La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús

La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús

Cuaresma 2022 – Tiempo de conversión y sacrificio

1.- Tiempo de conversión: El perdón.

“A los que me escucháis, os digo…”
Comentario al Evangelio según san Lucas (6,27-38):
Así empieza Jesús su discurso, para a continuación ir descendiendo de una manera práctica y concreta a nuestra vida cotidiana, explicándonos claramente cómo debe comportarse un cristiano.

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2.- Tiempo de ayuno y penitencia.

Ayuno hasta el día de Resurrección según las indicaciones de la Virgen en el mensaje del 20-06-2020:

“Convocad un ayuno de 40 días. En el cuál Yo sólo os voy a pedir lo que estipula la Iglesia como ayuno, que en realidad no es nada, pero a ustedes los españoles, les cuesta mucho, pues no están acostumbrados al ayuno y todo lo celebran comiendo.
El ayuno es dos refrigerios frugales al día, con una sola comida fuerte.

¿Podré pediros esto?”

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Comentario al Evangelio según san Lucas (6,27-38):

“A los que me escucháis, os digo…”

Así empieza Jesús su discurso, para a continuación ir descendiendo de una manera práctica y concreta a nuestra vida cotidiana, explicándonos claramente cómo debe comportarse un cristiano.

Cuando se pone a concretar, Jesús resulta de lo más exigente.

¡Cómo debieron resonar en el interior de aquellas gentes que le escuchaban estas Palabras: “Amad a vuestros enemigos”!

La sorpresa que causó entonces esta petición, la causa igualmente hoy día en nosotros; resuenan en nuestro interior tremendamente fuertes y exigentes.

Nos damos perfecta cuenta de que no estamos ante un planteamiento filosófico, sino que Jesús nos habla de un estilo de vida. Algo concreto. Y además permanente, no sólo para un rato.

Dios es Amor. No podemos estar en Comunión con Él si no amamos. Los primeros perjudicados de esta falta de perdón, somos nosotros mismos: perdemos la Paz, la Alegría… No somos felices.

Queremos perdonar y no podemos. ¿Será posible perdonar?

¡Claro que sí! Dios no nos plantea imposibles o cosas para unos pocos privilegiados.

¿Pero cómo llegar a esta Bienaventuranza, y ser feliz así en la tierra y luego en el Cielo?

Nada sin la Gracia. Nada sin los Sacramentos, que nos dan al mismo Jesús y nos donan al Espíritu Santo que mora en nosotros y va haciendo su acción, nos transforma.

Considerar que nosotros podemos solos y no necesitamos el Amor de Dios, sería un gran error. No podemos amar, si no es con su Amor. Acudamos a la Fuente para llenarnos de Él.

Pero a veces tenemos esta contradicción: vivimos una vida de Sacramentos y seguimos sin amar de verdad; no amamos a nuestros hermanos, no alcanzamos el perdón sincero para los que creemos nuestros enemigos y sufrimos por ello, hacemos sufrir a los que nos aman, y hacemos sufrir a Dios.

Aquí van algunas consideraciones que quizá puedan ayudar:

1.- Considerar que no tengo “enemigos”, en plural. El ser humano tiene un único Enemigo, que es el Demonio. Éste nos ronda como león rugiente, buscando a quién devorar.[1] Y es el que intenta dañar nuestra vida.

Es éste el que asedia y enreda entre unos y otros para dañarnos. Utiliza a las personas para ponerlas unas en contra de otras.

2.-Visto así, las ofensas no son algo personal de uno contra otro. Es algo entre el Demonio y el hombre. Esa persona que supuestamente te ha hecho daño, no te odia. El único que te odia es el Demonio.

3.- Ponernos en la piel del que nos ha ofendido. No conocemos el interior de esa persona y los motivos que le han hecho hacernos daño. El Amor disculpa siempre.[2] Sus motivos ha tenido, y no nos corresponde a nosotros saberlo y entenderlo todo.

4.- ¿Cómo es el estado de una persona que hace mal a otro? Es muy doloroso. Sin amor, se pasa muy mal. Nosotros mismos podemos hablar de esa experiencia propia.

5.- Dios le Ama, como nos Ama a nosotros. Nos Ama a todos. Todos somos sus hijos. Los que nos dañaron, son hijos de Dios, como lo somos nosotros. Y Él les busca y les Ama Entrañablemente.

6.- Todo ser humano es valioso a los ojos de Dios. Por él ha dado su Vida. En él ha puesto su semilla. Es imagen de Dios. En todo ser humano está la impronta y la belleza de Dios. Nuestros supuestos enemigos tienen una dignidad que nosotros no podemos arrebatársela con nuestra falta de perdón.

7.- ¿Es que nosotros no hemos sido alguna vez enemigo para otra persona? ¿Cómo querríamos que esa persona a la que hemos ofendido, nos tratara?

8.- Perdonad y seréis perdonados. Todos tenemos la experiencia del perdón de Dios. Qué alivio sentimos cuando el sacerdote en la confesión nos absuelve de nuestros pecados. ¿Hay algo que Dios no pueda perdonar? Nada. Dios perdona todo.

Para poder amar, Dios nos da su Amor. Y su Amor es incondicional. Si amamos con su Amor, perdonaremos como Él perdona nuestras ofensas.[3] Perdonaremos todo.

9.- Alguien tiene que parar esto. Y ése alguien eres tú. Esta espiral de odio y violencia que inunda el mundo parece imparable. Alguien tiene que poner fin a tanta ofensa al hermano. Y ése eres tú. Si devolvemos bien por mal, se acabarían los problemas. Cesarían hasta las guerras.

