eso: evitadlos. No os metáis ni a intentar salvarlos. Hablo de los que tienen ya su voluntad cedida al mal. Alejaos. Formarán ellos un mundo aparte, en el que habrá prosperidad y dicha aparente, del que no quiero que forméis parte. No quiero, porque cuando mande mi Ángel a destruiros no os quiero encontrar en medio de ellos. Porque se destruirán a una”.[11]

Y es que ya están las bases para el surgimiento de una Nueva Iglesia, una Iglesia no según Cristo, ni la Tradición ni la Sagrada Escritura, sino con los valores del mundo moderno, donde el hombre se encumbra como un dios y se regodea en su vida de pecado.

“Diles que Jesucristo no amó nuestro pecado. Jesucristo destruyó nuestro pecado. Y al destruirlo lo hizo vida.

Y era tan importante rechazarlo y destruirlo que, para hacerlo, se entregó a Sí mismo bajo una muerte abominable y muerte en Cruz.

Si queréis ver la realidad del pecado mirad al Crucificado. Y pensad que fue necesario que Dios mismo en su Hijo fuera aniquilado y maltratado hasta la muerte, y muerte en Cruz,[12] para aniquilar, para borrar de tu vida ese pecado en el que tú muy a gusto te complaces e incluso a veces estás orgulloso.

Cuando le pedís al Padre que acepte vuestro pecado es como pedirle que maltrate nuevamente a su Hijo, por el gusto de concederos ese placer temporal.

¿No os importa crucificar a Cristo?[13]

¿Debe Él sufrir todo eso sólo por tu gusto y tu capricho en la tierra?

Todavía hoy os contemplo en el Templo, gritando y rogándole a Dios que os conceda maltratar a su Hijo.

¿Cómo podéis tener esa insolencia tan grande?” [14]

 Y terminamos de nuevo con san Juan Bosco y su “Sueño de las dos columnas”. La nave de la Iglesia, asediada por tormentas y barcos enemigos, no encuentra la paz hasta que se amarra a dos columnas. En una está la Eucaristía. En la otra, la Virgen. 

 “¡Oh, hija!, ¿sabes?, tus amigos, tus hermanos han hecho una iglesia a su medida y una nueva ley que pretenden imponérsela a Dios, que son ley del hombre y sus caprichos. Ley para dominar y ordenar a Dios.

Y a Dios nadie le ordena. Es Él el que manda y ordena al hombre.

Existe una única Ley de Dios, que no se adapta a las circunstancias, que es Eterna.

Existe una única Iglesia, que no se reinventa con los tiempos. Es la que es, y fundada por Jesucristo, avalada por la Tradición, el Magisterio y la Palabra de Dios.

Todo aquel que quiere vivir otra Ley de Dios y pertenecer a una Nueva Iglesia, que salga de la Auténtica y cree la suya propia. ¡Que tenga lugar la ruptura!

En las naves, ¡defendedla!

Ayudad al Papa a agarrar a la Iglesia a las dos columnas: La Virgen y la Eucaristía.

¡Ayudadle! ¡Apoyadle!

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.” [15]

La gran Batalla entre la verdadera Iglesia, con el Papa a la cabeza, y la Nueva Iglesia que se erige como dominadora del mundo y encumbradora del hombre ha comenzado.

La orden de Jesús es clara y tajante:

“¡Que tenga lugar la ruptura! …

Ayudad al Papa a agarrar a la Iglesia a las dos columnas: La Virgen y la Eucaristía.” [16]

 

**************

Ahora bien, ante esta situación, ¿podemos estar tristes, temerosos, apesadumbrados?[17]

La Virgen viene en nuestra ayuda y como una buena Madre nos alienta, como ante su hijo lloroso, lleno de miedos, inseguridades y turbaciones cuando se despierta por la noche y solo ve oscuridad:

“¿Y qué tal si os digo que ya habéis ganado?

Es una Batalla ganada, porque ya ha tenido lugar, y ya se ha hecho su desenlace, que es la derrota de la Serpiente junto con todo su ejército.” [18]

En uno de “Los diálogos de Jesús a Marga”, ella pregunta cómo acabará esta Batalla y Jesús responde de un modo tranquilizador. El resultado de la Batalla no depende de nuestras propias fuerzas, de nuestros propios méritos, sino del Poder de Dios.

“¿Y cómo acabará esto?

Al adversario lo derrocará el Poder de Dios. Nada ni nadie, salvo Dios. Lo derribará de su Trono. Y con él, las obras del mundo y de su poder.

Yo vendré. Bajaré del Cielo y Conmigo la Jerusalén Celeste.[19]

Y vendré a establecer mi Morada entre vosotros, los que habéis permanecido fieles.

