La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús

La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús

Undécima Instrucción: hacia la Renovación Eucarística

La Divina Misericordia

Jesús ha ido desvelando la Historia de la Revelación del Corazón de Jesús paulatinamente. Quizás simbólicamente comenzara con esa frase recogida en el Evangelio de San Juan en el que vemos a San Juan, en la última Cena, recostándose en el pecho de Jesús[1] y escuchando los latidos de su Sagrado Corazón.

Posteriormente, y ya muy avanzado el segundo Milenio, hubo tres grandes impulsos. La Virgen nos indica que esta Revelación ha ido desvelándose hasta el día de hoy en tres etapas: la Francia del siglo XVII en Paray-le-Monial donde vivió Santa Margarita de Alacoque, la Polonia de inicios del siglo XX, donde recibió sus revelaciones Santa Faustina Kowalska y, entre los siglos XX-XXI, los Dictados de Jesús a Marga.

“Querida niña, ahora tenéis que difundir estos Mensajes. Son dados para España, expresamente. Para todos los países de habla hispana. Yo quise, aquí, culminar la Historia de la Revelación del Corazón de Jesús. Francia-Polonia-España.[2]

Aquí, Garabandal: mi Reinado en la tierra. No quisieron escucharme. Se me expulsó.[3] Pero no todos.

Por aquellos pocos que aún creen y creyeron en mi Mensaje, Yo me revelo ahora. Ahora quiero, por tu medio, culminar el Triunfo de mi Inmaculado Corazón aquí, en tu Patria.[4]

En este domingo de la Divina Misericordia, en que fue recibido el mensaje que indico a continuación, Jesús nos habla precisamente se su Misericordia, de este atributo Divino, que asociado a los dos rayos que nacen de su Corazón y vinculados a la sangre y el agua que, en el Calvario, el Redentor nos donó como una última prueba de amor. Jesús nos promete que su Misericordia no solo es infinita, sino que además está por encima de todo el mal del mundo y a través de la VDCJ se recoge el relevo de las anteriores revelaciones para inundar al mundo de su Luz y de su Amor, único remedio para construir una Sociedad según Dios, donde la humanización sea de verdad una palabra basada en el Evangelio y no en unas ideologías auto-impuestas por los que dominan el mundo y que pretenden imponernos su moral (o más bien su inmoralidad), vistiéndolas de progreso y con engañosos eufemismos como: interrupción del embarazo, muerte digna, derecho a decidir

“Hoy es el Día de la Misericordia.

Mi Misericordia vence y despunta sobre las sombras, las sombras que cubren la tierra.

Jesús, me perdonas si he tenido que parar estos días para respirar… ¡no podía más!

¡Claro que te perdono!, porque tú acudes siempre con confianza a mi Misericordia.

Invade y extiende mi Luz al mundo.

Margarita amada, Yo te necesito.

(¡Oh, qué bonito! Es como si se diera un paso fuerte y los campos, oscuros, se inundaran de su Luz, como una onda expansiva a la redonda. Y ese paso lo doy yo, con la VDCJ.

¡Oh, Dios mío!, es como si se inundara toda la tierra de ese verdor en los campos muertos y oscuros, con casitas en ellos, de esa luminosidad de su Amor.

Ese paso es como un golpe fuerte que, a partir de él, se derrama todo, se ilumina todo).

Amada Marga, Yo te he dicho: no tienes nada que temer.

Oh, Jesús, ¡tus Misterios son tan insondables! Qué poco te entendemos, oh Jesús, Amado mío. Mi Amor.

Yo estoy por encima de este mal en el mundo. Mi Misericordia es Infinita, es Insondable.

Y eso sólo se logra desde una sociedad humanizada por el Amor de Dios.

¡Jesús!

Inunda el mundo con mi Misericordia, Margarita, Margarita de Llano, llénalo de mi Amor.

Este tu Mensaje es continuador de mi Mensaje de Amor al mundo”.[5]

Ser co-protagonistas de su Misericordia

Jesús nos ha dicho que esta revelación es continuación de lo anterior, es decir recoge y aglutina lo que ya se desveló en Francia y en Polonia, añadiéndole algo nuevo, algo para estos tiempos de Gran Tribulación en que estamos a las puertas del Reinado Eucarístico.

Nos podemos preguntar, ¿Cuál es la novedad de esta nueva etapa desvelada del Corazón de Jesús? y ¿cómo hacer realidad en nuestra vida cotidiana, este mensaje?

Jesús nos invita no solo a ser partícipes de su Misericordia, sino que va un paso más allá, nos llama a ser co-protagonistas para llevar su Misericordia al mundo, para ayudarlo a salvarlo. Y esto se resume en estos puntos:

  1. Para hacernos co-protagonistas y colaborar en la salvación del mundo, hay que unirse a su Misericordia.
  2. Esta unión a su Misericordia debe hacerse en la Eucaristía, y el único camino es a través de la Consagración al Corazón Eucarístico de Jesús, por medio del Corazón Maternal Eucarístico de María.
  3. La Devoción a la Divina Misericordia, la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús y la Eucaristía, son los tres pilares de este Camino, y al mismo uno sólo, el cual conducirá a las almas como primicias del Reinado Eucarístico en la tierra.

“En él, el alma se hace co-protagonista de mi Misericordia.

Conmigo, lleva la Misericordia al mundo. Se hace artífice de su cambio. Se hace colaborador.

No puede el alma colaborar en la salvación del mundo si antes no se ha unido a mi Misericordia.

Y esa unión eucarística se hace a través de su Consagración a mi Corazón Eucarístico, por medio del Corazón Maternal-Eucarístico de María.

Y no hay otro Camino que éste, el de la Eucaristía, puesto que Yo y el Padre lo hemos querido así, a través del Espíritu Santo que se os ha sido derramado.

Y si éste es el Camino, ¿por qué pretender corregir el rumbo a Dios mismo? Las criaturas insolentes, muchas se atreven a intentarlo.

¿No saben ellas que a Dios nadie le vence? Dios ha vencido.

Dios ha vencido al mundo, a la muerte y sobre la carne.

Dios, en su Hijo, ha resucitado y así ha vencido e iluminado las tinieblas que inundaban el mundo.

El mundo será renovado a través de la Devoción a mi Misericordia, a través de la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús, a través de la Eucaristía.

Yo lo he dicho, y es Palabra de Dios, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y Amén por los siglos y para la Eternidad”.[6]

Las Consagraciones Eucarísticas

Recordemos, este aspecto esencial, que es condición indispensable para recorrer este Camino. Mediante las Consagraciones Eucarísticas, nos ofrecemos en Oblación total para el Sacrificio Eucarístico de ser corredentores con Cristo.

En una primera fase nos consagramos al Corazón Maternal Eucarístico de María, acogiéndola como Madre para ser colocados en la Patena Purísima de su Corazón Inmaculado y ser purificados por Ella en un proceso de cambio y conversión del corazón.

Y, en una segunda fase, habiendo sido hallados gratos por el perfeccionamiento y la lucha constante de sus virtudes, por la expansión del Evangelio y la Buena Nueva del Mensaje de Jesús, nos consagramos al  Corazón Eucarístico de Jesús. Esta segunda consagración tiene dos características fundamentales: es en grupo y se hace para el martirio.

Ambas consagraciones están explicadas con detalle en el cuarto tomo de la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús, “Características y Promesas”, y también están resumidas en sus puntos más importantes, en el documento de Consagraciones Eucarísticas de la VDCJ que se puede descargar de nuestra página web:

https://vdcj.org/consagraciones/consagraciones-documento/

La Renovación de la Eucaristía

Caminamos en pos del Reinado Eucarístico, donde la Eucaristía será renovada. “Es ésta “la Última Revelación”, en el sentido de ser última en cuanto a la Devoción y que culmina en la Eucaristía”.[7] Pero, ¿cómo será esa renovación?

“La Eucaristía será Coronada.

La Eucaristía será Renovada.

¿Renovación de la Eucaristía? ¿Cómo?

Su Poder, su Verdad y su Valor, realmente reconocidos por el mundo entero.

En su Reinado Eucarístico.

Su Fulgor, su Potencia, su Amor y su Verdad manifestados y admitidos por todos los moradores de la tierra.

Donde no se entenderá nada, ninguna realidad material ni espiritual, sin la Eucaristía”.[8]

Vislumbramos tímidamente el alcance de esta renovación, pero no llegamos probablemente a imaginárnosla en todo su esplendor y plenitud. Jesús nos explica la grandiosidad de este periodo:

“En el Reinado Eucarístico, el Reinado para el que lucháis, queridos, sólo Yo seré la Fuente. Sólo Yo la Alegría. Sólo Yo la Luz. Y sólo Yo la Vida para todos.

Todos me reconocerán como Rey. No será cosa de unos pocos.

Toda la humanidad reconocerá a Cristo, el Cordero, como Rey. Y será entronizado en un Altar. En el Altar de Dios. Y sólo a Él daréis culto. Y sólo a Él se le alabará.

Y toda la Creación entera gritará de júbilo.

Y todas las cosas serán restauradas.[9] Todas las relaciones. Toda la sociedad. Y la Sociedad en pleno, será una, una con el Cordero.

Y la Iglesia y la fe, será Una.

Y los pueblos serán Uno.

Y el Maligno encadenado al Infierno.[10]

Y en el mundo un periodo de Paz”.[11]

Será una época, donde la Adoración Eucarística será lo esencial, lo que dé vida y nutra la vida de todos los pobladores de la tierra en el Reinado Eucarístico, y esto no solo localmente, en pequeños grupos de fieles, sino a nivel mundial. Las puertas de los templos permanecerán abiertas día y noche en adoración perpetua y solemne, continua y sin fin:

“Las almas se alimentarán de Su Presencia.

(Se alimentarán de Adoración al Santísimo).

La Adoración Perpetua es el preludio de lo que será mi Reino Nuevo.

Los Templos estarán abiertos al mundo, día y noche. No habrá ocaso en sus puertas. Las gentes no se cansarán de adorarme, y vivirán de eso. Podrán no comer, pero no podrán no-adorarme, no podrán prescindir de adorarme.

En mi Presencia eucaristizante las almas serán transformadas, e incluso los cuerpos. Los cuerpos caminarán más en pos de la resurrección, en pos de conseguir un cuerpo glorioso como el Mío. Nadie dudará de mi Presencia eucarística porque será materialmente visible para todos”.[12]

 Jesús, le mostró a Marga en julio de 2012, cómo sería esta realidad en las iglesias:

 Mira y observa qué sería y qué será en el Reino Nuevo, vuestra vida auténticamente eucarística.

(Vi esta misma iglesia, pero muy iluminada. La Custodia en el centro del Altar. O no Custodia, sino Jesús Eucaristía. Pero con una Presencia tan apabullante que, hasta por los sentidos exteriores, se puede ver que es Jesús. No es un cuerpo entero a la vista. No es una “aparición” de Jesús. Es Jesús Eucaristía. Una luz cálida, entre amarilla y de neón, sale de Él. No la recibe, sino que Él es la Fuente de la Luz. No es que salgan rayos visibles, pero tú tienes esa sensación: los rayos de Amor que salen de la Custodia o de Jesús Eucaristía, te llegan, te afectan de Amor. Y veo la Iglesia llena. La gente que ha venido a estar con Él, no está sólo 5 minutos. Es un rato largo de adoración. Otros se despiden de Él y se van a sus cosas. Otros entran. Y sin quedar previamente, parece que se releven. Las puertas están permanentemente abiertas. Entiendo que día y noche. Y los cuerpos de las personas, sobre todo su cara, también tienen los efectos de esa contemplación. La cara es reluciente. La sonrisa perenne. Y la paz abierta y dadivosa)”.[13]

 Pero, mientras llega ese Reinado Glorioso, Jesús nos dice que quiere hacer primicias y asegura que: “Vivir La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús es un adelanto, una primicia del Reino Nuevo”.[14] Y para experimentar estas primicias, Jesús nos enseña el camino, nos invita a acercarnos a la Custodia, de donde emanan los Dones de Dios y desde donde cada alma, como algo único e irrepetible, en diálogo con Jesús-Eucarística, puede llegar a experimentar en íntima comunión, el regalo de Amor, que Dios le tiene reservado, solo y exclusivamente para ella, como si fuera la única alma que existiera sobre la tierra:

“Venid a mis adoraciones, y allí experimentad las primicias de lo que será mi Reinado Social Eucarístico en la tierra.

¡Ah! ¡No querréis que os lo cuente todo por escrito! No se puede…  Son las Delicias de Amor de Dios con las almas. Son multiformes, son infinitas. No hay dos almas iguales, y Yo estoy igual para todos.

Misterio Insondable de Amor Infinito. Maravilla de Don de Dios.

Mi Amor en la Unión Eucarística con las almas.

¡Alabado sea Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, en su Misterio de Amor y Dolor, Pasión y Muerte y Resurrección Eucarística! Amén”.[15]

[1]    Cf Jn 13, 25

[2]    En Francia, a través de Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690). En Polonia, Santa Faustina Kowalska (1905-1938).

[3]    Se refiere a que los Obispos de Santander, que no aprobaron, y ni siquiera estudiaron las apariciones de San Sebastián de Garabandal

[4]    Mensaje de la Virgen María del 25-10-2011.

[5]    Mensaje de Jesús del 11-04-2021

[6]    Ibid.

[7]    Mensaje de Jesús del 04-07-2012

[8]    Mensaje de Jesús del 11-04-2021

[9]    Cfr. Hch 3,19ss; Mt 19,28.

[10]  Cfr. Ap 20,1-3.10.

[11]  Mensaje de Jesús del 31-12-2015

[12]  Mensaje de Jesús del 06-12-2014

[13]  Mensaje de Jesús del 04-07-2012

[14]  Mensaje de Jesús del 26-08-2015

[15]  Mensaje de Jesús del 11-04-2021

Décima Instrucción: cread familias fuertes

El Demonio y la Triple Concupiscencia

Una de las características del demonio es su inteligencia: se adapta a los tiempos, a las circunstancias, intentando encontrar los resquicios, por los que colarse en cada corazón humano y en el corazón de las sociedades humanas a través de la familia, célula de la sociedad, y lo hace además de modo subrepticio, colándose poco a poco, sin que su presencia sea notada. ¡Ahí es cuando es más peligroso!

“Mirad, el demonio ha iniciado la batalla desde dentro, desde dentro de vosotros porque sabe que desde fuera no puede.

Desde fuera lo intentó antaño, moviendo todos los gobiernos materiales, y le plantasteis cara.

Mirad lo que ha hecho, y ha sido entrar en vuestros hogares y desde ahí, expandir su mundo de pecado y en contra de Dios.

Mirad que no lo hizo de lleno y de una vez, sino poco a poco”. [1]

Cabe destacar que, aunque los métodos del demonio puedan evolucionar, la esencia de los mismos se mantiene por los siglos y es que ya hace 2.000 años, Jesús abrió el camino para nosotros y justo antes de iniciar su ministerio público, el Espíritu le condujo al desierto, para entre otras cosas ser tentado por el diablo. Jesús, no olvidemos, es igual en todo a nosotros salvo en el pecado, y como verdadero hombre (además de verdadero Dios), el Padre no quiso escatimar para Él ninguno de los avatares a los que está abocada la naturaleza humana, entre ellos las tentaciones. Jesús se expuso a todos esos peligros en el desierto y venció, abriendo el camino, para que a partir de su resurrección podamos vencer con Él, las tentaciones. Podríamos decir que la primera batalla de la historia la ganó el demonio con la caída de nuestros primeros padres, la segunda Jesús.