Deberíamos pensar que, con nuestra falta de perdón al hermano, impedimos que esa alma se arrepienta y se encuentre con el Amor de Dios.

Y no sólo esa alma. Nuestra falta de perdón concreto, impide el reencuentro de toda la Humanidad con el Amor de Dios.

¿Has pensado alguna vez que si tú y yo perdonamos, podemos frenar avance del mal en el mundo?

[1] 1 Pedro 5, 8-9

[2] 1 Corintios 13

[3] Mateo 6,9-13

Consagración al Corazón Eucarístico de Jesús – 15/4/22

CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS

Día 15-04-2022 – Hora 14:30

ENLACE Y TARJETA

El Señor pide que se haga un Retiro, comenzando el Miércoles Santo a las tres de la tarde, y culminando el Viernes Santo, también a las tres.

  • Durante esos tres días se ayuna.
  • Se procura tener un ambiente de silencio, dedicando cada día al menos tres horas a la oración.
  • Las meditaciones se centran en los libros de la VDCJ, a nivel personal.
  • No hay celebraciones externas, sino preparación en oración, ayuno y silencio.
  • Quien vaya a hacerla, debe procurar no trabajar esos días.
  • El Miércoles Santo puede ir a Misa por la mañana o por la tarde.
    Si alguno tiene dificultad de hacer el Retiro en grupo, puede hacerlo en su casa. Pero mejor si pueden hacerlo en grupo y en algún lugar sagrado (Casa de Ejercicios, Capilla, etc.,). Deben hacer tres horas de oración seguidas y rezar a las tres de la tarde el Rosario de la Misericordia.
  • El Jueves Santo, a las tres de la tarde recitan el Rosario de la Misericordia.
    También hacen todos juntos las tres horas de oración seguidas.
  • El Viernes Santo lo mismo.
    A las tres de la tarde rezan juntos el Rosario de la Misericordia.
    Después se consagran al Corazón Eucarístico de Jesús todos juntos, pero en silencio, a la hora en que Éste fue herido por la lanza de nuestros pecados, y al instante brotó Sangre y Agua.

Cada uno recita la fórmula personalmente, sin ceremonia especial, ni cánticos.

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Solicita tu clave a info@vdcj.org para poder conectarte por remoto a la Consagración a las 14:30h

Consagración a la Virgen 25/3/22

CONSAGRACIÓN 25-3-2022

Conexión a partir de las 16:45 (hora peninsular española)

17:00h Consagración de Rusia y Ucrania 

Al finalizar Consagración VDCJ

 

ENLACE Y TARJETA

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Solicita tu clave a info@vdcj.org para poder conectarte por remoto a la Consagración. 

El link con el enlace y la contraseña se enviará el 24 de marzo.

Abierta inscripción hasta el 23 de marzo

Homilía del Funeral del Padre Ángel Mª Rojas

HOMILIA DEL P. ROJAS ESCRITA PARA LEER EN SU FUNERAL – 23 diciembre 2021

El P. Rojas dejó escrita su última homilía, que entregó a su superior en septiembre de 2020, éste la pasó a su sucesor, que la leyó en la Misa Funeral que tuvo lugar en la Capilla de los Jesuitas de Salamanca el 23 de diciembre de 2021 a las 18:30h. En el sobre ponía “Aquí está el texto de la homilía de mi funeral. Ruego que se abra en ese momento, no antes. Y que se lea entera y despacio, a modo de homilía. Muchas gracias”.

Fecha: Salamanca, 8 de septiembre de 2020, Natividad de Nuestra Señora.

“Muy queridos todos,
Quiero tener con vosotros mi última homilía, no sólo por ahorrar trabajo mental al que presida mi funeral, sino porque quiero hacerlo yo mismo, comentándoos mis sentimientos.

Desde hace tiempo iba viendo que llegaba este momento. Dios me lo ha indicado de diversas maneras, poco a poco me iba despegando de las cosas de la tierra, y yo iba notando como una llamada interior creciente: ¡Ven!. Por eso, no puedo decir que veía llegar la muerte, que suena a final triste. Sino que veía acercarse el momento de mi paso, algo así como un trasplante, un traslado gozoso a mi verdadera casa, a mi verdadera y definitiva familia. Lo veo como un dejar provisionalmente el cuerpo, que ha sido el embalaje o cáscara que utilizado los años que he estado entre vosotros. Más adelante, en la resurrección final, espero recuperarlo, más rejuvenecido y hasta con pelo.

He tenido que aguantarme las ganas de comunicaros que veía esto cercano, porque quizás no todos hubierais comprendido mi alegría. Pero ahora sí es el momento de compartir con vosotros mis sentimientos.

En primer lugar, quiero dar gracias a Dios por tantas cosas: primero por mis tres familias.

Ante todo, por mi primera familia: mis padres, tíos, primos, profesores maristas del colegio, compañeros, amigos. Nunca agradeceré suficientemente el regalo que me hizo Dios con mis padres: me educaron con muchos sacrificios en lo humano, pero ante todo en la fe cristiana; con su palabra, ¡sí!, pero sobre todo con su ejemplo diario. Gracias a esta fe, toda mi vida ha tenido un sentido, una dirección, y estos momentos no han sido para mí los últimos, sino los primeros de una nueva y mejor vida. Más que un terminar ha sido un nacimiento a la Verdadera Vida con mayúsculas. Me dan pena los que no tienen fe o actúan como si no la tuvieran. Para ellos la muerte debe ser algo espantoso.