Con ellos construiré la Nueva Jerusalén.

Y no habrá ya más llanto y corrupción.[20]

Volveré a establecerme en el Centro del Santuario.

Y habrá Adoración Perpetua en todos los Templos.” [21]

[1] Mensaje de Jesús del 28-08-2015

[2] Mensaje de Jesús del 08-10-2009

[3] Jb 7,1.

[4] Mensaje de la Virgen del 18-11-2013

[5] Mensaje de Jesús del 13-10-2020

[6] Mensaje de Jesús del 13-10-2020

[7] Cfr. I P 5,8.

[8] Mensaje de Jesús del 02-05-2012

[9] Cfr. Ef 5,7; I Co 5,9ss.; 2 Co 6,14

[10] Mensaje de Jesús del 13-10-2020

[11] Mensaje de Jesús del 17-03-2012

[12] Cfr. Flp 2,8.

[13] Cfr. Hb 6,6.

[14] Mensaje de Jesús del 13-10-2020

[15] Ibid.

[16] Ibid.

[17] Cfr. Rm 8,31-39.

[18] Mensaje de la Virgen del 29-05-2012

[19] Cfr. Ap 3,12; 21,2.

[20] Cfr. Ap 21,4.

[21] Mensaje de Jesús del 28-06-2008

Octava Instrucción: Conversión de vida, no solo en apariencia

Vivimos unos tiempos únicos en la Historia de la humanidad, y a muchos nos ha pillado desprevenidos. Incluso las personas que creemos en la urgencia de los tiempos y que procuramos estar los con los oídos atentos a la voz del Cielo, en las numerosas apariciones que ha hecho la Virgen en los últimos 100 años y también a la voz de los profetas de los Últimos Tiempos, estamos desconcertados, nos ha pillado todo con el pie cambiado, porque consciente o inconscientemente, hemos puesto nuestra esperanza en lo material, poco o mucho, pero el mundo y sus ilusiones se pega cada día, como el polvo a nuestro cuerpo y a nuestra alma, porque todos los días hay que purificar mucho la intención y reorientar la “brújula” de nuestro camino con perseverancia y paciencia.

Tanto si somos católicos antiguos, como nuevos conversos, podemos caer fácilmente en la tibieza. Los primeros, porque ya nos creemos los puros, los buenos, los que estamos salvos porque, como el fariseo en el templo, no somos como esos publicanos que no “cumplen” con los preceptos de Dios. [1]

Desproveeros de todo egoísmo, de todo elitismo, de todo afán de superioridad, de todo juicio, de todo rencor.

Si vosotros os consideráis cristianos y dispuestos a luchar en mis filas en esta Batalla, id a la Batalla desprovistos de todos estos ropajes, que os impiden luchar con pulcritud y os llevan a la ruina. La peor ruina, es la que no se aparenta”. [2]

Pero, los segundos, los nuevos conversos, también podemos caer en un error muy común, y es cifrar la conversión en uno o varios “momentos fuertes” pero puntuales que ocurrieron en nuestra vida y, a partir de ahí, pensar que ya somos “católicos convertidos” y está todo hecho. Y es que la conversión debe ser continua, es un proceso constante en la existencia de la persona hasta el fin de sus días.

Para unos y para otros, para muchos de los cristianos de hoy día, Jesús nos podría aplicar las palabras de la Biblia:

Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero como eres tibio, es decir, ni frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.  Tú dices: «Soy rico; me he enriquecido; nada me falta». Pero no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo.” [3]

“¿O pensáis que aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé y los mató eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.” [4]

Y es que, como he comentado antes, buscamos en los profetas, sobre todo “conocer” lo que va a pasar y saber qué tenemos que hacer para “proteger” materialmente nuestras vidas y las de los nuestros, es decir “información” y “materialidad”. Jesús ya nos advertía:

“Tienes que ir a decir a todo aquel que te quiera escuchar ¡que Yo no he cifrado la Salvación de mi pueblo en las Profecías! Lo he cifrado en la conversión de vida.” [5]

“Querida hija: muchos cifrarán los Mensajes sólo en ver y en saber cuándo viene el Aviso, cómo son los Castigos… Y no es eso lo que Yo quiero con estos Mensajes.

Con estos Mensajes quiero la Común-Unión de las almas conmigo. Quiero que ya no te importe tanto en tu vida si va a haber un Aviso, o si voy a perder todas mis pertenencias. Que eso pase a un segundo plano. O tercero. Lo que importe sea cumplir la Voz de Dios.

Querida: todos estos Avisos y Castigos os van a venir por no cumplir la Voz de Dios en vuestras vidas. ¿Por qué afanarse por conocerlos, y no por cambiar, que es lo que podría evitarlos?

