La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús

La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús

Homilía del Funeral del Padre Ángel Mª Rojas

HOMILIA DEL P. ROJAS ESCRITA PARA LEER EN SU FUNERAL – 23 diciembre 2021

El P. Rojas dejó escrita su última homilía, que entregó a su superior en septiembre de 2020, éste la pasó a su sucesor, que la leyó en la Misa Funeral que tuvo lugar en la Capilla de los Jesuitas de Salamanca el 23 de diciembre de 2021 a las 18:30h. En el sobre ponía “Aquí está el texto de la homilía de mi funeral. Ruego que se abra en ese momento, no antes. Y que se lea entera y despacio, a modo de homilía. Muchas gracias”.

Fecha: Salamanca, 8 de septiembre de 2020, Natividad de Nuestra Señora.

“Muy queridos todos,
Quiero tener con vosotros mi última homilía, no sólo por ahorrar trabajo mental al que presida mi funeral, sino porque quiero hacerlo yo mismo, comentándoos mis sentimientos.

Desde hace tiempo iba viendo que llegaba este momento. Dios me lo ha indicado de diversas maneras, poco a poco me iba despegando de las cosas de la tierra, y yo iba notando como una llamada interior creciente: ¡Ven!. Por eso, no puedo decir que veía llegar la muerte, que suena a final triste. Sino que veía acercarse el momento de mi paso, algo así como un trasplante, un traslado gozoso a mi verdadera casa, a mi verdadera y definitiva familia. Lo veo como un dejar provisionalmente el cuerpo, que ha sido el embalaje o cáscara que utilizado los años que he estado entre vosotros. Más adelante, en la resurrección final, espero recuperarlo, más rejuvenecido y hasta con pelo.

He tenido que aguantarme las ganas de comunicaros que veía esto cercano, porque quizás no todos hubierais comprendido mi alegría. Pero ahora sí es el momento de compartir con vosotros mis sentimientos.

En primer lugar, quiero dar gracias a Dios por tantas cosas: primero por mis tres familias.

Ante todo, por mi primera familia: mis padres, tíos, primos, profesores maristas del colegio, compañeros, amigos. Nunca agradeceré suficientemente el regalo que me hizo Dios con mis padres: me educaron con muchos sacrificios en lo humano, pero ante todo en la fe cristiana; con su palabra, ¡sí!, pero sobre todo con su ejemplo diario. Gracias a esta fe, toda mi vida ha tenido un sentido, una dirección, y estos momentos no han sido para mí los últimos, sino los primeros de una nueva y mejor vida. Más que un terminar ha sido un nacimiento a la Verdadera Vida con mayúsculas. Me dan pena los que no tienen fe o actúan como si no la tuvieran. Para ellos la muerte debe ser algo espantoso.

También doy gracias a Dios por la vocación a la Compañía de Jesús, a la que tanto tengo que agradecer. Nunca me he arrepentido de haber entrado en aquella Compañía de 1957. Si mi primera familia eran mis padres, mi segunda familia son mis hermanos de la Compañía de Jesús. He encontrado muchos y muy buenos compañeros, algunos realmente santos que me han dado un ejemplo estupendo. Y con la vocación a la Compañía, el sacerdocio. Creo que toda la Eternidad me resultará corta para agradecerlo suficientemente a Dios. En mis más de 60 años de jesuita y 50 de sacerdocio, no he tenido ni un solo segundo el menor arrepentimiento de haber dado este paso. Todo lo contrario. Si ahora estuviera en aquel 1957, lo volvería repetir. También agradezco a Dios el destino que me regaló de dedicarme a dar Ejercicios Espirituales. En cientos de tandas a muchos miles de ejercitantes, he visto actuar a Dios en tantas almas. Siempre he estado feliz con este ministerio de los Ejercicios y predicaciones espirituales.

Mi primera familia eran mis padres, la segunda, mis hermanos jesuitas, la tercera Familia, y no menos querida, mis hijos espirituales: los Grupos de Oración del Corazón de Jesús, que fundé en 1975. Por estos grupos han pasado cientos de chicos y chicas. Más de cien han encontrado en ellos su vocación sacerdotal o religiosa, y muchísimos más la matrimonial. Desde que empecé con ellos he trabajado con todo el cariño de que he sido capaz, procurando sólo su bien. Ahora no les dejo huérfanos, ante Dios seguiré ocupándome de todos y de cada uno.

En segundo lugar, quería comentar con vosotros, cómo veo yo estos momentos de mi traslado a la otra vida: en un primer momento con cierto miedo, lo confieso. ¿Por qué? Porque me veía muy lleno de faltas y pecados; y con las manos muy vacías de las obras que quisiera presentar a Dios. Pero Santa Teresita y Santa Faustina Kowalska, me han ayudado a enfocarlo de otra manera.

Primero: Dios nos perdonará como nosotros hayamos perdonado. Yo he tenido la costumbre de perdonar siempre a todo aquel que hubiera podido dañarme de alguna manera. En este momento también quiero pediros perdón a todos por todo aquello en que os haya podido molestar. Sé que me perdonaréis de tal modo los malos ejemplos por mi parte, y sobre todo el que no haya sido para vosotros una trasparencia viva del Corazón de Jesús.

Segundo: confianza en Dios. Quiero presentarme a Él con una frase como ésta: “aquí se presenta tu hijo más miserable, pero que desea quererte muchísimo y confía totalmente en Ti”. En la etapa de vida que he terminado, he intentado agradar a Jesús, aunque he tenido muchísimos fallos. Ahora que estoy con Él le digo que quiero que mi Eternidad sea para Su mayor agrado, y estoy muy contento porque así será.

Tercero: Por lo anterior puedo decir que, para mí, éste ha sido el momento más feliz de mi vida. Aunque visto externamente desde la tierra pudiera parecer lo contrario. Es el auténtico nacimiento a la vida verdadera y definitiva. Es el encuentro gozoso con Dios. El abrazo con Jesús. El beso de la Virgen. El reencuentro con mis padres, familiares, amigos, hermanos jesuitas. Entrar en esa inmensa y fenomenal familia de los ángeles y los santos.

Y, en tercer lugar y último, quiero abriros mi alma: en mi vida he tenido tres Amores: primero el Corazón Eucarístico de Jesús. Naturalmente he hecho muy mío el munus suavissimum[1] como encargo que el Corazón de Jesús y la Iglesia encomendaron a la Compañía de difundir su culto. No podía ser de otra manera. El Corazón de Jesús ha sido para mí: amigo, Padre, hermano, y Maestro, siempre con una Misericordia y cariño infinito. Y añado lo de Eucarístico. Porque en la Eucaristía le he notado Vivo, actuante, palpitando de Amor. He querido que fuera el centro y meta de mi vida. Hoy me he encontrado con Él cara a cara. ¡Os podéis imaginar el abrazo!

Segundo: la Virgen. A lo largo de mi vida la he notado siempre muy muy presente y activa. Me he sentido causado a confiar en Ella. Y puedo decir que siempre me ha concedido todo lo que le he pedido, ¡y mucho más! Y frecuentísimamente se ha adelantado a mis peticiones. En mi vida he sentido, he palpado a la Virgen como Madre cariñosa, cercana, sonriente, tierna, maternal, maravillosa. Hoy me he encontrado con Ella. Ella solita sería para mí como un Cielo entero.

Tercero: la Iglesia Católica. Ha sido mi Madre, y garantía de mi fe. En una época en que está siendo tan atacada o despreciada, incluso por sus hijos, ha aumentado mi deseo de ser fiel a Ella. Hoy he entrado a formar parte de esta gran porción de la Iglesia, en la que he encontrado a todos mis seres queridos.

Termino, porque, aunque yo estoy fuera del tiempo ya, vosotros no. Y no quiero cansaros más. Continuad la Eucaristía con todo el fervor que podáis. Muchas gracias a todos por haber venido. Pedid por mí como yo os prometo pedir por vosotros. Un cordial abrazo a todos y cada uno.

Ángel Mª Rojas, de la Compañía de Jesús”.

[1] “Suave carga” en latín. En 1883 los jesuitas declaran: “que la Compañía de Jesús acepta y recibe con un espíritu desbordante de gozo y de gratitud, la suave carga (según la expresión latina munus suavissimum) que le ha confiado nuestro Señor Jesucristo de practicar, promover y propagar la devoción a su divinísimo Corazón”. Este encargo fue manifestado por el Corazón de Jesús a Santa Margarita Mª de Alacoque y confirmado por diversos Papas.

HABLEMOS DEL PAPA FRANCISCO…

Papa Francisco

Por Ángel Mª Rojas, S.J.

Una anécdota.

Allá por el año 1555, el Papa Marcelo II falleció a los 22 días después de ser elegido sucesor de Pedro.

En ese breve período de tiempo ayudó mucho a los jesuitas, recién fundados por San Ignacio de Loyola.

Le sucedió el octogenario Juan Pedro Caraffa, con el nombre de Paulo IV, antiespañol visceral y enemigo de los jesuitas. Complicó la vida de Ignacio de Loyola y surgieron problemas.

San Ignacio no admitía críticas y menos del Papa. Por eso lo cortaba en seco: “Hablemos del Papa Marcelo”.

Hablemos del Papa Marcelo” es una expresión que aún usan los jesuitas cuando alguno quiere cortar una crítica.

Hoy abundan muchas críticas contra el Papa Francisco.

Los enemigos habituales del Papado siguen haciéndolo como siempre.

Pero ahora surgen “los buenos de toda la vida”, los tradicionales, acusándole de variadísimas cosas y muy manipuladas.

Recuerdan a los “oficialmente buenos” de hace 20 siglos (fariseos, sacerdotes y escribas), cómo criticaban a Jesús. 

Se dan también hoy los que afirman: Francisco no es Papa.

Conozco personalmente a algunos sacerdotes de este gremio que, aunque parecen “piadosos”, al no admitir al Papa, ¡son cismáticos!, es decir, ¡¡¡no son católicos!!!

El Código de Derecho Canónico define el Cisma como “rechazar la sujeción al Sumo Pontífice (CIC 751), que “incurre en excomunión latae sententiaey “se pueden añadir otras penas, sin exceptuar la expulsión del estado clerical” (CIC 1364).

¡Los que tal defienden son cismáticos! ¡Han dejado la Iglesia Católica! ¡Es algo gravísimo!

Por lo demás, para éstos se da el absurdo de que los Cardenales nombrados por Francisco, serían nulos, por lo que el próximo Cónclave sería nulo, de modo que el siguiente elegido sería Papa inválido. Y los sucesivos, lógicamente…  Es decir, se cargarían todo Papa futuro…

Hablamos del 8º Mandamiento.

CEC 2479: “La maledicencia y la calumnia destruyen la reputación y el honor del prójimo. El honor es el testimonio social dado a la dignidad humana y cada uno posee un derecho natural al honor de su nombre, a su reputación y a su respeto. Así, la maledicencia y la calumnia lesionan las virtudes de la justicia y de la caridad.”

La difamación, murmuración, crítica, etc., quitan la fama ajena manifestando sin causa justa pecados y defectos.

Si las acusaciones son falsas o exageradas, adquieren el carácter de calumnias, que pueden ser pecado grave.

La gravedad depende de la materia y de la persona difamada.

Si es contra el Papa, al ir contra la Autoridad Suprema de la Iglesia, el Vicario de Cristo, adquiere una gravedad especial.

Van contra Jesús: “El que a vosotros os rechaza, a Mí me rechaza; y el que a Mí me rechaza, rechaza al que me envió. (Lc 10,16).

Obliga a rectificar y reparar los males causados.

 

No critiquemos a nadie, y menos al Papa: ¡Todos somos pecadores!

“El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.” (Jn 8,7).

 

En la Iglesia siempre ha habido Papas con fallos. Jesús no eligió Ángeles, sino hombres…

El primero que falló fue ¡San Pedro!

Recién nombrado Papa, “tientaa Jesús, que le tiene que corregir fuertemente. Por cierto, los apóstoles no le criticaron, ni Jesús lo quitó de su puesto.

Después, abandonó a Jesús en la Pasión, pero se arrepintió y dio la vida por Jesús, mártir. ¡Hoy es un gran Santo!

 

Es cierto que hubo Papas indignos.

Recordemos a Alejandro VI, español.

Fue uno de los hombres más ricos de Roma. Para conseguir el Papado utilizó traiciones y asesinatos.

Tuvo una amante oficial: Vanozza Cattanei. Fue padre de no menos de ocho hijos, por lo menos, con tres mujeres diferentes.