También doy gracias a Dios por la vocación a la Compañía de Jesús, a la que tanto tengo que agradecer. Nunca me he arrepentido de haber entrado en aquella Compañía de 1957. Si mi primera familia eran mis padres, mi segunda familia son mis hermanos de la Compañía de Jesús. He encontrado muchos y muy buenos compañeros, algunos realmente santos que me han dado un ejemplo estupendo. Y con la vocación a la Compañía, el sacerdocio. Creo que toda la Eternidad me resultará corta para agradecerlo suficientemente a Dios. En mis más de 60 años de jesuita y 50 de sacerdocio, no he tenido ni un solo segundo el menor arrepentimiento de haber dado este paso. Todo lo contrario. Si ahora estuviera en aquel 1957, lo volvería repetir. También agradezco a Dios el destino que me regaló de dedicarme a dar Ejercicios Espirituales. En cientos de tandas a muchos miles de ejercitantes, he visto actuar a Dios en tantas almas. Siempre he estado feliz con este ministerio de los Ejercicios y predicaciones espirituales.

Mi primera familia eran mis padres, la segunda, mis hermanos jesuitas, la tercera Familia, y no menos querida, mis hijos espirituales: los Grupos de Oración del Corazón de Jesús, que fundé en 1975. Por estos grupos han pasado cientos de chicos y chicas. Más de cien han encontrado en ellos su vocación sacerdotal o religiosa, y muchísimos más la matrimonial. Desde que empecé con ellos he trabajado con todo el cariño de que he sido capaz, procurando sólo su bien. Ahora no les dejo huérfanos, ante Dios seguiré ocupándome de todos y de cada uno.

En segundo lugar, quería comentar con vosotros, cómo veo yo estos momentos de mi traslado a la otra vida: en un primer momento con cierto miedo, lo confieso. ¿Por qué? Porque me veía muy lleno de faltas y pecados; y con las manos muy vacías de las obras que quisiera presentar a Dios. Pero Santa Teresita y Santa Faustina Kowalska, me han ayudado a enfocarlo de otra manera.

Primero: Dios nos perdonará como nosotros hayamos perdonado. Yo he tenido la costumbre de perdonar siempre a todo aquel que hubiera podido dañarme de alguna manera. En este momento también quiero pediros perdón a todos por todo aquello en que os haya podido molestar. Sé que me perdonaréis de tal modo los malos ejemplos por mi parte, y sobre todo el que no haya sido para vosotros una trasparencia viva del Corazón de Jesús.

Segundo: confianza en Dios. Quiero presentarme a Él con una frase como ésta: “aquí se presenta tu hijo más miserable, pero que desea quererte muchísimo y confía totalmente en Ti”. En la etapa de vida que he terminado, he intentado agradar a Jesús, aunque he tenido muchísimos fallos. Ahora que estoy con Él le digo que quiero que mi Eternidad sea para Su mayor agrado, y estoy muy contento porque así será.

Tercero: Por lo anterior puedo decir que, para mí, éste ha sido el momento más feliz de mi vida. Aunque visto externamente desde la tierra pudiera parecer lo contrario. Es el auténtico nacimiento a la vida verdadera y definitiva. Es el encuentro gozoso con Dios. El abrazo con Jesús. El beso de la Virgen. El reencuentro con mis padres, familiares, amigos, hermanos jesuitas. Entrar en esa inmensa y fenomenal familia de los ángeles y los santos.

Y, en tercer lugar y último, quiero abriros mi alma: en mi vida he tenido tres Amores: primero el Corazón Eucarístico de Jesús. Naturalmente he hecho muy mío el munus suavissimum[1] como encargo que el Corazón de Jesús y la Iglesia encomendaron a la Compañía de difundir su culto. No podía ser de otra manera. El Corazón de Jesús ha sido para mí: amigo, Padre, hermano, y Maestro, siempre con una Misericordia y cariño infinito. Y añado lo de Eucarístico. Porque en la Eucaristía le he notado Vivo, actuante, palpitando de Amor. He querido que fuera el centro y meta de mi vida. Hoy me he encontrado con Él cara a cara. ¡Os podéis imaginar el abrazo!

Segundo: la Virgen. A lo largo de mi vida la he notado siempre muy muy presente y activa. Me he sentido causado a confiar en Ella. Y puedo decir que siempre me ha concedido todo lo que le he pedido, ¡y mucho más! Y frecuentísimamente se ha adelantado a mis peticiones. En mi vida he sentido, he palpado a la Virgen como Madre cariñosa, cercana, sonriente, tierna, maternal, maravillosa. Hoy me he encontrado con Ella. Ella solita sería para mí como un Cielo entero.

Tercero: la Iglesia Católica. Ha sido mi Madre, y garantía de mi fe. En una época en que está siendo tan atacada o despreciada, incluso por sus hijos, ha aumentado mi deseo de ser fiel a Ella. Hoy he entrado a formar parte de esta gran porción de la Iglesia, en la que he encontrado a todos mis seres queridos.

Termino, porque, aunque yo estoy fuera del tiempo ya, vosotros no. Y no quiero cansaros más. Continuad la Eucaristía con todo el fervor que podáis. Muchas gracias a todos por haber venido. Pedid por mí como yo os prometo pedir por vosotros. Un cordial abrazo a todos y cada uno.

Ángel Mª Rojas, de la Compañía de Jesús”.

