La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús

La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús

Consagración al Corazón Eucarístico de Jesús – 2/4/21

CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS

Día 02-04-2021 – Hora 14:30

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El Señor pide que se haga un Retiro, comenzando el Miércoles Santo a las tres de la tarde, y culminando el Viernes Santo, también a las tres.

  • Durante esos tres días se ayuna.
  • Se procura tener un ambiente de silencio, dedicando cada día al menos tres horas a la oración.
  • Las meditaciones se centran en los libros de la VDCJ, a nivel personal.
  • No hay celebraciones externas, sino preparación en oración, ayuno y silencio.
  • Quien vaya a hacerla, debe procurar no trabajar esos días.
  • El Miércoles Santo puede ir a Misa por la mañana o por la tarde.
    Si alguno tiene dificultad de hacer el Retiro en grupo, puede hacerlo en su casa. Pero mejor si pueden hacerlo en grupo y en algún lugar sagrado (Casa de Ejercicios, Capilla, etc.,). Deben hacer tres horas de oración seguidas y rezar a las tres de la tarde el Rosario de la Misericordia.
  • El Jueves Santo, a las tres de la tarde recitan el Rosario de la Misericordia.
    También hacen todos juntos las tres horas de oración seguidas.
  • El Viernes Santo lo mismo.
    A las tres de la tarde rezan juntos el Rosario de la Misericordia.
    Después se consagran al Corazón eucarístico de Jesús todos juntos, pero en silencio, a la hora en que Éste fue herido por la lanza de nuestros pecados, y al instante brotó Sangre y Agua.181

Cada uno recita la fórmula personalmente, sin ceremonia especial, ni cánticos.

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Consagración 25/3/21

CONSAGRACIÓN 02-02-2021

17:30h (hora peninsular española)

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Consagración a la Virgen el 25 de Marzo de 2021

Costaleros de la VDCJ

¡Costaleros!… silencio ahí abajo…
cargar vuestras espaldas con los costeros de este paso,
que a modo de Cireneo venimos… con la cabeza bajo.

¡Costaleros!… silencio ahí abajo…
Hagamos las cosas despacito,
como Dios manda, como le gusta a su Madre.
Sin prisa; sin pausa; las obras bien hechas;
El Rosario bien rezado…
rumiando cada palabra de cada oración…
que te salga del corazón.
y la sonrisa en los labios, como un novio “enamorao”

¡Costaleros!… silencio ahí abajo…
Atentos a mis palabras…
Con mucho cariño… con fuerza…
¡Todos por igual valientes!

Vamos a poner las calles de España,
Como Templo que es -de Jesús y de su Madre-
que desde tiempos del primer rey cristiano que gobernó en la Hispania y que se llamó Requiario
las entrañas de esta tierra se convirtieron en relicario.
Y aquí ya no caben ni otro Dios ni otro nombre
que no sean el de Cristo… y el de su Madre.

Venga costaleros … de frente…
De frente a combatir -con Amor y con alegría- los ataques del maligno contra la Fe, la familia y la vida.
Venga costaleros … de frente…
Pues de frente tenemos a Cristo que es Camino y a Su Madre que nos guía.

Venga costaleros … de frente…
Despacito, sin prisas,
Vacía toda tu vida -que tanto daño te causó- a los pies de la Virgen María que, siendo la Madre del Redentor,
te lleva ante Su Hijo, que es la fuente del Perdón y es la fuente del Amor.

Venga costaleros … de frente…
Que lo que llevamos aquí arriba es el Corazón de Jesús,
que es el Corazón de España… Y que es el Verbo de Dios.
¡Viva Nuestro Señor Jesucristo!

¡Y Viva la Madre que lo parió!

¡Vamos costaleros!… ¡al Cielo con Ella!
Al Cielo con Ella sí, pero no sólo con Ella,
que Nuestro Señor Jesucristo no se abajó a la tierra a buscar a un “puñaito” de almas…
sino a buscar la tierra entera.

Que, en vísperas de Su Pasión,
Cristo nos presenta al Padre, de la mano de la Virgen,
para solicitar su perdón.
y pedirle humildemente al Sagrado Corazón
que tenga a bien recibirte en esta consagración.

Venga costaleros… de frente…
De frente a reponer las bajas que ocasionan el pecado… y el olvido.
Y de los que han desertado y de los que ahora dicen: eso ya no va conmigo.
Los que con la valentía de Pedro dijeron en su día:
“hasta la vida yo entrego”
pero cuando les vinieron mal dadas… con guasa te dicen: “si te he visto no me acuerdo” … “ya si eso”… “que esto son bobadas y yo no tengo tiempo p’a esto”

¿Habrá fe en la Tierra cuando vuelva Yo?
Te preguntabas un día antes de la ascensión.
Con los dedos de la mano, mi amado Corazón.
Son solo un “puñaito” tus fieles, los que aguantan el chaparrón.

Pero escucha… ¿Qué es ese alboroto que se oye… allí… a lo lejos?
¿No los oyes María, no los oyes Jesús?
Son los hombres y mujeres que alegres, cantando y riendo,
se acercan a este Centro llenos de Amor y contentos.


Hola Jesús, hola María,
que nos hemos “enterao”
que por estos andurriales
hacen faltan nuevos costaleros
Un nuevo “cireneo” nos han dicho,
que con algo de sufrimiento y otro poco de sudor
y llenos de alegría
levantemos a esta España hundida en tanto hedor.

¿Has visto Jesús? ¿has visto María?
Con qué alegría vienen todos a ayudar.
Ya no son un “puñaito” ¡que son un brazo de mar

¡Y Viva la Madre que lo parió!

¡Vamos costaleros!… ¡al Cielo con Ella!
Al Cielo con Ella sí, pero no sólo con Ella,
que Nuestro Señor Jesucristo no se abajó a la tierra a buscar a un “puñaito” de almas…
sino a buscar la tierra entera.

Que, en vísperas de Su Pasión,
Cristo nos presenta al Padre, de la mano de la Virgen,
para solicitar su perdón.
y pedirle humildemente al Sagrado Corazón
que tenga a bien recibirte en esta consagración.

Venga costaleros… de frente…
De frente a reponer las bajas que ocasionan el pecado… y el olvido.
Y de los que han desertado y de los que ahora dicen: eso ya no va conmigo.
Los que con la valentía de Pedro dijeron en su día:
“hasta la vida yo entrego”
pero cuando les vinieron mal dadas… con guasa te dicen: “si te he visto no me acuerdo” … “ya si eso”… “que esto son bobadas y yo no tengo tiempo p’a esto”

¿Habrá fe en la Tierra cuando vuelva Yo?
Te preguntabas un día antes de la ascensión.
Con los dedos de la mano, mi amado Corazón.
Son solo un “puñaito” tus fieles, los que aguantan el chaparrón.

Pero escucha… ¿Qué es ese alboroto que se oye… allí… a lo lejos?
¿No los oyes María, no los oyes Jesús?
Son los hombres y mujeres que alegres, cantando y riendo,
se acercan a este Centro llenos de Amor y contentos.

Hola Jesús, hola María,
que nos hemos “enterao”
que por estos andurriales
hacen faltan nuevos costaleros
Un nuevo “cireneo” nos han dicho,
que con algo de sufrimiento y otro poco de sudor
y llenos de alegría
levantemos a esta España hundida en tanto hedor.

¿Has visto Jesús? ¿has visto María?
Con qué alegría vienen todos a ayudar.
Ya no son un “puñaito” ¡que son un brazo de mar

Un tsunami de Amor por Ti y que a España va a despertar.

¡Eah! Costaleros… pasad… tomad vuestros puestos.
Y escuchad la voz del que os habla:
Que os habla el Nazareno…

¡Hijos de mi Corazón!
Que es Corazón Sagrado y es Corazón Materno.
Os venís a consagrar a la que Yo más quiero:
A Mi Madre, Santa y Bendita
Custodia de Mi Ser eterno.

Poned bien los pies en el suelo.
Pero agarraros fuerte al madero.
A esa Cruz que os prometí…
pero que Conmigo es ligero.

Yo, me pongo aquí, en el “Centro”,
Y juntos elevemos a Nuestra Madre
Y que tú y Yo nunca nos soltemos.

¡Vamos costaleros!… ¡arriba!…
¡Arriba!… ¡y con Ella al Cielo!