Dice San Juan Pablo II, que las tentaciones tienen un orden. 

“Los relatos evangélicos describen las tentaciones de Jesús en el desierto haciendo referencia a la triple concupiscencia, que según la enseñanza de San Juan en su primera carta (I Jn 2,16), que constituye el estímulo del pecado: la concupiscencia de la carne, la de los ojos, la soberbia de la vida.”

Este orden es el que aparece mostrado en el Evangelio de San Lucas.[2] La táctica de la tentación es siempre la misma, el demonio ya sabe por dónde tentar. Comienza siempre por la sensualidad, por la materia.

La Virgen nos habla de cómo estas tentaciones han ido entrando de forma sutil y por este orden, en las familias.

“Primero entró con el hedonismo y la comodidad; el placer y la pereza; el buen comer, el buen beber, las adicciones de todo tipo. Todo el mundo sensual libre y a vuestra discreción, usando de él sin cortapisas y como queríais, como os dé la gana en cada momento.

Haciéndoos ver que “no es malo” y que “es humano” y que no usar de él es “reprimirlo” y causa mal psíquico.

Ahí entra por una vía que, si se le va abriendo, es muy peligrosa y causa estragos e incluso puede perder ya el alma sólo con eso. Nunca se conforma con “un poco” y luego quiere más. Pero sí engaña diciendo: “es sólo un poco, no pasa nada por un poco”.” [3]

La segunda tentación es “si me adoras, todo será tuyo”. Esas son las palabras que el diablo le dijo a Jesús. Un detalle de tremenda importancia, es que es una tentación condicional (si me adoras) y tiene un alto precio a pagar, como nos asegura la Virgen:

“Después de esto viene por la avaricia y el deseo de tener y tener. Trabajar y trabajar para tener.

Tener cosas, dinero, casas, coches, yates, regalos, joyas, vestidos, ungüentos y aceites, traducido en culto al cuerpo, imagen externa atrayente, como finalidad total en tu vida. Y en esa codicia y deseo de tener, el alma se pierde y se olvida de Dios.” [4]

Y finalmente, la tercera tentación. Es lo que San Juan denomina, soberbia de la vida.

“Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito:

A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.” [5]

Esta tentación está siempre presente en la historia de la humanidad. No olvidemos que la caída de Adán y la de Luzbel (el Ángel más bello e inteligente del paraíso), fue por un acto de soberbia, de desobediencia, el primer hombre y el ángel convertido después en demonio, decidieron seguir sus vidas, prescindiendo de Dios. La Virgen nos indica además, que en nuestra generación esta tentación ha llegado hasta el grado sumo:

“Y por último y al final, la soberbia. Cuando ya el hombre ha visto que ha conseguido todo eso por sus medios, piensa que no necesita de Dios y en lugar de seguir y buscar sus Leyes, se inventa las suyas. Y hace un Dios y una Ley de Dios a su medida. Llegando al grado sumo en el que nos encontramos ahora que, no contento con apañar su propia Ley a su vida, quiere cambiar la Iglesia y hacerla a su medida. “[6]

Y la Virgen va más allá, puesto que define la situación actual como Apostasía generalizada:

“Casos de estos se han dado en toda la historia de la Iglesia, pero la característica de esta época es que es generalizado. “[7]

La familia como centro del ataque del demonio

Hay una cierta tendencia en el hombre de mirar la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio[8] y siguiendo este modelo de comportamiento tienda a culpar de los males propios y de la sociedad, a “los de fuera”, ya sean personas o instituciones, sin caer en la cuenta, de que muchas veces, el origen de sus males, está dentro de sí mismo y del círculo más allegado, es decir su familia.

La Virgen nos indica que el demonio ataca principalmente a la familia, y la familia corrompida es la que incide sobre la Iglesia y los sacerdotes, terminando por afectar a todos los cimientos de la sociedad.

“Como veis, al demonio no le ha hecho falta atacaros desde afuera. Ve que es mejor y más efectivo hacerlo desde dentro.

Y esto empezó en los hogares. La familia es la célula de la sociedad. También la corrupción de la familia ha llegado a la Iglesia y ha hecho que mis ministros cambien de parecer y prediquen otra doctrina que no es la cristiana. Corrompidos por la familia.

Echáis la culpa a mis ministros de vuestro desvío, y Yo quiero que lo miréis desde vuestro interior.

Tantos matrimonios infieles a la Ley de Dios, que habéis dicho por activa y por pasiva que es una Ley incumplible, habéis convencido a mis sacerdotes de ello.

Y esto sólo es por vuestra pereza y sensualidad. Por vuestra codicia y por vuestra soberbia acuciante.

Primero entró en vosotros.

Y ahora, por eso os digo: ¡Sacadlo! ¡Expulsadlo! Expulsadlo de vuestras costumbres familiares. Expulsadlo de vuestro interior.

Si el demonio ve una familia fuerte, huirá corriendo.” [9]

Si pensáramos en las familias como en fichas de dominó, separadas a una cierta distancia (pequeña comparada con el tamaño de la ficha), quizás entenderíamos mejor lo que la Virgen trata de decirnos que ha ocurrido en el pueblo español: si cae una ficha, van cayendo todas, una a una por “efecto dominó”. El guardar las apariencias, ser señalados por el resto… hace que las familias vayan mundanizándose y como virus que se propaga por doquier, influyendo en la mundanización de otras familias cercanas, empezando por las más allegadas:

“El malo ha hecho estragos entre vosotros, españoles de bien. ¡Cuánta deserción de las filas! ¡Qué pocos se han mantenido en pie! Esos han sido la burla de sus comunidades. Comunidades donde antes se practicaba el bien y la virtud y estaban todos unidos y a una.

Es muy difícil para los de esa generación señalarse del resto, ya que la costumbre siempre ha sido ir todos a una, ayudarse y hacer lo que otros hacen.

También buscar un sacerdote que piense como tú, y hacer que diga lo que quieres, para luego decir que haces lo que él te dice.

Son costumbres desviadas del pueblo español.” [10]

 Jesús lanza un alegato de la familia, pero una familia según Dios, a semejanza de la Sagrada Familia de Nazaret:

“¡Oh, los que predican falsedades sobre la familia!

¡Nooo! ¡La familia no es eso! ¡La familia no es eso!

¡No es la relajación de costumbres! ¡No es la vanagloria mundana!, ¡no es el afán de dinero y de la prosperidad! La familia no es eso.

Y si no, que se lo digan a la Sagrada Familia.

Que vengan a Mí y que pregunten a mi Familia, ¿qué es la Sagrada Familia?

Porque la institución familiar es sagrada.

¡Ahora vienen los profanadores de la familia y le ponen la zarpa encima, aplastándola!” [11]

La entrada del demonio ha sido por la sensualidad (primera concupiscencia)

Decía al principio que el demonio es tanto más peligroso, cuanto más parece que no está actuando en nuestra vida. Es la tentación del fariseo, aquel que se consideraba justo y garante de la Ley de Dios, pero que en la práctica solo cumplía con la parte externa.

¿Qué es una familia fuerte?, se pregunta la Virgen:

“Querida Marga, y aquí te dirán: “No me hace falta que ella me lo diga, yo ya lo sé”.

Y Yo te digo, hijo mío: Pues no lo practicas. Escucha, pues quizá estás equivocado y es que no lo haces porque no lo conoces. Y si crees que ya lo haces, ve con Dios: en el camino nos encontraremos o en el día del juicio se verá tu final.

¡Qué miedo le da al demonio las familias fuertes!”

En verdad, el demonio siente pavor por las familias fuertes, y la familia fuerte por antonomasia es la Sagrada Familia, la familia donde mirarnos, donde buscar referencias y pautas de comportamiento. La Virgen que aplasta la cabeza de la serpiente, San José, terror de los demonios, y Jesús, el Redentor, que expulsaba los demonios por el dedo de Dios,[12] son el modelo al que deben mirar las familias cristianas si quieren desterrar a Satanás de sus vidas.

Pero, ¿cómo vivían la Virgen y San José esta primera tentación? La Virgen Pura e Inmaculada, antes, durante y después del parto, y San José un esposo casto, complemento perfecto para proteger y guardar la virginidad de María.

“María y José es el matrimonio casto por naturaleza, prefiguración del Sacramento del matrimonio que institucionalizaría Jesús. Por su naturaleza, elevaron todas las cosas a Dios.” [13]

Y es que el Evangelio es radical en cuanto al tema de la sensualidad, y se ha rebajado tanto el listón, que muchas personas y familias que se dicen cristianas, creen que tal y como está el patio afuera, con una “moral de mínimos”, muchas veces externa y de apariencia, ya cumplen con la Ley de Dios.

“Algunos se creen que por tener muchos hijos quedan excluidos de cumplir los Mandamientos.

No hijo, el tener muchos hijos no te exime de ellos. A veces son fruto de tu promiscuidad. ¿Qué tiene que ver la promiscuidad con el Evangelio? Aquel donde se dice: “Todo aquel que ha mirado a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio en su corazón”.

Cuida la mirada de deseo también con tu mujer, con tu marido.

El amor de esposos puro y casto, en el compartir una misma carne, es algo bello y hermoso que agrada a su Creador. Y por medio de ellos, se le alaba.

Que se sepa sujetar la carne, es algo santo y puro. Y esto no se consigue sino con periodos de abstinencia. Que son sanos y saludables.

Al igual que comer es bueno, pero no lo es el atracarse cuando os viene en gana. Moderad vuestro apetito también en las relaciones conyugales carnales.”[14]

A la pregunta de por qué empieza por aquí, la Virgen responde:

Porque es la vía de entrada del demonio en vuestros matrimonios y en vuestros hogares”. [15]

“Echad un vistazo, haced examen de conciencia auténtico ante la luz de Dios y veréis todo aquello que tenéis que apartar de vuestra vida, desde revistas impúdicas, vídeos, películas, imágenes, ropa propia, costumbres sensuales, palabras, conversaciones y chistes, amistades libertarias, en las que se comparten ratos de ocio desviado, como supuesto descanso.

Mamá, desciendes mucho. Es algo impuro y no debes estar aquí. Tú, la Pureza.

Déjame, pues soy vuestra Madre. ¿No he de bajar Yo a limpiaros, Yo, que os veo sucios? ¿He de dejar a mis hijos manchados con el vicio y la impureza?

Déjame que venga a limpiaros.

       Sí, Mamá.

La impureza familiar empieza en los propios cónyuges y mancha a sus hijos. Salpica siempre. Que no crean que ellos pueden vivir en la concesión de vicios impuros y eso no afecta a sus hijos.

Os digo que les afecta simplemente vuestra mirada. Los ojos impuros se captan siempre. Los ojos son el reflejo del alma y los niños se miran y crecen en los ojos de sus padres.

En la vida familiar se capta todo. No te puedes poner el traje de pureza que llevas a la calle.

Aquí estás con el traje de andar por casa, y en ése eres tú mismo, sin tapujos, sin caretas. Y eso es lo que ven y captan los tuyos, con los que convives.

Pueden desde fuera opinar de ti… pero en casa se sabe cómo tú verdaderamente eres.

Si eres impuro, llenarás de impureza tu hogar.

Y mancharás a los niños con ello. De lo que Dios te pedirá finalmente cuentas.

Si los esposos impiden la nueva vida que les envía Dios en su interior, eso aunque no se diga y no se hable, también se transmite a los suyos. Y los hijos crecerán con la idea de que traer niños al mundo es un horror. Luego entonces que ellos mismos hayan venido es una equivocación y algo malo que, de poderse haber evitado, se habría hecho.

Y luego esos niños crecen toda su vida con la idea de que su vida no merece haber existido y que no es algo bueno que existan.

Sentirán que lo mismo que no se ama a los posibles hijos, pues se evitaron, tampoco se les ama a ellos, o si se les tiene es por un fin meramente utilitarista: porque les proporcionan algún bien a los padres.

¿Has visto lo que causa no seguir la Ley de Dios en ti y en tu familia?

De ahí vienen los destrozos de los hogares.” [16]

La impureza lo mancha todo, pervierte las relaciones de los esposos y contamina a los hijos, sembrando en ellos una cizaña, que estigmatiza sus vidas y las corrompe por las malas costumbres de sus padres, para que ellos mismos de mayores, reproduzcan un modelo similar en sus propios hijos. La Virgen es clara al respecto:

¡Es vuestra piedra de toque! ¡Es por donde se os ha colado Satanás!”[17]

Y una vez que se ha colado Satanás por una rendija, entran el resto de pecados y las funestas consecuencias de los mismos:

“Y qué digamos de la pereza y sensualidad, la gula y los apetitos desordenados.

Eso es sólo un efecto de vivir en la impureza, la dejadez, la vida in-virtuosa, cuando no viciosa que termina en adiciones.

La bulimia, la anorexia, la drogadicción… Buscad la causa última y siempre viene de la impureza de unos padres. Los dos juntos o sólo uno de ellos. Los ojos de sensualidad y la educación dejada y poco cultivada, sin normas, sin leyes, sin entrega y sin amor”. [18]

 Ya Jesús en el Evangelio anticipa este problema y habla de “generación malvada” a los hombres de su tiempo. ¿Qué podría decir de nuestra generación actual?

“Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos en busca de reposo, pero no lo encuentra. Entonces piensa: ‘Me volveré a mi casa, de donde salí.’ Pero resulta que, al llegar, la encuentra desocupada, barrida y en orden.

Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio. Así le sucederá también a esta generación malvada.” [19]

Pero fijémonos en José y María, esos padres modelo, a los que los esposos deberían volver su mirada ¿Cómo influyeron en la educación de Jesús?

“Mi padre, san José: ése sí que fue un verdadero padre. Aprendí de él mi amor paternal hacia mis ovejas. El buen pastor. El padre bueno. El esposo atento. El verdadero “cabeza de familia”.

Miraos en san José, padres, si es que queréis ser un buen padre.

Y tú, como esposa y madre: mírate en la Virgen.

¿Qué haría Ella? ¿Crees tú que Ella devolvería mal por mal? ¿O estaría atenta para hacer el bien?

Míralos a ellos como si fuera Yo. Mírame a Mí en ellos. Y actúa con ellos como lo harías conmigo.” [20]

La avaricia del tener, (inmersa) en la vida familiar (segunda concupiscencia)

Vivimos en la sociedad del tener, donde lo que vales no es lo que eres, sino lo que tienes: dinero, bienes materiales, fama, prestigio, poder, apariencia… Esta ambición se ha instalado en todos los hogares, ha ido entrando desde todos los ámbitos, desvirtuando totalmente los valores sobre los que construir la familia y educar a los hijos.

Y aquí encontramos ejemplos para todos los gustos, que la Virgen va desgranando y explicando con sutileza, porque los tenemos tan asumidos a nivel social y familiar, que ya ni siquiera en muchos casos, los percibimos como raíz de un sinfín de problemas ulteriores.

¡Cuántos matrimonios rotos, cuantas familias desestructuradas por construir sobre cimientos falsos las relaciones conyugales y entre padres e hijos!

El tener como motor de la vida familiar los bienes materiales como fin último de nuestras acciones:

“Donde los padres lo primero que les ha importado es dar cosas materiales a sus hijos, olvidándose de las espirituales, olvidándose de la fe.” [21]

 Los criterios egoístas y materialistas a la hora de elegir pareja y de educar (o más bien dejar sin educar) a los hijos:

 “Donde, por ejemplo, a la hora de elegir cónyuge, elegir el que está mejor situado laboralmente, “porque es trabajador”, pero en donde no me ha importado que no sea religioso y en cuántos casos que ni siquiera tenga fe.