[1] “Suave carga” en latín. En 1883 los jesuitas declaran: “que la Compañía de Jesús acepta y recibe con un espíritu desbordante de gozo y de gratitud, la suave carga (según la expresión latina munus suavissimum) que le ha confiado nuestro Señor Jesucristo de practicar, promover y propagar la devoción a su divinísimo Corazón”. Este encargo fue manifestado por el Corazón de Jesús a Santa Margarita Mª de Alacoque y confirmado por diversos Papas.

HABLEMOS DEL PAPA FRANCISCO…

Papa Francisco

Por Ángel Mª Rojas, S.J.

Una anécdota.

Allá por el año 1555, el Papa Marcelo II falleció a los 22 días después de ser elegido sucesor de Pedro.

En ese breve período de tiempo ayudó mucho a los jesuitas, recién fundados por San Ignacio de Loyola.

Le sucedió el octogenario Juan Pedro Caraffa, con el nombre de Paulo IV, antiespañol visceral y enemigo de los jesuitas. Complicó la vida de Ignacio de Loyola y surgieron problemas.

San Ignacio no admitía críticas y menos del Papa. Por eso lo cortaba en seco: “Hablemos del Papa Marcelo”.

Hablemos del Papa Marcelo” es una expresión que aún usan los jesuitas cuando alguno quiere cortar una crítica.

Hoy abundan muchas críticas contra el Papa Francisco.

Los enemigos habituales del Papado siguen haciéndolo como siempre.

Pero ahora surgen “los buenos de toda la vida”, los tradicionales, acusándole de variadísimas cosas y muy manipuladas.

Recuerdan a los “oficialmente buenos” de hace 20 siglos (fariseos, sacerdotes y escribas), cómo criticaban a Jesús. 

Se dan también hoy los que afirman: Francisco no es Papa.

Conozco personalmente a algunos sacerdotes de este gremio que, aunque parecen “piadosos”, al no admitir al Papa, ¡son cismáticos!, es decir, ¡¡¡no son católicos!!!

El Código de Derecho Canónico define el Cisma como “rechazar la sujeción al Sumo Pontífice (CIC 751), que “incurre en excomunión latae sententiaey “se pueden añadir otras penas, sin exceptuar la expulsión del estado clerical” (CIC 1364).

¡Los que tal defienden son cismáticos! ¡Han dejado la Iglesia Católica! ¡Es algo gravísimo!

Por lo demás, para éstos se da el absurdo de que los Cardenales nombrados por Francisco, serían nulos, por lo que el próximo Cónclave sería nulo, de modo que el siguiente elegido sería Papa inválido. Y los sucesivos, lógicamente…  Es decir, se cargarían todo Papa futuro…

Hablamos del 8º Mandamiento.

CEC 2479: “La maledicencia y la calumnia destruyen la reputación y el honor del prójimo. El honor es el testimonio social dado a la dignidad humana y cada uno posee un derecho natural al honor de su nombre, a su reputación y a su respeto. Así, la maledicencia y la calumnia lesionan las virtudes de la justicia y de la caridad.”

La difamación, murmuración, crítica, etc., quitan la fama ajena manifestando sin causa justa pecados y defectos.

Si las acusaciones son falsas o exageradas, adquieren el carácter de calumnias, que pueden ser pecado grave.

La gravedad depende de la materia y de la persona difamada.

Si es contra el Papa, al ir contra la Autoridad Suprema de la Iglesia, el Vicario de Cristo, adquiere una gravedad especial.

Van contra Jesús: “El que a vosotros os rechaza, a Mí me rechaza; y el que a Mí me rechaza, rechaza al que me envió. (Lc 10,16).

Obliga a rectificar y reparar los males causados.

 

No critiquemos a nadie, y menos al Papa: ¡Todos somos pecadores!

“El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.” (Jn 8,7).

 

En la Iglesia siempre ha habido Papas con fallos. Jesús no eligió Ángeles, sino hombres…

El primero que falló fue ¡San Pedro!

Recién nombrado Papa, “tientaa Jesús, que le tiene que corregir fuertemente. Por cierto, los apóstoles no le criticaron, ni Jesús lo quitó de su puesto.

Después, abandonó a Jesús en la Pasión, pero se arrepintió y dio la vida por Jesús, mártir. ¡Hoy es un gran Santo!

 

Es cierto que hubo Papas indignos.

Recordemos a Alejandro VI, español.

Fue uno de los hombres más ricos de Roma. Para conseguir el Papado utilizó traiciones y asesinatos.

Tuvo una amante oficial: Vanozza Cattanei. Fue padre de no menos de ocho hijos, por lo menos, con tres mujeres diferentes.

Estos escándalos los conocían perfectamente los cristianos de aquel tiempo. Recordemos a San Antonio María Zaccaría, San Bernardino de Siena, San Carlos Borromeo, San Estanislao de Kostka, San Felipe Neri, San Jerónimo Emiliani, San Juan de Capistrano, San Juan Fisher, San Luis Gonzaga, San Pedro Canisio, San Pedro Fabro, Santa Ángela de Mérici, Santa Beatriz da Silva, Santa Francisca Romana, Santa Juana de Arco, Santa Rita de Casia, Santo Tomás Moro

Y, por citar a nuestra Patria, no olvidemos a Francisco de Paula, San Francisco Javier, San José de Anchieta, San Juan de Ávila, San Juan de Dios, San Juan de la Cruz, San Juan de Sahagún, San Ignacio de Loyola, San Pascual Bailón, San Pedro Arbués, San Pedro de Alcántara, San Pedro Regalado, San Tomás de Villanueva, San Vicente Ferrer, Santa Teresa de Ávila, Santo Toribio de Mogrovejo, San Alonso Rodríguez, etc. Y sin olvidar a San Francisco de Borja, que fue bisnieto del citado papa Alejandro VI.