A muchos, muchas veces, les encuentro leyendo esto, pero sin ánimo de enmendar sus vidas. Mensaje baldío para ellos, entonces. Mensaje baldío.” [6]

 “Las gentes viven desazonadas por previsiones de catástrofes que, alarmistas, las hay por todas partes. Pero pocos ponen su confianza en Mí y, lo que es peor, pocos vuelven sus corazones a Mí para convertirse de sus malas obras.

¿Querer a la mujer, querer a los hijos? ¿Y qué persona desnaturalizada no los quiere? No hacen nada extraordinario. Sin embargo, muchos, con eso, creen que cumplen con Dios y tienen la conciencia tranquila. Piensan que suficiente con que hagan eso, dado el mundo en el que viven. Pero muy equivocados están, yerran sus obras y caminos. No cumplen la Ley de Dios.

¿Qué persona que no cumpla la Ley de Dios podrá ser salvo? ¿Cuál, aunque ame a su familia? ¿Es que acaso el único mandamiento de Dios es amar a los que te aman y te proporcionan placer?

Hijos, ¡qué equivocados estáis! Echad un vistazo al Decálogo y decidme, uno por uno, qué Mandamiento de éstos cumplís.

¿Que la única Ley de Dios es el amor y el amor a los tuyos? ¿Quién te ha dicho eso, y quién te enseñó Religión? ¿Y por eso eres cristiano? Te digo, hijo mío, que poco te diferencias tú de los paganos. Los paganos también aman a los que les aman. Y se desviven en atenciones con quienes les pueden proporcionar placer y diversión, atención y buen vivir.

Pero dime, hijo mío, qué tiene que ver eso con el Cristianismo. Tienes una fe que es una fe muerta. Caminas por caminos equivocados y errados, que te llevan al paganismo y a la idolatría. Diriges tus pasos camino de la fosa y, lo que es peor, no caes en la cuenta que lo haces, convencido de tus buenas obras porque amas a los que te aman, porque amas a los tuyos.” [7]

Este documento de Instrucciones se presenta como incompleto a los ojos de muchos. Piensan que el Cielo, debería ser más preciso sobre lo que hacer:

“Sí, te dicen los tuyos: “¡Y esta vez no nos quedemos callados, como la otra vez! Están los ojos puestos en nosotros, esperando que digamos algo”.

¡Ah!… ¿Y resulta que “no hemos dicho nada”?

Acabamos de publicar un documento con “las Instrucciones precisas[8] sobre lo que hay que hacer ahora. ¿Y no hemos dicho nada?

Yo hablé en medio de la pandemia, rasgando mi Corazón, abierto para vosotros, y os mostré mi Dolor con forma de Cariñoso Lamento y “Regaño”. ¿Y no he dicho nada?

¿Quisieran, acaso, que me mostrara como el Juez Destructor que no Soy, para tenerlos contentos?

Hay gente que lee las “Instrucciones” y piensa: “Bien, pero esto no es a lo que debo dar difusión”. Esperan otra cosa. No sé qué esperan, cuando os he dicho que la guerra debe ser espiritual y las armas que debéis esgrimir son la conversión, el espíritu eminentemente eucarístico en una Defensa abierta del Culto y de la Adoración de la Eucaristía.

No sé qué esperan.

Os dije que atendierais a vuestros hermanos, os dije que no me dejarais solo. ¿Cuántos lo hicisteis? Y aún buscabais en los escritos algo que hacer ahora, alguna instrucción.

Hay gente que leerá todas esas instrucciones y aún se preguntará: “¿Qué debemos hacer, Marga?” A estas personas no les digas nada. Diles que ya está escrito.

Esperan que les digas algo con respecto a sus pertenencias y su vida material. Algo del tipo: “Vended todo, sacad vuestro dinero del banco, pues va a haber un “corralito” e iros a vivir a esta localidad, que será protegida del Desastre. Vosotros y vuestras familias. Es la hora de iros al “bunker” y protegeros de lo que viene, terremotos, pestes, epidemias…”

¿Y Yo? Pero si lo que tenéis que hacer es acompañarme en mi Pasión. Lo que tenéis que hacer es a modo espiritual. Es uniros a Mí y preocuparos y ocuparos de vuestros hermanos.

Habláis de cambio material. No pensáis en el cambio espiritual.