Como si la fe fuera un requisito de segundas antes de contraer matrimonio católico.

Pero, hijos, os casáis en la fe cristiana.

No casaros así entonces, si es que no tenéis fe, porque por lo menos no viviréis engañados sobre vuestro matrimonio, ni engañaréis a la sociedad ni a vuestros hijos.

Si no tenéis fe, no podéis vivir como si la tuvierais. Si veis que es algo importante para la vida, esforzaos por lograrla. Y si creéis que no lo es, vivid conforme vuestras creencias. No es lo vuestro casaros por la Iglesia.

Ahora Yo os digo: en la Iglesia está la verdad sobre el matrimonio. Si queréis vivir en verdad, acercaos a ella y a sus enseñanzas y vivir conforme ella.

Yo os llamo. Venid a Mí, a través de Mí.

Si para vosotros no es bueno vivir en fe juntamente a vuestros hijos, no les educaréis en fe, aunque les llevéis a un colegio católico. Eso causará más rechazo en ellos, pues les están enseñando algo que no se vive en casa.

¡Aunque tantos colegios que se dicen católicos no lo son!

Si para vosotros la vida material es lo importante, eso transmitiréis a vuestros hijos, y esos, los que de ellos logren nacer.

Hay un número de hijos asignado por Dios a cada padre. No tened ni más ni menos.

Esos padres o cónyuges que no tienen tiempo para los hijos ni para el otro porque tiene que procurarse tener y tener y tener cosas y más cosas.

¿Para qué?

A todo eso le llega la polilla y la herrumbre y se descompone.” [22]

El culto al cuerpo, el hedonismo, el afán por aparentar una imagen que no se es, la cultura del tatuaje y del piercing, del cambio de imagen para conseguir un efecto grotesco o chabacano, de la cirugía estética y los productos de belleza, para disimular o maquillar la edad, y seguir el mantra de “aparentar” menos años o incluso conformarnos con aparentar menos días, si nuestra economía no nos permite llegar a más.

“Lo mismo que tu cuerpo. Polvo eres y en polvo te convertirás. Y cuando resucites en ti no habrá nada de lo que te procuraste artificialmente.

Tu cuerpo es tu cuerpo tal y como te lo dio Dios. No cambies tu cuerpo. Es santo tal y como vino de Dios. Y a Él volverá ya sin ningún defecto en la Resurrección.

¿Por qué mutilarlo y modificarlo, si no es por salud y necesario?

Amaos a vosotros mismos y amaos con vuestro cuerpo.

Dejad a Dios que lo resucite tal y como Él lo pensó para ti.

No te erijas tú en Dios que modela tu propio cuerpo a su medida y capricho.” [23]

La Virgen, también habla del “tener”, pero enfocado según Dios y para ello, hay que cambiar el proyecto del mundo, por el proyecto del Evangelio, la entrada ancha que lleva a la perdición por el camino estrecho que lleva a la vida:

“Tener, tener”. Tener cosas, tener aspecto, tener prestigio, tener fama y apariencia. ¿Buscáis igual tener, pero para Dios, para dar a Dios?

Tener obras de amor, obras de piedad, obras de misericordia, de caridad.

Sacrificios. Crecer en las virtudes. Hábitos virtuosos. Adelantar en la santidad. Escuchar la Voz de Dios y acoplar tu vida a ella, no al revés. Vivir todo el día en presencia de Dios, pero porque habéis dedicado un rato en exclusiva a Él.

Y eso es lo que primeramente os habéis preocupado en tener: unión con Dios. Vida acorde sus mandatos. Buscar la Verdad que se encuentra en Él.

Eso, sin que habléis, se transmitirá a vuestros hijos.

Y hablando, habladles de la fe y del Amor de Dios y que esa es la finalidad de sus días: agradar a Dios. Y que eso busquen toda su vida como el bien preciado a poseer.

Aunque para ello tengan que perder todos los bienes de la tierra.

Vivid en austeridad.” [24]

 María también tiene palabras para los ricos, para aquellos que nadan en la abundancia y que han ocupado sus vidas dedicándose a acumular bienes.

La riqueza no es mala en sí misma, siempre y cuando no esté basada en la codicia y los bienes se compartan y se orienten a Dios. Jesús así lo expresaba:

Amo y alabo a esos ricos que no se encumbran en sus riquezas, sino que las ponen al servicio de los demás.” [25]

“¡Y no habéis pensado, los que tenéis mucho y en abundancia, que tenéis para compartir con los demás! ¡No para poseer y acumular! ¡No para crecer en prestigio social!

Hacéis muy bien los que lo dais para obras de caridad o para la Casa del Señor, su Iglesia.

Los que construís templos o dedicáis a él vuestras riquezas. Son para Dios. Para Dios el mayor honor. Las mejores ropas y los mejores adornos, fuera de la ostentación. Eso no lo quiere Dios. Un templo a nivel humano, sino un templo para adorarle a Él.

¿Dónde se puede ver que esté Dios si no lo cubres de Majestad, aun en la selva?

Aun en la selva, los mayores honores para Dios. En la sencillez de lo que tengáis, pero para adorar a Dios. Que se vea también con los sentidos que ahí está Él.

¿Aunque se mueran de hambre?

Dios se lo da a sus amigos mientras duermen.

Cuántos piensan, como Judas, que los honores no deben ir a Dios sino a los pobres… y a ellos también. “A Dios no, pero a mí sí”. “A mí los honores, pues soy ministro de Dios, soy su profeta o su apóstol, pero a Dios no… Lo de Dios mejor a los pobres, por mi medio. Y en el camino ya me quedaré yo con algo”.

¡Ah… hipócritas! ¡Pobrecillos falsos! Falsos apóstoles, falsos profetas, falsos ministros de Dios, que lo sois tan sólo de sí mismos.” [26]

 Y frente a este panorama actual de una familia perdida en un mar de estímulos y pasiones, que la desgarran en su interior, para hacer que adore a otros ídolos que no a su Dios, fijémonos de nuevo en la Sagrada Familia. Mientras las familias del mundo buscan la comodidad, el placer, la seguridad material… Dios Todopoderoso no escatimó medios (incluido el capricho de un gobernador que, en pleno embarazo de María, dictó un edicto de censo en Palestina[27]) para conseguir que su amado Hijo, naciera en la más estricta pobreza y desasimiento, después de que sus padres, con María encinta y a punto de dar a luz, tuvieran que desplazarse a Belén desde su sencilla y cómoda casita de Nazaret. Pero Jesús recibió gracias mayores que las que se pueden conseguir con bienes materiales:

“En lo humilde nací, nací en un Pesebre, rodeado de heno y estiércol, pero era para mi Padre la antesala del Cielo, porque estaba José, porque estaba María, y con su amor sincero propiciaron una cuna para su Salvador. Su Amor fue el que me dio el calor.”[28]

La soberbia de la vida (tercera Concupiscencia)

Entramos de lleno en la tercera concupiscencia, la más sutil y difícil de desmontar, pues se encuentra “embebida” en nuestros genes en forma de pecado original. Y es que, desde los albores de la humanidad, el hombre ha querido hacerse dios, ser como Dios. Cuando Adán y Eva engañados por la serpiente: “Es que Dios sabe muy bien que el día en que comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal”,[29] lo primero que hicieron fue ocultarse de Dios: “Te he oído andar por el jardín y he tenido miedo, porque estoy desnudo; por eso me he escondido.”[30]

Este ocultarse de Dios, es lo que nos explica la Virgen al hablar de la soberbia de la vida, la tercera tentación es prescindir de Dios.

“La soberbia de la vida. ¡Ah, cuánta vanagloria! Cuánto “querer saber”, cuánta curiosidad, pero no según Dios, no según sus Mandatos y lo que Él manda. ¿Qué haré con vosotros?

Habéis pensado que vuestro solo saber basta. Y habéis cerrado otras vías de conocimiento de Dios, incluidas la iluminativa por medio de la oración.

Pensáis que Dios no habla por la oración, porque vuestro conocimiento intelectual os ha astragado el intelecto del alma, de las cosas de Dios a través del alma.

Dios se comunica por el alma, se quiere comunicar a vuestra alma.

Pero “vosotros sabéis más”. “Sabéis más que Dios”.

Pues Dios os deja entonces merced vuestro intelecto equivocado, dañado por el pecado original y sin discernimiento por el Espíritu, ya que a Éste le habéis cerrado todo el paso.

No os quejéis luego de que andáis perdidos.

Os equivocaréis, si no queréis hacer paso en vuestra vida al Espíritu de Dios, ya que Éste se manifiesta ahora con más fuerza, pues os es necesario.”[31]

 Una vez que, por el conocimiento, por el trabajo propio, hemos conseguido llenar nuestro vacío existencial de bienes materiales, comodidades y saberes, Dios ya no tiene cabida en nuestra vida y allí donde no está el Espíritu de Dios para guiar nuestros pasos, el demonio irrumpe para llenar el vacío existente y hacer caer a la persona en error tras error, equivocación tras equivocación. Pero en muchos casos, lejos de asumir las consecuencias de los errores propios, el orgullo hace que le echemos la culpa a la sociedad, a los padres… e incluso que le pidamos cuentas a Dios de nuestra desgracia o de la desgracia provocada por los caminos errados de nuestros hijos, unos hijos sobre los que pesan los errores de los padres, muchas veces amplificados por el poder de convicción de la sociedad actual, que cada día que pasa está más y más alejada de Dios.

 “Soberbios y orgullosos, no necesitáis a Dios porque ya sabéis lo que hay que hacer.

Os veo llorando luego, en el transcurso de vuestra vida y con los avatares y acontecimientos que os pasan, porque no sabéis qué camino tomar y no escucháis a Dios o porque veis que os habéis equivocado al tomarlo, por sus consecuencias, y le pedís entonces cuentas a Dios.

En la “soberbia de la vida”, el hombre se cree Dios y sabe más que Dios y, como se equivoca, luego le pide cuentas a Dios. Le deja de oír por eso y sólo le recuperará si desanda el camino, se arrepiente y enmienda sus errores.

Cada error. Uno por uno.

Y eso sólo se consigue con mucho dolor y penitencia.

Cuando ve que sus hijos yerran, le echa la culpa a “la sociedad”. Total, el caso es no tener él ninguna y excluirse de esa responsabilidad.

En el error de los caminos que han tomado sus hijos, verá el suyo, puede ver el suyo, si quiere.

Es esto una gracia de Dios para la familia, una oportunidad de conversión.

Y cuanto antes se ataje, mejor.

¿Por qué, si sus padres eran los únicos jueces de sí mismos y del mundo y los únicos reyes y señores de todo, tienen que ser ellos distintos?

También utilizarán su soberbia y su sola razón. Y ésta les llevará a peores caminos aún que sus progenitores.”[32]

Y es verdad, ya nos lo decía la Virgen:

Todos los conflictos nacen en el seno de una familia”[33].

Pero Cristo murió por todos, su Redención es completa y abarca a todos los hombres, desde Adán, hasta el último hombre que pise la tierra, aunque en su libre albedrio, el hombre tiene que acogerse a ella.

“Y en este camino tan perdido, está la penitencia de toda la familia.

Recorredlo. Humillaos. Cambiad vuestra vida. Cambiad desde vuestros hábitos, a un cambio interior mayor. No hay nada imposible para Dios ni nadie sobre el que no tenga efecto su Redención.

Luchad. Conseguid la vida según el Espíritu, dejando según la carne y obedeciendo filialmente a Dios y a sus Mandatos. Sí, esos que están en vuestro interior, pero, si les habéis expulsado de él, buscadlos en aquello que manda la Santa Madre Iglesia Apostólica y Romana.

En ella se encuentra la Verdad.”[34]

 La esclavitud del gozar, tener y dominar con el conocimiento humano

Las tres concupiscencias dominan las estructuras sociales y familias en nuestra sociedad. Baste un ejemplo simbólico, pero que representa el trasfondo de todo esto.

Fijémonos en el coche moderno, símbolo de libertad para muchos, de poder de decisión y control para poder ir donde y cuando quiera a cualquier parte que desee. En él se unen el “gozar” (la famosa campaña de ¿te gusta conducir?), el tener (siempre buscando el último modelo) y el dominio del conocimiento (cada vez más avances y más sofisticados).

El coche, ya no es solo un medio que nos lleva fácilmente a un sitio, sino que nos avisa si no llevamos el cinturón de seguridad o si no hemos cerrado bien las puertas.

Nos ayuda a la hora de aparcar, e incluso ya aparca por nosotros.

Nos ayuda a la hora de conducir evitando obstáculos, e incluso ya conduce por nosotros.

Nos ayuda a saber cómo ir al sitio elegido usando el navegador.

El último avance, el definitivo, la apoteosis del conocimiento humano, será el coche que nos diga también dónde tenemos que ir (a través de un ordenador de silicio que nos hable con una agradable voz sintética). De este modo tendremos la completa libertad, nos montaremos en él y todo estará hecho, pero la libertad tiene un precio, y es que nos habremos convertido en esclavos absolutos de esa voz que nos dice dónde, cuándo y cómo tenemos que hacer las cosas. Y esa voz no es la voz del Espíritu de Dios, es la voz del propio hombre que ha diseñado todo prescindiendo de Dios, en definitiva es la voz del diablo.

La Sagrada Familia como modelo

Jesús nos llama a construir sobre la base y el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret, imitando a María, emulando a San José:

“Yo era “La Llena de Gracia”,[35] la que estaba llena del Espíritu Santo. Yo hice feliz y dichoso a José. Yo colmé de mis atenciones y mi amor a Jesús. Y Yo me di a todos los hombres, y aún continúo.

Eso lo pude hacer porque fui la Esposa del Espíritu Santo. Y Él se me comunicó en plenitud para que pudiera darlo a los demás y para que pudiera hacer feliz a tanta gente. Para que pudiera ser Madre y Virgen. Casta y Pura y Ardiente Esposa y Madre entregada. Madre de todos los hombres. Madre de la humanidad.”[36]

 “Mi padre san José… Yo le amé en la tierra como a un auténtico padre. Y en el Cielo disfruta de un puesto de preferencia a mi lado. Pero está como en la tierra; como en un segundo plano. Yo le amo. Y le amo por todo lo que dedicó al Verbo Encarnado, por su fe, por su pureza, mansedumbre de corazón y caridad. ¡Oh, si muchos fuerais como san José…!

Echo de menos en la tierra otros san José. San José era sólo hombre, era sólo hombre… no lo olvidéis.”[37]

Incluso entre los que nos autodenominamos cristianos practicantes, se han colado las tres tentaciones y bajo una apariencia externa de “pulcritud” y servicio a Dios (ayuno y rezo incluido), hemos creado familias siguiendo nuestros propios criterios, que en muchos casos, son los criterios del mundo.

“Que, a quien llamo, nada más que le llamo, se siente rápidamente con el poder, y cual “espada de luz”, coge y empieza a blandirla destrozando todo. No espera. No escucha. No oye. No atiende. Él mismo se inventa la misión, y para él actúa. No para Dios.

Y esos son “mis vencedores”, los que están a mi servicio por medio de María: unos incrédulos soberbios que, onerosos y ostentosos, sólo quieren hacerse ver a sí mismos.