Consagración 2/2/21

Consagración Eucarística 2/2/2021

CONSAGRACIÓN 02-02-2021

17:30h (hora peninsular española)

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Consagración a la Virgen el 2 de Febrero de 2021

Sagrado Corazón de Jesús, Santísima Virgen María, amado San José:

En 1712 San Luis María Grignion de Monfort, nos relata en su libro sobre La Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, cómo serán los apóstoles de los últimos tiempos a las órdenes de su Santísima Madre. Dice el santo:

“…Tendrán en su boca la espada de dos filos de la palabra de Dios; llevarán sobre sus espaldas el estandarte ensangrentado de la Cruz. El crucifijo en la mano derecha, el rosario en la izquierda, los nombres sagrados de Jesús y María en el corazón y en toda su conducta la modestia y mortificación de Jesucristo. He aquí los grandes hombres, que han de venir. María los formará por orden del Altísimo para extender su imperio sobre los impíos, idólatras y mahometanos…  

… Serán verdaderos discípulos de Jesucristo. Caminarán sobre las huellas de su pobreza, humildad, desprecio de lo mundano y caridad evangélica, y enseñarán la senda estrecha de Dios en la pura Verdad, conforme al santo Evangelio y no a los códigos mundanos, sin inquietarse por nada ni hacer acepción de personas…

 … Serán pequeños y pobres a juicio del mundo; humillados delante de todos; rebajados y oprimidos como el calcañar respecto de los demás miembros del cuerpo. Pero, en cambio, serán ricos en gracias y carismas, que María les distribuirá con abundancia; grandes y elevados en santidad delante de Dios; superiores a cualquier otra creatura por su celo ardoroso; y tan fuertemente apoyados en el socorro divino, que, con la humildad de su calcañar y unidos a María, aplastarán la cabeza del demonio y harán triunfar a Jesucristo. 

 … Ella realizará también los mayores portentos de los últimos tiempos: la formación y educación de los grandes santos, que vivirán hacia el final de los tiempos, están reservados a Ella, porque sólo esta Virgen singular y milagrosa puede realizar, en unión del Espíritu Santo, las cosas excelentes y extraordinarias, porque María debe resplandecer, más que nunca, en los últimos tiempos en misericordia, poder y gracia…”

Tres años después de la publicación del Tratado de la Verdadera devoción a la Santísima Virgen, tuvo lugar la aparición -en 1846- de María en La Salette, aparición muy querida por S. Juan Pablo II. Ella prepara a los Apóstoles de los Últimos Tiempos -que es Su Ejército Mariano- Es una introducción a la batalla final en la que se nos dice lo que sucederá y como sucederá. Nos dice la Madre:

 «Yo dirijo un apremiante llamamiento a la tierra. Llamo a los verdaderos discípulos del Dios vivo que reina en los cielos. Llamo a los verdaderos imitadores de Cristo hombre, el único y verdadero Salvador de los hombres. Llamo a mis hijos, a mis verdaderos devotos, a los que ya se me han consagrado, a fin de que los conduzca a mi Divino Hijo, a los que llevo por decirlo así en mis brazos, a los que han vivido de mi espíritu. 

 Finalmente, llamo a los apóstoles de los Últimos Tiempos, a los fieles discípulos de Jesucristo que han vivido en el menosprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en el desprecio y en el silencio, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios, en el sufrimiento y desconocidos del mundo. 

 Ya es hora de que salgan y vengan a iluminar la tierra. Id y mostraos como hijos queridos míos. Yo estoy con vosotros y en vosotros, siempre que vuestra fe sea la luz que os alumbre. Y en estos días de infortunio, que vuestro celo os haga hambrientos de la gloria de Dios y de la honra de Jesucristo. Pelead, hijos de la luz. Vosotros, pequeño número, los pocos que veis, pues he aquí el tiempo de los tiempos el fin de los fines. 

Hoy es el día de la Presentación del Niño Dios en el Templo; después de ser adorado por los humildes pastorcitos, Dios se muestra a la jerarquía de la Iglesia como compete a las leyes de entonces. Y en su recuerdo hoy se celebra la Virgen de la Candelaria «Luz santa que guía al buen camino» patrona de Canarias, último suelo patrio desde donde partieron las naos: Pinta, Niña y Santa María que, con un puñado de hombres extraordinarios, levaron velas hacia territorio desconocido a la conquista de almas para Dios, con las únicas armas de la Fe y del coraje, como así nos lo hizo saber nuestra Madre en el mensaje dado a Marga el 29 de marzo de 2014: ¿No te habías dado cuenta que su nombre (Cristóbal) empieza por el Nombre de Cristo? Nada es por casualidad. Cristo fue al encuentro de ese Continente. Y lo hizo a través de vosotros y a través de Occidente, del Occidente católico, que era entonces. (Cristo-bal en griego significa “el que porta a Cristo”. La nao capitana era la Santa María, así que “la Santa María lleva a Cristo” rumbo a la gran aventura)

Hoy como ayer, nuestra hora ha llegado.
En el mensaje dictado por Jesús a Marga del 8 de enero de 2020 (justo antes de dar comienzo la pandemia) nos impele: “Hoy desde aquí hago un llamamiento a los españoles a que me acompañen en sus Sagrarios, los que tengan más cercanos a sus casas.
Va a llegar un momento que se va a proclamar “la Gran Profanación” de las iglesias en vuestro país. Y Yo quiero que se la impidáis. No podrán profanar una iglesia que se encuentra plagada de fieles.
Mi Llamamiento es a que vengáis a las iglesias. A que salgáis de vuestras casas y que le demostréis al Malo que queda fe en vuestros días. Y que en España no habéis perdido la fe en Cristo Eucaristía”.
Y en el mensaje de Jesús del 13 de octubre de 2020 nos aclara: “Es una lucha espiritual, según Dios, con las armas de Dios, pero también con la firmeza de Dios y de defender lo que es de Dios y los valores de Dios.
“¡Necesito que seáis más Firmes, más Fieros y más Fieles!
“¡Ah, querida! Si esperan una carta de Mí y una palabra de ti, te diré que es ésta: ¡LUCHA!
Coge tus naves y ven con los tuyos, con tu ejército, con tus tripulantes, los que esperan las órdenes porque reconocen en ti la que guía la mano de Dios, la líder que porta sus órdenes, la que sabe lo que hay que hacer.
No puedes descender la marcha, sería un caer en las garras del enemigo.
Pretenden manejaros a los españoles. ¡No lo conseguirán!
¡Defended vuestros valores! ¡Defended vuestra Patria! ¡Que no os la arrebaten!

Hoy y aquí, Madre, desde el Centro Bethelehem de la VDCJ, a modo de banderín de enganche de nuestra gloriosa legión y como aquellos hombres de antaño, un pequeño resto de hombres y mujeres queremos consagrarnos a Ti, Madre de Dios y Madre nuestra: nuestra vida terrena y nuestra vida eterna os la entregamos y -como nuestra capitana- disponed de nosotros como mejor os parezca:

  • Si queréis mirar y no tenéis ojos, he aquí los nuestros.
  • Si queréis hablar y no tenéis boca, he aquí las nuestras.
  • Si queréis andar y llegar y no tenéis pies, he aquí los nuestros.
  • Si queréis actuar y no tenéis manos, he aquí las nuestras.
  • Si queréis Amar y no tenéis corazón que palpite, he aquí los nuestros.

Santa María, Madre nuestra, como diría Sta. Teresa de Jesús: desde hoy tenemos la determinada determinación de que nuestra vida queda a lo que dispongáis, cuando lo dispongáis y dónde lo dispongáis.

Pedimos vuestro amparo, la fortaleza y los dones del Espíritu Santo que sean necesarios para que, con la ayuda -una vez más- del Apóstol Santiago patrón de España, podamos cumplir fielmente la misión que nos sea encomendada.

¡Siempre Firmes!
¡Siempre Fuertes!
¡Siempre Fieles!

¡Santa María, sin pecado concebida!…
¡Rogad por nosotros que nos CONSAGRAMOS a Vos!

Consagración 8/12/20

CONSAGRACIÓN 08-12-2020

Hora 17:30

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Consagración VDCJ a la Virgen 8 de diciembre de 2020  (Inmaculada Concepción)

Voy a contar un cuentecito… mejor dicho ¡una historia!, algo que ocurrió tal cual os la voy a narrar.