Estos escándalos los conocían perfectamente los cristianos de aquel tiempo. Recordemos a San Antonio María Zaccaría, San Bernardino de Siena, San Carlos Borromeo, San Estanislao de Kostka, San Felipe Neri, San Jerónimo Emiliani, San Juan de Capistrano, San Juan Fisher, San Luis Gonzaga, San Pedro Canisio, San Pedro Fabro, Santa Ángela de Mérici, Santa Beatriz da Silva, Santa Francisca Romana, Santa Juana de Arco, Santa Rita de Casia, Santo Tomás Moro

Y, por citar a nuestra Patria, no olvidemos a Francisco de Paula, San Francisco Javier, San José de Anchieta, San Juan de Ávila, San Juan de Dios, San Juan de la Cruz, San Juan de Sahagún, San Ignacio de Loyola, San Pascual Bailón, San Pedro Arbués, San Pedro de Alcántara, San Pedro Regalado, San Tomás de Villanueva, San Vicente Ferrer, Santa Teresa de Ávila, Santo Toribio de Mogrovejo, San Alonso Rodríguez, etc. Y sin olvidar a San Francisco de Borja, que fue bisnieto del citado papa Alejandro VI.

Todos estos santos no tenían tiempo ni ganas de dedicarse a criticar. Bastante tenían por procurar hacerse santos ellos mismos y a construir una Iglesia mejor. 

Sí, es cierto que ha habido algunos Papas indignos, pero de los 266 Papas que ha habido en la Iglesia Católica, 88 están en los altares. Una tercera parte. Desde los primeros: San Pedro, San Lino, San Anacleto, San Clemente I, etc. hasta los últimos: San Juan XXIII, San Pablo VI, San Juan Pablo II…

Las aves carroñeras se alimentan de basura podrida. Las abejas y mariposas buscan su alimento en las flores.

Teniendo un panorama tan fenomenal en la Iglesia, ¿por qué hay cuervos, hurgando en la basura?

 

Por lo demás, al Papa Francisco no se le puede comparar con Papas escandalosos.

Francisco es piadoso y ha hecho muchas cosas buenas.

¿Que ha podido tener imprudencias? ¿Quién no?

Él mismo ha repetido: “Cometo errores. Me he equivocado algunas veces en mi modo de decir las cosas.” “Sí, he dado algunos patinazos”. “No busco hablar como un profesor, sino como un pastor”.

 

¿Qué actitud tenemos nosotros?:

* Los fariseos, los cuervos, que miran la mota del ojo del otro sin ver la viga del suyo. (Lc 6,37-42).

* Los que no tienen tiempo de fijarse en los fallos de los demás, porque tienen suficiente con ver los suyos, corregirse y luchar por ser santos. Los que no tiran piedras a otros. Los que aman a los demás, contribuyen a construir una Iglesia más santa, rezan por los demás.

Repetían con Santa Catalina de Siena: “Quien no obedezca al dulce Cristo en la tierra, que está en el lugar de Cristo en el Cielo, no participa del fruto de la Sangre del Hijo de Dios.”

 

¿Cuál es la obligación del buen cristiano respecto a todo Papa?

El Concilio nos lo pide: El obsequio religioso de la voluntad y del entendimiento de modo particular ha de ser prestado al Romano Pontífice; de tal manera que se le reconozca con reverencia. (LG 25)

 

El Vicario de Cristo, su representante, nos pide repetidamente que recemos por él.

Apoyémosle con nuestro respeto, cariño y amor.

¡Recemos por el Papa Francisco!

N.B.- También sería bueno aplicar estas consideraciones a los Obispos y Sacerdotes.

Sería mejor si, en vez de criticarlos, rezáramos por ellos…

Undécima Instrucción: hacia la Renovación Eucarística

La Divina Misericordia

Jesús ha ido desvelando la Historia de la Revelación del Corazón de Jesús paulatinamente. Quizás simbólicamente comenzara con esa frase recogida en el Evangelio de San Juan en el que vemos a San Juan, en la última Cena, recostándose en el pecho de Jesús[1] y escuchando los latidos de su Sagrado Corazón.

Posteriormente, y ya muy avanzado el segundo Milenio, hubo tres grandes impulsos. La Virgen nos indica que esta Revelación ha ido desvelándose hasta el día de hoy en tres etapas: la Francia del siglo XVII en Paray-le-Monial donde vivió Santa Margarita de Alacoque, la Polonia de inicios del siglo XX, donde recibió sus revelaciones Santa Faustina Kowalska y, entre los siglos XX-XXI, los Dictados de Jesús a Marga.

“Querida niña, ahora tenéis que difundir estos Mensajes. Son dados para España, expresamente. Para todos los países de habla hispana. Yo quise, aquí, culminar la Historia de la Revelación del Corazón de Jesús. Francia-Polonia-España.[2]

Aquí, Garabandal: mi Reinado en la tierra. No quisieron escucharme. Se me expulsó.[3] Pero no todos.

Por aquellos pocos que aún creen y creyeron en mi Mensaje, Yo me revelo ahora. Ahora quiero, por tu medio, culminar el Triunfo de mi Inmaculado Corazón aquí, en tu Patria.[4]

En este domingo de la Divina Misericordia, en que fue recibido el mensaje que indico a continuación, Jesús nos habla precisamente se su Misericordia, de este atributo Divino, que asociado a los dos rayos que nacen de su Corazón y vinculados a la sangre y el agua que, en el Calvario, el Redentor nos donó como una última prueba de amor. Jesús nos promete que su Misericordia no solo es infinita, sino que además está por encima de todo el mal del mundo y a través de la VDCJ se recoge el relevo de las anteriores revelaciones para inundar al mundo de su Luz y de su Amor, único remedio para construir una Sociedad según Dios, donde la humanización sea de verdad una palabra basada en el Evangelio y no en unas ideologías auto-impuestas por los que dominan el mundo y que pretenden imponernos su moral (o más bien su inmoralidad), vistiéndolas de progreso y con engañosos eufemismos como: interrupción del embarazo, muerte digna, derecho a decidir

“Hoy es el Día de la Misericordia.

Mi Misericordia vence y despunta sobre las sombras, las sombras que cubren la tierra.

Jesús, me perdonas si he tenido que parar estos días para respirar… ¡no podía más!

¡Claro que te perdono!, porque tú acudes siempre con confianza a mi Misericordia.

Invade y extiende mi Luz al mundo.

Margarita amada, Yo te necesito.

(¡Oh, qué bonito! Es como si se diera un paso fuerte y los campos, oscuros, se inundaran de su Luz, como una onda expansiva a la redonda. Y ese paso lo doy yo, con la VDCJ.

¡Oh, Dios mío!, es como si se inundara toda la tierra de ese verdor en los campos muertos y oscuros, con casitas en ellos, de esa luminosidad de su Amor.

Ese paso es como un golpe fuerte que, a partir de él, se derrama todo, se ilumina todo).

Amada Marga, Yo te he dicho: no tienes nada que temer.

Oh, Jesús, ¡tus Misterios son tan insondables! Qué poco te entendemos, oh Jesús, Amado mío. Mi Amor.

Yo estoy por encima de este mal en el mundo. Mi Misericordia es Infinita, es Insondable.

Y eso sólo se logra desde una sociedad humanizada por el Amor de Dios.

¡Jesús!

Inunda el mundo con mi Misericordia, Margarita, Margarita de Llano, llénalo de mi Amor.

Este tu Mensaje es continuador de mi Mensaje de Amor al mundo”.[5]

Ser co-protagonistas de su Misericordia

Jesús nos ha dicho que esta revelación es continuación de lo anterior, es decir recoge y aglutina lo que ya se desveló en Francia y en Polonia, añadiéndole algo nuevo, algo para estos tiempos de Gran Tribulación en que estamos a las puertas del Reinado Eucarístico.

Nos podemos preguntar, ¿Cuál es la novedad de esta nueva etapa desvelada del Corazón de Jesús? y ¿cómo hacer realidad en nuestra vida cotidiana, este mensaje?

Jesús nos invita no solo a ser partícipes de su Misericordia, sino que va un paso más allá, nos llama a ser co-protagonistas para llevar su Misericordia al mundo, para ayudarlo a salvarlo. Y esto se resume en estos puntos:

  1. Para hacernos co-protagonistas y colaborar en la salvación del mundo, hay que unirse a su Misericordia.
  2. Esta unión a su Misericordia debe hacerse en la Eucaristía, y el único camino es a través de la Consagración al Corazón Eucarístico de Jesús, por medio del Corazón Maternal Eucarístico de María.
  3. La Devoción a la Divina Misericordia, la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús y la Eucaristía, son los tres pilares de este Camino, y al mismo uno sólo, el cual conducirá a las almas como primicias del Reinado Eucarístico en la tierra.

“En él, el alma se hace co-protagonista de mi Misericordia.

Conmigo, lleva la Misericordia al mundo. Se hace artífice de su cambio. Se hace colaborador.

No puede el alma colaborar en la salvación del mundo si antes no se ha unido a mi Misericordia.

Y esa unión eucarística se hace a través de su Consagración a mi Corazón Eucarístico, por medio del Corazón Maternal-Eucarístico de María.

Y no hay otro Camino que éste, el de la Eucaristía, puesto que Yo y el Padre lo hemos querido así, a través del Espíritu Santo que se os ha sido derramado.

Y si éste es el Camino, ¿por qué pretender corregir el rumbo a Dios mismo? Las criaturas insolentes, muchas se atreven a intentarlo.

¿No saben ellas que a Dios nadie le vence? Dios ha vencido.

Dios ha vencido al mundo, a la muerte y sobre la carne.

Dios, en su Hijo, ha resucitado y así ha vencido e iluminado las tinieblas que inundaban el mundo.

El mundo será renovado a través de la Devoción a mi Misericordia, a través de la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús, a través de la Eucaristía.

Yo lo he dicho, y es Palabra de Dios, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y Amén por los siglos y para la Eternidad”.[6]

Las Consagraciones Eucarísticas

Recordemos, este aspecto esencial, que es condición indispensable para recorrer este Camino. Mediante las Consagraciones Eucarísticas, nos ofrecemos en Oblación total para el Sacrificio Eucarístico de ser corredentores con Cristo.

En una primera fase nos consagramos al Corazón Maternal Eucarístico de María, acogiéndola como Madre para ser colocados en la Patena Purísima de su Corazón Inmaculado y ser purificados por Ella en un proceso de cambio y conversión del corazón.

Y, en una segunda fase, habiendo sido hallados gratos por el perfeccionamiento y la lucha constante de sus virtudes, por la expansión del Evangelio y la Buena Nueva del Mensaje de Jesús, nos consagramos al  Corazón Eucarístico de Jesús. Esta segunda consagración tiene dos características fundamentales: es en grupo y se hace para el martirio.

Ambas consagraciones están explicadas con detalle en el cuarto tomo de la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús, “Características y Promesas”, y también están resumidas en sus puntos más importantes, en el documento de Consagraciones Eucarísticas de la VDCJ que se puede descargar de nuestra página web:

https://vdcj.org/consagraciones/consagraciones-documento/

La Renovación de la Eucaristía

Caminamos en pos del Reinado Eucarístico, donde la Eucaristía será renovada. “Es ésta “la Última Revelación”, en el sentido de ser última en cuanto a la Devoción y que culmina en la Eucaristía”.[7] Pero, ¿cómo será esa renovación?

“La Eucaristía será Coronada.

La Eucaristía será Renovada.

¿Renovación de la Eucaristía? ¿Cómo?

Su Poder, su Verdad y su Valor, realmente reconocidos por el mundo entero.

En su Reinado Eucarístico.

Su Fulgor, su Potencia, su Amor y su Verdad manifestados y admitidos por todos los moradores de la tierra.

Donde no se entenderá nada, ninguna realidad material ni espiritual, sin la Eucaristía”.[8]

Vislumbramos tímidamente el alcance de esta renovación, pero no llegamos probablemente a imaginárnosla en todo su esplendor y plenitud. Jesús nos explica la grandiosidad de este periodo:

“En el Reinado Eucarístico, el Reinado para el que lucháis, queridos, sólo Yo seré la Fuente. Sólo Yo la Alegría. Sólo Yo la Luz. Y sólo Yo la Vida para todos.

Todos me reconocerán como Rey. No será cosa de unos pocos.

Toda la humanidad reconocerá a Cristo, el Cordero, como Rey. Y será entronizado en un Altar. En el Altar de Dios. Y sólo a Él daréis culto. Y sólo a Él se le alabará.

Y toda la Creación entera gritará de júbilo.

Y todas las cosas serán restauradas.[9] Todas las relaciones. Toda la sociedad. Y la Sociedad en pleno, será una, una con el Cordero.

Y la Iglesia y la fe, será Una.

Y los pueblos serán Uno.

Y el Maligno encadenado al Infierno.[10]

Y en el mundo un periodo de Paz”.[11]

Será una época, donde la Adoración Eucarística será lo esencial, lo que dé vida y nutra la vida de todos los pobladores de la tierra en el Reinado Eucarístico, y esto no solo localmente, en pequeños grupos de fieles, sino a nivel mundial. Las puertas de los templos permanecerán abiertas día y noche en adoración perpetua y solemne, continua y sin fin:

“Las almas se alimentarán de Su Presencia.

(Se alimentarán de Adoración al Santísimo).

