Octava Instrucción: Conversión de vida, no solo en apariencia

06-10-2020 – Jesús:

Te dicen los tuyos: “¡Y esta vez no nos quedemos callados, como la otra vez! Están los ojos puestos en nosotros, esperando que digamos algo”.

(Alguno considera que durante el anterior confinamiento estuvimos escondidos y callados).

¡Ah!… ¿Y resulta que “no hemos dicho nada”?

Acabamos de publicar un documento con “las Instrucciones precisas”[i] 128 sobre lo que hay que hacer ahora. ¿Y no hemos dicho nada?

Yo hablé en medio de la pandemia rasgando mi Corazón, abierto para vosotros, y os mostré mi Dolor con forma de cariñoso Lamento y “Regaño”. ¿Y no he dicho nada?

¿Quisieran, acaso, que me mostrara como el Juez destructor que no Soy, para tenerlos contentos?

Hay gente que lee las “Instrucciones” y piensa: “Bien, pero esto no es a lo que debo dar difusión”. Esperan otra cosa. No sé qué esperan, cuando os he dicho que la guerra debe ser espiritual y las armas que debéis esgrimir son la conversión, el espíritu eminentemente eucarístico en una Defensa abierta del Culto y de la Adoración de la Eucaristía. No sé qué esperan.

Os dije que atendierais a vuestros hermanos, os dije que no me dejarais solo. ¿Cuántos lo hicisteis? Y aún buscabais en los escritos algo que hacer ahora, alguna instrucción.

Hay gente que leerá todas esas instrucciones y aún se preguntará: “¿Qué debemos hacer, Marga?” A estas personas no les digas nada. Diles que ya está escrito.

Esperan que les digas algo con respecto a sus pertenencias y su vida material. Algo del tipo: “Vended todo, sacad vuestro dinero del banco pues va a haber un “corralito” e iros a vivir a esta localidad, que será protegida del Desastre. Vosotros y vuestras familias. Es la hora de iros al “bunker” y protegeros de lo que viene, terremotos, pestes, epidemias…”

¿Y Yo? Pero si lo que tenéis que hacer es acompañarme en mi Pasión. Lo que tenéis que hacer es a modo espiritual. Es uniros a Mí. Y preocuparos y ocuparos de vuestros hermanos.

Habláis de cambio material. No pensáis en el cambio espiritual.

Es un trabajo muy profundo y arduo de conversión el que tenéis que realizar. Muchos no estáis dispuestos.

Hijos míos, no queréis ver que, si no os convertís, el mundo será destruido. Primero os autodestruiréis y luego la Mano de Dios caerá con fuerza sobre vosotros. Y buscáis otras cosas que hacer, pero tan sólo debéis buscar la conversión.

Debéis buscar que el demonio salga de vuestra vida y del dominio que tiene sobre ella. Eso sólo se consigue con una vida seria de piedad y austeridad. Con una vida de caridad y amor al prójimo.

[i] En la web: “Instrucciones del Cielo para el Reino Nuevo”.