Antes de los antes, cuando todavía ni tú ni yo habíamos nacido, ni nuestros padres, vamos ni los santos Adán y Eva habían nacido todavía, pues se encontraban: Dios Padre Creador, Dios Hijo Redentor y Dios Espíritu Santo Santificador hablando sobre el infinito Amor que emanaba de sus Sacratísimos Corazones, y determinaron que querían compartirlo con unas criaturas que fueran semejantes a ellos.
Para esto debían crear una Madre que contuviera y pudieran depositar en Ella todo aquello que los hiciera semejantes: Belleza, Amor, Humildad, etc. Y así crearon una criatura excelsa: La Virgen María.

Y cuando estuvo creada la vieron tan humilde, tan bella y los amaba tanto que quedaron prendidos de Ella; la hicieron depositaria de todas las Gracias y la coronaron como Emperatriz del Universo: de todo lo creado, visible e invisible.

Ahora había que ponerla bajo la custodia de un pueblo que la protegiera y la venerase como Ella se merece. Y se determinó que fueran las distintas razas y pueblos a quienes, por sus méritos, se le concediera dicho honor.

Se enviaron apóstoles por todo el mundo para anunciar la buena nueva… y a ver cómo respondían. Al pobre Santiago le tocó Hispania. Una raza de gentes de dura cerviz, pero de enorme corazón. Desolado estuvo a punto de tirar la toalla, y tuvo que venir la Madre en persona para decirle: “ánimo Santi, conozco el corazón de estas gentes, sé que merecen la pena, vamos… un poquito más y ya verás lo que conseguirás de ellos”
Y así fue. Desde lo más profundo de la Península Ibérica surgió una raza: hombres y mujeres de todas las edades y condiciones; desde Cantabria hasta la Bética, desde el Levante hasta el Poniente… civiles, militares y sacerdotes (casullas azul cielo desde 1864)
Desde los tiempos de Santiago el apóstol, el pueblo español peleó por Ti y por tu Hijo contra romanos, moros, herejes, comunismos y todo lo que se nos ponía por delante. Llevamos el nombre de la cristiandad por Europa, América, Asia África y Australia y hasta el Polo Norte, dejando en el camino sangre, sudor y lágrimas.

En 1854 se proclamó el dogma de tu Concepción Inmaculado. Pero ya en 1760 te consagramos Virgen Inmaculada como Reina de España, las Indias y todos sus reinos, ¡ah! pero en 1585 con el milagro de Empel se te proclamó patrona de los Tercios de Flandes, hoy nuestra fiel Infantería… ¡ah! Pero si remontamos varios siglos, podremos ver como el pueblo español veneraba y defendía a nuestra Madre como Virgen y como Inmaculada desde el púlpito, con la espada y en el corazón del hogar.

De todos los piropos que te decimos en las diversas letanías, sobre todo en las lauretanas, no sabemos cual es la que más te gustará: ¿Madre del Salvador? ¿Reina de los Ángeles? ¿Reina de las familias… o de la Paz?… no lo sé, pero queremos decirte cual es el título que más nos gusta a nosotros decirte a Ti: Mamá. Sí, Mamá, ese fue el designio de Dios: que fueras Madre de Dios y Madre nuestra. Y a nosotros nos encanta llamarte así.
Hoy, Mamá, nos sentimos herederos de nuestra raza y de todos los pueblos cristianos y hoy, aquí, un puñadito insignificante de mujeres y hombres acudimos a tu presencia, con el corazón abierto y el alma en un puño, para presentarte nuestra consagración: nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestra Vida Eterna. Para que -como Tú dijiste una vez-: He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra, así nosotros venimos a decirte: He aquí los esclavos de la Esclava del Señor, hágase en nosotros lo que Tú quieras, cuando Tú quieras y como Tú quieras.
Mamá, venimos a ponernos en Tus manos para ser santos como Dios quiere que seamos santos, y ayudarte a que nuestras familias, nuestros seres queridos, la cristiandad y toda la humanidad vuelvan sus pasos hacia tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, Rey de reyes y Señor de Señores.
Virgen Inmaculada María, venimos a pedirte tu ayuda, como Madre y como intercesora ante Jesús, para que nos ayudes en esta etapa de nuestra vida.

¡Viva la Virgen Inmaculada!

¡Viva la Madre de Dios!

Requisitos y Promesas

Consagraciones Eucarísticas (7)

Requisitos

La puede hacer todo el que quiera, pero hacen falta estos requisitos:

  • Que haya leído enteros los cuatro libros de la VDCJ y trate de ponerlos en práctica.
  • Que se crea llamado a vivir la VDCJ.
  • Que se sienta impulsado por el Espíritu Santo a hacerla.

No obstante, aunque cada alma es libre de decidir hacer la Consagración, es conveniente meditarlo bien a la luz de la Palabra de Dios.

« ¿Quién de vosotros, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos y ver si tiene para acabarla? De lo contrario, si resulta que ha puesto los cimientos de la obra y no ha podido terminarla, todos los que lo vean se pondrán a burlarse de él, y dirán: ‘Éste comenzó a edificar y no pudo terminar.’ » [1]

 Hacer una Consagración es una cosa muy seria. Antes hay que meditarlo bien.

« Consagraos a Mí, sí, ¡pero en el espíritu!, en espíritu y en verdad, no con falsa palabrería, retórica y letra al fin que, impresa en un papel, no significa nada para Mí. Yo quisiera que cada uno grabara en su corazón las letras de las Consagraciones que me leéis públicamente ¡a fuego! y las cumpliera, so pena de perder su propia vida para no saltarse ni una sola de sus promesas.

Yo me inmolo por vosotros en fidelidad para los siglos. Pido esto de vosotros.

Esta Devoción no es como aprenderse una serie de fórmulas y recitarlas de carrera.

Que nadie se engañe, no engañéis. Yo os abro mi Corazón, me desgarro por vosotros.

Esta Devoción es para los que están dispuestos a derramar la última gota de su sangre por el Amado, por Mí, su Amado, su Rey, el Lote de su Heredad.» [2]

El Señor recomienda que no deben hacerlo quienes no estuvieran dispuestos a vivirlo con todas sus consecuencias. Que no se haga esa Consagración a la ligera.

Antes de iniciar la Consagración a su Corazón Eucarístico, Jesús nos motiva a reflexionar en espíritu y en verdad sobre nuestra preparación (idealmente en adoración ante el Sagrario):

 « Querida, diles que sin humildad, no podrán.

Querida, diles que no se lo tomen tan a “chufla”: Sin humildad no podrán.

Querida, diles que sin pobreza tampoco. La riqueza llama a riqueza. Y vosotros sois los pobres del mundo.

Querida, diles que sin fraternidad tampoco. Aquel que vea al hermano herido y no sea capaz de cogerle la mano para ayudarlo, dile que no venga.

Y, por último, querida, diles que, sin un Amor Loco a Mí, Eucaristía, no podrán. Que lo cojan. Que hagan acopio de él.

Y como colofón, os dejo a mi Madre. Todo esto, sin mi Madre, es imposible. Es imposible hoy en día. » [3]

9.- Promesas

En varias partes de los libros de la VDCJ, Jesús ha hablado de las promesas a quienes vivan y difundan la “Verdadera Devoción al Corazón de Jesús”.

Conviene aclarar que estas promesas se cumplirán de distinta manera en cada persona, en la medida en que se haya implicado en la VDCJ, como es lógico.

Jesús dijo:

« Las Promesas son (aumentables) porque habrá muchos grados al leer.[4] Unos sólo lo leerán; otros se moverán un poco; otros cambiarán de vida y lo aplicarán a su vida como un Camino; en otros la transformación será radical.

Hay algunos que te ayudarán,[5] pero sin implicarse demasiado, y otros que te ayudarán siendo su vida una vivencia radical eucarística según la VDCJ».[6]

Y las promesas no solo son aumentables, en función del grado de implicación de la persona, sino que son “innumerables”, como infinito es el Amor de Jesús.

« Si esta niña continuase escribiendo un Libro sobre las Promesas, podría hacerlo todos los días y todos los días de su vida, sin acabarse.

Tal es el Tamaño y Magnitud de mi Amor.