La Adoración Perpetua es el preludio de lo que será mi Reino Nuevo.

Los Templos estarán abiertos al mundo, día y noche. No habrá ocaso en sus puertas. Las gentes no se cansarán de adorarme, y vivirán de eso. Podrán no comer, pero no podrán no-adorarme, no podrán prescindir de adorarme.

En mi Presencia eucaristizante las almas serán transformadas, e incluso los cuerpos. Los cuerpos caminarán más en pos de la resurrección, en pos de conseguir un cuerpo glorioso como el Mío. Nadie dudará de mi Presencia eucarística porque será materialmente visible para todos”.[12]

 Jesús, le mostró a Marga en julio de 2012, cómo sería esta realidad en las iglesias:

 Mira y observa qué sería y qué será en el Reino Nuevo, vuestra vida auténticamente eucarística.

(Vi esta misma iglesia, pero muy iluminada. La Custodia en el centro del Altar. O no Custodia, sino Jesús Eucaristía. Pero con una Presencia tan apabullante que, hasta por los sentidos exteriores, se puede ver que es Jesús. No es un cuerpo entero a la vista. No es una “aparición” de Jesús. Es Jesús Eucaristía. Una luz cálida, entre amarilla y de neón, sale de Él. No la recibe, sino que Él es la Fuente de la Luz. No es que salgan rayos visibles, pero tú tienes esa sensación: los rayos de Amor que salen de la Custodia o de Jesús Eucaristía, te llegan, te afectan de Amor. Y veo la Iglesia llena. La gente que ha venido a estar con Él, no está sólo 5 minutos. Es un rato largo de adoración. Otros se despiden de Él y se van a sus cosas. Otros entran. Y sin quedar previamente, parece que se releven. Las puertas están permanentemente abiertas. Entiendo que día y noche. Y los cuerpos de las personas, sobre todo su cara, también tienen los efectos de esa contemplación. La cara es reluciente. La sonrisa perenne. Y la paz abierta y dadivosa)”.[13]

 Pero, mientras llega ese Reinado Glorioso, Jesús nos dice que quiere hacer primicias y asegura que: “Vivir La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús es un adelanto, una primicia del Reino Nuevo”.[14] Y para experimentar estas primicias, Jesús nos enseña el camino, nos invita a acercarnos a la Custodia, de donde emanan los Dones de Dios y desde donde cada alma, como algo único e irrepetible, en diálogo con Jesús-Eucarística, puede llegar a experimentar en íntima comunión, el regalo de Amor, que Dios le tiene reservado, solo y exclusivamente para ella, como si fuera la única alma que existiera sobre la tierra:

“Venid a mis adoraciones, y allí experimentad las primicias de lo que será mi Reinado Social Eucarístico en la tierra.

¡Ah! ¡No querréis que os lo cuente todo por escrito! No se puede…  Son las Delicias de Amor de Dios con las almas. Son multiformes, son infinitas. No hay dos almas iguales, y Yo estoy igual para todos.

Misterio Insondable de Amor Infinito. Maravilla de Don de Dios.

Mi Amor en la Unión Eucarística con las almas.

¡Alabado sea Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, en su Misterio de Amor y Dolor, Pasión y Muerte y Resurrección Eucarística! Amén”.[15]

[1]    Cf Jn 13, 25

[2]    En Francia, a través de Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690). En Polonia, Santa Faustina Kowalska (1905-1938).

[3]    Se refiere a que los Obispos de Santander, que no aprobaron, y ni siquiera estudiaron las apariciones de San Sebastián de Garabandal

[4]    Mensaje de la Virgen María del 25-10-2011.

[5]    Mensaje de Jesús del 11-04-2021

[6]    Ibid.

[7]    Mensaje de Jesús del 04-07-2012

[8]    Mensaje de Jesús del 11-04-2021

[9]    Cfr. Hch 3,19ss; Mt 19,28.

[10]  Cfr. Ap 20,1-3.10.

[11]  Mensaje de Jesús del 31-12-2015

[12]  Mensaje de Jesús del 06-12-2014

[13]  Mensaje de Jesús del 04-07-2012

[14]  Mensaje de Jesús del 26-08-2015

[15]  Mensaje de Jesús del 11-04-2021

María Corredentora

La Corredención de María viene siendo desde hace tiempo un tema de gran interés y actualidad que últimamente se ha acrecentado más por las recientes declaraciones del Papa Francisco.

Con la intención de arrojar luz sobre este asunto, situarlo en su correspondiente contexto y tener las ideas claras, el Padre Ángel Mª Rojas, jesuita, teólogo, Director Espiritual de Marga y experto en estos temas, ha realizado una serie de videos que nos pueden ayudar a discernir y tener criterios claros sobre María Corredentora.

Son cinco videos que se publicaran sucesivamente con el siguiente contenido:

Parte 1.- Introducción
Parte 2.- Evolución histórica de la Doctrina de la Corredención
Parte 3.- Dificultades para la Corredención de María
Parte 4.- Argumentos a favor de la Corredención
Parte 5.- Conclusiones prácticas

Parte 1.- Introducción

Parte 2.- Evolución histórica de la Doctrina de la Corredención

Parte 3.- Dificultades para la Corredención de María

Parte 4.- Argumentos a favor de la Corredención

Parte 5.- Conclusiones prácticas

Mensaje de Jesús del 11 – 04 – 2021 (Domingo de la Misericordia)

Jesús:
Hoy es el Día de la Misericordia.
Mi Misericordia vence y despunta sobre las sombras, las sombras que cubren la tierra.

Jesús, me perdonas si he tenido que parar estos días para respirar… ¡no podía más!

¡Claro que te perdono!, porque tú acudes siempre con confianza a mi Misericordia.
Invade y extiende mi Luz al mundo.
Margarita amada, Yo te necesito.

(¡Oh, qué bonito! Es como si se diera un paso fuerte y los campos, oscuros, se inundaran de su Luz, como una onda expansiva a la redonda. Y ese paso lo doy yo, con VDCJ.
¡Oh, Dios mío!, es como si se inundara toda la tierra de ese verdor en los campos muertos y oscuros, con casitas en ellos, de esa luminosidad de su Amor.
Ese paso es como un golpe fuerte que, a partir de él, se derrama todo, se ilumina todo).

Amada Marga, Yo te he dicho: no tienes nada que temer.

Oh, Jesús, ¡tus Misterios son tan insondables! Qué poco te entendemos, oh Jesús, Amado mío. Mi Amor.

Yo estoy por encima de este mal en el mundo. Mi Misericordia es Infinita, es Insondable.
Y eso sólo se logra desde una sociedad humanizada por el Amor de Dios.

¡Jesús!

Inunda el mundo con mi Misericordia, Margarita, Margarita de Llano, llénalo de mi Amor.
Este tu Mensaje es continuador de mi Mensaje de Amor al mundo.
En él, el alma se hace co-protagonista de mi Misericordia.
Conmigo, lleva la Misericordia al mundo. Se hace artífice de su cambio. Se hace colaborador.
No puede el alma colaborar en la salvación del mundo si antes no se ha unido a mi Misericordia.
Y esa unión eucarística se hace a través de su Consagración a mi Corazón Eucarístico, por medio del Corazón Maternal-Eucarístico de María.
Y no hay otro Camino que éste, el de la Eucaristía, puesto que Yo y el Padre lo hemos querido así, a través del Espíritu Santo que se os ha sido derramado.
Y si éste es el Camino, ¿por qué pretender corregir el rumbo a Dios mismo? Las criaturas insolentes, muchas se atreven a intentarlo.
¿No saben ellas que a Dios nadie le vence? Dios ha vencido.
Dios ha vencido al mundo, a la muerte y sobre la carne.
Dios, en su Hijo, ha resucitado y así ha vencido e iluminado las tinieblas que inundaban el mundo.
El mundo será renovado a través de la Devoción a mi Misericordia, a través de la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús, a través de la Eucaristía.
Yo lo he dicho, y es Palabra de Dios, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y Amén por los siglos y para la Eternidad.
La Eucaristía será Coronada.
La Eucaristía será Renovada.

¿Renovación de la Eucaristía? ¿Cómo?

Su Poder, su Verdad y su Valor, realmente reconocidos por el mundo entero.
En su Reinado Eucarístico.
Su Fulgor, su Potencia, su Amor y su Verdad manifestados y admitidos por todos los moradores de la tierra.
Donde no se entenderá nada, ninguna realidad material ni espiritual, sin la Eucaristía.
Venid a mis Adoraciones, y allí experimentad las primicias de lo que será mi Reinado Social Eucarístico en la tierra.
¡Ah! ¡No querréis que os lo cuente todo por escrito! No se puede… Son las Delicias de Amor de Dios con las almas. Son multiformes, son infinitas. No hay dos almas iguales, y Yo estoy igual para todos.
Misterio Insondable de Amor Infinito. Maravilla de Don de Dios.
Mi Amor en la Unión Eucarística con las almas.
¡Alabado sea Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, en su Misterio de Amor y Dolor, Pasión y Muerte y Resurrección Eucarística! Amén.

Décima Instrucción: cread familias fuertes

El Demonio y la Triple Concupiscencia

Una de las características del demonio es su inteligencia: se adapta a los tiempos, a las circunstancias, intentando encontrar los resquicios, por los que colarse en cada corazón humano y en el corazón de las sociedades humanas a través de la familia, célula de la sociedad, y lo hace además de modo subrepticio, colándose poco a poco, sin que su presencia sea notada. ¡Ahí es cuando es más peligroso!

“Mirad, el demonio ha iniciado la batalla desde dentro, desde dentro de vosotros porque sabe que desde fuera no puede.

Desde fuera lo intentó antaño, moviendo todos los gobiernos materiales, y le plantasteis cara.

Mirad lo que ha hecho, y ha sido entrar en vuestros hogares y desde ahí, expandir su mundo de pecado y en contra de Dios.

Mirad que no lo hizo de lleno y de una vez, sino poco a poco”. [1]

Cabe destacar que, aunque los métodos del demonio puedan evolucionar, la esencia de los mismos se mantiene por los siglos y es que ya hace 2.000 años, Jesús abrió el camino para nosotros y justo antes de iniciar su ministerio público, el Espíritu le condujo al desierto, para entre otras cosas ser tentado por el diablo. Jesús, no olvidemos, es igual en todo a nosotros salvo en el pecado, y como verdadero hombre (además de verdadero Dios), el Padre no quiso escatimar para Él ninguno de los avatares a los que está abocada la naturaleza humana, entre ellos las tentaciones. Jesús se expuso a todos esos peligros en el desierto y venció, abriendo el camino, para que a partir de su resurrección podamos vencer con Él, las tentaciones. Podríamos decir que la primera batalla de la historia la ganó el demonio con la caída de nuestros primeros padres, la segunda Jesús.

Dice San Juan Pablo II, que las tentaciones tienen un orden. 

“Los relatos evangélicos describen las tentaciones de Jesús en el desierto haciendo referencia a la triple concupiscencia, que según la enseñanza de San Juan en su primera carta (I Jn 2,16), que constituye el estímulo del pecado: la concupiscencia de la carne, la de los ojos, la soberbia de la vida.”

Este orden es el que aparece mostrado en el Evangelio de San Lucas.[2] La táctica de la tentación es siempre la misma, el demonio ya sabe por dónde tentar. Comienza siempre por la sensualidad, por la materia.

La Virgen nos habla de cómo estas tentaciones han ido entrando de forma sutil y por este orden, en las familias.

“Primero entró con el hedonismo y la comodidad; el placer y la pereza; el buen comer, el buen beber, las adicciones de todo tipo. Todo el mundo sensual libre y a vuestra discreción, usando de él sin cortapisas y como queríais, como os dé la gana en cada momento.

Haciéndoos ver que “no es malo” y que “es humano” y que no usar de él es “reprimirlo” y causa mal psíquico.

Ahí entra por una vía que, si se le va abriendo, es muy peligrosa y causa estragos e incluso puede perder ya el alma sólo con eso. Nunca se conforma con “un poco” y luego quiere más. Pero sí engaña diciendo: “es sólo un poco, no pasa nada por un poco”.” [3]

La segunda tentación es “si me adoras, todo será tuyo”. Esas son las palabras que el diablo le dijo a Jesús. Un detalle de tremenda importancia, es que es una tentación condicional (si me adoras) y tiene un alto precio a pagar, como nos asegura la Virgen:

“Después de esto viene por la avaricia y el deseo de tener y tener. Trabajar y trabajar para tener.

Tener cosas, dinero, casas, coches, yates, regalos, joyas, vestidos, ungüentos y aceites, traducido en culto al cuerpo, imagen externa atrayente, como finalidad total en tu vida. Y en esa codicia y deseo de tener, el alma se pierde y se olvida de Dios.” [4]

Y finalmente, la tercera tentación. Es lo que San Juan denomina, soberbia de la vida.

“Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito:

A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.” [5]

Esta tentación está siempre presente en la historia de la humanidad. No olvidemos que la caída de Adán y la de Luzbel (el Ángel más bello e inteligente del paraíso), fue por un acto de soberbia, de desobediencia, el primer hombre y el ángel convertido después en demonio, decidieron seguir sus vidas, prescindiendo de Dios. La Virgen nos indica además, que en nuestra generación esta tentación ha llegado hasta el grado sumo:

“Y por último y al final, la soberbia. Cuando ya el hombre ha visto que ha conseguido todo eso por sus medios, piensa que no necesita de Dios y en lugar de seguir y buscar sus Leyes, se inventa las suyas. Y hace un Dios y una Ley de Dios a su medida. Llegando al grado sumo en el que nos encontramos ahora que, no contento con apañar su propia Ley a su vida, quiere cambiar la Iglesia y hacerla a su medida. “[6]

Y la Virgen va más allá, puesto que define la situación actual como Apostasía generalizada:

“Casos de estos se han dado en toda la historia de la Iglesia, pero la característica de esta época es que es generalizado. “[7]

La familia como centro del ataque del demonio

Hay una cierta tendencia en el hombre de mirar la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio[8] y siguiendo este modelo de comportamiento tienda a culpar de los males propios y de la sociedad, a “los de fuera”, ya sean personas o instituciones, sin caer en la cuenta, de que muchas veces, el origen de sus males, está dentro de sí mismo y del círculo más allegado, es decir su familia.

La Virgen nos indica que el demonio ataca principalmente a la familia, y la familia corrompida es la que incide sobre la Iglesia y los sacerdotes, terminando por afectar a todos los cimientos de la sociedad.

“Como veis, al demonio no le ha hecho falta atacaros desde afuera. Ve que es mejor y más efectivo hacerlo desde dentro.

Y esto empezó en los hogares. La familia es la célula de la sociedad. También la corrupción de la familia ha llegado a la Iglesia y ha hecho que mis ministros cambien de parecer y prediquen otra doctrina que no es la cristiana. Corrompidos por la familia.

Echáis la culpa a mis ministros de vuestro desvío, y Yo quiero que lo miréis desde vuestro interior.

Tantos matrimonios infieles a la Ley de Dios, que habéis dicho por activa y por pasiva que es una Ley incumplible, habéis convencido a mis sacerdotes de ello.

Y esto sólo es por vuestra pereza y sensualidad. Por vuestra codicia y por vuestra soberbia acuciante.

Primero entró en vosotros.

Y ahora, por eso os digo: ¡Sacadlo! ¡Expulsadlo! Expulsadlo de vuestras costumbres familiares. Expulsadlo de vuestro interior.

Si el demonio ve una familia fuerte, huirá corriendo.” [9]

Si pensáramos en las familias como en fichas de dominó, separadas a una cierta distancia (pequeña comparada con el tamaño de la ficha), quizás entenderíamos mejor lo que la Virgen trata de decirnos que ha ocurrido en el pueblo español: si cae una ficha, van cayendo todas, una a una por “efecto dominó”. El guardar las apariencias, ser señalados por el resto… hace que las familias vayan mundanizándose y como virus que se propaga por doquier, influyendo en la mundanización de otras familias cercanas, empezando por las más allegadas:

“El malo ha hecho estragos entre vosotros, españoles de bien. ¡Cuánta deserción de las filas! ¡Qué pocos se han mantenido en pie! Esos han sido la burla de sus comunidades. Comunidades donde antes se practicaba el bien y la virtud y estaban todos unidos y a una.

Es muy difícil para los de esa generación señalarse del resto, ya que la costumbre siempre ha sido ir todos a una, ayudarse y hacer lo que otros hacen.

También buscar un sacerdote que piense como tú, y hacer que diga lo que quieres, para luego decir que haces lo que él te dice.

Son costumbres desviadas del pueblo español.” [10]

 Jesús lanza un alegato de la familia, pero una familia según Dios, a semejanza de la Sagrada Familia de Nazaret:

“¡Oh, los que predican falsedades sobre la familia!

¡Nooo! ¡La familia no es eso! ¡La familia no es eso!

¡No es la relajación de costumbres! ¡No es la vanagloria mundana!, ¡no es el afán de dinero y de la prosperidad! La familia no es eso.

Y si no, que se lo digan a la Sagrada Familia.

Que vengan a Mí y que pregunten a mi Familia, ¿qué es la Sagrada Familia?

Porque la institución familiar es sagrada.

¡Ahora vienen los profanadores de la familia y le ponen la zarpa encima, aplastándola!” [11]

La entrada del demonio ha sido por la sensualidad (primera concupiscencia)

Decía al principio que el demonio es tanto más peligroso, cuanto más parece que no está actuando en nuestra vida. Es la tentación del fariseo, aquel que se consideraba justo y garante de la Ley de Dios, pero que en la práctica solo cumplía con la parte externa.

¿Qué es una familia fuerte?, se pregunta la Virgen:

“Querida Marga, y aquí te dirán: “No me hace falta que ella me lo diga, yo ya lo sé”.

Y Yo te digo, hijo mío: Pues no lo practicas. Escucha, pues quizá estás equivocado y es que no lo haces porque no lo conoces. Y si crees que ya lo haces, ve con Dios: en el camino nos encontraremos o en el día del juicio se verá tu final.

¡Qué miedo le da al demonio las familias fuertes!”

En verdad, el demonio siente pavor por las familias fuertes, y la familia fuerte por antonomasia es la Sagrada Familia, la familia donde mirarnos, donde buscar referencias y pautas de comportamiento. La Virgen que aplasta la cabeza de la serpiente, San José, terror de los demonios, y Jesús, el Redentor, que expulsaba los demonios por el dedo de Dios,[12] son el modelo al que deben mirar las familias cristianas si quieren desterrar a Satanás de sus vidas.

Pero, ¿cómo vivían la Virgen y San José esta primera tentación? La Virgen Pura e Inmaculada, antes, durante y después del parto, y San José un esposo casto, complemento perfecto para proteger y guardar la virginidad de María.

“María y José es el matrimonio casto por naturaleza, prefiguración del Sacramento del matrimonio que institucionalizaría Jesús. Por su naturaleza, elevaron todas las cosas a Dios.” [13]

Y es que el Evangelio es radical en cuanto al tema de la sensualidad, y se ha rebajado tanto el listón, que muchas personas y familias que se dicen cristianas, creen que tal y como está el patio afuera, con una “moral de mínimos”, muchas veces externa y de apariencia, ya cumplen con la Ley de Dios.

“Algunos se creen que por tener muchos hijos quedan excluidos de cumplir los Mandamientos.

No hijo, el tener muchos hijos no te exime de ellos. A veces son fruto de tu promiscuidad. ¿Qué tiene que ver la promiscuidad con el Evangelio? Aquel donde se dice: “Todo aquel que ha mirado a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio en su corazón”.

Cuida la mirada de deseo también con tu mujer, con tu marido.

El amor de esposos puro y casto, en el compartir una misma carne, es algo bello y hermoso que agrada a su Creador. Y por medio de ellos, se le alaba.

Que se sepa sujetar la carne, es algo santo y puro. Y esto no se consigue sino con periodos de abstinencia. Que son sanos y saludables.

Al igual que comer es bueno, pero no lo es el atracarse cuando os viene en gana. Moderad vuestro apetito también en las relaciones conyugales carnales.”[14]

A la pregunta de por qué empieza por aquí, la Virgen responde:

Porque es la vía de entrada del demonio en vuestros matrimonios y en vuestros hogares”. [15]

“Echad un vistazo, haced examen de conciencia auténtico ante la luz de Dios y veréis todo aquello que tenéis que apartar de vuestra vida, desde revistas impúdicas, vídeos, películas, imágenes, ropa propia, costumbres sensuales, palabras, conversaciones y chistes, amistades libertarias, en las que se comparten ratos de ocio desviado, como supuesto descanso.

Mamá, desciendes mucho. Es algo impuro y no debes estar aquí. Tú, la Pureza.

Déjame, pues soy vuestra Madre. ¿No he de bajar Yo a limpiaros, Yo, que os veo sucios? ¿He de dejar a mis hijos manchados con el vicio y la impureza?

Déjame que venga a limpiaros.

       Sí, Mamá.

La impureza familiar empieza en los propios cónyuges y mancha a sus hijos. Salpica siempre. Que no crean que ellos pueden vivir en la concesión de vicios impuros y eso no afecta a sus hijos.

Os digo que les afecta simplemente vuestra mirada. Los ojos impuros se captan siempre. Los ojos son el reflejo del alma y los niños se miran y crecen en los ojos de sus padres.

En la vida familiar se capta todo. No te puedes poner el traje de pureza que llevas a la calle.

Aquí estás con el traje de andar por casa, y en ése eres tú mismo, sin tapujos, sin caretas. Y eso es lo que ven y captan los tuyos, con los que convives.

Pueden desde fuera opinar de ti… pero en casa se sabe cómo tú verdaderamente eres.

Si eres impuro, llenarás de impureza tu hogar.

Y mancharás a los niños con ello. De lo que Dios te pedirá finalmente cuentas.

Si los esposos impiden la nueva vida que les envía Dios en su interior, eso aunque no se diga y no se hable, también se transmite a los suyos. Y los hijos crecerán con la idea de que traer niños al mundo es un horror. Luego entonces que ellos mismos hayan venido es una equivocación y algo malo que, de poderse haber evitado, se habría hecho.

Y luego esos niños crecen toda su vida con la idea de que su vida no merece haber existido y que no es algo bueno que existan.

Sentirán que lo mismo que no se ama a los posibles hijos, pues se evitaron, tampoco se les ama a ellos, o si se les tiene es por un fin meramente utilitarista: porque les proporcionan algún bien a los padres.

¿Has visto lo que causa no seguir la Ley de Dios en ti y en tu familia?

De ahí vienen los destrozos de los hogares.” [16]

La impureza lo mancha todo, pervierte las relaciones de los esposos y contamina a los hijos, sembrando en ellos una cizaña, que estigmatiza sus vidas y las corrompe por las malas costumbres de sus padres, para que ellos mismos de mayores, reproduzcan un modelo similar en sus propios hijos. La Virgen es clara al respecto:

¡Es vuestra piedra de toque! ¡Es por donde se os ha colado Satanás!”[17]

Y una vez que se ha colado Satanás por una rendija, entran el resto de pecados y las funestas consecuencias de los mismos:

“Y qué digamos de la pereza y sensualidad, la gula y los apetitos desordenados.

Eso es sólo un efecto de vivir en la impureza, la dejadez, la vida in-virtuosa, cuando no viciosa que termina en adiciones.

La bulimia, la anorexia, la drogadicción… Buscad la causa última y siempre viene de la impureza de unos padres. Los dos juntos o sólo uno de ellos. Los ojos de sensualidad y la educación dejada y poco cultivada, sin normas, sin leyes, sin entrega y sin amor”. [18]

 Ya Jesús en el Evangelio anticipa este problema y habla de “generación malvada” a los hombres de su tiempo. ¿Qué podría decir de nuestra generación actual?

“Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos en busca de reposo, pero no lo encuentra. Entonces piensa: ‘Me volveré a mi casa, de donde salí.’ Pero resulta que, al llegar, la encuentra desocupada, barrida y en orden.

Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio. Así le sucederá también a esta generación malvada.” [19]

Pero fijémonos en José y María, esos padres modelo, a los que los esposos deberían volver su mirada ¿Cómo influyeron en la educación de Jesús?

“Mi padre, san José: ése sí que fue un verdadero padre. Aprendí de él mi amor paternal hacia mis ovejas. El buen pastor. El padre bueno. El esposo atento. El verdadero “cabeza de familia”.

Miraos en san José, padres, si es que queréis ser un buen padre.

Y tú, como esposa y madre: mírate en la Virgen.

¿Qué haría Ella? ¿Crees tú que Ella devolvería mal por mal? ¿O estaría atenta para hacer el bien?

Míralos a ellos como si fuera Yo. Mírame a Mí en ellos. Y actúa con ellos como lo harías conmigo.” [20]

La avaricia del tener, (inmersa) en la vida familiar (segunda concupiscencia)

Vivimos en la sociedad del tener, donde lo que vales no es lo que eres, sino lo que tienes: dinero, bienes materiales, fama, prestigio, poder, apariencia… Esta ambición se ha instalado en todos los hogares, ha ido entrando desde todos los ámbitos, desvirtuando totalmente los valores sobre los que construir la familia y educar a los hijos.

Y aquí encontramos ejemplos para todos los gustos, que la Virgen va desgranando y explicando con sutileza, porque los tenemos tan asumidos a nivel social y familiar, que ya ni siquiera en muchos casos, los percibimos como raíz de un sinfín de problemas ulteriores.

¡Cuántos matrimonios rotos, cuantas familias desestructuradas por construir sobre cimientos falsos las relaciones conyugales y entre padres e hijos!