¡¿Que me creen?! ¿¡A Mí!? Creen a sí mismos, a su soberbia y a su Serpiente.

¿Que rezan? Puede ser, puede ser que recen…

¿Que ayunan? Puede ser, puede ser, sí…

No es ése sólo el distintivo del cristiano. Los fariseos también rezaban y ayunaban, y estaban lejos de Mí.

Que el distintivo del cristiano es la humildad y la sencillez, por medio de María.

¿Que no sabéis cómo? Mirad a María. ¡Mirad a María! Imitad en Ella todas sus virtudes. Todas sus virtudes.

Y en familia, imitad las virtudes domésticas de la Sagrada Familia.

Es así como Yo podré venir a Reinar.

Mientras los corazones no estén sometidos a María y las familias no a la Sagrada Familia, Yo no podré venir a reinar, ni en los corazones, ni en las familias, ni en la sociedad.

Hay algunos que sí, que se ponen rápido la medalla de “familias consagradas”, de “corazones consagrados”. ¿En serio? ¿En serio lo estáis? ¿Podré venir Yo, y con mi Lupa de Amor, miraros y observar lo que hay verdaderamente dentro?

Cuando mire y observe, ¿podré ver amor? ¿O más bien veré pecado, dinero, soberbia y vanagloria, poderes mundanos, vanidad y pereza para las cosas de Dios?

¿Qué Corazón mío y de mi Madre es ése? ¿Qué familia consagrada es ésa?”[38]

 Volvamos de nuevo los ojos a la Sagrada Familia de Nazaret y cambiemos nuestros modelos de familia por lo que ellos representan, tal y como nos decía la Virgen:

“Sí, “el padre ha muerto”.[39] Poned fijos los ojos en san José, padre, para saber lo que tenéis que hacer, cómo os debéis comportar. Basad vuestra unidad (familiar) en la Sagrada Familia y en la Trinidad. Poned todos vuestros anhelos en el Corazón de Jesús.

Defended a la infancia. Amad y engendrad a vuestros hijos, cuidadlos, educadlos. Formadlos para futuros pobladores del Cielo.”[40]

Y para finalizar, Jesús explica en un maravilloso relato, cómo fue la vida de la Sagrada Familia, cómo vivieron José y María su experiencia de amor casto y puro.

“¿Por qué José y María comprendieron al punto lo que se requería de ellos? Porque eran personas que vivían en un permanente estado de gracia. No pecaban.

El pecado os ofusca el horizonte, os nubla la vista. El pecado es el que os hace no poder oír a Dios. Si una persona vive en gracia comprende al punto qué es lo que el Señor requiere de ella.

Puede haber tentaciones. También ellos las tuvieron. La de la duda, la de la falta de fe. Pero nunca hizo mella en ellos. Pasó como un nubarrón, sin mancharles, porque sopló suave la brisa del Espíritu y lo deshizo todo. No podían hacer mella en ellos, pues viven de fe; es en Jesucristo en quien han puesto toda su confianza. El camino también se les hizo duro, muy duro, pero su fe y su amor, su esperanza perduró siempre y les hizo salir vencedores de todas las pruebas. Que las tuvieron.

 ¿O crees que por ser los padres de Dios, Dios les colocó en un palacio y les regaló abundantemente de sus dones materiales? No: vil pesebre, vil polvo del camino, y sudores, y quehaceres, trabajo, mucho trabajo…, pero ellos siempre: oración, dedicación a Dios, confianza en Él, amor a Dios y a sus enemigos, alegría y plenitud de la vida interior. No abundancia de la vida exterior, sino plenitud en su interior.

Porque supieron vivir siempre en gracia y amarrados sus corazones al que es el Amor. Y Dios les regaló de sus dones sobrenaturales. ¿O creéis que no gozarían de dones místicos? Sí. Llevados con naturalidad y sencillez dentro de una vida en el mundo; pero gozaban de una unión excelsa con Dios.

Ellos siempre perseveraron. Esto es lo que quiero que conozcáis, que perseveraron en sus dones en la estrechez, en la calamidad, perseveraron en los gozos y las alegrías, perseveraron y mantuvieron la fe, el amor y la caridad, la esperanza y el temor. Los dones del Espíritu Santo. Las virtudes teologales y cardinales. Y Dios les regaló con todos sus dones, ¡cómo no! Y llevaron una vida plena en Gracia y favor de Dios. ¡Plenitud de gracia! ¿Sabéis vosotros lo que es eso?

Perseverar hasta el fin en la gracia y el favor de Dios otorgado. ¡Oh! ¡Almas que perseveráis! ¡Qué gratas le sois a vuestro Dios! ¡Almas que perseveráis! ¡Perseverad!, ¡perseverad! Junto a José y María, en la Sagrada Familia. Perseverad en sus dones. Ellos, con esta realidad que tenían tan llena de pobreza, hicieron riquezas y maravillas para Dios. Supieron ser fieles servidores. Nunca se apartaron de Él.

Y nunca dudaron del camino a seguir. Dios siempre se lo iba mostrando en la oración. Vivían un clima de permanente unión con Dios. Así nunca se sentían perdidos ni sin saber qué decisión tomar, qué hacer. Siempre sabían cuál era la Voluntad de Dios en sus vidas. Dios siempre lo dice. Dios no se contenta ocultando su Voluntad. Él siempre quiere que su Voluntad permanezca clara y diáfana para vosotros.

¿Por qué a veces no sabéis cuál es la Voluntad de Dios? Primero, porque no vivís en gracia. Luego, porque no perseveráis en la oración. Y después, porque no tenéis fe, esperanza y caridad.” [41]

Cerremos los ojos y contemplemos a la Sagrada Familia en su arduo y apresurado viaje a Belén, maravillémonos con el nacimiento de Jesús en extrema pobreza y sencillez, recorramos con ellos el largo camino a Egipto por el desierto, pasando frio, calor en su huida a una tierra extraña, vivamos en la casita de Nazaret su hogar, compartamos el trabajo de sol a sol de San José como carpintero y la vida en familia, humilde y oculta a los ojos de los hombres, pero llena de vida y riqueza interior a los ojos de Dios. Y en esta contemplación… Aprendamos a vivir según el Evangelio que ellos supieron hacer vida en la familia que formaron.

[1] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[2] Cfr. Lc 4, 1-13

[3] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[4] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[5] Cfr. Lc 4, 10-11

[6] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[7] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[8] Cfr. Mt 7, 3

[9] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[10] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[11] Mensaje de Jesús del 18-12-2009

[12] Cfr. Lc 11, 20

[13] Mensaje de Jesús del 17-05-2012

[14] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020.

[15] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[16] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[17] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020.

[18] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[19] Cfr. Mt 12, 43-45

[20] Mensaje de Jesús del 19-03-2009

[21] Mensaje de Jesús del 19-03-2009

[22] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[23] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[24] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[25] Mensaje de Jesús del 12-05-2015

[26] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[27] Cfr. Lc 2, 1-2

[28] Mensaje de Jesús del 26-10-2000

[29] Cfr. Gn 3, 5

[30] Cfr. Gn 3, 10

[31] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[32] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[33] Mensaje de la Virgen del 21-04-2015

[34] Mensaje de la Virgen del 28-11-2020

[35] Cfr. Lc 1,28.

[36] Mensaje de la Virgen del 23-03-2012

[37] Mensaje de Jesús del 19-03-2004

[38] Mensaje de Jesús del 30-12-2015

[39] Ha salido un libro interesante “El eclipse del padre”. De la figura paterna en nuestra sociedad.

[40] Mensaje de la Virgen del 18-07-2003

[41] Mensaje de Jesús del 14-08-2003

Novena Instrucción: Lucha espiritual con las Armas de Dios

Los tiempos arrecian, los ejércitos, especialmente el del mal, están ya dispuestos para la batalla.

Es una batalla ante todo espiritual, aunque en su última fase se volverá física.” [1]

 “Mirad, se vienen días de lucha, de lucha muy cruenta. La batalla está siendo ya sangrienta, y llegará a su cenit.

Muchos de vosotros, los fieles, sucumbirán. Sí, hija, qué dolor para vosotros y para Mí verles. Lo harán quienes no obedezcan.” [2]

 En su famoso sueño del 20 de mayo de 1862, san Juan Bosco relata una historia en la que el “barco del Papa” que es la Iglesia, se ve asediado y perseguido por numerosas naves enemigas, que tratan de hundirle. Alrededor de la nave del Papa, surgen diferentes navecillas que auxilian al Papa y a la Iglesia en este combate.

Rememorando este famoso sueño profético, Jesús, invita a Marga a zarpar y ser una de esas naves que ayuden al Papa y a la Iglesia en la batalla que ha comenzado, donde se hace ya patente y abierto el cisma en la Iglesia, por décadas encubierto.

 “Zarpa. Emprende la marcha. Ve a la conquista. Emprende la lucha.

Tu tropa está preparada.

Y tus naves también.

 “¿Quién ha dicho que sea fácil? El cristianismo no es fácil, amada hija, es una lucha. «Es milicia la vida sobre la tierra».[3]

Lucha, hija mía, no dejes de luchar ¡nunca! La vida es lucha y tenéis esta lucha hasta el momento de vuestra muerte.

Es por olvidar esto, que la vida es lucha, que fracasan muchas entregas hechas a mi Hijo.

No podéis entregaros sin saber a lo que vais.

Aunque con momentos de Luz, tenéis muchos momentos de Cruz. No olvidéis esto.

Y estad siempre dispuestos a entregar todo lo que el Señor quiera pediros.” [4]

Es una lucha espiritual, según Dios, con las armas de Dios, pero también con la firmeza de Dios y de defender lo que es de Dios y los valores de Dios.

 “¡Necesito que seáis más firmes, más fieros y más fieles!

Pensáis: “Señor, si hablas de «fiereza», es una actitud belicosa y beligerante”.

Sí, cuando se trata de defender vuestros valores, la Patria y Dios, ¿por qué os los dejáis arrebatar con tanta facilidad y no lucháis?

Quiero lucha. Estamos en la Batalla.

¡Que luchen!” [5]

 “¡Ah, querida! Si esperan una carta de Mí y una palabra de ti, te diré que es ésta: ¡LUCHA!

Coge tus naves y ven con los tuyos, con tu ejército, con tus tripulantes, los que esperan las órdenes porque reconocen en ti la que guía la mano de Dios, la líder que porta sus órdenes, la que sabe lo que hay que hacer.

No puedes descender la marcha, sería un caer en las garras del enemigo.

Pretenden manejaros a los españoles. ¡No lo conseguirán!

¡Defended vuestros valores! ¡Defended vuestra Patria! ¡Que no os la arrebaten!

Reavivad el fuego en vuestros Pastores, que están aterrados viendo cómo no han sabido defender la Religión, y ahora se la arrebatan desde todos los ámbitos.” [6]

 Jesús aclara el sentido de estas palabras y contra quién es esa lucha:

No tenéis que luchar contra los hombres, sino contra Satanás. Ése es el Enemigo.[7]

(Él) Utiliza a algunos hombres, pero vosotros tenéis que amar a esos hombres.

No es contra ellos contra quienes se lanza la batalla, aunque ellos estén a su servicio. Para ellos siempre la paz y la palabra amiga.

Con eso haréis vuestras batallas.

No es con la sangre, no es con el fuego, tampoco con la artillería.

Es con las armas del amor de las que os tenéis que proveer.”

Pero levar anclas y zarpar para la batalla supone también dejar tierra firme y, con ello, a los que desean permanecer a seguro, en sus vidas no según Dios, aunque se declaren creyentes o incluso católicos practicantes:

“Muy a menudo encuentro, entre los que se dicen míos, espíritus muy en connivencia con el mundo, el Demonio y la carne, mientras se creen los fieles practicantes, sobre los que recae el peso de la transmisión de la fe.

¿Qué valores se transmitirán así?

Mejor ésos que no vengan, o la Batalla será un fracaso.

Lograrán convencer y pudrir, entre sus filas, a los más fieles.

¡Que no vengan! No los quiero a mi lado, ni están destinados para ellos los puestos más importantes. Que se queden complacidos en sus buenas obras, y a ver, cuando llegue el Juicio Final, si tienen algo que enseñarme.” [8]

 “Dejad a todos esos vuestros hermanos que pretenden vivir una fe light, licuada, a su medida. Dejadlos en esa vida y vosotros defended la fe católica auténtica.

Para todos los que dejaron sus matrimonios auténticos y pidieron el divorcio.

Para todos aquellos que impidieron que naciera nueva vida en su interior.

Para todos aquellos que abandonan a sus mayores.

Para todos sobre los que prima el estatus social propio y el de los demás, antes que el ser.

Para todos los que olvidan la fe y la práctica religiosa. Los que no se acuerdan de Dios ni en sus cenas.

Para todos los que son escándalo de los pequeños en todos los ámbitos.

Para los que no trabajan por la paz y la justicia.

Para los que se olvidan del pobre y desamparado.

Para todos ellos, que hacen eso y no buscan arrepentimiento y no se arrepienten para vivir.

Les espera la muerte, y muerte eterna, y no son vuestros hermanos. No están en vuestra comunión.

Si no buscan conversión, abandonadlos. Dejadles a la Misericordia de Dios. No tengáis trato con ellos[9] y fomentad el trato con todas aquellas almas que buscan conversión y que os están encomendadas y os están esperando.

Hay mucho trabajo, mucho que hacer para perder el tiempo y las energías con los que están a gusto en su vida de pecado y no quieren conversión.

Sería una distracción y una tentación para vosotros, pues os haría caer, pretender compartir y condescender con ellos, con la excusa de salvarles.” [10]

“Construid a vuestro alrededor la Civilización del Amor. Hacedlo con las personas afines. Dejad a los reacios.

Actualmente una persona pertinaz metida en el mundo del horror tiene mucha fuerza de arrastre, porque el Demonio les está concediendo buena parte de su poder. Por eso: evitadlos. No os metáis ni a intentar salvarlos. Hablo de los que tienen ya su voluntad cedida al mal. Alejaos. Formarán ellos un mundo aparte, en el que habrá prosperidad y dicha aparente, del que no quiero que forméis parte. No quiero, porque cuando mande mi Ángel a destruiros no os quiero encontrar en medio de ellos. Porque se destruirán a una”.[11]

Y es que ya están las bases para el surgimiento de una Nueva Iglesia, una Iglesia no según Cristo, ni la Tradición ni la Sagrada Escritura, sino con los valores del mundo moderno, donde el hombre se encumbra como un dios y se regodea en su vida de pecado.

“Diles que Jesucristo no amó nuestro pecado. Jesucristo destruyó nuestro pecado. Y al destruirlo lo hizo vida.

Y era tan importante rechazarlo y destruirlo que, para hacerlo, se entregó a Sí mismo bajo una muerte abominable y muerte en Cruz.

Si queréis ver la realidad del pecado mirad al Crucificado. Y pensad que fue necesario que Dios mismo en su Hijo fuera aniquilado y maltratado hasta la muerte, y muerte en Cruz,[12] para aniquilar, para borrar de tu vida ese pecado en el que tú muy a gusto te complaces e incluso a veces estás orgulloso.

Cuando le pedís al Padre que acepte vuestro pecado es como pedirle que maltrate nuevamente a su Hijo, por el gusto de concederos ese placer temporal.

¿No os importa crucificar a Cristo?[13]

¿Debe Él sufrir todo eso sólo por tu gusto y tu capricho en la tierra?

Todavía hoy os contemplo en el Templo, gritando y rogándole a Dios que os conceda maltratar a su Hijo.