Pero como esta tierra es finita, y el tamaño del Libro también… sólo le daré algunas para que fueran “haciendo boca” porque ¡quiero que vengáis Conmigo a gustar de las Delicias que es que Dios se baje hasta sus criaturas[7] y comparta con ellas su Vida! » [8]

Jesús dio unas promesas ampliadas para todos aquellos que se acerquen con Él al Calvario y sean regados con su Sangre Redentora y se adentren a través de la Llaga de su Corazón:

« ¡Alaba Israel al Señor por todos sus beneficios![9] Que Yo amplío mis Promesas en esta niña, para todos los que vivan la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús Eucarístico, que serán co-redentores Conmigo, con todo lo que eso conlleva:

Serán contadas por miles las almas que por su medio llegarán a Dios.

Les prometo en el Cielo una dicha especial. Porque, ¿cómo es la dicha de los unidos a Mí-Eucaristía en la tierra? Ah… la dicha no tendrá límites. En el Cielo seguirán gozando de ella,[10] y les serán comunicados todos los Misterios Eucarísticos. Porque Dios, en su Eterna Misericordia, quiso hacerse Eucaristía con vosotros.

Porque no es sólo que se quiso quedar para acompañaros en la tierra. Es que os quiso hacer partícipes de Él mismo.[11] Y os quiso hacer convertir en otros Yo, otros Cristo.

Aunque no fuerais sacerdotes, ¡todos sacerdotes!; aunque no fuerais profetas, ¡todos profetas!; y aunque no fuerais rey, ¡todos rey, pues (sois) hijos del Rey![12]

Os quiso hacer hijos en el Hijo.[13]

Os quiso hacer morada del Espíritu Santo.[14]

Os quiso hacer partícipes de la Gloria de Dios.

Y os quiso hacer co-redentores con la Madre, mi Madre. Madre de Dios y Madre vuestra.

¡Oh, Marga!, que podrías estar toda la noche escribiendo sobre las Promesas, y no acabarías.

En el Cielo os lo seguiré comunicando.

Porque son las Promesas de la Obra de la Redención.

Ser salvadores de vuestros hermanos.

Corredimir con Cristo ».[15]

 « Les prometo ser, en el Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia, el Amor, el Corazón Místico de Jesús.

Les prometo Unión Mística Conmigo, como la de los grandes santos.

Les prometo Presencia constante de Amor. Acompañamiento perenne de mi Santo Espíritu.

A quien sea fiel a sus votos, recompensa de fiel en el Cielo.

Y aún hay más:

No se perderán ninguno de los seres queridos.

Y Cielo para los que les maltratan.

Les prometo cruel persecución en la tierra, pero Dios mismo, con sus manos de Padre, librará a sus hijos de la trampa (red) del cazador.[16]

En la enfermedad, Yo mismo velaré su cama.

Y mi Madre será enviada especialmente para aleccionarle y educarle, y corregirle, y convertirle día a día, a la Vida nueva.

Será la Madre y Maestra que les enseñe el Camino.

Serán llamados a formar y alistarse en el Ejército de María. Con Ella como Capitana, ganarán las más feroces batallas contra el Enemigo.

Con mi Rosario, pararán las guerras y desastres.

Con mi Escapulario, saldrán ilesos del peligro.

Serán purificados a fuego y encontrados aptos.

Serán con su palabra espada de doble filo.

A su paso se convertirán las almas y expulsarán los demonios.

Prometo, en la Entrañable Misericordia de mi Corazón, que jamás serán confundidos en medio de las vanas doctrinas que se extenderán por el mundo en los días aciagos de la Gran Tribulación.

Ninguno de sus hijos morirá de muerte violenta.

Su familia no será quebrada aun en medio de la prueba y la desdicha.

Les prometo muchos oprobios y vituperios a causa de los hombres malos de iniquidad. Pero éstos se les transformarán en perlas para la vida futura.

Les prometo Cruz, pero Gloria.

En mi Resurrección Gloriosa,[17] Corazón de Cristo. »[18]

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[1] Lc 14, 28-30.

[2] Mensaje de Jesús del 15 agosto de 1999 (Tomo I).

[3] Mensaje de Jesús del 18 de noviembre de 2015 (Tomo III).

[4] Al leer estos libros de “Dictados de Jesús a Marga”.

[5] Algunos ayudarán activamente a Marga en la difusión de la VDCJ.

[6] Mensaje de Jesús del 6 de octubre de 2016.

[7] Cfr. Flp 2,6ss. 

[8] Mensaje de Jesús del 24 de febrero de 2017 (Tomo IV).

[9] Cfr. Sal 103,2.

[10] Se refiere a la dicha que les darán los Misterios Eucarísticos.

[11] Cfr. Hb 3,14. 

[12] Esta frase es muy rica en contenido y necesita una breve aclaración. En el Nuevo Testamento a Jesús se le dan los tres títulos: sacerdote (Hb 4,14-16; cf Jn 19,23; Ap 1,13), profeta (Lc 24,19) y rey (Jn 6,15; 18,33-37; Mt 21,1-11; 27,37-42). Para san Pedro, la primitiva comunidad cristiana era real y sacerdotal, y tenía la función profética de proclamar las obras maravillosas de Dios (Cfr. I P 2,9-10). La tríada “sacerdote-profeta-rey” vuelve a aparecer en el siglo IV. El beato Cardenal John Henry Newman (s. XIX) aplica esa tríada al triple ministerio de la Iglesia, interrelacionando los tres elementos. En el siglo XX, Joseph Fuchs e Yves Congar la aplican a los laicos. La tríada es estudiada por Pío XII en su Encíclica “Mystici Corporis”. El Concilio Vaticano II da un gran paso en su estudio, aplicándola a Cristo, a los sacerdotes y a los laicos, especialmente en la Constitución dogmática Lumen Gentium. El Código de Derecho (c. 204/1) lo cita expresamente. El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda: “Los bautizados vienen a ser “piedras vivas” para “edificación de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo” (1 P 2,5). Por el Bautismo participan del sacerdocio de Cristo, de su misión profética y real, son “linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz” (1 P 2,9). El Bautismo hace participar en el sacerdocio común de los fieles”. (nº 1268). Pero, naturalmente, siempre distinguiendo entre el sacerdocio ministerial y el sacerdocio común o de los fieles. 

[13] Constitución “Gaudium et spes”, del Concilio Vaticano II, nº 22.

[14] Cfr. I Co 3,16; 6,19; Ef 2,22. 

[15] Mensaje de Jesús del 23 de febrero de 2017. 

[16] Cfr. Sal 91,3.  

[17] En la Resurrección de la humanidad, ser en el Cuerpo Místico Resucitado, Corazón de Cristo Resucitado.

[18] Mensaje de Jesús del 23 de febrero del 2017.

¿Cómo hacer las Consagraciones Eucarísticas?

Consagraciones Eucarísticas (6)

Hasta aquí es un camino elemental de sana pedagogía espiritual.

¡Pero ahora el Señor quiere ampliar esta Consagración a todos los que se sientan llamados a vivir la VDCJ!

Tiene unas características nuevas:

1ª.- Se hace para el martirio.

2ª.- Se hace en grupo

 

1º.- Consagración “para el martirio”.-

Todo lo anterior lleva a la primera característica novedosa, que consiste en la oblación de su vida, aspirando a la Gracia del Martirio, pero sin reclamarlo, pedirlo, buscarlo temerariamente.[1]

Es una Consagración para ir a morir con Él en Su Pasión.

Es una Consagración para introducirse por la Herida de su Costado en los Misterios de su Amor. Misterios Dolorosos, pero Gozosos, porque culminan con Su Resurrección. 

Ofrecerse al martirio no quiere decir que todo el que haga la Consagración, muera mártir…

El ofrecimiento lo hace la persona, pero es Dios quien dispone.

Habrá personas que la hagan y mueran mártires, y otras no. También habrá quienes no la hayan hecho y mueran mártires.

Este tema del martirio no es una novedad en la Iglesia, pues desde el principio se han dado. Desde el mismo Jesús en la Cruz, hasta los últimos que está habiendo en todo el mundo. De hecho, en estos últimos cien años ha habido más mártires que en los primeros siglos de la Iglesia.

Por lo demás, el marti­rio es algo constitutivo de la vida cristiana.

Recordemos las palabras de Jesús:

« Si alguno quiere venir detrás de mí, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz cada día y sígame.

El que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí, ése la salvará. » [2]

San Pablo recomienda a los fieles de Filipos (y a nosotros): “Tened entre vosotros los mismos sentimientos de Cristo”.[3] Y un sentimiento fundamental en Jesús era el de morir en la cruz para redimirnos.