Todos estos santos no tenían tiempo ni ganas de dedicarse a criticar. Bastante tenían por procurar hacerse santos ellos mismos y a construir una Iglesia mejor. 

Sí, es cierto que ha habido algunos Papas indignos, pero de los 266 Papas que ha habido en la Iglesia Católica, 88 están en los altares. Una tercera parte. Desde los primeros: San Pedro, San Lino, San Anacleto, San Clemente I, etc. hasta los últimos: San Juan XXIII, San Pablo VI, San Juan Pablo II…

Las aves carroñeras se alimentan de basura podrida. Las abejas y mariposas buscan su alimento en las flores.

Teniendo un panorama tan fenomenal en la Iglesia, ¿por qué hay cuervos, hurgando en la basura?

 

Por lo demás, al Papa Francisco no se le puede comparar con Papas escandalosos.

Francisco es piadoso y ha hecho muchas cosas buenas.

¿Que ha podido tener imprudencias? ¿Quién no?

Él mismo ha repetido: “Cometo errores. Me he equivocado algunas veces en mi modo de decir las cosas.” “Sí, he dado algunos patinazos”. “No busco hablar como un profesor, sino como un pastor”.

 

¿Qué actitud tenemos nosotros?:

* Los fariseos, los cuervos, que miran la mota del ojo del otro sin ver la viga del suyo. (Lc 6,37-42).

* Los que no tienen tiempo de fijarse en los fallos de los demás, porque tienen suficiente con ver los suyos, corregirse y luchar por ser santos. Los que no tiran piedras a otros. Los que aman a los demás, contribuyen a construir una Iglesia más santa, rezan por los demás.

Repetían con Santa Catalina de Siena: “Quien no obedezca al dulce Cristo en la tierra, que está en el lugar de Cristo en el Cielo, no participa del fruto de la Sangre del Hijo de Dios.”

 

¿Cuál es la obligación del buen cristiano respecto a todo Papa?

El Concilio nos lo pide: El obsequio religioso de la voluntad y del entendimiento de modo particular ha de ser prestado al Romano Pontífice; de tal manera que se le reconozca con reverencia. (LG 25)

 

El Vicario de Cristo, su representante, nos pide repetidamente que recemos por él.

Apoyémosle con nuestro respeto, cariño y amor.

¡Recemos por el Papa Francisco!

N.B.- También sería bueno aplicar estas consideraciones a los Obispos y Sacerdotes.

Sería mejor si, en vez de criticarlos, rezáramos por ellos…

Undécima Instrucción: hacia la Renovación Eucarística

La Divina Misericordia

Jesús ha ido desvelando la Historia de la Revelación del Corazón de Jesús paulatinamente. Quizás simbólicamente comenzara con esa frase recogida en el Evangelio de San Juan en el que vemos a San Juan, en la última Cena, recostándose en el pecho de Jesús[1] y escuchando los latidos de su Sagrado Corazón.

Posteriormente, y ya muy avanzado el segundo Milenio, hubo tres grandes impulsos. La Virgen nos indica que esta Revelación ha ido desvelándose hasta el día de hoy en tres etapas: la Francia del siglo XVII en Paray-le-Monial donde vivió Santa Margarita de Alacoque, la Polonia de inicios del siglo XX, donde recibió sus revelaciones Santa Faustina Kowalska y, entre los siglos XX-XXI, los Dictados de Jesús a Marga.

“Querida niña, ahora tenéis que difundir estos Mensajes. Son dados para España, expresamente. Para todos los países de habla hispana. Yo quise, aquí, culminar la Historia de la Revelación del Corazón de Jesús. Francia-Polonia-España.[2]

Aquí, Garabandal: mi Reinado en la tierra. No quisieron escucharme. Se me expulsó.[3] Pero no todos.

Por aquellos pocos que aún creen y creyeron en mi Mensaje, Yo me revelo ahora. Ahora quiero, por tu medio, culminar el Triunfo de mi Inmaculado Corazón aquí, en tu Patria.[4]

En este domingo de la Divina Misericordia, en que fue recibido el mensaje que indico a continuación, Jesús nos habla precisamente se su Misericordia, de este atributo Divino, que asociado a los dos rayos que nacen de su Corazón y vinculados a la sangre y el agua que, en el Calvario, el Redentor nos donó como una última prueba de amor. Jesús nos promete que su Misericordia no solo es infinita, sino que además está por encima de todo el mal del mundo y a través de la VDCJ se recoge el relevo de las anteriores revelaciones para inundar al mundo de su Luz y de su Amor, único remedio para construir una Sociedad según Dios, donde la humanización sea de verdad una palabra basada en el Evangelio y no en unas ideologías auto-impuestas por los que dominan el mundo y que pretenden imponernos su moral (o más bien su inmoralidad), vistiéndolas de progreso y con engañosos eufemismos como: interrupción del embarazo, muerte digna, derecho a decidir

“Hoy es el Día de la Misericordia.

Mi Misericordia vence y despunta sobre las sombras, las sombras que cubren la tierra.

Jesús, me perdonas si he tenido que parar estos días para respirar… ¡no podía más!