El tener como motor de la vida familiar los bienes materiales como fin último de nuestras acciones:

“Donde los padres lo primero que les ha importado es dar cosas materiales a sus hijos, olvidándose de las espirituales, olvidándose de la fe.” [21]

 Los criterios egoístas y materialistas a la hora de elegir pareja y de educar (o más bien dejar sin educar) a los hijos:

 “Donde, por ejemplo, a la hora de elegir cónyuge, elegir el que está mejor situado laboralmente, “porque es trabajador”, pero en donde no me ha importado que no sea religioso y en cuántos casos que ni siquiera tenga fe.

Como si la fe fuera un requisito de segundas antes de contraer matrimonio católico.

Pero, hijos, os casáis en la fe cristiana.

No casaros así entonces, si es que no tenéis fe, porque por lo menos no viviréis engañados sobre vuestro matrimonio, ni engañaréis a la sociedad ni a vuestros hijos.

Si no tenéis fe, no podéis vivir como si la tuvierais. Si veis que es algo importante para la vida, esforzaos por lograrla. Y si creéis que no lo es, vivid conforme vuestras creencias. No es lo vuestro casaros por la Iglesia.

Ahora Yo os digo: en la Iglesia está la verdad sobre el matrimonio. Si queréis vivir en verdad, acercaos a ella y a sus enseñanzas y vivir conforme ella.

Yo os llamo. Venid a Mí, a través de Mí.

Si para vosotros no es bueno vivir en fe juntamente a vuestros hijos, no les educaréis en fe, aunque les llevéis a un colegio católico. Eso causará más rechazo en ellos, pues les están enseñando algo que no se vive en casa.

¡Aunque tantos colegios que se dicen católicos no lo son!

Si para vosotros la vida material es lo importante, eso transmitiréis a vuestros hijos, y esos, los que de ellos logren nacer.

Hay un número de hijos asignado por Dios a cada padre. No tened ni más ni menos.

Esos padres o cónyuges que no tienen tiempo para los hijos ni para el otro porque tiene que procurarse tener y tener y tener cosas y más cosas.

¿Para qué?

A todo eso le llega la polilla y la herrumbre y se descompone.” [22]

El culto al cuerpo, el hedonismo, el afán por aparentar una imagen que no se es, la cultura del tatuaje y del piercing, del cambio de imagen para conseguir un efecto grotesco o chabacano, de la cirugía estética y los productos de belleza, para disimular o maquillar la edad, y seguir el mantra de “aparentar” menos años o incluso conformarnos con aparentar menos días, si nuestra economía no nos permite llegar a más.

“Lo mismo que tu cuerpo. Polvo eres y en polvo te convertirás. Y cuando resucites en ti no habrá nada de lo que te procuraste artificialmente.

Tu cuerpo es tu cuerpo tal y como te lo dio Dios. No cambies tu cuerpo. Es santo tal y como vino de Dios. Y a Él volverá ya sin ningún defecto en la Resurrección.

¿Por qué mutilarlo y modificarlo, si no es por salud y necesario?

Amaos a vosotros mismos y amaos con vuestro cuerpo.

Dejad a Dios que lo resucite tal y como Él lo pensó para ti.

No te erijas tú en Dios que modela tu propio cuerpo a su medida y capricho.” [23]

La Virgen, también habla del “tener”, pero enfocado según Dios y para ello, hay que cambiar el proyecto del mundo, por el proyecto del Evangelio, la entrada ancha que lleva a la perdición por el camino estrecho que lleva a la vida:

“Tener, tener”. Tener cosas, tener aspecto, tener prestigio, tener fama y apariencia. ¿Buscáis igual tener, pero para Dios, para dar a Dios?

Tener obras de amor, obras de piedad, obras de misericordia, de caridad.

Sacrificios. Crecer en las virtudes. Hábitos virtuosos. Adelantar en la santidad. Escuchar la Voz de Dios y acoplar tu vida a ella, no al revés. Vivir todo el día en presencia de Dios, pero porque habéis dedicado un rato en exclusiva a Él.

Y eso es lo que primeramente os habéis preocupado en tener: unión con Dios. Vida acorde sus mandatos. Buscar la Verdad que se encuentra en Él.

Eso, sin que habléis, se transmitirá a vuestros hijos.

Y hablando, habladles de la fe y del Amor de Dios y que esa es la finalidad de sus días: agradar a Dios. Y que eso busquen toda su vida como el bien preciado a poseer.

Aunque para ello tengan que perder todos los bienes de la tierra.

Vivid en austeridad.” [24]

 María también tiene palabras para los ricos, para aquellos que nadan en la abundancia y que han ocupado sus vidas dedicándose a acumular bienes.

La riqueza no es mala en sí misma, siempre y cuando no esté basada en la codicia y los bienes se compartan y se orienten a Dios. Jesús así lo expresaba:

Amo y alabo a esos ricos que no se encumbran en sus riquezas, sino que las ponen al servicio de los demás.” [25]

“¡Y no habéis pensado, los que tenéis mucho y en abundancia, que tenéis para compartir con los demás! ¡No para poseer y acumular! ¡No para crecer en prestigio social!

Hacéis muy bien los que lo dais para obras de caridad o para la Casa del Señor, su Iglesia.

Los que construís templos o dedicáis a él vuestras riquezas. Son para Dios. Para Dios el mayor honor. Las mejores ropas y los mejores adornos, fuera de la ostentación. Eso no lo quiere Dios. Un templo a nivel humano, sino un templo para adorarle a Él.

¿Dónde se puede ver que esté Dios si no lo cubres de Majestad, aun en la selva?

Aun en la selva, los mayores honores para Dios. En la sencillez de lo que tengáis, pero para adorar a Dios. Que se vea también con los sentidos que ahí está Él.

¿Aunque se mueran de hambre?

Dios se lo da a sus amigos mientras duermen.

Cuántos piensan, como Judas, que los honores no deben ir a Dios sino a los pobres… y a ellos también. “A Dios no, pero a mí sí”. “A mí los honores, pues soy ministro de Dios, soy su profeta o su apóstol, pero a Dios no… Lo de Dios mejor a los pobres, por mi medio. Y en el camino ya me quedaré yo con algo”.

¡Ah… hipócritas! ¡Pobrecillos falsos! Falsos apóstoles, falsos profetas, falsos ministros de Dios, que lo sois tan sólo de sí mismos.” [26]

 Y frente a este panorama actual de una familia perdida en un mar de estímulos y pasiones, que la desgarran en su interior, para hacer que adore a otros ídolos que no a su Dios, fijémonos de nuevo en la Sagrada Familia. Mientras las familias del mundo buscan la comodidad, el placer, la seguridad material… Dios Todopoderoso no escatimó medios (incluido el capricho de un gobernador que, en pleno embarazo de María, dictó un edicto de censo en Palestina[27]) para conseguir que su amado Hijo, naciera en la más estricta pobreza y desasimiento, después de que sus padres, con María encinta y a punto de dar a luz, tuvieran que desplazarse a Belén desde su sencilla y cómoda casita de Nazaret. Pero Jesús recibió gracias mayores que las que se pueden conseguir con bienes materiales:

“En lo humilde nací, nací en un Pesebre, rodeado de heno y estiércol, pero era para mi Padre la antesala del Cielo, porque estaba José, porque estaba María, y con su amor sincero propiciaron una cuna para su Salvador. Su Amor fue el que me dio el calor.”[28]

La soberbia de la vida (tercera Concupiscencia)

Entramos de lleno en la tercera concupiscencia, la más sutil y difícil de desmontar, pues se encuentra “embebida” en nuestros genes en forma de pecado original. Y es que, desde los albores de la humanidad, el hombre ha querido hacerse dios, ser como Dios. Cuando Adán y Eva engañados por la serpiente: “Es que Dios sabe muy bien que el día en que comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal”,[29] lo primero que hicieron fue ocultarse de Dios: “Te he oído andar por el jardín y he tenido miedo, porque estoy desnudo; por eso me he escondido.”[30]

Este ocultarse de Dios, es lo que nos explica la Virgen al hablar de la soberbia de la vida, la tercera tentación es prescindir de Dios.

“La soberbia de la vida. ¡Ah, cuánta vanagloria! Cuánto “querer saber”, cuánta curiosidad, pero no según Dios, no según sus Mandatos y lo que Él manda. ¿Qué haré con vosotros?

Habéis pensado que vuestro solo saber basta. Y habéis cerrado otras vías de conocimiento de Dios, incluidas la iluminativa por medio de la oración.

Pensáis que Dios no habla por la oración, porque vuestro conocimiento intelectual os ha astragado el intelecto del alma, de las cosas de Dios a través del alma.

Dios se comunica por el alma, se quiere comunicar a vuestra alma.

Pero “vosotros sabéis más”. “Sabéis más que Dios”.

Pues Dios os deja entonces merced vuestro intelecto equivocado, dañado por el pecado original y sin discernimiento por el Espíritu, ya que a Éste le habéis cerrado todo el paso.

No os quejéis luego de que andáis perdidos.

Os equivocaréis, si no queréis hacer paso en vuestra vida al Espíritu de Dios, ya que Éste se manifiesta ahora con más fuerza, pues os es necesario.”[31]

 Una vez que, por el conocimiento, por el trabajo propio, hemos conseguido llenar nuestro vacío existencial de bienes materiales, comodidades y saberes, Dios ya no tiene cabida en nuestra vida y allí donde no está el Espíritu de Dios para guiar nuestros pasos, el demonio irrumpe para llenar el vacío existente y hacer caer a la persona en error tras error, equivocación tras equivocación. Pero en muchos casos, lejos de asumir las consecuencias de los errores propios, el orgullo hace que le echemos la culpa a la sociedad, a los padres… e incluso que le pidamos cuentas a Dios de nuestra desgracia o de la desgracia provocada por los caminos errados de nuestros hijos, unos hijos sobre los que pesan los errores de los padres, muchas veces amplificados por el poder de convicción de la sociedad actual, que cada día que pasa está más y más alejada de Dios.

 “Soberbios y orgullosos, no necesitáis a Dios porque ya sabéis lo que hay que hacer.

Os veo llorando luego, en el transcurso de vuestra vida y con los avatares y acontecimientos que os pasan, porque no sabéis qué camino tomar y no escucháis a Dios o porque veis que os habéis equivocado al tomarlo, por sus consecuencias, y le pedís entonces cuentas a Dios.

En la “soberbia de la vida”, el hombre se cree Dios y sabe más que Dios y, como se equivoca, luego le pide cuentas a Dios. Le deja de oír por eso y sólo le recuperará si desanda el camino, se arrepiente y enmienda sus errores.

Cada error. Uno por uno.

Y eso sólo se consigue con mucho dolor y penitencia.

Cuando ve que sus hijos yerran, le echa la culpa a “la sociedad”. Total, el caso es no tener él ninguna y excluirse de esa responsabilidad.

En el error de los caminos que han tomado sus hijos, verá el suyo, puede ver el suyo, si quiere.

Es esto una gracia de Dios para la familia, una oportunidad de conversión.

Y cuanto antes se ataje, mejor.

¿Por qué, si sus padres eran los únicos jueces de sí mismos y del mundo y los únicos reyes y señores de todo, tienen que ser ellos distintos?

También utilizarán su soberbia y su sola razón. Y ésta les llevará a peores caminos aún que sus progenitores.”[32]

Y es verdad, ya nos lo decía la Virgen:

Todos los conflictos nacen en el seno de una familia”[33].

Pero Cristo murió por todos, su Redención es completa y abarca a todos los hombres, desde Adán, hasta el último hombre que pise la tierra, aunque en su libre albedrio, el hombre tiene que acogerse a ella.

“Y en este camino tan perdido, está la penitencia de toda la familia.

Recorredlo. Humillaos. Cambiad vuestra vida. Cambiad desde vuestros hábitos, a un cambio interior mayor. No hay nada imposible para Dios ni nadie sobre el que no tenga efecto su Redención.

Luchad. Conseguid la vida según el Espíritu, dejando según la carne y obedeciendo filialmente a Dios y a sus Mandatos. Sí, esos que están en vuestro interior, pero, si les habéis expulsado de él, buscadlos en aquello que manda la Santa Madre Iglesia Apostólica y Romana.

En ella se encuentra la Verdad.”[34]

 La esclavitud del gozar, tener y dominar con el conocimiento humano

Las tres concupiscencias dominan las estructuras sociales y familias en nuestra sociedad. Baste un ejemplo simbólico, pero que representa el trasfondo de todo esto.

Fijémonos en el coche moderno, símbolo de libertad para muchos, de poder de decisión y control para poder ir donde y cuando quiera a cualquier parte que desee. En él se unen el “gozar” (la famosa campaña de ¿te gusta conducir?), el tener (siempre buscando el último modelo) y el dominio del conocimiento (cada vez más avances y más sofisticados).

El coche, ya no es solo un medio que nos lleva fácilmente a un sitio, sino que nos avisa si no llevamos el cinturón de seguridad o si no hemos cerrado bien las puertas.