¿Cómo podéis tener esa insolencia tan grande?” [14]

 Y terminamos de nuevo con san Juan Bosco y su “Sueño de las dos columnas”. La nave de la Iglesia, asediada por tormentas y barcos enemigos, no encuentra la paz hasta que se amarra a dos columnas. En una está la Eucaristía. En la otra, la Virgen. 

 “¡Oh, hija!, ¿sabes?, tus amigos, tus hermanos han hecho una iglesia a su medida y una nueva ley que pretenden imponérsela a Dios, que son ley del hombre y sus caprichos. Ley para dominar y ordenar a Dios.

Y a Dios nadie le ordena. Es Él el que manda y ordena al hombre.

Existe una única Ley de Dios, que no se adapta a las circunstancias, que es Eterna.

Existe una única Iglesia, que no se reinventa con los tiempos. Es la que es, y fundada por Jesucristo, avalada por la Tradición, el Magisterio y la Palabra de Dios.

Todo aquel que quiere vivir otra Ley de Dios y pertenecer a una Nueva Iglesia, que salga de la Auténtica y cree la suya propia. ¡Que tenga lugar la ruptura!

En las naves, ¡defendedla!

Ayudad al Papa a agarrar a la Iglesia a las dos columnas: La Virgen y la Eucaristía.

¡Ayudadle! ¡Apoyadle!

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.” [15]

La gran Batalla entre la verdadera Iglesia, con el Papa a la cabeza, y la Nueva Iglesia que se erige como dominadora del mundo y encumbradora del hombre ha comenzado.

La orden de Jesús es clara y tajante:

“¡Que tenga lugar la ruptura! …

Ayudad al Papa a agarrar a la Iglesia a las dos columnas: La Virgen y la Eucaristía.” [16]

 

**************

Ahora bien, ante esta situación, ¿podemos estar tristes, temerosos, apesadumbrados?[17]

La Virgen viene en nuestra ayuda y como una buena Madre nos alienta, como ante su hijo lloroso, lleno de miedos, inseguridades y turbaciones cuando se despierta por la noche y solo ve oscuridad:

“¿Y qué tal si os digo que ya habéis ganado?

Es una Batalla ganada, porque ya ha tenido lugar, y ya se ha hecho su desenlace, que es la derrota de la Serpiente junto con todo su ejército.” [18]

En uno de “Los diálogos de Jesús a Marga”, ella pregunta cómo acabará esta Batalla y Jesús responde de un modo tranquilizador. El resultado de la Batalla no depende de nuestras propias fuerzas, de nuestros propios méritos, sino del Poder de Dios.

“¿Y cómo acabará esto?

Al adversario lo derrocará el Poder de Dios. Nada ni nadie, salvo Dios. Lo derribará de su Trono. Y con él, las obras del mundo y de su poder.

Yo vendré. Bajaré del Cielo y Conmigo la Jerusalén Celeste.[19]

Y vendré a establecer mi Morada entre vosotros, los que habéis permanecido fieles.

Con ellos construiré la Nueva Jerusalén.

Y no habrá ya más llanto y corrupción.[20]

Volveré a establecerme en el Centro del Santuario.

Y habrá Adoración Perpetua en todos los Templos.” [21]

[1] Mensaje de Jesús del 28-08-2015

[2] Mensaje de Jesús del 08-10-2009

[3] Jb 7,1.

[4] Mensaje de la Virgen del 18-11-2013

[5] Mensaje de Jesús del 13-10-2020

[6] Mensaje de Jesús del 13-10-2020

[7] Cfr. I P 5,8.

[8] Mensaje de Jesús del 02-05-2012

[9] Cfr. Ef 5,7; I Co 5,9ss.; 2 Co 6,14

[10] Mensaje de Jesús del 13-10-2020

[11] Mensaje de Jesús del 17-03-2012

[12] Cfr. Flp 2,8.

[13] Cfr. Hb 6,6.

[14] Mensaje de Jesús del 13-10-2020

[15] Ibid.

[16] Ibid.

[17] Cfr. Rm 8,31-39.

[18] Mensaje de la Virgen del 29-05-2012

[19] Cfr. Ap 3,12; 21,2.

[20] Cfr. Ap 21,4.

[21] Mensaje de Jesús del 28-06-2008

Octava Instrucción: Conversión de vida, no solo en apariencia

Vivimos unos tiempos únicos en la Historia de la humanidad, y a muchos nos ha pillado desprevenidos. Incluso las personas que creemos en la urgencia de los tiempos y que procuramos estar los con los oídos atentos a la voz del Cielo, en las numerosas apariciones que ha hecho la Virgen en los últimos 100 años y también a la voz de los profetas de los Últimos Tiempos, estamos desconcertados, nos ha pillado todo con el pie cambiado, porque consciente o inconscientemente, hemos puesto nuestra esperanza en lo material, poco o mucho, pero el mundo y sus ilusiones se pega cada día, como el polvo a nuestro cuerpo y a nuestra alma, porque todos los días hay que purificar mucho la intención y reorientar la “brújula” de nuestro camino con perseverancia y paciencia.

Tanto si somos católicos antiguos, como nuevos conversos, podemos caer fácilmente en la tibieza. Los primeros, porque ya nos creemos los puros, los buenos, los que estamos salvos porque, como el fariseo en el templo, no somos como esos publicanos que no “cumplen” con los preceptos de Dios. [1]

Desproveeros de todo egoísmo, de todo elitismo, de todo afán de superioridad, de todo juicio, de todo rencor.

Si vosotros os consideráis cristianos y dispuestos a luchar en mis filas en esta Batalla, id a la Batalla desprovistos de todos estos ropajes, que os impiden luchar con pulcritud y os llevan a la ruina. La peor ruina, es la que no se aparenta”. [2]

Pero, los segundos, los nuevos conversos, también podemos caer en un error muy común, y es cifrar la conversión en uno o varios “momentos fuertes” pero puntuales que ocurrieron en nuestra vida y, a partir de ahí, pensar que ya somos “católicos convertidos” y está todo hecho. Y es que la conversión debe ser continua, es un proceso constante en la existencia de la persona hasta el fin de sus días.

Para unos y para otros, para muchos de los cristianos de hoy día, Jesús nos podría aplicar las palabras de la Biblia:

Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero como eres tibio, es decir, ni frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.  Tú dices: «Soy rico; me he enriquecido; nada me falta». Pero no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo.” [3]

“¿O pensáis que aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé y los mató eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.” [4]

Y es que, como he comentado antes, buscamos en los profetas, sobre todo “conocer” lo que va a pasar y saber qué tenemos que hacer para “proteger” materialmente nuestras vidas y las de los nuestros, es decir “información” y “materialidad”. Jesús ya nos advertía:

“Tienes que ir a decir a todo aquel que te quiera escuchar ¡que Yo no he cifrado la Salvación de mi pueblo en las Profecías! Lo he cifrado en la conversión de vida.” [5]

“Querida hija: muchos cifrarán los Mensajes sólo en ver y en saber cuándo viene el Aviso, cómo son los Castigos… Y no es eso lo que Yo quiero con estos Mensajes.

Con estos Mensajes quiero la Común-Unión de las almas conmigo. Quiero que ya no te importe tanto en tu vida si va a haber un Aviso, o si voy a perder todas mis pertenencias. Que eso pase a un segundo plano. O tercero. Lo que importe sea cumplir la Voz de Dios.

Querida: todos estos Avisos y Castigos os van a venir por no cumplir la Voz de Dios en vuestras vidas. ¿Por qué afanarse por conocerlos, y no por cambiar, que es lo que podría evitarlos?

A muchos, muchas veces, les encuentro leyendo esto, pero sin ánimo de enmendar sus vidas. Mensaje baldío para ellos, entonces. Mensaje baldío.” [6]

 “Las gentes viven desazonadas por previsiones de catástrofes que, alarmistas, las hay por todas partes. Pero pocos ponen su confianza en Mí y, lo que es peor, pocos vuelven sus corazones a Mí para convertirse de sus malas obras.

¿Querer a la mujer, querer a los hijos? ¿Y qué persona desnaturalizada no los quiere? No hacen nada extraordinario. Sin embargo, muchos, con eso, creen que cumplen con Dios y tienen la conciencia tranquila. Piensan que suficiente con que hagan eso, dado el mundo en el que viven. Pero muy equivocados están, yerran sus obras y caminos. No cumplen la Ley de Dios.

¿Qué persona que no cumpla la Ley de Dios podrá ser salvo? ¿Cuál, aunque ame a su familia? ¿Es que acaso el único mandamiento de Dios es amar a los que te aman y te proporcionan placer?

Hijos, ¡qué equivocados estáis! Echad un vistazo al Decálogo y decidme, uno por uno, qué Mandamiento de éstos cumplís.

¿Que la única Ley de Dios es el amor y el amor a los tuyos? ¿Quién te ha dicho eso, y quién te enseñó Religión? ¿Y por eso eres cristiano? Te digo, hijo mío, que poco te diferencias tú de los paganos. Los paganos también aman a los que les aman. Y se desviven en atenciones con quienes les pueden proporcionar placer y diversión, atención y buen vivir.

Pero dime, hijo mío, qué tiene que ver eso con el Cristianismo. Tienes una fe que es una fe muerta. Caminas por caminos equivocados y errados, que te llevan al paganismo y a la idolatría. Diriges tus pasos camino de la fosa y, lo que es peor, no caes en la cuenta que lo haces, convencido de tus buenas obras porque amas a los que te aman, porque amas a los tuyos.” [7]

Este documento de Instrucciones se presenta como incompleto a los ojos de muchos. Piensan que el Cielo, debería ser más preciso sobre lo que hacer:

“Sí, te dicen los tuyos: “¡Y esta vez no nos quedemos callados, como la otra vez! Están los ojos puestos en nosotros, esperando que digamos algo”.

¡Ah!… ¿Y resulta que “no hemos dicho nada”?

Acabamos de publicar un documento con “las Instrucciones precisas[8] sobre lo que hay que hacer ahora. ¿Y no hemos dicho nada?

Yo hablé en medio de la pandemia, rasgando mi Corazón, abierto para vosotros, y os mostré mi Dolor con forma de Cariñoso Lamento y “Regaño”. ¿Y no he dicho nada?

¿Quisieran, acaso, que me mostrara como el Juez Destructor que no Soy, para tenerlos contentos?

Hay gente que lee las “Instrucciones” y piensa: “Bien, pero esto no es a lo que debo dar difusión”. Esperan otra cosa. No sé qué esperan, cuando os he dicho que la guerra debe ser espiritual y las armas que debéis esgrimir son la conversión, el espíritu eminentemente eucarístico en una Defensa abierta del Culto y de la Adoración de la Eucaristía.

No sé qué esperan.

Os dije que atendierais a vuestros hermanos, os dije que no me dejarais solo. ¿Cuántos lo hicisteis? Y aún buscabais en los escritos algo que hacer ahora, alguna instrucción.

Hay gente que leerá todas esas instrucciones y aún se preguntará: “¿Qué debemos hacer, Marga?” A estas personas no les digas nada. Diles que ya está escrito.

Esperan que les digas algo con respecto a sus pertenencias y su vida material. Algo del tipo: “Vended todo, sacad vuestro dinero del banco, pues va a haber un “corralito” e iros a vivir a esta localidad, que será protegida del Desastre. Vosotros y vuestras familias. Es la hora de iros al “bunker” y protegeros de lo que viene, terremotos, pestes, epidemias…”

¿Y Yo? Pero si lo que tenéis que hacer es acompañarme en mi Pasión. Lo que tenéis que hacer es a modo espiritual. Es uniros a Mí y preocuparos y ocuparos de vuestros hermanos.

Habláis de cambio material. No pensáis en el cambio espiritual.

Es un trabajo muy profundo y arduo de conversión, el que tenéis que realizar. Muchos no estáis dispuestos.” [9]

La principal clave de esta reflexión es muy sutil: requiere mirar en profundidad y cambiar la perspectiva, no centrarnos tanto en las consecuencias (los acontecimientos profetizados), como en la causa que los provoca (la in-conversión, la nuestra y la de la humanidad), para así centrarnos en lo verdaderamente importante, que es incidir en la causa (buscar nuestra propia conversión y la de las personas a nosotros encomendadas) y no fijar tanto la mirada en ver cómo “sobrevivir” a las consecuencias, porque esto último solo nos llevará a nuestra propia aniquilación a través de los castigos del hombre (causados por nuestro pecado, como esta pandemia), para luego sobrevenir los Castigos de Dios, para purificar a una humanidad que solo busca la salvación material y vivir en el pecado y el egoísmo.

“Hijos míos, no queréis ver que, si no os convertís, el mundo será destruido.

Primero os autodestruiréis y luego la Mano de Dios caerá con fuerza sobre vosotros. Y buscáis otras cosas que hacer, pero tan sólo debéis buscar la conversión.

Debéis buscar que el demonio salga de vuestra vida y del dominio que tiene sobre ella. Eso sólo se consigue con una vida seria de piedad y austeridad. Con una vida de caridad y amor al prójimo.” [10]

Es verdad, el demonio se ha instalado en todos los ámbitos de nuestra vida, a veces de forma visible y flagrante, en aquellos que viven inmersos en un pecado fácil de distinguir, pero en la mayoría está de forma subrepticia, imperceptible y silenciosa, y esto es más grave, pues trabaja en la sombra sin que nos demos cuenta.

Jesús establece diferentes ámbitos donde el demonio y el pecado se han instalado con más firmeza y sutileza entre los católicos.

El primer ámbito es nuestro interior. Ahí es donde se tiene que dar la batalla inicial, la principal:

“El primer reto es el de desbancar al Demonio de en medio de vosotros.

Esto supone para vosotros un reto y una lucha, y que cada uno medite en su interior a qué me refiero con esto para él.

Hay unos demonios que actúan en medio de vosotros.

Hay demonios personales: miedos, angustias, rebeldías, desobediencias, pecados enraizados…

Hay demonios instalados entre vuestros familiares, los que os hacen la guerra. En mayor o menor medida. Y ésta es la mayor cruz personal que podéis tener a nivel afectivo.

Hay demonios atacando desde fuera de una u otra forma.

Estáis en Guerra. Ésta es la Guerra.

Tenéis que impedir que el Enemigo se vuelva poderoso y se enraíce en todos estos frentes contra vosotros. Ése es el mayor reto que tenéis y el primero.

¿Cómo se puede desbancar? ¿Cómo lucharéis contra ello?

Mirad: en vosotros primero. En vosotros primero. Que nadie procure dar la batalla fuera, si antes no la ha dado dentro. Saldría al campo desprovisto de las armas, y caería en el primer embate.

Esta es la razón por la que algunos que han pretendido solucionar problemas externos a ellos y se han metido sin antes solucionar los propios, ya no están.

¡Primero dad la batalla dentro!, en vosotros, en vuestras almas. Desbancad al Demonio de dentro de vosotros.

Tened un corazón puro, donde no quepa el odio ni las malas obras, donde sólo esté el amor. Similar al de mi Madre.

La primera tarea que tenéis que hacer todos es cambiar vuestro corazón de piedra por un corazón similar al de mi Madre, para que Yo pueda miraros con complacencia, y así hacer huir al Demonio de vosotros.” [11]

El segundo ámbito es la idolatría, esas actitudes y comportamientos que tenemos asumidos en nuestra sociedad de complacencia con el pecado, con la tibieza y con el mundo, para poner un pie en el Evangelio y el otro en el mundo, intentando hacer un equilibrio que pronto, cuando arrecien los tiempos, se hará imposible compaginar.