Él fue el primer mártir que marcó el camino a quienes le habían de seguir.

Ser cristiano es seguir a Cristo haciendo lo que Él hizo en la tierra; y esta elección incluye la op­ción de dar la vida con El y como Él por el bien de los hombres.

Papa Francisco:

El martirio es el aire de la vida de un cristiano, de una comunidad cristiana. Siempre habrá mártires entre nosotros: esta es la señal de que vamos por el camino de Jesús. Es una bendición del Señor que haya, en el pueblo de Dios, alguno que dé este testimonio de martirio.”[4] 

Santa Teresita del Niño Jesús expresa y vive perfectamente esta idea.

En el Capítulo IX de su vida leemos:

“Ser vuestra esposa, ¡oh Jesús!, ser por mi unión con Vos madre de las almas, debía bastarme… Pero yo siento en mí otras vocaciones: la de guerrero, la de sacerdote, la de apóstol, la de doctor, la de mártir… Querría llevar a cabo las obras más heroicas. Me siento con el valor de un cruzado, de un zuavo pontificio. Querría morir en el campo de batalla en defensa de la Iglesia. Quisiera iluminar las almas como los profetas y los doctores… Quisiera ser misionero,… Pero sobre todo y por encima de todo quisiera derramar por ti hasta la última gota de mi sangre… ¡El martirio! ¡El sueño de mi juventud! Pero siento que también este sueño mío es una locura, pues no puedo limitarme a desear una sola clase de martirio… Para estar satisfecha, tendría que sufrirlos todos.”

¿Cómo tuvo santa Teresita tan ardiente deseo de martirio? Ella cuenta cómo a sus 14 años cayó en sus manos el libro “El fin del mundo y los misterios de la vida futura”, del P. Charles Arminjon.

“Este libro se lo habían prestado a papá y le pedí permiso para leerlo. Esa lectura fue una de las mayores gracias de mi vida. La impresión que me produjo es demasiado íntima y demasiado dulce para poder contarla.”

En dicho libro, el P. Arminjon, citando a San Agustín en su comentario al texto de san Juan, dice que en los últimos tiempos todos los infieles, herejes, y hombres malos se aliarán con el anticristo para perseguir a los fieles a Dios, y que esta persecución, “la más inhumana y la más sangrienta de todas las que jamás ha sufrido el cristianismo, estará exclusivamente impulsada por el odio directo a Dios y a Cristo, y su único fin será el exterminio del Reino de Dios, la aniquilación total del cristianismo y de toda religión positiva, por el colosal poder y los medios prodigiosos de fuerza y de destrucción que poseerá el Anticristo, y por la espantosa malicia del demonio, pues en aquellos días Dios le dejará salir de la prisión de llamas donde está encadenado y le dará permiso para seducir y saciar su odio contra el género humano, por lo que dice san Cirilo que habrá multitud de mártires, aún más gloriosos y más admirables que los que combatieron antaño contra los leones en los anfiteatros de Roma”.

Escribió Santa Teresita años más tarde:

 “Al pensar en los tormentos que serán el lote de los cristianos en tiempo del anticristo, siento que mi corazón se estremece de alegría, y quisiera que esos tormentos estuviesen reservados para mí...”[5]

Exclama:

Con Santa Juana de Arco, mi hermana querida, quisiera murmurar en la pira tu nombre, ¡oh Jesús!“.[6]

En 1887, Teresita peregrina a Roma y visita el Coliseo. Con santa envidia invoca a San Sebastián y le pide correr su misma suerte martirial, y a la mártir Cecilia le dice:

Como tú quisiera sacrificar mi vida, darle a Jesús toda mi sangre”.

Al posar mis labios sobre el polvo purpurado con la sangre de los primeros cristianos, me palpitaba fuertemente el corazón.

Pedí la gracia, como Juana de Arco, ser también mártir por Jesús, ¡y sentí en el fondo de mi corazón que mi oración era escuchada![7]

El día de su profesión, a sus 17 años, llevó sobre su pecho un papelito en el que pedía a su Esposo:

“Jesús, que muera mártir por ti, con el martirio del corazón o con el del cuerpo, o mejor, con los dos…”.

Teresita, que había deseado sufrir todos los suplicios infligidos a los mártires, en su última enfermedad escribe:

“¡Cuando pienso que muero en la cama! Me hubiera gustado morir en la arena“.[8]

Pero acepta contenta el martirio que le ha escogido Jesús:

“¡Morir de amor, dulcísimo martirio, es el martirio que sufrir quisiera![9]

Este martirio de amor lo ofreció un año antes de su muerte al Corazón de Jesús en el día de su fiesta, 22 de junio de 1896:

Lo sabes bien, mi martirio, mi único y solo martirio, ¡oh Corazón de Jesús!, es tu amor, y si suspiro por verte pronto en el cielo, es para amarte, que amarte más y más cada vez quiero. En el cielo, emborrachada dulcemente de ternura, yo te amaré sin medida.”

1º.- Consagración en grupo.-

La segunda característica aparentemente novedosa de esta Consagración es que es “en grupo”.

Jesús mismo pidió a santa Margarita María de Alacoque que ella y su Director espiritual, san Claudio de la Colombière, se consagraran conjuntamente a su Corazón. Lo hicieron el 21 de junio de 1657, en Paray-le-Monial (Francia).

El 17 de junio de 1689, el Señor pidió a santa Margarita que escribiera al Rey de Francia, Luis XIV, para que consagrara Francia a su Corazón.

El 25 de marzo de 1873, el Presidente de Ecuador, Gabriel García Moreno, consagró su Nación al Corazón de Jesús.

Desde 1917 la Virgen está pidiendo la Consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón.

El 30 de mayo de 1919, el Rey Alfonso XIII consagraba la Nación española al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles.

El hacer esta Consagración en grupo no es tan raro. Al Señor le gusta que oremos juntos, “en grupo”:

“Si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. [10]  

También puede haber otra explicación. El Reino de Dios está en cada cristiano que está en gracia.[11] La unión de todos aquellos que tengan en sí el Reino de Dios constituirá el gran Reino de Dios en la tierra, la nueva Jerusalén que, aunque no seremos nosotros quienes la construyamos, pues es Dios el que lo hace,[12] constituirá una unidad, el Nuevo Templo, que es uno, pero formado por un complejo de piedras[13] que forman una unidad armónica.

Esta Consagración se pide “en grupo” para poner las bases de la Nueva Iglesia, del Reino de Dios, que está formado por todos nosotros formando una unidad en el amor. Es decir, tiene una dimensión escatológica, de futuro, que entenderemos bien cuando se haya hecho presente el Reino de Cristo.

¿Cómo hacer esta Consagración en grupo?

Puede ser a nivel de Comunidad religiosa, Asociación apostólica, familia, grupo de amigos, etc.

Para la validez, no es necesario que hagan la Consagración todos y cada uno, pues puede haber alguno que no lo desee. Bastaría con que la hagan algunos miembros del grupo.

Si una persona no puede encontrar un grupo, puede hacerla individualmente, aunque procurando unirse en espíritu a aquellos que la hacen en grupo.

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Son dos consagraciones, pero pedagógicamente enlazadas.

Lo lógico es hacer la Consagración en dos etapas:

  1. A) Primero se hace una Consagración al Corazón maternal de María.

En esta consagración nos comprometemos a entregarnos a Ella para ponernos en sus Manos, confiando en Ella, para que nos lleve a Jesús y nos transforme en imágenes vivas de su Hijo.[14]

Primero nos consagramos a María, la Madre, Mediadora, Corredentora, Madre de la Eucaristía, para que Ella, en la Patena de su Corazón, vaya preparando el alma como se hace el pan en el horno: a altas temperaturas se cuece la masa y se eliminan las impurezas.

Estas Consagraciones deben hacerse en ambiente de Retiro y oración, y en sacrificio y mortificación.

La mía el día de la Inmaculada o, en su defecto, otro similar.

La de Jesús el día del Viernes Santo a las tres de la tarde, porque son Consagraciones para morir en Cruz. “  [15]

También puede hacerse el dos de febrero, fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo, cuando María, Patena Inmaculada, presentó a Jesús a Dios Padre. El alma se pone en esa misma Patena, que es el Corazón de María para, una vez purificada, ser presentada al Padre juntamente con Jesús. 

También puede realizarse en otra fiesta de la Virgen.