Nos ayuda a la hora de aparcar, e incluso ya aparca por nosotros.

Nos ayuda a la hora de conducir evitando obstáculos, e incluso ya conduce por nosotros.

Nos ayuda a saber cómo ir al sitio elegido usando el navegador.

El último avance, el definitivo, la apoteosis del conocimiento humano, será el coche que nos diga también dónde tenemos que ir (a través de un ordenador de silicio que nos hable con una agradable voz sintética). De este modo tendremos la completa libertad, nos montaremos en él y todo estará hecho, pero la libertad tiene un precio, y es que nos habremos convertido en esclavos absolutos de esa voz que nos dice dónde, cuándo y cómo tenemos que hacer las cosas. Y esa voz no es la voz del Espíritu de Dios, es la voz del propio hombre que ha diseñado todo prescindiendo de Dios, en definitiva es la voz del diablo.

La Sagrada Familia como modelo

Jesús nos llama a construir sobre la base y el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret, imitando a María, emulando a San José:

“Yo era “La Llena de Gracia”,[35] la que estaba llena del Espíritu Santo. Yo hice feliz y dichoso a José. Yo colmé de mis atenciones y mi amor a Jesús. Y Yo me di a todos los hombres, y aún continúo.

Eso lo pude hacer porque fui la Esposa del Espíritu Santo. Y Él se me comunicó en plenitud para que pudiera darlo a los demás y para que pudiera hacer feliz a tanta gente. Para que pudiera ser Madre y Virgen. Casta y Pura y Ardiente Esposa y Madre entregada. Madre de todos los hombres. Madre de la humanidad.”[36]

 “Mi padre san José… Yo le amé en la tierra como a un auténtico padre. Y en el Cielo disfruta de un puesto de preferencia a mi lado. Pero está como en la tierra; como en un segundo plano. Yo le amo. Y le amo por todo lo que dedicó al Verbo Encarnado, por su fe, por su pureza, mansedumbre de corazón y caridad. ¡Oh, si muchos fuerais como san José…!

Echo de menos en la tierra otros san José. San José era sólo hombre, era sólo hombre… no lo olvidéis.”[37]

Incluso entre los que nos autodenominamos cristianos practicantes, se han colado las tres tentaciones y bajo una apariencia externa de “pulcritud” y servicio a Dios (ayuno y rezo incluido), hemos creado familias siguiendo nuestros propios criterios, que en muchos casos, son los criterios del mundo.

“Que, a quien llamo, nada más que le llamo, se siente rápidamente con el poder, y cual “espada de luz”, coge y empieza a blandirla destrozando todo. No espera. No escucha. No oye. No atiende. Él mismo se inventa la misión, y para él actúa. No para Dios.

Y esos son “mis vencedores”, los que están a mi servicio por medio de María: unos incrédulos soberbios que, onerosos y ostentosos, sólo quieren hacerse ver a sí mismos.

¡¿Que me creen?! ¿¡A Mí!? Creen a sí mismos, a su soberbia y a su Serpiente.

¿Que rezan? Puede ser, puede ser que recen…

¿Que ayunan? Puede ser, puede ser, sí…

No es ése sólo el distintivo del cristiano. Los fariseos también rezaban y ayunaban, y estaban lejos de Mí.

Que el distintivo del cristiano es la humildad y la sencillez, por medio de María.

¿Que no sabéis cómo? Mirad a María. ¡Mirad a María! Imitad en Ella todas sus virtudes. Todas sus virtudes.

Y en familia, imitad las virtudes domésticas de la Sagrada Familia.

Es así como Yo podré venir a Reinar.

Mientras los corazones no estén sometidos a María y las familias no a la Sagrada Familia, Yo no podré venir a reinar, ni en los corazones, ni en las familias, ni en la sociedad.

Hay algunos que sí, que se ponen rápido la medalla de “familias consagradas”, de “corazones consagrados”. ¿En serio? ¿En serio lo estáis? ¿Podré venir Yo, y con mi Lupa de Amor, miraros y observar lo que hay verdaderamente dentro?

Cuando mire y observe, ¿podré ver amor? ¿O más bien veré pecado, dinero, soberbia y vanagloria, poderes mundanos, vanidad y pereza para las cosas de Dios?

¿Qué Corazón mío y de mi Madre es ése? ¿Qué familia consagrada es ésa?”[38]

 Volvamos de nuevo los ojos a la Sagrada Familia de Nazaret y cambiemos nuestros modelos de familia por lo que ellos representan, tal y como nos decía la Virgen:

“Sí, “el padre ha muerto”.[39] Poned fijos los ojos en san José, padre, para saber lo que tenéis que hacer, cómo os debéis comportar. Basad vuestra unidad (familiar) en la Sagrada Familia y en la Trinidad. Poned todos vuestros anhelos en el Corazón de Jesús.

Defended a la infancia. Amad y engendrad a vuestros hijos, cuidadlos, educadlos. Formadlos para futuros pobladores del Cielo.”[40]

Y para finalizar, Jesús explica en un maravilloso relato, cómo fue la vida de la Sagrada Familia, cómo vivieron José y María su experiencia de amor casto y puro.

“¿Por qué José y María comprendieron al punto lo que se requería de ellos? Porque eran personas que vivían en un permanente estado de gracia. No pecaban.

El pecado os ofusca el horizonte, os nubla la vista. El pecado es el que os hace no poder oír a Dios. Si una persona vive en gracia comprende al punto qué es lo que el Señor requiere de ella.

Puede haber tentaciones. También ellos las tuvieron. La de la duda, la de la falta de fe. Pero nunca hizo mella en ellos. Pasó como un nubarrón, sin mancharles, porque sopló suave la brisa del Espíritu y lo deshizo todo. No podían hacer mella en ellos, pues viven de fe; es en Jesucristo en quien han puesto toda su confianza. El camino también se les hizo duro, muy duro, pero su fe y su amor, su esperanza perduró siempre y les hizo salir vencedores de todas las pruebas. Que las tuvieron.

 ¿O crees que por ser los padres de Dios, Dios les colocó en un palacio y les regaló abundantemente de sus dones materiales? No: vil pesebre, vil polvo del camino, y sudores, y quehaceres, trabajo, mucho trabajo…, pero ellos siempre: oración, dedicación a Dios, confianza en Él, amor a Dios y a sus enemigos, alegría y plenitud de la vida interior. No abundancia de la vida exterior, sino plenitud en su interior.

Porque supieron vivir siempre en gracia y amarrados sus corazones al que es el Amor. Y Dios les regaló de sus dones sobrenaturales. ¿O creéis que no gozarían de dones místicos? Sí. Llevados con naturalidad y sencillez dentro de una vida en el mundo; pero gozaban de una unión excelsa con Dios.

Ellos siempre perseveraron. Esto es lo que quiero que conozcáis, que perseveraron en sus dones en la estrechez, en la calamidad, perseveraron en los gozos y las alegrías, perseveraron y mantuvieron la fe, el amor y la caridad, la esperanza y el temor. Los dones del Espíritu Santo. Las virtudes teologales y cardinales. Y Dios les regaló con todos sus dones, ¡cómo no! Y llevaron una vida plena en Gracia y favor de Dios. ¡Plenitud de gracia! ¿Sabéis vosotros lo que es eso?

Perseverar hasta el fin en la gracia y el favor de Dios otorgado. ¡Oh! ¡Almas que perseveráis! ¡Qué gratas le sois a vuestro Dios! ¡Almas que perseveráis! ¡Perseverad!, ¡perseverad! Junto a José y María, en la Sagrada Familia. Perseverad en sus dones. Ellos, con esta realidad que tenían tan llena de pobreza, hicieron riquezas y maravillas para Dios. Supieron ser fieles servidores. Nunca se apartaron de Él.

Y nunca dudaron del camino a seguir. Dios siempre se lo iba mostrando en la oración. Vivían un clima de permanente unión con Dios. Así nunca se sentían perdidos ni sin saber qué decisión tomar, qué hacer. Siempre sabían cuál era la Voluntad de Dios en sus vidas. Dios siempre lo dice. Dios no se contenta ocultando su Voluntad. Él siempre quiere que su Voluntad permanezca clara y diáfana para vosotros.

¿Por qué a veces no sabéis cuál es la Voluntad de Dios? Primero, porque no vivís en gracia. Luego, porque no perseveráis en la oración. Y después, porque no tenéis fe, esperanza y caridad.” [41]

Cerremos los ojos y contemplemos a la Sagrada Familia en su arduo y apresurado viaje a Belén, maravillémonos con el nacimiento de Jesús en extrema pobreza y sencillez, recorramos con ellos el largo camino a Egipto por el desierto, pasando frio, calor en su huida a una tierra extraña, vivamos en la casita de Nazaret su hogar, compartamos el trabajo de sol a sol de San José como carpintero y la vida en familia, humilde y oculta a los ojos de los hombres, pero llena de vida y riqueza interior a los ojos de Dios. Y en esta contemplación… Aprendamos a vivir según el Evangelio que ellos supieron hacer vida en la familia que formaron.

[1] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[2] Cfr. Lc 4, 1-13

[3] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[4] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[5] Cfr. Lc 4, 10-11

[6] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[7] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[8] Cfr. Mt 7, 3

[9] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[10] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[11] Mensaje de Jesús del 18-12-2009

[12] Cfr. Lc 11, 20

[13] Mensaje de Jesús del 17-05-2012

[14] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020.

[15] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[16] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[17] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020.

[18] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[19] Cfr. Mt 12, 43-45

[20] Mensaje de Jesús del 19-03-2009

[21] Mensaje de Jesús del 19-03-2009

[22] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[23] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[24] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[25] Mensaje de Jesús del 12-05-2015

[26] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[27] Cfr. Lc 2, 1-2

[28] Mensaje de Jesús del 26-10-2000

[29] Cfr. Gn 3, 5

[30] Cfr. Gn 3, 10

[31] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[32] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[33] Mensaje de la Virgen del 21-04-2015

[34] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[35] Cfr. Lc 1,28.

[36] Mensaje de la Virgen del 23-03-2012

[37] Mensaje de Jesús del 19-03-2004

[38] Mensaje de Jesús del 30-12-2015

[39] Ha salido un libro interesante “El eclipse del padre”. De la figura paterna en nuestra sociedad.

[40] Mensaje de la Virgen del 18-07-2003

[41] Mensaje de Jesús del 14-08-2003

Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

Mensaje de la Virgen 28_11_2020

Virgen:

Escúchame, Marga, que quiero instruirte.

Tantas cosas decirte, Amada Marga, tú que me escuchas.

Mamá, aquí estoy. Perdona mi inutilidad.

El Señor ve. Ve lo que vales, y si Él, que te conoce te ha elegido, confía en Él y no pienses que no puedes. Podrás, porque Él te ha elegido. Podrás, porque Él te capacitará.

Sí. Voy. Dime. Dime, Mamá.

Como una verdadera Madre Yo te instruyo. Estoy para cada pequeña cosa que necesitas. Estoy a tu lado.

(En la generación anterior a la tuya) la confusión entró en sus vidas.

Hay algunos (de esa generación), que frente a tanto avatar diverso y obtuso de su vida, hoy están a favor de la eutanasia y el aborto, siendo en su juventud fieles y fervorosos cristianos.

El malo ha hecho estragos entre vosotros, españoles de bien. ¡Cuánta deserción de las filas! ¡Qué pocos se han mantenido en pie! Esos han sido la burla de sus comunidades. Comunidades donde antes se practicaba el bien y la virtud y estaban todos unidos y a una. Es muy difícil para los de esa generación señalarse del resto, ya que la costumbre siempre ha sido ir todos a una, ayudarse y hacer lo que otros hacen. También buscar un sacerdote que piense como tú, y hacer que diga lo que quieres, para luego decir que haces lo que él te dice.

Son costumbres desviadas del pueblo español. Tú no eres más que hija de tu tiempo y con las circunstancias normales de tu tiempo, suscitada por Dios en medio de ellas para una gran misión ad gentes que excede por completo todas tus posibilidades.

No luchéis con las armas de la guerra material, luchar con las espirituales y haceros fuertes ahí.

Mirad, el demonio ha iniciado la batalla desde dentro, desde dentro de vosotros porque sabe que desde fuera no puede.

Desde fuera lo intentó antaño, moviendo todos los gobiernos materiales, y le plantasteis cara.

Mirad lo que ha hecho, y ha sido entrar en vuestros hogares y desde ahí, expandir su mundo de pecado y en contra de Dios.

Mirad que no lo hizo de lleno y de una vez, sino poco a poco.

Primero entró con el hedonismo y la comodidad. El placer y la pereza. El buen comer, el buen beber, las adicciones de todo tipo. Todo el mundo sensual libre y a vuestra discreción, usando de él sin cortapisas y como queríais, como se os dé la gana en cada momento.

Haciéndoos ver que “no es malo” y que “es humano” y que no usar de él es “reprimirlo” y causa mal psíquico.