Jesús nos avisa: “Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.” [12]

“Diles que tienen en su interior todavía muchas actitudes idolátricas y propias de los que no han conocido el Amor de Dios y pretenden quedar bien con el mundo.

  • Diles que se preocupan en el gozar sólo y en el tener.
  • Diles que les importa el qué dirán.
  • Diles que en su corazón convive la impureza con la adoración a Dios, y eso lastima mi Alma.
  • Diles que piensan que en ellos puede convivir el pecado con un seguimiento grande a Cristo. Y que no han renunciado a él.
  • Diles que les espero dando testimonio, y se callan.
  • Diles que pongo a su lado solos y desamparados, personas a las que atender, y les abandonan.
  • Diles que no encuentro que hayan salido a defenderme allá donde se me ha vilipendiado y se han dejado arrasar la Eucaristía en su propio Templo.” [13]

El tercer ámbito donde actúa con fuerza el demonio es en el matrimonio y la familia:

“Con energía quiero que no condescendáis, nunca, con la impiedad y la idolatría, aunque sea de vuestro propio esposo o esposa, vuestro padre o vuestro hermano. Si no sigue la Ley de Dios, no es de vuestra familia, aunque tengáis los mismos lazos de sangre o aunque os una un matrimonio.

La separación de vosotros la establecen ellos.

Y si sois obligados por ellos a actuar contra la Ley de Dios, debéis negaros y cortar esa relación que os incita a pecar.[14] Porque los lazos del espíritu son mayores que los de la carne. Y las personas que se apartan de Dios no están en comunión con vosotros ni ahora ni eternamente

Relaciones sexuales en contra de la Ley de Dios. Inmoralidad en las costumbres. Idolatría del dinero, del tener y el placer.

¡Ah, hijos!, debíais ser más enérgicos en cortar con todo esto, pues si lo compartís con los vuestros, aunque sea de uniones lícitas y lazos de sangre auténticos, os arrastra a caer en lo mismo.

¡Cortad!

¿No tenéis vosotros la misma fuerza para atraerles a ellos, a vuestros seres queridos, a lo vuestro según la Ley de Dios? ¿Por qué?

Pues es, simplemente, porque no lo vivís en vosotros sincera y radicalmente.

Si supieran que sois insobornables no lo intentarían y se cuestionarían por qué esa firmeza y fiereza en vosotros” [15]

 “Mira cómo el vicio os rodea. No existen matrimonios donde se cumpla la Ley de Dios.

¡Oh!, ¡cuando ellos se den cuenta de su error!, ¡qué alaridos, Marga! Dirán que por qué nadie se lo dijo nunca. Pero, hijos míos: ¡si Yo me encuentro advirtiéndoos desde siglos! ¿Nunca? ¡Escuchad mis Mensajes!” [16]

[1] Lc 18:9-14. (El fariseo y el publicano).

[2] Mensaje de Jesús del 02-05-2012

[3] Ap 3, 15-17

[4] Lc 13, 4

[5] Mensaje de Jesús del 18-11-2015

[6] Mensaje de Jesús del 08-06-2012

[7] Mensaje de Jesús del 06-05-2012

[8] En la web: “Instrucciones del Cielo para el Reino Nuevo”.

[9] Mensaje de Jesús del 06-10-2020

[10] Mensaje de Jesús del 06-10-2020

[11] Mensaje de Jesús del 08-10-2009

[12] Lc 9, 62

[13] Mensaje de Jesús del 13-10-2020

[14] Cfr. Mt 5,9; 18.9. 

[15] Mensaje de Jesús del 13-10-2020

[16] Mensaje de la Virgen del 09-03-2012

Séptima Instrucción: Alegría y optimismo.

La realidad que vivimos es dura y se hará más dura aún. Estamos bombardeados a través de los medios de comunicación de noticias trágicas, de miedo, incertidumbre, malos presagios… La información que consumimos a lo largo del día es tóxica en un alto porcentaje, porque así lo quieren los que dominan los grandes medios de comunicación y eso hace que nuestra sensibilidad se vea afectada y aumenten los suicidios, la desesperanza, la tristeza, la negatividad y el pensar que no hay solución a los problemas.

Todo eso no viene de Dios. Dios es Amor, Dios es Esperanza, Dios es Alegría. Debemos llenar nuestra mente de pensamientos positivos, vaciarla de todo aquello que no sea de Dios antes de dormir, para que nuestro subconsciente no nos haga aflorar la negatividad durante la noche y al día siguiente estemos descentrados de Dios.

Jesús nos daba estos consejos para cuidar nuestra psique, especialmente antes del sueño nocturno:

 “Lo último en lo que tienes que pensar antes de dormirte es en mi Reino y en mi Alegría.

Llena tu mente de pensamientos positivos antes de dormir.

Todos los pensamientos negativos de catástrofes, de pecados, alejan del Reino.

Cuidaos a vosotros mismos. Sois humanos, y no os sirve cualquier cosa. Todo os afecta a vuestra sensibilidad. Es necesario que construyáis el Reino a través de la esperanza y de imágenes y pensamientos alegres, optimistas, con fe, que traen a la memoria el bien y la virtud. No las veces que os han hecho mal o todo el pecado del mundo.

Un mundo nuevo es posible. Empezad por construirlo en vuestra imaginación, vuestras expectativas y vuestros proyectos.

Yo os he dicho que os voy a sostener, os voy a cuidar y os voy a proteger. ¿De qué tener miedo? No tengáis miedo.” [1]

Un cristianismo triste, es un falso cristianismo.

“Un distintivo para ver si sois cristianos y para ver si viene de Mí: la Paz y la Alegría. Que la persona esté en Paz y en Alegría. Así veréis que vienen de Mí ” [2]

“A menudo, os veis invadidos por el pesimismo, ¡pero esto es todo lo contrario al cristianismo! Y a un seguimiento sensato de Cristo.

Dios es Paz. ¡Dios es Alegría! Y en su Hijo, os ha dado TODO. ” [3]

¿Pero se puede estar alegre ante las adversidades y los acontecimientos que ya suceden y que se recrudecerán? La respuesta es , si seguimos este camino por el que nos conduce la Virgen, estaremos alegres, una alegría que lamentablemente está ausente en los rostros de muchas de las personas que se dicen fieles a la Iglesia.

“¡Quiero que si siguen este camino, estén siempre alegres! Aun cuando la vida no les sonría. Aun cuando se sientan solos en el mundo. Siempre alegres.

Digamos que éste es vuestro mayor pecado: la tristeza. La tristeza es el pecado de los que se dicen míos. La tristeza y la inactividad. ”[4]

Cada época tiene sus características propias y también requiere de virtudes heroicas. Hoy día, el demonio está desatado y su fin es provocar la tristeza en nosotros, una persona triste es una persona manejable, una persona que no luchará por nada ni por nadie (ni siquiera por ella misma) por eso Jesús, nos indica que en los tiempos que corren la principal virtud que debemos de recuperar es la alegría:

“Principal virtud para estos días: la alegría. Primer arma para vencer contra Satanás. Y Yo diría que imprescindible para ello. Mirad cómo trabaja principalmente para poneros tristes. Y cómo es así como mejor se cuela en vuestra alma, en forma de cualquiera de las tentaciones.

Por eso, Marga: Alegría. Aun en las mayores adversidades. “ [5]

 Todos conocemos el famoso texto de Mateo 6, 25-34, los lirios del campo, donde Jesús nos llama a no preocuparnos del mañana y confiar, porque Dios es un Dios Providente, un Dios que está pendiente de cada detalle con el que colmar de atenciones a sus criaturas.

“Esto quiero que les manifiestes hoy a ellos: la Gracia de estar hoy en día en mis manos, que el mañana traerá su afán. El vivir con alegría el momento presente, sabiéndose en manos de Dios, confiados como niños. Que Dios ya ve… Dios ya oye… Dios ya sabe y es Providente. Dios ya os dará en cada momento lo que necesitéis. Confiad abiertamente en Dios. Se abrirán para vosotros campos inmensos de flores.

Ésta es la actitud que debéis tomar para ambas cosas: vivid el momento presente con alegría. ” [6]

Pero la alegría no es un vestido con el que nacemos, un ropaje que nos ponemos para ir a las fiestas paganas, eso es falsa alegría, la de aquellos que viven la vida de forma frívola y desenfrenada, la verdadera alegría es un Don, pero también es un esfuerzo personal. La diferencia entre alegría y tristeza es una vida de virtud para adquirir otros dones, o una vida de pecado, donde el alma va cayendo en una espiral de muerte, que lleva de pecado en pecado y de vicio en vicio.

“No podéis estar esperando a que caiga del Cielo la alegría para vosotros mientras, con los brazos abiertos, estáis sesteando en un sofá con respecto a vuestras potencialidades. Debéis poneros en marcha, o nunca jamás recaerá la alegría sobre vosotros. Y después de eso, Yo os haré fructificar y perseverar en la alegría. Pero poneos primero vosotros en camino.

¿Por qué he puesto este Don como el principal?

Porque a través de él, vuestra alma se esponja y puede aceptar todos los demás dones.

Si el Demonio consigue abatiros en la tristeza, sabe bien que, detrás de eso, pueden entrar y tener cabida en vosotros todos los demás vicios y pecados. Observad a un hombre triste, y veréis detrás de él a un hombre pecador.

Un primer paso que podéis dar es, aunque sea por apariencia, jamás presentaros ante los demás tristes. Ésa es una gran tentación para vosotros: “Como tengo confianza con mis hermanos, me mostraré ante ellos tal y como estoy, para que me ayuden”.

Y no estoy hablando de falsa alegría, bullanguera y frívola. No. Quisiera seriedad en vosotros también al poneros a lograr el Don de la Alegría. ”

En su discurso escatológico el Evangelista Lucas, después de narrar por boca de Jesús los dramáticos acontecimientos que ocurrirán durante la Gran Tribulación, culmina con una frase que nos debe llenar de esperanza:

“Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación.” [7]

Así nos lo vuelve a recordar Jesús en nuestros días:

“Por eso no tengáis miedo cuando veáis que todas las cosas que se os anunciaron os suceden, o están para sucederos: se acerca vuestra liberación. “Vuestra liberación” será liberación del pecado, será liberación del mundo que os oprime, liberación del Demonio, liberación hacia un mundo mejor. En este mundo nuevo no existirá nada de lo que os oprime, como en éste. Por eso, toda esta tribulación no debéis pasarla en la tristeza y en el pesimismo. Debéis pasarla en la Alegría Conmigo. ” [8]

La Gran Tribulación la pasamos con María, de su mano. Ella es el Arca de Salvación para esta época, el ancla segura donde podemos sostenernos en los momentos de turbación. ¿Por qué temer? ¿Por qué estar tristes y abatidos?

 “Por eso: no estéis tristes, no estéis tristes, amados. Os espera un gran gozo. Después de esta Tribulación. Por eso, disponeos a pasarla alegremente. De la mano de María. ” [9]

[1] Mensaje de Jesús del 8-8-2020 (no publicado hasta ahora)

[2] Mensaje de Jesús del 30-06-2012. El Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[3] Mensaje de Jesús del 05-11-2011. El Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[4] Mensaje de Jesús del 08-12-2011. El Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[5] Mensaje de Jesús del 29-11-2010. El Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[6] Mensaje de la Virgen del 23-11-2010. El Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[7] Lc 25,28

[8] Mensaje de Jesús del 23-09-2015. El Reinado Eucarístico. Tomo III

[9] Mensaje de Jesús del 19-05-2012. El Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

Sexta Instrucción: obedecer a la Iglesia Católica.

El Primer Viernes de agosto de 2020, el Sagrado Corazón de Jesús, dio un mensaje urgente para la Iglesia de España, extrapolable a todas las iglesias del mundo.

Es un mensaje duro y directo, porque dura también es la realidad que estamos viviendo y cómo está afectando a nuestra vida eclesial y sacramental.

La primera advertencia que da Jesús es que toda Palabra de Dios, hay que escucharla en oración y ponerla en discernimiento, idealmente ante el Sagrario. Ahí Jesús nos desvelará el significado profundo de su mensaje y “limpiará” nuestra vida de numerosos preceptos y pensamientos humanos que tenemos arraigados en nuestra mente y corazón, adecuando nuestro pensar y sentir, con el pensar y sentir de Dios:

He aquí que vengo y me manifiesto por esta pequeña escribiente. Ella escribe. Vosotros escuchad.

Si encontráis algo que no se ajusta a lo que pensáis, hablad Conmigo. Ella no interpreta este Mensaje. Sólo lo da de mi parte.[1]

El mensaje hace relación a la situación vivida durante la pandemia en España, pero cuya realidad es extrapolable a lo acontecido en muchas partes del mundo: cierre de iglesias cuando más necesaria es la oración de los fieles, privación de la Eucaristía y de la Comunión cuando más necesario es el alimento espiritual para fortalecer las almas ante el sufrimiento, el miedo, la desesperanza, negación de los sacramentos y abandono en muchos lugares de la posibilidad de confesión y la unción de enfermos, que son tan necesarios para que, ante el temor de la muerte, las almas encuentren el descanso espiritual que pueda confortar el posible tránsito de esta vida a la vida con Dios.

“Resulta que, en contra del sentir popular, habéis decidido que, en tiempos de necesidad, de crisis y de enfermedad, debéis negar la Eucaristía y los Sacramentos a mis almas.

Contra toda lógica incluso humana y a nivel sólo material, decidís que se cierra la Fuente cuando las almas tienen más sed. [2]

Y opináis que vosotros, sin atender a las órdenes de Dios, sois dios que manda y dios que obliga a ciertas cosas que no son más que preceptos humanos: los vuestros.

Cargáis sobre mis fieles el estigma de la “desobediencia a la Iglesia”, [3] cuando vosotros, sin estar en Comunión con la Iglesia y con su Doctrina, no sois la Iglesia, la Iglesia Católica”. [4]

Jesús proseguía el mensaje del primer viernes de agosto con un alegato en defensa de la Eucaristía, como pilar y fundamento de la Iglesia:

“Quizás queréis fundar una nueva. Pero no es la Católica.

Una nueva en la que la Eucaristía será el asunto menos importante a tratar, lo que menos importa, pues hay más cosas y más importantes de las que ocuparse.

Los problemas os llueven y os lloverán más. A todos los niveles.

Porque estáis desobedeciendo a Dios y a su Doctrina y estáis intentando sobrevivir del ataque que sufrís, agradando a los hombres. Y resulta que agradar a los hombres es atacar a Dios. [5]

Pensad que la Iglesia se mueve alrededor de la Eucaristía. Y que sin Eucaristía no habrá Iglesia.[6]
Yo he dicho que me quiero quedar entre vosotros. Estoy con vosotros. ¿No me defendéis? ¿No hacéis que toda vuestra vida gire en torno a la Presencia Eucarística en vuestras iglesias, en vuestros templos?” [7]

Jesús hace una llamada a obispos y sacerdotes, pero también a todos los fieles, a que miremos en nuestro interior y veamos donde hemos puesto nuestro corazón, si en las cosas del Cielo o en las del mundo:

“No habéis dejado de reuniros. No habéis dejado de comer entre vosotros, porque lo veis importante y necesario.

Sí habéis dejado de repartirme entre mis fieles.

Éste es mi Mensaje para los Obispos y Sacerdotes que creen que pueden hacer una Iglesia a su medida, saltándose cada norma de la Iglesia Católica como les place y les conviene.