Es un trabajo muy profundo y arduo de conversión, el que tenéis que realizar. Muchos no estáis dispuestos.” [9]

La principal clave de esta reflexión es muy sutil: requiere mirar en profundidad y cambiar la perspectiva, no centrarnos tanto en las consecuencias (los acontecimientos profetizados), como en la causa que los provoca (la in-conversión, la nuestra y la de la humanidad), para así centrarnos en lo verdaderamente importante, que es incidir en la causa (buscar nuestra propia conversión y la de las personas a nosotros encomendadas) y no fijar tanto la mirada en ver cómo “sobrevivir” a las consecuencias, porque esto último solo nos llevará a nuestra propia aniquilación a través de los castigos del hombre (causados por nuestro pecado, como esta pandemia), para luego sobrevenir los Castigos de Dios, para purificar a una humanidad que solo busca la salvación material y vivir en el pecado y el egoísmo.

“Hijos míos, no queréis ver que, si no os convertís, el mundo será destruido.

Primero os autodestruiréis y luego la Mano de Dios caerá con fuerza sobre vosotros. Y buscáis otras cosas que hacer, pero tan sólo debéis buscar la conversión.

Debéis buscar que el demonio salga de vuestra vida y del dominio que tiene sobre ella. Eso sólo se consigue con una vida seria de piedad y austeridad. Con una vida de caridad y amor al prójimo.” [10]

Es verdad, el demonio se ha instalado en todos los ámbitos de nuestra vida, a veces de forma visible y flagrante, en aquellos que viven inmersos en un pecado fácil de distinguir, pero en la mayoría está de forma subrepticia, imperceptible y silenciosa, y esto es más grave, pues trabaja en la sombra sin que nos demos cuenta.

Jesús establece diferentes ámbitos donde el demonio y el pecado se han instalado con más firmeza y sutileza entre los católicos.

El primer ámbito es nuestro interior. Ahí es donde se tiene que dar la batalla inicial, la principal:

“El primer reto es el de desbancar al Demonio de en medio de vosotros.

Esto supone para vosotros un reto y una lucha, y que cada uno medite en su interior a qué me refiero con esto para él.

Hay unos demonios que actúan en medio de vosotros.

Hay demonios personales: miedos, angustias, rebeldías, desobediencias, pecados enraizados…

Hay demonios instalados entre vuestros familiares, los que os hacen la guerra. En mayor o menor medida. Y ésta es la mayor cruz personal que podéis tener a nivel afectivo.

Hay demonios atacando desde fuera de una u otra forma.

Estáis en Guerra. Ésta es la Guerra.

Tenéis que impedir que el Enemigo se vuelva poderoso y se enraíce en todos estos frentes contra vosotros. Ése es el mayor reto que tenéis y el primero.

¿Cómo se puede desbancar? ¿Cómo lucharéis contra ello?

Mirad: en vosotros primero. En vosotros primero. Que nadie procure dar la batalla fuera, si antes no la ha dado dentro. Saldría al campo desprovisto de las armas, y caería en el primer embate.

Esta es la razón por la que algunos que han pretendido solucionar problemas externos a ellos y se han metido sin antes solucionar los propios, ya no están.

¡Primero dad la batalla dentro!, en vosotros, en vuestras almas. Desbancad al Demonio de dentro de vosotros.

Tened un corazón puro, donde no quepa el odio ni las malas obras, donde sólo esté el amor. Similar al de mi Madre.

La primera tarea que tenéis que hacer todos es cambiar vuestro corazón de piedra por un corazón similar al de mi Madre, para que Yo pueda miraros con complacencia, y así hacer huir al Demonio de vosotros.” [11]

El segundo ámbito es la idolatría, esas actitudes y comportamientos que tenemos asumidos en nuestra sociedad de complacencia con el pecado, con la tibieza y con el mundo, para poner un pie en el Evangelio y el otro en el mundo, intentando hacer un equilibrio que pronto, cuando arrecien los tiempos, se hará imposible compaginar.

Jesús nos avisa: “Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.” [12]

“Diles que tienen en su interior todavía muchas actitudes idolátricas y propias de los que no han conocido el Amor de Dios y pretenden quedar bien con el mundo.

  • Diles que se preocupan en el gozar sólo y en el tener.
  • Diles que les importa el qué dirán.
  • Diles que en su corazón convive la impureza con la adoración a Dios, y eso lastima mi Alma.
  • Diles que piensan que en ellos puede convivir el pecado con un seguimiento grande a Cristo. Y que no han renunciado a él.
  • Diles que les espero dando testimonio, y se callan.
  • Diles que pongo a su lado solos y desamparados, personas a las que atender, y les abandonan.
  • Diles que no encuentro que hayan salido a defenderme allá donde se me ha vilipendiado y se han dejado arrasar la Eucaristía en su propio Templo.” [13]

El tercer ámbito donde actúa con fuerza el demonio es en el matrimonio y la familia:

“Con energía quiero que no condescendáis, nunca, con la impiedad y la idolatría, aunque sea de vuestro propio esposo o esposa, vuestro padre o vuestro hermano. Si no sigue la Ley de Dios, no es de vuestra familia, aunque tengáis los mismos lazos de sangre o aunque os una un matrimonio.