La Virgen también explica que, como paso previo a esta Consagración en grupo, cada persona debe haber hecho su Consagración individual previa a la Virgen:

« Anteriormente a ésa, que se tendría que hacer en grupo, está la Consagración individual de cada uno.

La persona puede que ya la tenga realizada con otras fórmulas.

El alma, para venir a la transformación eucarística, ha de estar previamente consagrada en individualidad.» [16] 

Quien haya leído los libros de “Dictados de Jesús a Marga”, habrá visto cómo el Señor pide consagrarse a Su Corazón a través del Inmaculado Corazón de María.

Lo normal es ir a Jesús a través de su Madre. Es el lema, ya clásico, de san Luis María: “Ad Jesum per Mariam”.

Por eso el Señor recomienda consagrarse primero a la Virgen, para que Ella, como Madre nuestra, modele nuestro corazón a imagen y semejanza del de Su Hijo y, como Mediadora,[17] nos lleve a Él.

  1. B) Después se hace la Consagración al Corazón eucarístico de Jesús.

Cuando se vive la Consagración a la Virgen, se puede dar el paso siguiente: la Consagración al Corazón de Jesús.

Esta Consagración es un paso importante en la vida y requiere preparación.

Es necesario haber leído y meditado los cuatro libros de “Dictados de Jesús a Marga”, tratando de ponerlos en práctica en la propia vida, y sintiéndose movido por el Señor para esta entrega.

Esta Consagración se hace en Semana Santa.

Durante la Cuaresma previa se procura insistir en la oración, sacrificios y caridad.

Ya en la Semana Santa, el Señor pide que se haga un Retiro, comenzando el Miércoles Santo a las tres de la tarde, y culminando el Viernes Santo, también a las tres.

Si alguno tiene dificultad de hacer el Retiro en grupo, puede hacerlo en su casa. Pero mejor si puede hacerlo en grupo y en algún lugar sagrado (Casa de Ejercicios, Capilla, etc.,).

Deben hacer tres horas de oración seguidas y rezar a las tres de la tarde el Rosario de la Misericordia.

« Ésta no es una Consagración cualquiera.

Es una Consagración para venir a morir Conmigo en mi Pasión.

Se culmina con el Viernes Santo, en la Cruz y a las 3 de la tarde, cuando mi Corazón fue herido por la lanza de vuestro pecado, y al instante brotó Sangre y Agua.» [18]

 « Para hacer la Consagración que un día me haréis, estaréis tres días de Retiro, y sólo me la harán los elegidos, que no quiero desertores ni traidores. » [19]

 

[1] “Los dones extraordinarios no hay que pedirlos temerariamente”: Concilio Vaticano II, Constitución dogmática “Lumen Gentium”, 12.

[2] Lc 9,23. 

[3] Cfr. Flp 2,5

[4] Papa Francisco: Audiencia General, 12 de diciembre del 2019.

[5] Cfr. Historia de un Alma, Manuscrito B, 30r.  

[6] Cfr. Historia de un alma, IX.

[7] Cfr. Historia de un alma, VI.

[8] Últimas conversaciones, Varia, 4.11.

[9] Poesía 17.

[10] Mt 18,19-20. 

[11] Cfr. Lc 17,21.

[12] Cfr. Ap 21,2.

[13] Cfr. Ap 21,19-20.

[14] Cfr. Rm 8,29.

[15] Mensaje de la Virgen del 10 de marzo de 2017 (Tomo IV).

[16] Mensaje de Jesús del 10 de marzo de 2017 (Tomo IV).

[17] Cfr. San Pio X: Encíclica “Ad diem illum laetissimum”, 04-02-1904; LG 60; 62; san Juan Pablo II: Encíclica “Redemptoris Mater”, 38; 24-09-1997; 01-10-1997; Benedicto XVI: 01-01-2012. 

[18] Mensaje de Jesús del 27 de enero de 2016 (Tomo IV).

[19] Mensaje de Jesús del 06 de diciembre de 2015 (Tomo III).

Consagración al Corazón Eucarístico de Jesús

Consagraciones Eucarísticas (5)

Habiendo sido purificados en la patena del Corazón Maternal de la Virgen María y habiendo sido hallados gratos por el perfeccionamiento y la lucha constante de sus virtudes por la expansión del Evangelio y la Buena Nueva del Mensaje de Jesús, nos consagramos a su Corazón Eucarístico.

En esta entrega que hacemos, oblativa de todo nuestro cuerpo y alma, todo nuestro ser y todas nuestras cosas y todas nuestras aspiraciones, pasamos a formar parte de ese Sacrificio Eucarístico y somos una partícula pequeña y minúscula de Jesús Eucaristizado, del Corazón Místico de Jesús, convirtiéndonos en una donación total, en eucaristía también para Jesús y para sus hermanos. Una víctima entregada.  [1]

“Ser eucaristía entregada en favor de nuestros hermanos los hombres”.[2]

Cruz Dulce y martirio delicado”,[3] porque es un martirio dentro de la Devoción al Corazón de Jesús y no se puede separar de su Ternura.

« Ésta no es una Consagración cualquiera.

Es una Consagración para venir a morir Conmigo en mi Pasión.

Se culmina con el Viernes Santo, en la Cruz y a las 3 de la tarde, cuando mi Corazón fue herido por la lanza de vuestro pecado, y al instante brotó Sangre y Agua.[4]

Es una Consagración para introducirse por esa Herida en los Misterios de mi Amor. Misterios Dolorosos, pero Gozosos, porque culminan con mi Resurrección.

Si venís a morir Conmigo vendréis también a reinar Conmigo, a vivir Conmigo, en mi Resurrección.» [5]

 “Sabed que, si las víctimas no venís por mi Mano, Jesús nunca os encontrará gratas para una Consagración en oblación a Él. Y así como Yo le preparé para la Cruz, sois llevados al suplicio. Martirio cruento o incruento, por seguir su divina Voluntad. Y en ese martirio todo se os hará poco para poder sufrir por Él y por vuestros hermanos. En él cantaréis y gozaréis a semejanza de los primeros cristianos cuando iban a ser enviados a las fieras.

Gozaréis de grandes dones místicos de unión eucarística con el Corazón de Jesús. Cada uno en proporción a lo que él es y según sea la Voluntad de Dios en esa alma. Y vuestra vida será un continuo darse a los hermanos en comida y bebida. Vuestro apostolado será activo y fecundo. Cultivaréis la vida de la Gracia en los corazones que se os estén encomendados, la vida del Sacramento de los Sacramentos: la Eucaristía. Seréis hechos Eucaristía con la Eucaristía. Corazón eucarístico de Jesús con el Corazón Eucarístico de Jesús.

Y esa transformación la llevaréis para vuestros hermanos en el Reino Nuevo Eucarístico, para posteriormente resucitar en su Cuerpo Místico Eucarístico, formando parte del Corazón Místico Eucarístico de Jesús.

Por eso no es cualquier cosa. Pensad que venís a ser Eucaristía. A ser transformados en el Pan que da la vida a los hombres. Ese pan es trigo triturado, es amasado y es echado al fuego del horno. Es consumido y es aniquilado. Como cordero llevado al matadero por amor a Dios y en rescate de los hombres, sus hermanos. Que ninguno venga imprudentemente a esto. Meditad si os sentís llamados.

Estas Consagraciones deben hacerse en ambiente de Retiro y oración, y en sacrificio y mortificación.” [6]

[1] El Padre Melchor de Pobladura, en su obra “En la escuela espiritual del Padre Pío de Pietrelcina” presenta así la realidad de víctima: «Ser víctima, en el lenguaje tradicional ascético, quiere significar donación total para ser habitualmente inmolados por amor al Señor. No se trata por tanto de una simple aceptación más o menos voluntaria de sacrificios o de sufrimientos, etc. sino de la decisión consciente de dejar vía libre a la acción purificadora y santificadora de Dios… Esta totalidad de la ofrenda victimal, que debe distinguirse del denominado voto “de lo más perfecto”, se expresa adecuadamente con el vocablo holocausto. De hecho, se trata del sacrificio radical del ser y del obrar, de lo que se es y de lo que se tiene, del presente y del futuro, de la vida y de la muerte; de una entrega, o mejor todavía, de una consagración amorosa sin límites ni condicionamientos: de un sacrificio integral, completo y perfecto, ofrecido en alabanza y gloria de Dios».

 

[2] Mensaje de Jesús del 30 de enero de 2016.  