¡No estáis actuando bien!

¡Recapacitad!

¡Volved a vuestros orígenes!

No obliguéis a mis fieles a obedecer a vuestros caprichos y a vuestras teorías humanas. Ellos no están obligados a obedecer a unos Obispos, a unos Sacerdotes o Párrocos o Cardenales que no están en Comunión con la Iglesia Católica.

El Obispo, Párroco o Sacerdote solo, no es la Iglesia.

Dejad de procurar hacer una Iglesia a vuestra medida, y haced la Iglesia de Dios.
He dicho y es Palabra de Dios.” [8]

De nuevo, el Corazón de Jesús vuelve a sentir los sufrimientos de la Pasión en el comportamiento de muchos católicos:

“Hoy, Primer Viernes de agosto, mi Corazón sufre, sufre de Dolor, porque los nuevos Judas traicionan a su Maestro y porque la Comunión sacrílega se extiende en mi Iglesia alentada por ellos.” [9]

Con la excusa del Covid-19 y el temor al contagio, se han impuesto en muchos países, diócesis y parroquias, comportamientos y modas que profanan, ofenden al Señor y van en contra del Magisterio de la Iglesia.

Muchos sacerdotes se niegan a dar la Comunión en la boca por temor a la pandemia y argumentan que es obediencia a la Iglesia. Y los fieles ingenuos y desconocedores de la realidad les creen y hasta les alientan en algunos casos. ¿Realmente se está obedeciendo a la Iglesia?

En relación a la comunión en la mano o en la boca, el tema está suficientemente tratado en el documento ¿Cómo comulgar en época de pandemia? Por Ángel María Rojas, S.J. que puede consultarse en nuestra página web:

https://vdcj.org/noticias/como-comulgar-en-epoca-de-pandemia/

En un mensaje profético del 2015, Jesús advertía para evitar profanaciones y sacrilegios:

“¿Por qué no ponen como medida mis ministros que se comulgue en la boca, y que se consuma antes de desaparecer de la vista del sacerdote? No lo ponen como medida, o bien porque no se atreven, o bien porque saben bien que así fomentan (colaboran a) los sacrilegios.” [10]

[1] Mensaje de Jesús del 7-8-2020

[2] Cfr. Jn 7,37s.; Mt 23,13

[3] Hay párrocos y obispos que dicen que desobedecerles a ellos es desobedecer a la Iglesia Universal.

[4] Mensaje de Jesús del 7-8-2020. Cfr. Constitución sobre la Iglesia del Concilio Vaticano II. 18; 20; 22; 23; 25; 37.

[5] Cfr. Mt 6,24; Gal 1,10; Jn 12,43; Ef 6,6

[6] Cfr. Juan Pablo II, Encíclica Ecclesia de Eucharistia, 3; 7; 11; 21; 31; 33; 51. Decreto Presbyterorum Ordinis, del Concilio Vaticano II, 5; 14. Cardenal Antonio Cañizares, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos: “sin sacerdotes no hay Eucaristía y sin Eucaristía no hay Iglesia”. (Simposio Teológico del I Congreso Eucarístico y Mariano de Lima (CEM 2010).
Cardenal Henri de Lubac: “La Eucaristía hace la Iglesia, y la Iglesia hace la Eucaristía”. (Meditation sur l`Eglise, París, 1968, p. 101). Joaquín Ferrer Arellano: “La Eucaristía hace la Iglesia”. (Scripta theologica: revista de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, ISSN 0036-9764, Vol. 33, Fasc. 1, 2001, págs. 243-258).

[7] Mensaje de Jesús del 7-8-2020

[8] Mensaje de Jesús del 7-8-2020

[9] Mensaje de Jesús del 7-8-2020

[10] Mensaje de Jesús del 22-11-2015. Reinado Eucarístico. Tomo III

Quinta Instrucción: miércoles y viernes días penitenciales.

Una vez realizados los 40 días de ayuno, la Virgen nos instruye para continuar con una vida austera y de penitencia, especialmente los miércoles y viernes, como días penitenciales.

En La Didaché o Enseñanza de los Doce Apóstoles,[1] que es básicamente un conjunto de instrucciones paso a paso para la vida cristiana, se recoge la organización y disposiciones de los primeros cristianos, se habla del ayuno los miércoles y viernes:

Vuestros ayunos no sean con los hipócritas. Vosotros ayunad el cuarto día y el viernes.”[2]

La Virgen en su mensaje nos explica cómo podemos realizar este ayuno:

“Seguid con una vida austera y de penitencia en el comer, y haced ayuno los miércoles y los viernes.

Dejo libertad a como cada uno quiera realizar ese ayuno: pan y agua, frutas y verdura, una sola comida moderada…

El caso es que esos días sean días de penitencia.

Si en estos días ponéis menos atención en el comer, tendréis más tiempo para la oración.

Así os iréis acostumbrando a prescindir de muchísimas cosas que habéis creído necesarias.” [3]

Pero el ayuno de comida, es solo un tipo de sacrificio que podemos hacer, la Virgen nos propone una vida más mortificada tanto en lo corporal como en lo espiritual y nos da algunas pistas sobre penitencias que podemos hacer:

“Acompañad el ayuno con alguna penitencia corporal: cilicio, dormir en el suelo, no sentarse cómodamente, ducha fría, etc.

Y espiritual: hacer silencio o hablar poco, días de Retiro y más oración, días de perdón y caridad con el hermano, de reconciliación, días para el Sacramento de la Confesión, días de rezar más Rosarios por la conversión de España.

Pensad que miércoles y viernes son días de penitencia. Y organizad vuestra vida así.” [4]

Todos estamos llamados a la santidad, pero en nuestro tiempo, lo que vemos es tibieza, pecado y mundanidad.

La razón es obvia, los cristianos hemos olvidado las dos armas principales para el combate.

Jesús es muy claro al describir la vida de muchos de los que nos consideramos católicos:

“Sin ayuno y sacrificio no se salvan almas, y no se adelanta en la perfección. Pensad si de entre vosotros hay alguien estancado, mirad su vida, y veréis cómo adolece de penitencia y sacrificio.” [5]

 “Por eso, en mi Iglesia, en mis fieles, han entrado los demonios y han hecho posesión de ellos.

Tanta vida llena de pecado, inmersa en el vicio, del que no quieren salir, y tanto demonio haciendo en ellos estragos, encadenados a sus vicios, faltos de oración y ayuno, y presas fáciles en las garras de Satanás.” [6]

 En su mensaje del 8 de enero del 2002, la Virgen era muy dura con las características hedonistas y consumistas de la sociedad actual, donde se evita a toda costa cualquier incomodidad y se da rienda suelta a todo lo que el cuerpo pide, una sociedad donde reina el demonio, el mundo y la carne:

Apenas quedan lugares en el mundo donde se practique el ayuno y la penitencia, apenas hay, y éstos no son suficientes para contrarrestar todo el odio y el pecado del mundo. Mundo regalado, lisonjero, comodón, ávido de placer, del tener y poseer, adusto a la penitencia, extraño al sacrificio, penado por el dolor, pero extraño a él, no queriendo entrar en comunión con él.

No os extrañéis de que a vuestro paso no se convierta la gente, no llaméis la atención de los jóvenes: vuestras vidas adolecen de sufrimiento y penitencia, el ayuno ha entrado en vuestro olvido. No digo como los paganos, pero sí con muy poca diferencia de ellos: coméis, bebéis, gastáis, derrocháis y malgastáis, poseéis y codiciáis, regaláis a vuestro cuerpo y a vuestros sentidos y os tenéis mucha compasión y os evitáis toda clase de males, incomodidades y penitencia

¿No os dais cuenta de que vuestra vida, pendiente de cada grano del cuerpo, os quita fuerzas para el bien y para hacer el bien?

Por eso hoy os digo: sacrificio, ayuno y penitencia.

Éstas son las tres cosas que tenéis que buscar si deseáis salvar y mover las almas para Cristo… ¡o a lo mejor no lo deseáis! Pensadlo.[7]

[1] Es un escrito de la segunda mitad del siglo I, poco después de la muerte de Cristo, que nos habla de la primitiva comunidad cristiana.

[2] B.- Avisos litúrgicos VIII.

[3] Mensaje de la Virgen del 2-8-2020

[4] Mensaje de la Virgen del 2-8-2020

[5] Mensaje de Jesús del 7-12-2010. Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[6] Mensaje de Jesús del 7-12-2010. Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[7] Mensaje de la Virgen del 8-1-2002. Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

Cuarta Instrucción: ¡defended la Eucaristía!

La Virgen en su mensaje del 17 de junio de 2020, nos habla de la importancia de la Eucaristía.

Estamos en una batalla y esa batalla, aunque tiene muchos rostros, muchas luchas, escaramuzas, ataques por múltiples flancos, pretende un objetivo común, la eliminación de la Eucaristía, porque el fin último es suprimir a Dios, su “Cuerpo” que se ha quedado con nosotros en la Eucaristía:

¡No permitáis que la Eucaristía sea retirada de vuestros Templos y de vuestra vida!

Se la llevarán “para protegerla”. Y más después del Desastre. “ [1]

La Eucaristía lo es Todo. Porque en ella no sólo está, sino ELLA ES DIOS.

Dios se alberga y se revela más plenamente como ES auténticamente y en su Divinidad en la Religión Católica.

No hay otro Nombre sobre el cuál pueda salvarse el hombre que el Nombre de Jesucristo, y Jesucristo es Eucaristía.

La Iglesia es la Eucaristía.

Si no hay Eucaristía, no habrá Iglesia.

Por lo tanto, ¡defended la Eucaristía con vuestras vidas![2]

Esto no son simples conceptos teológicos, tiene unas consecuencias dramáticas para el hombre, para los pueblos y las naciones:

“Sin Mí no os podéis amar. Sin Mí reina el caos, la desunión.

Ya lo está siendo, pero la época en la que llegará a su cénit, será en la época de la Abolición de la Eucaristía.

Sólo vencerán los que me amen, los que me puedan comulgar y adorar. Sin Eucaristía estaréis perdidos. Reinará el caos y la oscuridad, incluso la oscuridad física.” [3]

 “En el mundo, si no se celebra la Eucaristía, se acaba la vida, y se va enfriando poco a poco. El sol os abandonará. Será una época de mucha carestía. “ [4]

 “Queridos: para renovaros, necesitáis la Eucaristía. Yo me he quedado aquí para eso.

¡Todos los días! Todos los días necesitáis la Eucaristía.

Queridos, ¡amados!, el mundo se os pega y establece sobre vosotros una relación de tiranía. Os aplasta, os ensucia, os tira para abajo. Pero si venís a la Eucaristía, ¡cada día!, cada día os limpio y salís renovados.

¡Me necesitáis!, ¿no lo veis? Me necesitáis…” [5]

 “En aquel pueblo, ciudad o región, país donde se dé culto a Cristo Eucaristía, el demonio no podrá reinar.

No sólo donde esté la Eucaristía, sino donde se le dé culto, porque para que no esté, primero se ha tenido que dejar de dar culto. “ [6]

 La Eucaristía representará la línea divisoria entre salvación o condenación:

 “En esos tiempos estáis en los Tiempos de la Gran Purificación.

La Eucaristía es la criba, la Eucaristía es el tamiz por donde serán pasados para cribarlos.

No-Eucaristía = condenación.

Eucaristía = Salvación.

Seréis pasados todos a fuego para probaros. El fuego será mi Eucaristía. Los que no resistan, no creerán y morirán. Los que crean, no les sucederá nada, y vivirán.

Creed en Mí, creed en Ella (Eucaristía) para poder ser salvos. Venid. Venid a Mí todos.” [7]

La causa principal de todo esto, es evidentemente una falta de fe en la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía. Jesús sana, Jesús cura, Jesús no propaga virus, pero por ignorancia, por temor o de forma intencionada, lo cierto es que muchos católicos (incluidos consagrados y parte de la jerarquía), han confundido la Fuente de la salud con la enfermedad y el contagio, tal y como con pena se quejaba Jesús en un mensaje que dio cuando estábamos en pleno confinamiento:

“¡Oh, amado pueblo de España, que contra Mí luchas y has puesto en Mí el enfoque del contagio y la transmisión! ¿No puedes ver dónde está tu Salud?

Oh hijos, ¡sed Samaritanos para vuestros hermanos! No los abandonéis.

Queridos, tened Hambre de Pan Eucarístico y Sed de Eucaristía.

Distinguid dónde está vuestra Verdadera Comida, vuestra Verdadera Bebida: el Pan y el Vino de vuestra Salvación.

Mi amado Pueblo, ¿tengo que ver cómo os morís de hambre de Dios, de hambre de los Sacramentos?

¿Tengo que ver cómo ancianos mueren en sus casas sin la Extremaunción?

¿Es esto lo que desea mi Corazón?

Oh, amado pueblo de España, mi Corazón llora estos días con vosotros; lloro de pena porque habéis decidido privaros de la Medicina que podrá curaros de esta epidemia y de las que os pueden esperar y podrían venir si no os convertís y no ponéis vuestra Confianza en Mí.” [8]

Cómo ya anunció Jesús en el año 2012, la Iglesia está separada en dos grupos: los que creen en la Eucaristía y con devoción y adoración asisten a este Sagrado Misterio, y los que han perdido la fe en ella y se comportan como si fuera un rito protestante, una reunión de comunión fraterna entre hermanos:

 “Observa y mira, a partir de ahora, los miembros de mi Iglesia, divididos entre:

– Los que creen en la Eucaristía, “ante el cual toda rodilla se doble”.

– Los que no creen en Ella y permanecerán erguidos ante Su Presencia.

Observa, hija, que para éstos vengo: para los que creen en Mí.

Y cuando Yo sea expulsado de mi Templo, atraeré a todos los Míos hacia Mí.

Me iré a vivir donde moran ellos.” [9]

La clave está en la obediencia, pero una obediencia a Dios y con discernimiento. Así lo expresaba la Virgen María en un mensaje del 5 de agosto del 2020

 “Obedece en todo y el Señor te bendecirá.

Obedeced, haced la Voluntad de Dios en todo y el Señor os bendecirá. Os protegerá. Nada malo os sucederá. Estaréis protegidos y bendecidos si cumplís la Voluntad de Dios y os esforzáis por hacerlo en todo.”[10]

¿Y qué se puede hacer ante esto? Jesús nos llama a ser activos, a plantar batalla para defender la Eucaristía, porque nos estamos jugando mucho, nos lo estamos jugando TODO.

“Tenéis que plantar batalla.

Tenéis que decir que no es mi deseo que se cierren los Templos ni que se comulgue en la mano, y que vuelvan al modo original y certero de recibir la Comunión. “ [11]

“Aún podemos hacer que muchos de mis hijos vuelvan al Camino y reaccionen.”

 

[1] Mensaje de la Virgen del 17-6-2020

[2] Mensaje de la Virgen del 17-6-2020

[3] Mensaje de la Virgen del 27-8-2015. El Reinado Eucarístico. Tomo III

[4] Mensaje de la Virgen del 16-7-2008. La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús. Tomo I

[5] Mensaje de la Virgen del 2-11-2013. El Reinado Eucarístico. Tomo III

[6] Mensaje de la Virgen del 30-9-2015. El Reinado Eucarístico. Tomo III

[7] Mensaje de la Virgen del 17-3-2012. El Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[8] Mensaje de Jesús del 17-3-2020

[9] Mensaje de Jesús del 17-3-2012. El Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[10] Mensaje de la Virgen María del 7-8-2020

[11] Mensaje de Jesús del 7-8-2020 (extracto no publicado hasta ahora)

Tercera Instrucción: ayuno de 40 días

Estamos en los días de la Gran Tribulación, con todo tipo de calamidades, guerras, pestes, epidemias, terremotos, tanto en un país, como haya sido el grado de abyección y la falta de penitencia en su suelo, y lo que más preocupa al Cielo es la condenación de las almas.