La separación de vosotros la establecen ellos.

Y si sois obligados por ellos a actuar contra la Ley de Dios, debéis negaros y cortar esa relación que os incita a pecar.[14] Porque los lazos del espíritu son mayores que los de la carne. Y las personas que se apartan de Dios no están en comunión con vosotros ni ahora ni eternamente

Relaciones sexuales en contra de la Ley de Dios. Inmoralidad en las costumbres. Idolatría del dinero, del tener y el placer.

¡Ah, hijos!, debíais ser más enérgicos en cortar con todo esto, pues si lo compartís con los vuestros, aunque sea de uniones lícitas y lazos de sangre auténticos, os arrastra a caer en lo mismo.

¡Cortad!

¿No tenéis vosotros la misma fuerza para atraerles a ellos, a vuestros seres queridos, a lo vuestro según la Ley de Dios? ¿Por qué?

Pues es, simplemente, porque no lo vivís en vosotros sincera y radicalmente.

Si supieran que sois insobornables no lo intentarían y se cuestionarían por qué esa firmeza y fiereza en vosotros” [15]

 “Mira cómo el vicio os rodea. No existen matrimonios donde se cumpla la Ley de Dios.

¡Oh!, ¡cuando ellos se den cuenta de su error!, ¡qué alaridos, Marga! Dirán que por qué nadie se lo dijo nunca. Pero, hijos míos: ¡si Yo me encuentro advirtiéndoos desde siglos! ¿Nunca? ¡Escuchad mis Mensajes!” [16]

[1] Lc 18:9-14. (El fariseo y el publicano).

[2] Mensaje de Jesús del 02-05-2012

[3] Ap 3, 15-17

[4] Lc 13, 4

[5] Mensaje de Jesús del 18-11-2015

[6] Mensaje de Jesús del 08-06-2012

[7] Mensaje de Jesús del 06-05-2012

[8] En la web: “Instrucciones del Cielo para el Reino Nuevo”.

[9] Mensaje de Jesús del 06-10-2020

[10] Mensaje de Jesús del 06-10-2020

[11] Mensaje de Jesús del 08-10-2009

[12] Lc 9, 62

[13] Mensaje de Jesús del 13-10-2020

[14] Cfr. Mt 5,9; 18.9. 

[15] Mensaje de Jesús del 13-10-2020

[16] Mensaje de la Virgen del 09-03-2012

Séptima Instrucción: Alegría y optimismo.

La realidad que vivimos es dura y se hará más dura aún. Estamos bombardeados a través de los medios de comunicación de noticias trágicas, de miedo, incertidumbre, malos presagios… La información que consumimos a lo largo del día es tóxica en un alto porcentaje, porque así lo quieren los que dominan los grandes medios de comunicación y eso hace que nuestra sensibilidad se vea afectada y aumenten los suicidios, la desesperanza, la tristeza, la negatividad y el pensar que no hay solución a los problemas.

Todo eso no viene de Dios. Dios es Amor, Dios es Esperanza, Dios es Alegría. Debemos llenar nuestra mente de pensamientos positivos, vaciarla de todo aquello que no sea de Dios antes de dormir, para que nuestro subconsciente no nos haga aflorar la negatividad durante la noche y al día siguiente estemos descentrados de Dios.

Jesús nos daba estos consejos para cuidar nuestra psique, especialmente antes del sueño nocturno:

 “Lo último en lo que tienes que pensar antes de dormirte es en mi Reino y en mi Alegría.

Llena tu mente de pensamientos positivos antes de dormir.

Todos los pensamientos negativos de catástrofes, de pecados, alejan del Reino.

Cuidaos a vosotros mismos. Sois humanos, y no os sirve cualquier cosa. Todo os afecta a vuestra sensibilidad. Es necesario que construyáis el Reino a través de la esperanza y de imágenes y pensamientos alegres, optimistas, con fe, que traen a la memoria el bien y la virtud. No las veces que os han hecho mal o todo el pecado del mundo.

Un mundo nuevo es posible. Empezad por construirlo en vuestra imaginación, vuestras expectativas y vuestros proyectos.

Yo os he dicho que os voy a sostener, os voy a cuidar y os voy a proteger. ¿De qué tener miedo? No tengáis miedo.” [1]

Un cristianismo triste, es un falso cristianismo.