[3] Mensaje de Jesús del 24 de febrero de 2017.

[4] Cfr. Jn 19,

[5] Mensaje de Jesús del 27 de enero de 2016 (Tomo IV).

[6] Mensaje de la Virgen del 10 de marzo de 2017 (Tomo IV).

Corredentores con Cristo. Almas Víctimas

Consagraciones Eucarísticas (4)

5.- Asociarnos al Sacrificio de Cristo y corredimir con Él.

Cristo es el único y verdadero Redentor, pero en su infinita Misericordia ha querido asociarnos con Él a su Sacrificio en la Cruz.

¿Significa esto que la Pasión de Jesús es incompleta? Absolutamente no. La Pasión de Cristo es completa y superabundante. Jesús, como verdadero Dios, realizó una reparación de valor infinito sobre todo el pecado del mundo, pasado, presente y futuro. Pero Dios, libremente y por amor, ha querido necesitarnos para colaborar con Él en la salvación de la humanidad. Es lo que nos decía San Pablo en su Epístola a los Colosenses:

“Ahora me alegro de los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi cuerpo lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su cuerpo, que es la Iglesia.” [1]

Jesús lo explica:

“No es un Sacrificio inválido ni que le falte algo.

El Sacrificio de Cristo es un Sacrificio Total.

Pero es un Sacrificio que Místicamente está teniendo lugar aún.

No se ha completado en su Cuerpo Místico, porque su Cuerpo Místico revive su Pasión. “Completo en mi Cuerpo lo que le falta a la Pasión de Cristo.”

Sois llamados a formar parte de ese Sacrificio (eucarístico).” [2]

El primer ser humano al que Dios quiso hacer partícipe de esta gracia de la corredención fue la Virgen María.

En la Anunciación, el Fiat de María se unió al Fiat de Jesús.

Redentor y Corredentora dieron su “Sí” al Padre y nació el proyecto de Redención del mundo para liberarlo del pecado original.

La Encarnación, la Muerte y Resurrección de Jesús son las distintas fases por la que pasó este proyecto, aunque todavía continúa en su Cuerpo Místico.

Jesús explica este concepto de la corredención:

“La Obra que ha venido a traer Cristo sobre la tierra es la Obra de Redención.

El Camino que adquirís al uniros a Él es el Camino de la Redención de los hombres.

Colaboráis con Cristo en la Redención del mundo.

Os hacéis corredentores con María Corredentora.”[3]

El papel de María en esta tarea de corredimir con Cristo es fundamental, pues Ella es la que nos presenta como perfectos corderos purificados para el Sacrificio.

Jesús dice:

Consagraos a María, para que Ella os presente como Eucaristía.

María es el Sacerdote de la Nueva Alianza, el que ofrece al Nuevo Cordero Inmolado, el que está al pie del Altar del Calvario, ofreciendo a su Hijo en rescate por todos.

Y, junto con su Hijo, ofrecía a su Iglesia, a los miembros de Su Iglesia que, unidos a su Cuerpo glorioso, serían inmolados en rescate por todos.

Es la inmolación que prepara la Segunda Venida.

Os ofrecéis en la Patena de María, como corderos inmolados para el Sacrificio, hechos inmaculados con la Inmaculada, pidiéndola que os purifique en las Entrañas de su Corazón.

No es que ya hayáis terminado de ser purificados con esta Consagración. Vais de camino a ello. Queréis serlo, y os habéis puesto en camino.

La purificación de vuestras almas ha comenzado; muchos os habéis puesto en camino. Algunas almas terminarán de ser purificadas antes que otras, no todas sois iguales. Unas han comenzado antes su purificación”.[4]

Jesús desde el Sagrario quiere que nosotros seamos sus manos, sus pies, su corazón para ser intercesores de nuestros hermanos. Debemos pedir y ofrecernos por ellos porque Él quiere salvarlos (salvarnos a todos), quiere frenar el Castigo sobre la humanidad.

El Castigo vendrá, pero Jesús dice:

“Quiero aminorarlo y retrasarlo, para que se hayan convertido al Padre cuantos más puedan. O al menos se obtenga de los hombres un número alto de intercesores para que puedan ofrecerse al Padre por ellos.

Completarse la Pasión de Cristo[5]  significa que al menos haya suficientes hombres que se inmolan con Cristo por toda la Humanidad. Que las víctimas alcancen su número para que Su Redención sea aceptada por la gente.

Su Sacrificio[6]  no (se) nos aplica si nosotros no queremos, pese a ser el Sacrificio de Dios. Tiene la potencialidad de salvar al mundo entero, pero no todos serán salvos ni se querrán acoger a la Gracia de Dios”. [7]

 

 6.- Almas Víctimas

Para salvar al mayor número de seres posibles Jesús ha venido a pedir “almas víctima”.

Lo pide a través de estos Mensajes y a través de tantos Mensajes que hoy se dan en la tierra.

Solicita un número suficiente de víctimas expiatorias por sus hermanos, unidas a la Víctima de la manera más perfecta posible, que es a través del Sacrificio Eucarístico.”

«¡Almas! ¡Almas!

¡Almas! Venid, acudid a mi llamada.

Necesito mucho sacrificio, mucho, mucho sacrificio.

Necesito inmolaciones de vida.

Necesito donaciones totales.» [8]

La Virgen secunda la petición:

 « ¡Ayudadme a cambiar las tornas! ¡Ayudadme a que los hombres respondan a Dios!

Ofrecedme todos vuestros sufrimientos, que Yo los presentaré en la patena de mi Corazón y los uniré al gran Sacrificio en rescate por todos, y así conseguiremos salvar a buena parte de la humanidad.

Además de a mis aguerridos guerreros, Yo necesito a mis Almas Víctimas.

¡Venid! ¡Venid conmigo a colmar el Sacrificio! Necesito llenar la copa con toda vuestra sangre para que sea asperjada sobre mi Pueblo. Para que el antes no-pueblo[9] se convierta en el ahora Pueblo-de-Dios. » [10]

Este término de “alma-víctima” nos puede resultar duro al principio, ya que asociamos el concepto de “almas víctimas” a casos muy especiales de personas que vivieron postradas en cama durante largos años con estigmas o graves enfermedades, como Ana Catalina Emerich, Luisa Picarreta, María Valtorta o Marthe Robin, pero Jesús aclara que este concepto de “víctima” es mucho más amplio.

 « Las almas-víctima no son las que van todo el día cabeza gacha y tristes y de mal humor, sin hablar con nadie, porque ellas sólo hablan con Dios, y como que son de otro mundo. No, eso no es.

Las almas-víctima quizá las encuentre entre las almas más dicharacheras y más felices de esta tierra. Quizá sean las siempre sonrientes, y quizá sean las más generosas y caritativas con sus hermanos.

Las almas víctimas no son las que se han ofrecido sólo para un sacrificio, sino las que se han ofrecido para una resurrección. Por eso son las siempre alegres.

Pueden estar en un convento de clausura, en un monasterio, o pueden ser padres de familia y profesionales. Pueden ser trabajadores o estar “en paro”. Pueden ser jóvenes y niños, mayores y de todo estrato social. Las almas-víctimas no entienden de raza ni color.

Incluso no entienden de religión, porque pueden ser de otras religiones, siempre que estén unidos a Mí y se ofrezcan a Mí en holocausto por sus hermanos. » [11]

Conviene recordar que todo cristiano está invitado a ofrecerse como víctima. No es una novedad. San Pablo escribía:

Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal será vuestro culto espiritual”.[12]

 

6.1.- El Ejército de Santa Teresita

Decía santa Teresita: “En el corazón de la Iglesia, mi Madre, yo seré el Amor”.[13]  

Nos encontramos en un tiempo nuevo respecto a todos los tiempos que han acontecido a lo largo de la Historia, un tiempo en el que se pedirán las mayores heroicidades pero, como contrapunto, las almas de hoy son mucho más pobres y sin méritos que las de antaño.

Esos son los caminos de Dios, incomprensibles para la lógica humana.

Solo poniendo una confianza absoluta en Dios, a modo de santa Teresita, se podrán conseguir hazañas mayores incluso que las de los grandes santos del pasado.

Nos dice la Virgen:

 « Tenéis la vocación de Teresa. Como ella, Yo deseo, en un deseo de mi Corazón, que es grande como el Amor de Dios, que “en el corazón de la Iglesia, vuestra madre, vosotras seáis el amor”.