La Virgen, en su mensaje del 20 de junio de 2020, da dos instrucciones para poder salvar a España del abismo: un exorcismo general sobre todo el país y un ayuno de 40 días.

“La única manera, hija, de librar a España del ataque de su Enemigo es haciendo un exorcismo general sobre todo el País y eso sólo se puede hacer desde la Comunión de los Obispos con el Papa.

Convocad un ayuno de 40 días. En el cuál Yo sólo os voy a pedir lo que estipula la Iglesia como ayuno, que en realidad no es nada, pero a ustedes los españoles, les cuesta mucho, pues no están acostumbrados al ayuno y todo lo celebran comiendo.

 El ayuno es dos refrigerios frugales al día, con una sola comida fuerte.

 ¿Podré pediros esto?” [1]

El mensaje finalizada con una llamada a encomendar el país a San Ignacio, día de finalización del ayuno.

Si en la anterior instrucción, Jesús insistía en la importancia de la oración, aquí se nos exhorta a ayunar, porque hay demonios, que solo pueden expulsarse con oración y ayuno, tal y como nos decía Jesús, rememorando un conocido pasaje bíblico.

“Porque hay demonios que no pueden expulsarse si no es con oración y sacrificio.[2]

Por eso, en mi Iglesia, en mis fieles, han entrado los demonios y han hecho posesión de ellos. Tanta vida llena de pecado, inmersa en el vicio, del que no quieren salir, y tanto demonio haciendo en ellos estragos. Encadenados a sus vicios, faltos de oración y ayuno, y presas fáciles en las garras de Satanás.” [3]

 Todo esto tiene un trasfondo bíblico a lo largo del Antiguo Testamento, pero si nos centramos en el Evangelio, vemos cómo el ministerio público de Jesús comienza en el desierto ayunando durante cuarenta días. Y solo por medio de la oración y del ayuno, Jesús pudo prepararse para las tentaciones del demonio y salir vencedor.

“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y el Espíritu lo fue llevando durante cuarenta días por el desierto, mientras era tentado por el diablo. En todos aquellos días estuvo sin comer y, al final, sintió hambre”.[4] 

Los castigos son paliados, tanto a nivel de país, como a nivel personal, por ayunos. En un mensaje del 27 de abril del 2008 Dios Padre decía:

“Voy a enviar los Castigos sobre la humanidad.

¿Podemos evitarlos?

Con vuestros ayunos voluntarios se puede paliar parte del Desastre. Sobre todo del Desastre que os afectará personal a cada uno.

Ayunad, y evitaréis parte del Desastre sobre vosotros.” [5]

Y la Virgen, lo recalcaba el 28 de abril del 2008:

“Simples ayunos, Marga, simples ayunos. Con unos ayunos paliáis el Castigo que Dios quiere enviar sobre la humanidad, ¿por qué no hacerlo?

Es mucho lo que os merecéis, pero Yo os lo trueco por ayunos. ¿Por qué no?

¡Oh! Díselo a cuantos más puedas: AYUNAD, ayunad y ORAD. Pero hago hincapié en esto, en el ayuno: AYUNAD.” [6]

[1] Mensaje de Jesús del 20-6-2020.

[2] Cfr. Mt 17,20-21.

[3] Mensaje de Jesús del 4-7-2010. Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[4] Cfr. Mt 4,1-2.

[5] Mensaje de Jesús del 27-4-2008. Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[6] Mensaje de Jesús del 28-4-2008. Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

Segunda Instrucción: hambre eucarística

El 8 de enero de 2020, Jesús nos daba la segunda instrucción, en un mensaje que ahora vemos profético a la luz de los acontecimientos que, a los pocos meses, vinieron a condicionar nuestras vidas, con la pandemia, el confinamiento y “la nueva normalidad”.

Lo primero que hay que tener claro, es el objetivo, por lo que luchamos, para lo que nos estamos preparando. Dice Jesús:

El Triunfo del Corazón Inmaculado de María viene antes que el Mío sobre la tierra, aunque luego reinamos unidos. Pero María me tiene que preparar a toda la humanidad.

Y esa preparación viene a través de la Gran Tribulación.

Es una Purificación de la Humanidad. Para la que os estáis ya preparando.” [1]

Ese triunfo tenía como destinataria España:

“Yo quise, aquí, culminar la Historia de la Revelación del Corazón de Jesús.

Francia-Polonia-España.

Aquí, Garabandal: mi Reinado en la tierra. No quisieron escucharme. Se me expulsó. Pero no todos.

Por aquellos pocos que aún creen y creyeron en mi Mensaje, Yo me revelo ahora. Ahora quiero, por tu medio, culminar el Triunfo de mi Inmaculado Corazón aquí, en tu Patria”. [2]

 “Hay, en los Últimos Tiempos, un grupo de guerreros, que vienen de la Gran Tribulación y vienen de España.

Guerreros que saldrán de la Apóstata España.

Guerreros que se basan en los mártires de la Gran Tribulación.

Guerreros que son los hijos de los que supieron luchar y vencer por conservar la fe en su país.

No hablo de mártires conocidos ni grandiosos. Hablo de pequeñas almas combatientes en la pobreza y en el silencio. Pequeñas almas que siempre dijeron Sí y nunca dijeron No.

Esas almas que fueron la burla y el escarnio de sus Comunidades, sus Parroquias y sus propias familias. Almas valientes. Hijas de María. De ellas, ¡aprended!

Por ellas no se ha perdido la fe todavía en vuestra Patria. Muchos todavía viven. Otros han muerto ya. Son mártires callados. Con un martirio incruento en su corazón. Algunas son maestras vuestras”. [3]

Pero España, antaño tan fiel y tan privilegiada de Dios, también es una presa muy codiciada del maligno, como lo anunció la Virgen el 1 de abril del 2011:

“Amada, España es “cabeza de turco” para lo que se prepara a nivel mundial.

Pretenden empezar por España. Para que sea ejemplo de otros países.[4]

¿Y porque España es tan importante? También la Virgen nos daba la respuesta el 19 de agosto del 2015.

“Lees la Historia de España y ves cómo, puesta estratégicamente en una encrucijada de culturas y países, todos se han disputado desde siempre su valía. También ha sido buena transmisora e influenciadora de sus valores y de sus ideas en derredor”. [5]

Por su historia, por sus raíces católicas, por su afán evangelizador que llevó la Buena Noticia a muchos lugares del mundo, por ser luz y ejemplo de los países hermanos de Hispanoamérica (para lo bueno y para lo malo), España es una pieza muy codiciada por el Maligno.

Jesús anticipaba ya en enero de 2020, la catástrofe sanitaria, económica, religiosa y de control de la población que comenzaría unos meses después:

“Las guerras y las catástrofes han venido ya sobre buena parte de la Humanidad, y ahora se presenta un tiempo duro para España.

Pero tengo que deciros que en España no logrará triunfar la Serpiente como ya lo ha hecho en otros países, porque todavía quedan entre los españoles almas dignas de su nombre.
Porque es en la sangre de vuestros innumerables mártires en la que os bañáis y purificáis.
En la sangre de los que supieron vencer y morir por la fe y por la salvaguarda de la Nación española, que es bastión de fe para tantos países y lugar donde se miran.

Digamos que, si lo consiguen con España, lo consiguen con el mundo.

¡Pero no lo conseguirán!”. [6]

Y a continuación, nos comunicaba su segunda instrucción:

“Ésta es mi segunda instrucción para vosotros: sabed prescindir de televisión, lecturas, música e internet -cosas que os quitan mucho tiempo-, y buscad en el día largos ratos para orar Conmigo.

Orad en vuestra casa. Orad en la calle, en el transporte, en el campo, paseando, y orad, sobre todo, en el Templo. Venid a visitarme. Visitad el Santísimo y estaos largos ratos Conmigo. Si puede ser adorando en la Custodia, mejor.

Tened así “hambre eucarística”, deseos de estar Conmigo y uniros a Mí. En la Comunión y en todo vuestro día.

Pero esa unión en todas las cosas no puede venir si antes no ha sido una unión eucarística”. [7]

Jesús está solo en los Sagrarios, ha estado más solo que nunca en los Sagrarios durante el confinamiento de la Pandemia. Este mensaje fue de enero del 2020, unos meses antes de que empezara. Nos llamaba a que acudiéramos a la iglesia, no a que dejáramos de ir:

“Hoy desde aquí hago un Llamamiento a los españoles a que me acompañen en sus Sagrarios, los que tengan más cercanos a sus casas.

Va a llegar un momento que se va a proclamar “la Gran Profanación” de las iglesias en vuestro país. Y Yo quiero que se la impidáis. No podrán profanar una iglesia que se encuentra plagada de fieles.

Mi Llamamiento es a que vengáis a las iglesias. A que salgáis de vuestras casas y que le demostréis al Malo que queda fe en vuestros días. Y que en España no habéis perdido la fe en Cristo Eucaristía”. [8]

Lamentablemente, mientras en Polonia se abrían las iglesias, se ampliaban las Misas y se llenaban de fieles durante la pandemia, en España y otros muchos países, las iglesias han quedado desiertas y Jesús ha estado solo o casi solo en los fríos sagrarios, mientras la televisión, los móviles, internet… se convertían en los reyes absolutos de muchos hogares.

También proféticas en esta línea fueron las palabras que Papa Emérito Benedicto XVI dijo en audiencia privada en 2015, al que por entonces era Ministro del Interior de España, Jorge Fernández Díaz:

“El diablo quiere destruir España… El diablo quiere destruir España. El diablo ataca más a los mejores, y por eso ataca a España y quiere destruir España. El diablo sabe lo que ha hecho España a lo largo de su Historia: la evangelización de América, el papel de España durante la Contrarreforma, la persecución religiosa durante los años treinta del siglo pasado. Pero tenga confianza, los enemigos de Dios y de la Iglesia hacen mucho ruido y están muy presentes en los medios, pero sin salir en los medios y sin hacer ruido hay mucha gente que reza. Y esa oración es muy poderosa. Pero le voy a decir las armas con las que vencer al diablo y no va conseguir destruir España: la primera, la humildad; la segunda, la oración; la tercera, el sufrimiento y la cuarta, la devoción a la Santísima Virgen.” 

Jesús nos pide un cambio de vida, una vida donde la oración y la comunión diaria sea el pilar fundamental. Oración en todo momento y en todo lugar, pero especialmente ante el Sagrario. Jesús nos insiste en la importancia de la oración, en tener largos ratos de oración y adoración:

“¿Te digo cómo tienes y tenéis que hacer ese trabajo? Es fácil. Consiste sólo en venir a Mí. Venir a Mí en mi Tabernáculo eucarístico, pasar largos ratos de adoración. Aquí, lo que hago Yo es transformaros; tiene lugar el milagro de la transformación de mentes y corazones en Dios, de la verdadera conversión a Él”. [9]

En su mensaje del 26 de agosto de 2015 Jesús explicaba la otra pieza clave de esta transformación, la Eucaristía:

“En vuestras comuniones diarias, Yo os asimilo y vosotros me albergáis, me tenéis. Y realizo así el cambio de corazón, la metanoia, la conversión, vuestra conversión verdadera a la doctrina y a la Verdad de Dios Nuestro Señor; vuestros criterios y actuaciones según el Evangelio, vuestro descubrimiento de vuestro proyecto de vida de Dios-con-vosotros y las fuerzas y las directrices para llevarlo a cabo”. [10]

Pero ¿cuál es la finalidad de todo esto?: Preparar a las gentes para ser primicias del Reinado Eucarístico:

 “He de preparar aquí a las gentes en sus almas a unirse a Mí plenamente en mi Pasión,
Muerte y Eucaristización de la Iglesia, antes de mi Resurrección y el Reino Celeste.

En el Reino en la tierra es una Eucaristización de las almas. Por eso es el Triunfo de mi Eucaristía, el Reinado Eucarístico, donde Yo sea uno con ustedes en la consecución del Cuerpo Místico Eucaristizado de mi Iglesia. Todavía no es la Resurrección de mi Iglesia: es su Eucaristización”. [11]

Las primicias del Reino son Almas Eucarísticas, almas transformadas en la Eucaristía, Almas Eucarísticas, que lleven la Eucaristía a sus hermanos:

“Necesito almas consoladoras del Sagrario, de la Eucaristía, ¡¡pero también almas que lleven la Eucaristía a los demás!! Almas eucarísticas.

Pensad que a aquí, a la Custodia, no va a venir nadie si no le habláis de ella. Yo aquí rescato. Pero no vienen a Mí. No vienen a pedir ser rescatados.

Es éste mi mayor anhelo y lo que Yo os pido y Yo necesito: almas que me lleven a los demás. Almas que les hablen de la Eucaristía. Almas eucarísticas”. [12]

Con esas personas transformadas en Mí-Eucaristía, Yo podré renovar el mundo, porque ya no serán ellas, sino Yo. Yo en todos los corazones.

Cuando Yo-Eucaristía sea en todos los corazones, en el mundo habrá Paz. Cuando transforme a la gente en la Eucaristía”. [13]

 “En vosotros también se realizará la transubstanciación, que será parecer vosotros, pero ser Jesús.

En la Consagración seréis consagrados al Padre por medio de María. Y allí se realizará el milagro en vosotros de la transformación de vuestros corazones en el Corazón de Jesús. A venir a formar parte Conmigo, de mi misma Esencia.

Haceos uno Conmigo, de manera que quien os ha visto a vosotros, me ha visto a Mí”. [14]

Pero todo esto conlleva una promesa para España, para el Centro; una promesa para todos aquellos “guerreros” que siguiendo las instrucciones del Cielo y los mensajes de los libros de la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús se conviertan en primicias del Reino nuevo:

 Desde aquí saldrá el Reinado Eucarístico. Las instrucciones y las bases para extenderlo en el mundo entero.

Así como llevasteis la fe y fuisteis pioneros de la Evangelización para otras tierras, seréis pioneros en esto”. [15]

[1] Mensaje de Jesús del 8-1-2020.

[2] Mensaje de la Virgen del 25-10-2011. Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[3] Mensaje de la Virgen del 25-10-2011. Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[4] Mensaje de la Virgen del 1-4-2011. Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[5] Mensaje de la Virgen del 19-8-2015. Reinado Eucarístico Tomo III

[6] Mensaje de Jesús del 8-1-2020.

[7] Mensaje de Jesús del 8-1-2020.

[8] Mensaje de Jesús del 8-1-2020.

[9] Mensaje de Jesús del 9-11-2012. Reinado Eucarístico. Tomo III

[10] Mensaje de Jesús del 26-08-2015. Reinado Eucarístico. Tomo III

[11] Mensaje de Jesús del 8-1-2020.

[12] Mensaje de Jesús del 10-12-2011. Reinado Eucarístico. Tomo II

[13] Mensaje de Jesús del 26-08-2015. Reinado Eucarístico. Tomo III

[14] Mensaje de Jesús del 23-9-2015. El Reinado Eucarístico. Tomo III

[15] Mensaje de Jesús del 8-1-2020.

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