“Un distintivo para ver si sois cristianos y para ver si viene de Mí: la Paz y la Alegría. Que la persona esté en Paz y en Alegría. Así veréis que vienen de Mí ” [2]

“A menudo, os veis invadidos por el pesimismo, ¡pero esto es todo lo contrario al cristianismo! Y a un seguimiento sensato de Cristo.

Dios es Paz. ¡Dios es Alegría! Y en su Hijo, os ha dado TODO. ” [3]

¿Pero se puede estar alegre ante las adversidades y los acontecimientos que ya suceden y que se recrudecerán? La respuesta es , si seguimos este camino por el que nos conduce la Virgen, estaremos alegres, una alegría que lamentablemente está ausente en los rostros de muchas de las personas que se dicen fieles a la Iglesia.

“¡Quiero que si siguen este camino, estén siempre alegres! Aun cuando la vida no les sonría. Aun cuando se sientan solos en el mundo. Siempre alegres.

Digamos que éste es vuestro mayor pecado: la tristeza. La tristeza es el pecado de los que se dicen míos. La tristeza y la inactividad. ”[4]

Cada época tiene sus características propias y también requiere de virtudes heroicas. Hoy día, el demonio está desatado y su fin es provocar la tristeza en nosotros, una persona triste es una persona manejable, una persona que no luchará por nada ni por nadie (ni siquiera por ella misma) por eso Jesús, nos indica que en los tiempos que corren la principal virtud que debemos de recuperar es la alegría:

“Principal virtud para estos días: la alegría. Primer arma para vencer contra Satanás. Y Yo diría que imprescindible para ello. Mirad cómo trabaja principalmente para poneros tristes. Y cómo es así como mejor se cuela en vuestra alma, en forma de cualquiera de las tentaciones.

Por eso, Marga: Alegría. Aun en las mayores adversidades. “ [5]

 Todos conocemos el famoso texto de Mateo 6, 25-34, los lirios del campo, donde Jesús nos llama a no preocuparnos del mañana y confiar, porque Dios es un Dios Providente, un Dios que está pendiente de cada detalle con el que colmar de atenciones a sus criaturas.

“Esto quiero que les manifiestes hoy a ellos: la Gracia de estar hoy en día en mis manos, que el mañana traerá su afán. El vivir con alegría el momento presente, sabiéndose en manos de Dios, confiados como niños. Que Dios ya ve… Dios ya oye… Dios ya sabe y es Providente. Dios ya os dará en cada momento lo que necesitéis. Confiad abiertamente en Dios. Se abrirán para vosotros campos inmensos de flores.

Ésta es la actitud que debéis tomar para ambas cosas: vivid el momento presente con alegría. ” [6]

Pero la alegría no es un vestido con el que nacemos, un ropaje que nos ponemos para ir a las fiestas paganas, eso es falsa alegría, la de aquellos que viven la vida de forma frívola y desenfrenada, la verdadera alegría es un Don, pero también es un esfuerzo personal. La diferencia entre alegría y tristeza es una vida de virtud para adquirir otros dones, o una vida de pecado, donde el alma va cayendo en una espiral de muerte, que lleva de pecado en pecado y de vicio en vicio.

“No podéis estar esperando a que caiga del Cielo la alegría para vosotros mientras, con los brazos abiertos, estáis sesteando en un sofá con respecto a vuestras potencialidades. Debéis poneros en marcha, o nunca jamás recaerá la alegría sobre vosotros. Y después de eso, Yo os haré fructificar y perseverar en la alegría. Pero poneos primero vosotros en camino.

¿Por qué he puesto este Don como el principal?

Porque a través de él, vuestra alma se esponja y puede aceptar todos los demás dones.

Si el Demonio consigue abatiros en la tristeza, sabe bien que, detrás de eso, pueden entrar y tener cabida en vosotros todos los demás vicios y pecados. Observad a un hombre triste, y veréis detrás de él a un hombre pecador.

Un primer paso que podéis dar es, aunque sea por apariencia, jamás presentaros ante los demás tristes. Ésa es una gran tentación para vosotros: “Como tengo confianza con mis hermanos, me mostraré ante ellos tal y como estoy, para que me ayuden”.