Ahí entra por una vía que, si se le va abriendo, es muy peligrosa y causa estragos e incluso puede perder ya el alma sólo con eso. Nunca se conforma con “un poco” y luego quiere más. Pero sí engaña diciendo: “es sólo un poco, no pasa nada por un poco”.

Después de esto viene por la avaricia y el deseo de tener y tener. Trabajar y trabajar para tener.

Tener cosas, dinero, casas, coches, yates, regalos, joyas, vestidos, ungüentos y aceites, traducido en culto al cuerpo, imagen externa atrayente, como finalidad total en tu vida. Y en esa codicia y deseo de tener, el alma se pierde y se olvida de Dios.

Y por último y al final, la soberbia. Cuando ya el hombre ha visto que ha conseguido todo eso por sus medios, piensa que no necesita de Dios y en lugar de seguir y buscar sus Leyes, se inventa las suyas. Y hace un Dios y una Ley de Dios a su medida. Llegando al grado sumo en el que nos encontramos ahora que, no contento con apañar su propia Ley a su vida, quiere cambiar la Iglesia y hacerla a su medida.

Casos de estos se han dado en toda la historia de la Iglesia, pero la característica de esta época es que es generalizado.

Como veis, al demonio no le ha hecho falta atacaros desde afuera. Ve que es mejor y más efectivo hacerlo desde dentro.

Y esto empezó en los hogares. La familia es la célula de la sociedad. También la corrupción de la familia ha llegado a la Iglesia y ha hecho que mis ministros cambien de parecer y prediquen otra doctrina que no es la cristiana. Corrompidos por la familia.

Echáis la culpa a mis ministros de vuestro desvío, y Yo quiero que lo miréis desde vuestro interior.

Tantos matrimonios infieles a la Ley de Dios, que habéis dicho por activa y por pasiva que es una Ley incumplible, habéis convencido a mis sacerdotes de ello.

Y esto sólo es por vuestra pereza y sensualidad. Por vuestra codicia y por vuestra soberbia acuciante.

Primero entró en vosotros.

Y ahora, por eso os digo: ¡Sacadlo! ¡Expulsadlo! Expulsadlo de vuestras costumbres familiares. Expulsadlo de vuestro interior.

Si el demonio ve una familia fuerte, huirá corriendo.

¿Qué es una familia fuerte?

Querida Marga, y aquí te dirán: “No me hace falta que ella me lo diga, yo ya lo sé”. Y Yo te digo, hijo mío: Pues no lo practicas. Escucha, pues quizá estás equivocado y es que no lo haces porque no lo conoces. Y si crees que ya lo haces, ve con Dios, en el camino nos encontraremos o en el día del juicio se verá tu final.

¡Qué miedo le da al demonio las familias fuertes!

Algunos se creen que por tener muchos hijos quedan excluidos de cumplir los Mandamientos.

No hijo, el tener muchos hijos no te exime de ellos. A veces son fruto de tu promiscuidad. ¿Qué tiene que ver la promiscuidad con el Evangelio? Aquel donde se dice: “Todo aquel que ha mirado a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio en su corazón”.

Cuida la mirada de deseo también con tu mujer, con tu marido.

El amor de esposos puro y casto, en el compartir una misma carne, es algo bello y hermoso que agrada a su Creador. Y por medio de ellos, se le alaba.

Que se sepa sujetar la carne, es algo santo y puro. Y esto no se consigue sino con periodos de abstinencia. Que son sanos y saludables.

Al igual que comer es bueno, pero no lo es el atracarse cuando os viene en gana. Moderad vuestro apetito también en las relaciones conyugales carnales.

¿Y por qué empiezo por aquí?

Porque es la vía de entrada del demonio en vuestros matrimonios y en vuestros hogares.

Echad un vistazo, haced examen de conciencia auténtico ante la luz de Dios y veréis todo aquello que tenéis que apartar de vuestra vida, desde revistas impúdicas, vídeos, películas, imágenes, ropa propia, costumbres sensuales, palabras, conversaciones y chistes, amistades libertarias, en las que se comparten ratos de ocio desviado, como supuesto descanso.

Mamá, desciendes mucho. Es algo impuro y no debes estar aquí. Tú, la Pureza.

Déjame, pues soy vuestra Madre. ¿No he de bajar Yo a limpiaros, Yo, que os veo sucios? ¿He de dejar a mis hijos manchados con el vicio y la impureza?

Déjame que venga a limpiaros.

Sí, Mamá.

La impureza familiar empieza en los propios cónyuges y mancha a sus hijos. Salpica siempre. Que no crean que ellos pueden vivir en la concesión de vicios impuros y eso no afecta a sus hijos.

Os digo que les afecta simplemente vuestra mirada. Los ojos impuros se captan siempre. Los ojos son el reflejo del alma y los niños se miran y crecen en los ojos de sus padres.

En la vida familiar se capta todo. No te puedes poner el traje de pureza que llevas a la calle. Aquí estás con el traje de andar por casa, y en ése eres tú mismo, sin tapujos, sin caretas. Y eso es lo que ven y captan los tuyos, con los que convives.

Pueden desde fuera opinar de ti… pero en casa se sabe cómo tú verdaderamente eres.

Si eres impuro, llenarás de impureza tu hogar.

Y mancharás a los niños con ello. De lo que Dios te pedirá finalmente cuentas.

Si los esposos impiden la nueva vida que les envía Dios en su interior, eso aunque no se diga y no se hable, también se transmite a los suyos. Y los hijos crecerán con la idea de que traer niños al mundo es un horror. Luego entonces que ellos mismos hayan venido es una equivocación y algo malo que, de poderse haber evitado, se habría hecho.

Y luego esos niños crecen toda su vida con la idea de que su vida no merece haber existido y que no es algo bueno que existan.

Sentirán que lo mismo que no se ama a los posibles hijos, pues se evitaron, tampoco se les ama a ellos, o si se les tiene es por un fin meramente utilitarista: porque les proporcionan algún bien a los padres.

¡Oh, Dios mío!

¿Has visto lo que causa no seguir la Ley de Dios en ti y en tu familia?

De ahí vienen los destrozos de los hogares.

Oh, Dios mío, y sólo estás con este tema.

¡Y tantas cosas te diría con este tema! Pero bástate las que te digo, pues debes continuar y hoy quiero decirte todas las referidas a la familia.

¡Es vuestra piedra de toque! ¡Es por donde se os ha colado Satanás!

Y qué digamos de la pereza y sensualidad, la gula y los apetitos desordenados. Eso es sólo un efecto de vivir en la impureza, la dejadez, la vida in-virtuosa, cuando no viciosa que termina en adiciones.

La bulimia, la anorexia, la drogadicción… buscad la causa última y siempre viene de la impureza de unos padres. Los dos juntos o sólo uno de ellos. Los ojos de sensualidad y la educación dejada y poco cultivada, sin normas, sin leyes, sin entrega y sin amor.

La avaricia del tener, (inmersa) en la vida familiar.

Donde los padres lo primero que les ha importado es dar cosas materiales a sus hijos, olvidándose de las espirituales, olvidándose de la fe.

Donde, por ejemplo, a la hora de elegir cónyuge, elegir el que está mejor situado laboralmente, “porque es trabajador”, pero en donde no me ha importado que no sea religioso y en cuántos casos que ni siquiera tenga fe.

Como si la fe fuera un requisito de segundas antes de contraer matrimonio católico.

Pero hijos, os casáis en la fe cristiana.

No casaros así entonces, si es que no tenéis fe, porque por lo menos no viviréis engañados sobre vuestro matrimonio, ni engañaréis a la sociedad ni a vuestros hijos.

Si no tenéis fe, no podéis vivir como si la tuvierais. Si veis que es algo importante para la vida, esforzaos por lograrla. Y si creéis que no lo es, vivid conforme vuestras creencias. No es lo vuestro casaros por la Iglesia.

Ahora Yo os digo: en la Iglesia está la Verdad sobre el matrimonio. Si queréis vivir en Verdad, acercaos a ella y a sus enseñanzas y vivir conforme ella.

Yo os llamo. Venid a Mí, a través de Mí.

Si para vosotros no es bueno vivir en fe, juntamente a vuestros hijos no les educaréis en fe, aunque les llevéis a un colegio católico. Eso causará más rechazo en ellos, pues les están enseñando algo que no se vive en casa.

¡Aunque tantos colegios que se dicen católicos no lo son!

Si para vosotros la vida material es lo importante, eso transmitiréis a vuestros hijos, y esos, los que de ellos logren nacer.

Hay un número de hijos asignado por Dios a cada padre. No tened ni más ni menos.

Esos padres o cónyuges que no tienen tiempo para los hijos ni para el otro porque tiene que procurarse tener y tener y tener cosas y más cosas.

¿Para qué?

A todo eso le llega la polilla y la herrumbre y se descompone.

Lo mismo que tu cuerpo. Polvo eres y en polvo te convertirás. Y cuando resucites en ti no habrá nada de lo que te procuraste artificialmente.

Tu cuerpo es tu cuerpo tal y como te lo dio Dios. No cambies tu cuerpo. Es santo tal y como vino de Dios. Y a Él volverá ya sin ningún defecto en la Resurrección.

¿Por qué mutilarlo y modificarlo, si no es por salud y necesario? Amaos a vosotros mismos y amaos con vuestro cuerpo.

Dejad a Dios que lo resucite tal y como Él lo pensó para ti.

No te erijas tú en Dios que modela tu propio cuerpo a su medida y capricho. “Tener, tener”. Tener cosas, tener aspecto, tener prestigio, tener fama y apariencia. ¿Buscáis igual tener, pero para Dios, para dar a Dios?

Tener obras de Amor, obras de piedad, obras de misericordia, de caridad.

Sacrificios. Crecer en las virtudes. Hábitos virtuosos. Adelantar en la santidad. Escuchar la Voz de Dios y acoplar tu vida a ella, no al revés. Vivir todo el día en presencia de Dios, pero porque habéis dedicado un rato en exclusiva a Él.

Y eso es lo que primeramente os habéis preocupado en tener: unión con Dios. Vida acorde sus mandatos. Buscar la Verdad que se encuentra en Él.

Eso, sin que habléis, se transmitirá a vuestros hijos.

Y hablando, habladles de la fe y del Amor de Dios y que esa es la finalidad de sus días: agradar a Dios. Y que eso busquen toda su vida como el bien preciado a poseer.

Aunque para ello tengan que perder todos los bienes de la tierra.

Vivid en austeridad.

¡Y no habéis pensado, los que tenéis mucho y en abundancia, que tenéis para compartir con los demás! ¡No para poseer y acumular! ¡No para crecer en prestigio social!

Hacéis muy bien los que lo dais para obras de caridad o para la Casa del Señor, su Iglesia. Los que construís templos o dedicáis a él vuestras riquezas. Son para Dios. Para Dios el mayor honor. Las mejores ropas y los mejores adornos, fuera de la ostentación. Eso no lo quiere Dios. Un Templo a nivel humano, sino un Templo para adorarle a Él.

¿Dónde se puede ver que esté Dios si no lo cubres de Majestad, aún en la selva?

Aún en la selva, los mayores honores para Dios. En la sencillez de lo que tengáis, pero para adorar a Dios. Que se vea también con los sentidos que ahí está Él.

¿Aunque se mueran de hambre?

Dios se lo da a sus amigos mientras duermen.

Cuántos piensan, como Judas, que los honores no deben ir a Dios sino a los pobres… y a ellos también. “A Dios no, pero a mí sí”. “A mí los honores, pues soy ministro de Dios, soy su profeta o su apóstol, pero a Dios no… Lo de Dios mejor a los pobres, por mi medio. Y en el camino ya me quedaré yo con algo”.

¡Ah… hipócritas! ¡Pobrecillos falsos! Falsos apóstoles, falsos profetas, falsos ministros de Dios, que lo sois tan sólo de sí mismos.

Ten cuidado, Marga, con esta tentación. Tú también puedes caer. Tú dalo todo para Dios y para los pobres. Para ti lo justo y necesario como tu salario de profeta. Para Dios y las almas todo lo demás.

Por eso aquí, hija mía, te viene un Altar, te viene un Sagrario, te viene una Custodia y unas imágenes dignas de Dios. Primero le hacemos su Capilla. ¡Antes que nada! Antes que nada.

La soberbia de la vida. ¡Ah, cuánta vanagloria! Cuánto “querer saber”, cuánta curiosidad, pero no según Dios, no según sus Mandatos y lo que Él manda. ¿Qué haré con vosotros?

Habéis pensado que vuestro sólo saber, basta. Y habéis cerrado otras vías de conocimiento de Dios, incluidas la iluminativa por medio de la oración.

Pensáis que Dios no habla por la oración, porque vuestro conocimiento intelectual os ha astragado el intelecto del alma, de las cosas de Dios a través del alma.

Dios se comunica por el alma, se quiere comunicar a vuestra alma.