¡Claro que te perdono!, porque tú acudes siempre con confianza a mi Misericordia.

Invade y extiende mi Luz al mundo.

Margarita amada, Yo te necesito.

(¡Oh, qué bonito! Es como si se diera un paso fuerte y los campos, oscuros, se inundaran de su Luz, como una onda expansiva a la redonda. Y ese paso lo doy yo, con la VDCJ.

¡Oh, Dios mío!, es como si se inundara toda la tierra de ese verdor en los campos muertos y oscuros, con casitas en ellos, de esa luminosidad de su Amor.

Ese paso es como un golpe fuerte que, a partir de él, se derrama todo, se ilumina todo).

Amada Marga, Yo te he dicho: no tienes nada que temer.

Oh, Jesús, ¡tus Misterios son tan insondables! Qué poco te entendemos, oh Jesús, Amado mío. Mi Amor.

Yo estoy por encima de este mal en el mundo. Mi Misericordia es Infinita, es Insondable.

Y eso sólo se logra desde una sociedad humanizada por el Amor de Dios.

¡Jesús!

Inunda el mundo con mi Misericordia, Margarita, Margarita de Llano, llénalo de mi Amor.

Este tu Mensaje es continuador de mi Mensaje de Amor al mundo”.[5]

Ser co-protagonistas de su Misericordia

Jesús nos ha dicho que esta revelación es continuación de lo anterior, es decir recoge y aglutina lo que ya se desveló en Francia y en Polonia, añadiéndole algo nuevo, algo para estos tiempos de Gran Tribulación en que estamos a las puertas del Reinado Eucarístico.

Nos podemos preguntar, ¿Cuál es la novedad de esta nueva etapa desvelada del Corazón de Jesús? y ¿cómo hacer realidad en nuestra vida cotidiana, este mensaje?

Jesús nos invita no solo a ser partícipes de su Misericordia, sino que va un paso más allá, nos llama a ser co-protagonistas para llevar su Misericordia al mundo, para ayudarlo a salvarlo. Y esto se resume en estos puntos:

  1. Para hacernos co-protagonistas y colaborar en la salvación del mundo, hay que unirse a su Misericordia.
  2. Esta unión a su Misericordia debe hacerse en la Eucaristía, y el único camino es a través de la Consagración al Corazón Eucarístico de Jesús, por medio del Corazón Maternal Eucarístico de María.
  3. La Devoción a la Divina Misericordia, la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús y la Eucaristía, son los tres pilares de este Camino, y al mismo uno sólo, el cual conducirá a las almas como primicias del Reinado Eucarístico en la tierra.

“En él, el alma se hace co-protagonista de mi Misericordia.

Conmigo, lleva la Misericordia al mundo. Se hace artífice de su cambio. Se hace colaborador.

No puede el alma colaborar en la salvación del mundo si antes no se ha unido a mi Misericordia.

Y esa unión eucarística se hace a través de su Consagración a mi Corazón Eucarístico, por medio del Corazón Maternal-Eucarístico de María.

Y no hay otro Camino que éste, el de la Eucaristía, puesto que Yo y el Padre lo hemos querido así, a través del Espíritu Santo que se os ha sido derramado.

Y si éste es el Camino, ¿por qué pretender corregir el rumbo a Dios mismo? Las criaturas insolentes, muchas se atreven a intentarlo.

¿No saben ellas que a Dios nadie le vence? Dios ha vencido.

Dios ha vencido al mundo, a la muerte y sobre la carne.

Dios, en su Hijo, ha resucitado y así ha vencido e iluminado las tinieblas que inundaban el mundo.

El mundo será renovado a través de la Devoción a mi Misericordia, a través de la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús, a través de la Eucaristía.

Yo lo he dicho, y es Palabra de Dios, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y Amén por los siglos y para la Eternidad”.[6]

Las Consagraciones Eucarísticas

Recordemos, este aspecto esencial, que es condición indispensable para recorrer este Camino. Mediante las Consagraciones Eucarísticas, nos ofrecemos en Oblación total para el Sacrificio Eucarístico de ser corredentores con Cristo.

En una primera fase nos consagramos al Corazón Maternal Eucarístico de María, acogiéndola como Madre para ser colocados en la Patena Purísima de su Corazón Inmaculado y ser purificados por Ella en un proceso de cambio y conversión del corazón.

Y, en una segunda fase, habiendo sido hallados gratos por el perfeccionamiento y la lucha constante de sus virtudes, por la expansión del Evangelio y la Buena Nueva del Mensaje de Jesús, nos consagramos al  Corazón Eucarístico de Jesús. Esta segunda consagración tiene dos características fundamentales: es en grupo y se hace para el martirio.

Ambas consagraciones están explicadas con detalle en el cuarto tomo de la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús, “Características y Promesas”, y también están resumidas en sus puntos más importantes, en el documento de Consagraciones Eucarísticas de la VDCJ que se puede descargar de nuestra página web:

https://vdcj.org/consagraciones/consagraciones-documento/

La Renovación de la Eucaristía

Caminamos en pos del Reinado Eucarístico, donde la Eucaristía será renovada. “Es ésta “la Última Revelación”, en el sentido de ser última en cuanto a la Devoción y que culmina en la Eucaristía”.[7] Pero, ¿cómo será esa renovación?

“La Eucaristía será Coronada.

La Eucaristía será Renovada.

¿Renovación de la Eucaristía? ¿Cómo?

Su Poder, su Verdad y su Valor, realmente reconocidos por el mundo entero.