Y no estoy hablando de falsa alegría, bullanguera y frívola. No. Quisiera seriedad en vosotros también al poneros a lograr el Don de la Alegría. ”

En su discurso escatológico el Evangelista Lucas, después de narrar por boca de Jesús los dramáticos acontecimientos que ocurrirán durante la Gran Tribulación, culmina con una frase que nos debe llenar de esperanza:

“Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación.” [7]

Así nos lo vuelve a recordar Jesús en nuestros días:

“Por eso no tengáis miedo cuando veáis que todas las cosas que se os anunciaron os suceden, o están para sucederos: se acerca vuestra liberación. “Vuestra liberación” será liberación del pecado, será liberación del mundo que os oprime, liberación del Demonio, liberación hacia un mundo mejor. En este mundo nuevo no existirá nada de lo que os oprime, como en éste. Por eso, toda esta tribulación no debéis pasarla en la tristeza y en el pesimismo. Debéis pasarla en la Alegría Conmigo. ” [8]

La Gran Tribulación la pasamos con María, de su mano. Ella es el Arca de Salvación para esta época, el ancla segura donde podemos sostenernos en los momentos de turbación. ¿Por qué temer? ¿Por qué estar tristes y abatidos?

 “Por eso: no estéis tristes, no estéis tristes, amados. Os espera un gran gozo. Después de esta Tribulación. Por eso, disponeos a pasarla alegremente. De la mano de María. ” [9]

[1] Mensaje de Jesús del 8-8-2020 (no publicado hasta ahora)

[2] Mensaje de Jesús del 30-06-2012. El Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[3] Mensaje de Jesús del 05-11-2011. El Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[4] Mensaje de Jesús del 08-12-2011. El Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[5] Mensaje de Jesús del 29-11-2010. El Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[6] Mensaje de la Virgen del 23-11-2010. El Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[7] Lc 25,28

[8] Mensaje de Jesús del 23-09-2015. El Reinado Eucarístico. Tomo III

[9] Mensaje de Jesús del 19-05-2012. El Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

Sexta Instrucción: obedecer a la Iglesia Católica.

El Primer Viernes de agosto de 2020, el Sagrado Corazón de Jesús, dio un mensaje urgente para la Iglesia de España, extrapolable a todas las iglesias del mundo.

Es un mensaje duro y directo, porque dura también es la realidad que estamos viviendo y cómo está afectando a nuestra vida eclesial y sacramental.

La primera advertencia que da Jesús es que toda Palabra de Dios, hay que escucharla en oración y ponerla en discernimiento, idealmente ante el Sagrario. Ahí Jesús nos desvelará el significado profundo de su mensaje y “limpiará” nuestra vida de numerosos preceptos y pensamientos humanos que tenemos arraigados en nuestra mente y corazón, adecuando nuestro pensar y sentir, con el pensar y sentir de Dios:

He aquí que vengo y me manifiesto por esta pequeña escribiente. Ella escribe. Vosotros escuchad.

Si encontráis algo que no se ajusta a lo que pensáis, hablad Conmigo. Ella no interpreta este Mensaje. Sólo lo da de mi parte.[1]

El mensaje hace relación a la situación vivida durante la pandemia en España, pero cuya realidad es extrapolable a lo acontecido en muchas partes del mundo: cierre de iglesias cuando más necesaria es la oración de los fieles, privación de la Eucaristía y de la Comunión cuando más necesario es el alimento espiritual para fortalecer las almas ante el sufrimiento, el miedo, la desesperanza, negación de los sacramentos y abandono en muchos lugares de la posibilidad de confesión y la unción de enfermos, que son tan necesarios para que, ante el temor de la muerte, las almas encuentren el descanso espiritual que pueda confortar el posible tránsito de esta vida a la vida con Dios.

“Resulta que, en contra del sentir popular, habéis decidido que, en tiempos de necesidad, de crisis y de enfermedad, debéis negar la Eucaristía y los Sacramentos a mis almas.

Contra toda lógica incluso humana y a nivel sólo material, decidís que se cierra la Fuente cuando las almas tienen más sed. [2]

Y opináis que vosotros, sin atender a las órdenes de Dios, sois dios que manda y dios que obliga a ciertas cosas que no son más que preceptos humanos: los vuestros.

Cargáis sobre mis fieles el estigma de la “desobediencia a la Iglesia”, [3] cuando vosotros, sin estar en Comunión con la Iglesia y con su Doctrina, no sois la Iglesia, la Iglesia Católica”. [4]

Jesús proseguía el mensaje del primer viernes de agosto con un alegato en defensa de la Eucaristía, como pilar y fundamento de la Iglesia:

“Quizás queréis fundar una nueva. Pero no es la Católica.

Una nueva en la que la Eucaristía será el asunto menos importante a tratar, lo que menos importa, pues hay más cosas y más importantes de las que ocuparse.

Los problemas os llueven y os lloverán más. A todos los niveles.