Pero “vosotros sabéis más”. “Sabéis más que Dios”. Pues Dios os deja entonces merced vuestro intelecto equivocado, dañado por el pecado original y sin discernimiento por el Espíritu, ya que a éste le habéis cerrado todo el paso.

No os quejéis luego de que andáis perdidos.

Os equivocaréis, si no queréis hacer paso en vuestra vida al Espíritu de Dios, ya que éste se manifiesta ahora con más fuerza, pues os es necesario.

Soberbios y orgullosos, no necesitáis a Dios porque ya sabéis lo que hay que hacer.

Os veo llorando luego, en el transcurso de vuestra vida y con los avatares y acontecimientos que os pasan, porque no sabéis qué camino tomar y no escucháis a Dios o porque veis que os habéis equivocado al tomarlo, por sus consecuencias, y le pedís entonces cuentas a Dios.

En la “soberbia de la vida”, el hombre se cree Dios y sabe más que Dios y como se equivoca, luego le pide cuentas a Dios. Le deja de oír por eso y sólo le recuperará si desanda el camino, se arrepiente y enmienda sus errores.

Cada error. Uno por uno.

Y eso sólo se consigue con mucho dolor y penitencia.

Cuando ve que sus hijos yerran, le echa la culpa a “la sociedad”. Total, el caso es no tener él ninguna y excluirse de esa responsabilidad.

En el error de los caminos que han tomado sus hijos, verá el suyo, puede ver el suyo, si quiere.

Es esto una Gracia de Dios para la familia, una oportunidad de conversión.

Y cuanto antes se ataje, mejor.

¿Por qué si sus padres eran los únicos jueces de sí mismos y del mundo y los únicos reyes y señores de todo, tienen que ser ellos distintos?

También utilizarán su soberbia y su sola razón. Y ésta les llevará a peores caminos aún que sus progenitores.

Y en este camino tan perdido, está la penitencia de toda la familia.

Recorredlo. Humillaos. Cambiad vuestra vida. Cambiad desde vuestros hábitos, a un cambio interior mayor.

No hay nada imposible para Dios ni nadie sobre el que no tenga efecto su Redención.

Luchad. Conseguid la vida según el Espíritu, dejando según la carne y obedeciendo filialmente a Dios y a sus Mandatos. Sí, esos que están en vuestro interior, pero si les habéis expulsado de él, buscadlos en aquello que manda la Santa Madre Iglesia Apostólica y Romana.

En ella se encuentra la Verdad.

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Requisitos y Promesas

Consagraciones Eucarísticas (7)

Requisitos

La puede hacer todo el que quiera, pero hacen falta estos requisitos:

  • Que haya leído enteros los cuatro libros de la VDCJ y trate de ponerlos en práctica.
  • Que se crea llamado a vivir la VDCJ.
  • Que se sienta impulsado por el Espíritu Santo a hacerla.

No obstante, aunque cada alma es libre de decidir hacer la Consagración, es conveniente meditarlo bien a la luz de la Palabra de Dios.

« ¿Quién de vosotros, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos y ver si tiene para acabarla? De lo contrario, si resulta que ha puesto los cimientos de la obra y no ha podido terminarla, todos los que lo vean se pondrán a burlarse de él, y dirán: ‘Éste comenzó a edificar y no pudo terminar.’ » [1]

 Hacer una Consagración es una cosa muy seria. Antes hay que meditarlo bien.

« Consagraos a Mí, sí, ¡pero en el espíritu!, en espíritu y en verdad, no con falsa palabrería, retórica y letra al fin que, impresa en un papel, no significa nada para Mí. Yo quisiera que cada uno grabara en su corazón las letras de las Consagraciones que me leéis públicamente ¡a fuego! y las cumpliera, so pena de perder su propia vida para no saltarse ni una sola de sus promesas.

Yo me inmolo por vosotros en fidelidad para los siglos. Pido esto de vosotros.

Esta Devoción no es como aprenderse una serie de fórmulas y recitarlas de carrera.

Que nadie se engañe, no engañéis. Yo os abro mi Corazón, me desgarro por vosotros.

Esta Devoción es para los que están dispuestos a derramar la última gota de su sangre por el Amado, por Mí, su Amado, su Rey, el Lote de su Heredad.» [2]

El Señor recomienda que no deben hacerlo quienes no estuvieran dispuestos a vivirlo con todas sus consecuencias. Que no se haga esa Consagración a la ligera.

Antes de iniciar la Consagración a su Corazón Eucarístico, Jesús nos motiva a reflexionar en espíritu y en verdad sobre nuestra preparación (idealmente en adoración ante el Sagrario):

 « Querida, diles que sin humildad, no podrán.

Querida, diles que no se lo tomen tan a “chufla”: Sin humildad no podrán.

Querida, diles que sin pobreza tampoco. La riqueza llama a riqueza. Y vosotros sois los pobres del mundo.

Querida, diles que sin fraternidad tampoco. Aquel que vea al hermano herido y no sea capaz de cogerle la mano para ayudarlo, dile que no venga.

Y, por último, querida, diles que, sin un Amor Loco a Mí, Eucaristía, no podrán. Que lo cojan. Que hagan acopio de él.

Y como colofón, os dejo a mi Madre. Todo esto, sin mi Madre, es imposible. Es imposible hoy en día. » [3]

9.- Promesas

En varias partes de los libros de la VDCJ, Jesús ha hablado de las promesas a quienes vivan y difundan la “Verdadera Devoción al Corazón de Jesús”.

Conviene aclarar que estas promesas se cumplirán de distinta manera en cada persona, en la medida en que se haya implicado en la VDCJ, como es lógico.

Jesús dijo:

« Las Promesas son (aumentables) porque habrá muchos grados al leer.[4] Unos sólo lo leerán; otros se moverán un poco; otros cambiarán de vida y lo aplicarán a su vida como un Camino; en otros la transformación será radical.

Hay algunos que te ayudarán,[5] pero sin implicarse demasiado, y otros que te ayudarán siendo su vida una vivencia radical eucarística según la VDCJ».[6]

Y las promesas no solo son aumentables, en función del grado de implicación de la persona, sino que son “innumerables”, como infinito es el Amor de Jesús.

« Si esta niña continuase escribiendo un Libro sobre las Promesas, podría hacerlo todos los días y todos los días de su vida, sin acabarse.

Tal es el Tamaño y Magnitud de mi Amor.

Pero como esta tierra es finita, y el tamaño del Libro también… sólo le daré algunas para que fueran “haciendo boca” porque ¡quiero que vengáis Conmigo a gustar de las Delicias que es que Dios se baje hasta sus criaturas[7] y comparta con ellas su Vida! » [8]

Jesús dio unas promesas ampliadas para todos aquellos que se acerquen con Él al Calvario y sean regados con su Sangre Redentora y se adentren a través de la Llaga de su Corazón:

« ¡Alaba Israel al Señor por todos sus beneficios![9] Que Yo amplío mis Promesas en esta niña, para todos los que vivan la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús Eucarístico, que serán co-redentores Conmigo, con todo lo que eso conlleva:

Serán contadas por miles las almas que por su medio llegarán a Dios.

Les prometo en el Cielo una dicha especial. Porque, ¿cómo es la dicha de los unidos a Mí-Eucaristía en la tierra? Ah… la dicha no tendrá límites. En el Cielo seguirán gozando de ella,[10] y les serán comunicados todos los Misterios Eucarísticos. Porque Dios, en su Eterna Misericordia, quiso hacerse Eucaristía con vosotros.

Porque no es sólo que se quiso quedar para acompañaros en la tierra. Es que os quiso hacer partícipes de Él mismo.[11] Y os quiso hacer convertir en otros Yo, otros Cristo.

Aunque no fuerais sacerdotes, ¡todos sacerdotes!; aunque no fuerais profetas, ¡todos profetas!; y aunque no fuerais rey, ¡todos rey, pues (sois) hijos del Rey![12]

Os quiso hacer hijos en el Hijo.[13]

Os quiso hacer morada del Espíritu Santo.[14]

Os quiso hacer partícipes de la Gloria de Dios.

Y os quiso hacer co-redentores con la Madre, mi Madre. Madre de Dios y Madre vuestra.

¡Oh, Marga!, que podrías estar toda la noche escribiendo sobre las Promesas, y no acabarías.

En el Cielo os lo seguiré comunicando.

Porque son las Promesas de la Obra de la Redención.

Ser salvadores de vuestros hermanos.

Corredimir con Cristo ».[15]

 « Les prometo ser, en el Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia, el Amor, el Corazón Místico de Jesús.

Les prometo Unión Mística Conmigo, como la de los grandes santos.

Les prometo Presencia constante de Amor. Acompañamiento perenne de mi Santo Espíritu.

A quien sea fiel a sus votos, recompensa de fiel en el Cielo.

Y aún hay más:

No se perderán ninguno de los seres queridos.

Y Cielo para los que les maltratan.

Les prometo cruel persecución en la tierra, pero Dios mismo, con sus manos de Padre, librará a sus hijos de la trampa (red) del cazador.[16]

En la enfermedad, Yo mismo velaré su cama.

Y mi Madre será enviada especialmente para aleccionarle y educarle, y corregirle, y convertirle día a día, a la Vida nueva.

Será la Madre y Maestra que les enseñe el Camino.

Serán llamados a formar y alistarse en el Ejército de María. Con Ella como Capitana, ganarán las más feroces batallas contra el Enemigo.

Con mi Rosario, pararán las guerras y desastres.

Con mi Escapulario, saldrán ilesos del peligro.

Serán purificados a fuego y encontrados aptos.

Serán con su palabra espada de doble filo.

A su paso se convertirán las almas y expulsarán los demonios.

Prometo, en la Entrañable Misericordia de mi Corazón, que jamás serán confundidos en medio de las vanas doctrinas que se extenderán por el mundo en los días aciagos de la Gran Tribulación.

Ninguno de sus hijos morirá de muerte violenta.

Su familia no será quebrada aun en medio de la prueba y la desdicha.

Les prometo muchos oprobios y vituperios a causa de los hombres malos de iniquidad. Pero éstos se les transformarán en perlas para la vida futura.

Les prometo Cruz, pero Gloria.

En mi Resurrección Gloriosa,[17] Corazón de Cristo. »[18]

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[1] Lc 14, 28-30.

[2] Mensaje de Jesús del 15 agosto de 1999 (Tomo I).

[3] Mensaje de Jesús del 18 de noviembre de 2015 (Tomo III).

[4] Al leer estos libros de “Dictados de Jesús a Marga”.

[5] Algunos ayudarán activamente a Marga en la difusión de la VDCJ.

[6] Mensaje de Jesús del 6 de octubre de 2016.

[7] Cfr. Flp 2,6ss. 

[8] Mensaje de Jesús del 24 de febrero de 2017 (Tomo IV).

[9] Cfr. Sal 103,2.

[10] Se refiere a la dicha que les darán los Misterios Eucarísticos.

[11] Cfr. Hb 3,14. 

[12] Esta frase es muy rica en contenido y necesita una breve aclaración. En el Nuevo Testamento a Jesús se le dan los tres títulos: sacerdote (Hb 4,14-16; cf Jn 19,23; Ap 1,13), profeta (Lc 24,19) y rey (Jn 6,15; 18,33-37; Mt 21,1-11; 27,37-42). Para san Pedro, la primitiva comunidad cristiana era real y sacerdotal, y tenía la función profética de proclamar las obras maravillosas de Dios (Cfr. I P 2,9-10). La tríada “sacerdote-profeta-rey” vuelve a aparecer en el siglo IV. El beato Cardenal John Henry Newman (s. XIX) aplica esa tríada al triple ministerio de la Iglesia, interrelacionando los tres elementos. En el siglo XX, Joseph Fuchs e Yves Congar la aplican a los laicos. La tríada es estudiada por Pío XII en su Encíclica “Mystici Corporis”. El Concilio Vaticano II da un gran paso en su estudio, aplicándola a Cristo, a los sacerdotes y a los laicos, especialmente en la Constitución dogmática Lumen Gentium. El Código de Derecho (c. 204/1) lo cita expresamente. El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda: “Los bautizados vienen a ser “piedras vivas” para “edificación de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo” (1 P 2,5). Por el Bautismo participan del sacerdocio de Cristo, de su misión profética y real, son “linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz” (1 P 2,9). El Bautismo hace participar en el sacerdocio común de los fieles”. (nº 1268). Pero, naturalmente, siempre distinguiendo entre el sacerdocio ministerial y el sacerdocio común o de los fieles. 

[13] Constitución “Gaudium et spes”, del Concilio Vaticano II, nº 22.

[14] Cfr. I Co 3,16; 6,19; Ef 2,22. 

[15] Mensaje de Jesús del 23 de febrero de 2017. 

[16] Cfr. Sal 91,3.  

[17] En la Resurrección de la humanidad, ser en el Cuerpo Místico Resucitado, Corazón de Cristo Resucitado.

[18] Mensaje de Jesús del 23 de febrero del 2017.

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