CONSAGRACIÓN 8-12-2022

16:30h Consagración VDCJ

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Consagración a la Virgen el 8 de diciembre de 2022

Con las potencias de voluntad, memoria y entendimiento creó el alma del hombre nuestro Dios. Pero siempre si es con la libertad de elección.

Tan sagradas son estas potencias que al ser humano otorgó, que dice un antiguo refrán que el corazón humano es la única caja fuerte que se abre desde su interior.

Ningún esfuerzo para abrirlo puede hacer Nuestro Señor, ni para algo tan santo como el cambiar su corazón, si no es voluntario por parte del pecador.

¡La libertad del hombre es sagrada porque así lo quiso Dios!

Y resignado al hecho de que no hay quien pueda si un corazón es español -eso también lo sabe Santiago, el Patrón- tan grande empresa a Su Madre confió…

Empel, 1585 son 437 años desde aquella mariana aparición.

Un puñado de soldados, resignados a sucumbir,

rechazaron la ignomia de rendirse o de morir… estas gentes son de raza, son de honor… saben vivir.

Más de 100 enemigos navíos rodearon los infantes…

Si los del barco calientes dormían, los del tercio padecían…

…de hambre y de frio…

…de barro y de llanto…

pero el temor no les aflora…

son… ¡los Tercios Viejos de Zamora!

Comenzaron a cavar sus trincheras con mesura, pensando si eran sus defensas… o si eran su sepultura.

Mas, en un momento dado, un humilde soldado topó con una tabla, ¿una tabla en lo embarrado?

¿Qué es esto? Se preguntó. ¿Un tesoro aquí escondido?

Gritó a sus compañeros que les ayudara a descubrirlo. Y se encontraron con una tabla de flamenco bien pintada.

Era una preciosa “Niña” lo que ahí se encontraba.

¡Es mi Virgen Cordobesa! grito un soldado.

¡La Asunción de Triana! terció un sevillano.

¡No, que es la capitana Inmaculada que aquí nos dio traslado! sentenció el cabo.

Demos aviso al capellán, el cual se dirigió al mando:

¿No veis aquí algo extraño?

¿No notáis una cosa rara?

¿Qué cavando una trinchera… aparezca la Inmaculada?

No es casualidad, no es en vano, que la Madre de un soldado, se le entregue por completo cuando es más necesitado.

¡Un milagro! gritó el mando, que Nuestra Madre del Cielo se ha abajado a ayudarnos, en tan grave hora y de esta forma salvarnos.

El de Bobadilla dio la orden de dejar de hacer las zanjas.

Que paren todo previsto.

Que dejen todo lo ordenado.

Hagamos una misa de Acción de Gracias, por ese madero hallado.

Y sin importarles ni el enemigo, ni el barro, ni el frio de la alborada, hincaron rodilla en tierra ante la tabla Inmaculada.

… El resto… ya lo conocen, de aquella batalla los soldados se salvaron… y desde aquella hora los españoles eligieron a su Madre “La Inmaculada” como patrona de los tercios, de los soldados y de España.

¡El Amor de La Madre triunfó en el español corazón cerrado!

Y los infantes, entonces, de su Inmaculada se enamoraron y su promesa perdura por más de 400 años y desde ese día hasta hoy a la Virgen Inmaculada todos los años veneran -cada 8 de diciembre- en el solar Toledano.

Y yo me pregunto ahora:

¿Qué tendrían aquellos hombres? Aquellos recios soldados, que encontrando una madera ante ella se postraron, olvidándose del frio y de la muerte y que todo lo dejaron, porque vieron allí a “La Madre” y sin dudarlo actuaron.

¡Que sensibles… y qué delicados! ¡qué raza la de los recios soldados!

¿Seriamos nosotros capaces? ¿Tendríamos nosotros esa sutileza de oír a Nuestra Madre y de realizar similar proeza?

O tenemos el corazón tan endurecido que ya lo damos todo por perdido…

Madre de la Inmaculada,  aquí están tus hijos de rodillas y emocionados… porque hoy, en tu día, a tu corazón quieren ser consagrados.

Vienen con el suyo abierto, y se han bien preparado, para darte su permiso y limpies sus pecados.

Para que entres y transformes lo que ha de ser cambiado, para que sea como el Tuyo: un corazón inmaculado.

Hoy a Ti te prometemos, como antaño los soldados, que nuestro corazón ya no es nuestro, y así te lo firmamos.

Que es Tuyo para siempre, (al menos por cuatrocientos años) y como nuevos soldados, dispón de nuestras vidas si ello fuera necesario, para salvar nuestras almas y también la de nuestros hermanos.

Amén.

(Se canta “Toma Virgen Pura nuestros corazones…)

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