Porque estáis desobedeciendo a Dios y a su Doctrina y estáis intentando sobrevivir del ataque que sufrís, agradando a los hombres. Y resulta que agradar a los hombres es atacar a Dios. [5]

Pensad que la Iglesia se mueve alrededor de la Eucaristía. Y que sin Eucaristía no habrá Iglesia.[6]
Yo he dicho que me quiero quedar entre vosotros. Estoy con vosotros. ¿No me defendéis? ¿No hacéis que toda vuestra vida gire en torno a la Presencia Eucarística en vuestras iglesias, en vuestros templos?” [7]

Jesús hace una llamada a obispos y sacerdotes, pero también a todos los fieles, a que miremos en nuestro interior y veamos donde hemos puesto nuestro corazón, si en las cosas del Cielo o en las del mundo:

“No habéis dejado de reuniros. No habéis dejado de comer entre vosotros, porque lo veis importante y necesario.

Sí habéis dejado de repartirme entre mis fieles.

Éste es mi Mensaje para los Obispos y Sacerdotes que creen que pueden hacer una Iglesia a su medida, saltándose cada norma de la Iglesia Católica como les place y les conviene.

¡No estáis actuando bien!

¡Recapacitad!

¡Volved a vuestros orígenes!

No obliguéis a mis fieles a obedecer a vuestros caprichos y a vuestras teorías humanas. Ellos no están obligados a obedecer a unos Obispos, a unos Sacerdotes o Párrocos o Cardenales que no están en Comunión con la Iglesia Católica.

El Obispo, Párroco o Sacerdote solo, no es la Iglesia.

Dejad de procurar hacer una Iglesia a vuestra medida, y haced la Iglesia de Dios.
He dicho y es Palabra de Dios.” [8]

De nuevo, el Corazón de Jesús vuelve a sentir los sufrimientos de la Pasión en el comportamiento de muchos católicos:

“Hoy, Primer Viernes de agosto, mi Corazón sufre, sufre de Dolor, porque los nuevos Judas traicionan a su Maestro y porque la Comunión sacrílega se extiende en mi Iglesia alentada por ellos.” [9]

Con la excusa del Covid-19 y el temor al contagio, se han impuesto en muchos países, diócesis y parroquias, comportamientos y modas que profanan, ofenden al Señor y van en contra del Magisterio de la Iglesia.

Muchos sacerdotes se niegan a dar la Comunión en la boca por temor a la pandemia y argumentan que es obediencia a la Iglesia. Y los fieles ingenuos y desconocedores de la realidad les creen y hasta les alientan en algunos casos. ¿Realmente se está obedeciendo a la Iglesia?

En relación a la comunión en la mano o en la boca, el tema está suficientemente tratado en el documento ¿Cómo comulgar en época de pandemia? Por Ángel María Rojas, S.J. que puede consultarse en nuestra página web:

https://vdcj.org/noticias/como-comulgar-en-epoca-de-pandemia/

En un mensaje profético del 2015, Jesús advertía para evitar profanaciones y sacrilegios:

“¿Por qué no ponen como medida mis ministros que se comulgue en la boca, y que se consuma antes de desaparecer de la vista del sacerdote? No lo ponen como medida, o bien porque no se atreven, o bien porque saben bien que así fomentan (colaboran a) los sacrilegios.” [10]

[1] Mensaje de Jesús del 7-8-2020

[2] Cfr. Jn 7,37s.; Mt 23,13

[3] Hay párrocos y obispos que dicen que desobedecerles a ellos es desobedecer a la Iglesia Universal.

[4] Mensaje de Jesús del 7-8-2020. Cfr. Constitución sobre la Iglesia del Concilio Vaticano II. 18; 20; 22; 23; 25; 37.

[5] Cfr. Mt 6,24; Gal 1,10; Jn 12,43; Ef 6,6

[6] Cfr. Juan Pablo II, Encíclica Ecclesia de Eucharistia, 3; 7; 11; 21; 31; 33; 51. Decreto Presbyterorum Ordinis, del Concilio Vaticano II, 5; 14. Cardenal Antonio Cañizares, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos: “sin sacerdotes no hay Eucaristía y sin Eucaristía no hay Iglesia”. (Simposio Teológico del I Congreso Eucarístico y Mariano de Lima (CEM 2010).
Cardenal Henri de Lubac: “La Eucaristía hace la Iglesia, y la Iglesia hace la Eucaristía”. (Meditation sur l`Eglise, París, 1968, p. 101). Joaquín Ferrer Arellano: “La Eucaristía hace la Iglesia”. (Scripta theologica: revista de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, ISSN 0036-9764, Vol. 33, Fasc. 1, 2001, págs. 243-258).

[7] Mensaje de Jesús del 7-8-2020

[8] Mensaje de Jesús del 7-8-2020

[9] Mensaje de Jesús del 7-8-2020

[10] Mensaje de Jesús del 22-11-2015. Reinado Eucarístico. Tomo III

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