Éste es el deseo de Dios para con vosotras: que seáis MARÍAS para el mundo, Corazón de María que lleve al Corazón de Jesús.

Amar al Corazón de Jesús desde el Corazón Inmaculado de María, su Madre, su Esposa y su Todo.

Y qué mejor manera de amarle según Ella que ser Ella misma, para Él y para el mundo.»[14]

Las almas-victima de los Últimos Tiempos lo son del Amor Misericordioso, a modo de Santa Teresita.

 « Ella en el Cielo, da saltitos de alegría porque ve que se acerca la hora, y en ella estamos… la hora de las almas de sus Últimos Tiempos, de las que ella es Patrona.

Lo es porque este “Pequeño Camino”, grande en realidad, es por el que recorreréis hacia la santidad muchos de vosotros vuestros pasos. »[15]

 Santa Teresita de Lisieux:

 «El Señor me concedió ayudar a las almas que poblarían la tierra en los Días de la Gran Tribulación. Días en los que se iba a necesitar una confianza en la Providencia hasta el extremo, un abandono en las manos de Dios a fuerza de héroe. Una fe en su Amor y en su Perdón, que no la podéis adquirir por vuestros méritos, pues sois pobres, vuestros méritos no son nada. » [16]

Éste no es un camino triste.

Incluso en el sufrimiento es un camino en el que quien lo transite podrá decir como Santa Teresita:

He llegado a no poder sufrir, porque me es dulce todo sufrimiento”.[17] 

 « Ejército de almas víctimas: quiero que vosotras os distingáis por vuestra alegría.

Quiero que se conozca quiénes sois, porque sois las más alegres, las siempre dispuestas.

Quiero que se os distinga por vuestro amor a Mí, semejante al de María, mi Madre.

Quiero, al fin, poder descansar mi cabeza sobre vuestro pecho y que sea vuestro latido de amor el que me comunique a Mí fuerza para seguir luchando.

El camino que habéis tomado es el camino de la dicha, de la gloria, de la alegría. Que nadie vea tristeza y desánimo en vosotros, que no es un paso para aniquilar, sino para elevar a las almas a la perfección.

Y ahora os llamo a dejaros envolver por las oleadas de Ternura de mi Corazón,[18] para que desaparezcáis aniquiladas en Mí, y salgáis renovadas, hechas otros cristos para el mundo, otras madres para Cristo.» [19]

 

 6.2.- El pararrayos de la Justicia de Dios

El papel de las almas víctimas es primordial en los Planes de Dios. Las almas víctimas son el pararrayos que conseguirá parar la Justicia de Dios cuando se desaten los castigos sobre la tierra.

 « Por eso, por la falta de conversión y de penitencia de las gentes, algunos Castigos serán enviados a la Humanidad, aunque no todos. Algunos conseguiremos cambiarlos, cambiarlos e incluso aniquilarlos por el número creciente de almas víctimas que está viniendo a Mí.» [20]

Cuanto mayor sea el número de almas víctima, más se lograrán parar los castigos y un mayor número de personas se salvará.

« Cuando los Desastres se ciernan sobre la humanidad, y la humanidad entera, deseo que mi Ejército de almas víctimas estén ahí para ofrecerse por ella.

A mi Ejército de almas víctimas Yo las quiero consumir en mi Amor. » [21]

 « Mi mano, al ir a caer sobre vosotros, perdida humanidad, se encontrará delante una primera fila de almas víctimas que, con su Amor, aplacarán la justa Ira de Dios. Y los Castigos serán reducidos. Y podré conservar al menos un reducto de la humanidad, ya renovada. » [22]

 « Cuanta más gente acepte el Sacrificio de Cristo como propio y lo haga suyo, lo haga vida, pasando a ser otros cristos a los Ojos de Dios. Que si quiere, aplacará su Ira en ellos en vez de hacerla caer sobre sus hermanos. Y les alcanzarán la Gracia y la Plenitud, la Vida perdida. » [23]

Pero también es verdad que cuando los tiempos arrecian, muchos se echan atrás y hacen falta más víctimas para cubrir el cupo necesario y además reparar por las oblaciones fallidas.

 «Las víctimas tienen que ser las suficientes en número.

Hay muchas deserciones en esta Hora. Los llamados que dijeron sí y estaban unidos a Mí en el Sacrificio han abandonado la patena en el momento de ser ofrecidos al Padre. Por eso necesito también más reparaciones. Y que los que continuéis lo hagáis verdaderamente, en espíritu y en verdad. Que en el momento difícil no apostatéis. Pedidme a Mí y permaneced Conmigo para ser fuertes » [24]

 

6.3.- La Consecución del Reino Eucarístico

Las Almas Víctimas consiguen el Reino de Cristo:

«Las víctimas que ahora os ofrecéis, en los días aciagos, las que sois quemadas en el holocausto, son las que conseguís el Reino futuro eucarístico para las gentes, para los pueblos, vuestros hermanos, las víctimas que completáis la Pasión de Cristo en vosotros, en favor de mi Descendencia, la Iglesia. Hay un número de ellas. Y deviene ya, en poco, a ser completado. » [25]

Serán especialmente protegidas durante la Gran tribulación, pero sin olvidar que se ofrecen en Sacrificio por sus hermanos, porque ese es el camino de Cristo, asemejándose a Él:

« Os voy a librar de todos los males; vais a estar muy protegidos, pero sin olvidar que las almas víctimas se ofrecen como víctima en un martirio por sus hermanos, y estáis ofrecidas por esto: para que venga el Reino Nuevo. » [26]

« ¿Existe otro Camino mejor? ¡Oh no! Yo os digo que no existe otro mejor.

Habéis sido llamados para asemejaros más y más a la Víctima. ¿Qué Camino, decidme, qué Camino puede ser mejor que llegar a ser en la tierra otros cristos?

Yo os digo que ninguno, ninguno es mejor que llegar al Padre por medio de la semejanza victimante con su Hijo a través del Espíritu Santo. » [27]

[1] Cfr. Col 1,24.

[2] Mensaje de Jesús del 28 de agosto de 2016 (Tomo IV).

[3] Mensaje de Jesús del 29 de agosto del 2016 (Tomo IV).

[4] Mensaje de Jesús del 6 de diciembre de 2014 (Tomo III).

[5] Cfr. Col 1,24.

[6] El Sacrificio de Jesús.

[7] Mensaje de Jesús del 2 de enero de 2020 (no publicado)

[8] Mensaje de Jesús del 26 de septiembre de 2009 (Tomo II).

[9] “No-pueblo”, “Mi-Pueblo” son expresiones típicamente bíblicas. I P 2,10: “οὐ λαός “; Os 1,9: לֹ֣א עַמִּ֔י.

[10] Mensaje de la Virgen del 8 de julio de 2009 (Tomo II).

[11] Mensaje de Jesús del 22 de septiembre de 2015 (Tomo III).

[12] Cfr. Rm 12,1.

[13] Cfr. Sta. Teresa del Niño Jesús, Manuscrito autobiográfico B, 3vº.

[14] Mensaje de la Virgen el 05 de diciembre de 2002 (Tomo I).

[15] Mensaje de Jesús el 23 de septiembre de 2010 (Tomo II).

[16] Mensaje de Santa Teresa de Lisieux del 07 de julio de 2010 (Tomo II).

[17] Cuaderno amarillo, 29,5.

[18] Cfr. Santa Teresita: Historia de un alma tr. Monjas Benedictinas de Santa Escolástica (Argentina) 2ª edición. Buenos Aires, Argentina 1994, Editorial San Pablo pp.293-294.

[19] Mensaje de Jesús del 09 de diciembre de 2002 (Tomo I).

[20] Mensaje de Jesús del 29 de agosto de 2016 (Tomo IV).

[21] Mensaje de Jesús del 05 de noviembre de 2009 (Tomo II).

[22] Mensaje de Jesús del 01 de abril de 2012 (Tomo II).

[23] Mensaje de la Virgen del 15 de agosto de 2002 (Tomo I).

[24] Mensaje de Jesús del 28 de febrero de 2015 (Tomo III).

[25] Mensaje de Jesús del 06 de diciembre de 2014 (Tomo III).

[26] Mensaje de Jesús del 26 de agosto de2015 (Tomo III).

[27] Mensaje de la Virgen del 15 de agosto de 2002 (Tomo I).

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