En su Reinado Eucarístico.

Su Fulgor, su Potencia, su Amor y su Verdad manifestados y admitidos por todos los moradores de la tierra.

Donde no se entenderá nada, ninguna realidad material ni espiritual, sin la Eucaristía”.[8]

Vislumbramos tímidamente el alcance de esta renovación, pero no llegamos probablemente a imaginárnosla en todo su esplendor y plenitud. Jesús nos explica la grandiosidad de este periodo:

“En el Reinado Eucarístico, el Reinado para el que lucháis, queridos, sólo Yo seré la Fuente. Sólo Yo la Alegría. Sólo Yo la Luz. Y sólo Yo la Vida para todos.

Todos me reconocerán como Rey. No será cosa de unos pocos.

Toda la humanidad reconocerá a Cristo, el Cordero, como Rey. Y será entronizado en un Altar. En el Altar de Dios. Y sólo a Él daréis culto. Y sólo a Él se le alabará.

Y toda la Creación entera gritará de júbilo.

Y todas las cosas serán restauradas.[9] Todas las relaciones. Toda la sociedad. Y la Sociedad en pleno, será una, una con el Cordero.

Y la Iglesia y la fe, será Una.

Y los pueblos serán Uno.

Y el Maligno encadenado al Infierno.[10]

Y en el mundo un periodo de Paz”.[11]

Será una época, donde la Adoración Eucarística será lo esencial, lo que dé vida y nutra la vida de todos los pobladores de la tierra en el Reinado Eucarístico, y esto no solo localmente, en pequeños grupos de fieles, sino a nivel mundial. Las puertas de los templos permanecerán abiertas día y noche en adoración perpetua y solemne, continua y sin fin:

“Las almas se alimentarán de Su Presencia.

(Se alimentarán de Adoración al Santísimo).

La Adoración Perpetua es el preludio de lo que será mi Reino Nuevo.

Los Templos estarán abiertos al mundo, día y noche. No habrá ocaso en sus puertas. Las gentes no se cansarán de adorarme, y vivirán de eso. Podrán no comer, pero no podrán no-adorarme, no podrán prescindir de adorarme.

En mi Presencia eucaristizante las almas serán transformadas, e incluso los cuerpos. Los cuerpos caminarán más en pos de la resurrección, en pos de conseguir un cuerpo glorioso como el Mío. Nadie dudará de mi Presencia eucarística porque será materialmente visible para todos”.[12]

 Jesús, le mostró a Marga en julio de 2012, cómo sería esta realidad en las iglesias:

 Mira y observa qué sería y qué será en el Reino Nuevo, vuestra vida auténticamente eucarística.

(Vi esta misma iglesia, pero muy iluminada. La Custodia en el centro del Altar. O no Custodia, sino Jesús Eucaristía. Pero con una Presencia tan apabullante que, hasta por los sentidos exteriores, se puede ver que es Jesús. No es un cuerpo entero a la vista. No es una “aparición” de Jesús. Es Jesús Eucaristía. Una luz cálida, entre amarilla y de neón, sale de Él. No la recibe, sino que Él es la Fuente de la Luz. No es que salgan rayos visibles, pero tú tienes esa sensación: los rayos de Amor que salen de la Custodia o de Jesús Eucaristía, te llegan, te afectan de Amor. Y veo la Iglesia llena. La gente que ha venido a estar con Él, no está sólo 5 minutos. Es un rato largo de adoración. Otros se despiden de Él y se van a sus cosas. Otros entran. Y sin quedar previamente, parece que se releven. Las puertas están permanentemente abiertas. Entiendo que día y noche. Y los cuerpos de las personas, sobre todo su cara, también tienen los efectos de esa contemplación. La cara es reluciente. La sonrisa perenne. Y la paz abierta y dadivosa)”.[13]

 Pero, mientras llega ese Reinado Glorioso, Jesús nos dice que quiere hacer primicias y asegura que: “Vivir La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús es un adelanto, una primicia del Reino Nuevo”.[14] Y para experimentar estas primicias, Jesús nos enseña el camino, nos invita a acercarnos a la Custodia, de donde emanan los Dones de Dios y desde donde cada alma, como algo único e irrepetible, en diálogo con Jesús-Eucarística, puede llegar a experimentar en íntima comunión, el regalo de Amor, que Dios le tiene reservado, solo y exclusivamente para ella, como si fuera la única alma que existiera sobre la tierra:

“Venid a mis adoraciones, y allí experimentad las primicias de lo que será mi Reinado Social Eucarístico en la tierra.

¡Ah! ¡No querréis que os lo cuente todo por escrito! No se puede…  Son las Delicias de Amor de Dios con las almas. Son multiformes, son infinitas. No hay dos almas iguales, y Yo estoy igual para todos.

Misterio Insondable de Amor Infinito. Maravilla de Don de Dios.

Mi Amor en la Unión Eucarística con las almas.

¡Alabado sea Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, en su Misterio de Amor y Dolor, Pasión y Muerte y Resurrección Eucarística! Amén”.[15]

[1]    Cf Jn 13, 25

[2]    En Francia, a través de Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690). En Polonia, Santa Faustina Kowalska (1905-1938).

[3]    Se refiere a que los Obispos de Santander, que no aprobaron, y ni siquiera estudiaron las apariciones de San Sebastián de Garabandal

[4]    Mensaje de la Virgen María del 25-10-2011.

[5]    Mensaje de Jesús del 11-04-2021

[6]    Ibid.

[7]    Mensaje de Jesús del 04-07-2012

[8]    Mensaje de Jesús del 11-04-2021

[9]    Cfr. Hch 3,19ss; Mt 19,28.

[10]  Cfr. Ap 20,1-3.10.

[11]  Mensaje de Jesús del 31-12-2015

[12]  Mensaje de Jesús del 06-12-2014

[13]  Mensaje de Jesús del 04-07-2012

[14]  Mensaje de Jesús del 26-08-2015

[15]  Mensaje de Jesús del 11-04-2021

María Corredentora

La Corredención de María viene siendo desde hace tiempo un tema de gran interés y actualidad que últimamente se ha acrecentado más por las recientes declaraciones del Papa Francisco.

Con la intención de arrojar luz sobre este asunto, situarlo en su correspondiente contexto y tener las ideas claras, el Padre Ángel Mª Rojas, jesuita, teólogo, Director Espiritual de Marga y experto en estos temas, ha realizado una serie de videos que nos pueden ayudar a discernir y tener criterios claros sobre María Corredentora.

Son cinco videos que se publicaran sucesivamente con el siguiente contenido:

Parte 1.- Introducción
Parte 2.- Evolución histórica de la Doctrina de la Corredención
Parte 3.- Dificultades para la Corredención de María
Parte 4.- Argumentos a favor de la Corredención
Parte 5.- Conclusiones prácticas

Parte 1.- Introducción

Parte 2.- Evolución histórica de la Doctrina de la Corredención

Parte 3.- Dificultades para la Corredención de María

Parte 4.- Argumentos a favor de la Corredención

Parte 5.- Conclusiones prácticas

Mensaje de Jesús del 11 – 04 – 2021 (Domingo de la Misericordia)

Jesús:
Hoy es el Día de la Misericordia.
Mi Misericordia vence y despunta sobre las sombras, las sombras que cubren la tierra.

Jesús, me perdonas si he tenido que parar estos días para respirar… ¡no podía más!

¡Claro que te perdono!, porque tú acudes siempre con confianza a mi Misericordia.
Invade y extiende mi Luz al mundo.
Margarita amada, Yo te necesito.

(¡Oh, qué bonito! Es como si se diera un paso fuerte y los campos, oscuros, se inundaran de su Luz, como una onda expansiva a la redonda. Y ese paso lo doy yo, con VDCJ.
¡Oh, Dios mío!, es como si se inundara toda la tierra de ese verdor en los campos muertos y oscuros, con casitas en ellos, de esa luminosidad de su Amor.
Ese paso es como un golpe fuerte que, a partir de él, se derrama todo, se ilumina todo).

Amada Marga, Yo te he dicho: no tienes nada que temer.

Oh, Jesús, ¡tus Misterios son tan insondables! Qué poco te entendemos, oh Jesús, Amado mío. Mi Amor.

Yo estoy por encima de este mal en el mundo. Mi Misericordia es Infinita, es Insondable.
Y eso sólo se logra desde una sociedad humanizada por el Amor de Dios.

¡Jesús!

Inunda el mundo con mi Misericordia, Margarita, Margarita de Llano, llénalo de mi Amor.
Este tu Mensaje es continuador de mi Mensaje de Amor al mundo.
En él, el alma se hace co-protagonista de mi Misericordia.
Conmigo, lleva la Misericordia al mundo. Se hace artífice de su cambio. Se hace colaborador.
No puede el alma colaborar en la salvación del mundo si antes no se ha unido a mi Misericordia.
Y esa unión eucarística se hace a través de su Consagración a mi Corazón Eucarístico, por medio del Corazón Maternal-Eucarístico de María.
Y no hay otro Camino que éste, el de la Eucaristía, puesto que Yo y el Padre lo hemos querido así, a través del Espíritu Santo que se os ha sido derramado.
Y si éste es el Camino, ¿por qué pretender corregir el rumbo a Dios mismo? Las criaturas insolentes, muchas se atreven a intentarlo.
¿No saben ellas que a Dios nadie le vence? Dios ha vencido.
Dios ha vencido al mundo, a la muerte y sobre la carne.
Dios, en su Hijo, ha resucitado y así ha vencido e iluminado las tinieblas que inundaban el mundo.
El mundo será renovado a través de la Devoción a mi Misericordia, a través de la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús, a través de la Eucaristía.
Yo lo he dicho, y es Palabra de Dios, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y Amén por los siglos y para la Eternidad.
La Eucaristía será Coronada.
La Eucaristía será Renovada.

¿Renovación de la Eucaristía? ¿Cómo?

Su Poder, su Verdad y su Valor, realmente reconocidos por el mundo entero.
En su Reinado Eucarístico.
Su Fulgor, su Potencia, su Amor y su Verdad manifestados y admitidos por todos los moradores de la tierra.
Donde no se entenderá nada, ninguna realidad material ni espiritual, sin la Eucaristía.
Venid a mis Adoraciones, y allí experimentad las primicias de lo que será mi Reinado Social Eucarístico en la tierra.
¡Ah! ¡No querréis que os lo cuente todo por escrito! No se puede… Son las Delicias de Amor de Dios con las almas. Son multiformes, son infinitas. No hay dos almas iguales, y Yo estoy igual para todos.
Misterio Insondable de Amor Infinito. Maravilla de Don de Dios.
Mi Amor en la Unión Eucarística con las almas.
¡Alabado sea Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, en su Misterio de Amor y Dolor, Pasión y Muerte y Resurrección Eucarística! Amén.

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