La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús

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Tercera Instrucción: ayuno de 40 días

Tercera Instrucción: ayuno de 40 días

Estamos en los días de la Gran Tribulación, con todo tipo de calamidades, guerras, pestes, epidemias, terremotos, tanto en un país, como haya sido el grado de abyección y la falta de penitencia en su suelo, y lo que más preocupa al Cielo es la condenación de las almas.

La Virgen, en su mensaje del 20 de junio de 2020, da dos instrucciones para poder salvar a España del abismo: un exorcismo general sobre todo el país y un ayuno de 40 días.

“La única manera, hija, de librar a España del ataque de su Enemigo es haciendo un exorcismo general sobre todo el País y eso sólo se puede hacer desde la Comunión de los Obispos con el Papa.

Convocad un ayuno de 40 días. En el cuál Yo sólo os voy a pedir lo que estipula la Iglesia como ayuno, que en realidad no es nada, pero a ustedes los españoles, les cuesta mucho, pues no están acostumbrados al ayuno y todo lo celebran comiendo.

 El ayuno es dos refrigerios frugales al día, con una sola comida fuerte.

 ¿Podré pediros esto?” [1]

El mensaje finalizada con una llamada a encomendar el país a San Ignacio, día de finalización del ayuno.

Si en la anterior instrucción, Jesús insistía en la importancia de la oración, aquí se nos exhorta a ayunar, porque hay demonios, que solo pueden expulsarse con oración y ayuno, tal y como nos decía Jesús, rememorando un conocido pasaje bíblico.

“Porque hay demonios que no pueden expulsarse si no es con oración y sacrificio.[2]

Por eso, en mi Iglesia, en mis fieles, han entrado los demonios y han hecho posesión de ellos. Tanta vida llena de pecado, inmersa en el vicio, del que no quieren salir, y tanto demonio haciendo en ellos estragos. Encadenados a sus vicios, faltos de oración y ayuno, y presas fáciles en las garras de Satanás.” [3]

 Todo esto tiene un trasfondo bíblico a lo largo del Antiguo Testamento, pero si nos centramos en el Evangelio, vemos cómo el ministerio público de Jesús comienza en el desierto ayunando durante cuarenta días. Y solo por medio de la oración y del ayuno, Jesús pudo prepararse para las tentaciones del demonio y salir vencedor.

“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y el Espíritu lo fue llevando durante cuarenta días por el desierto, mientras era tentado por el diablo. En todos aquellos días estuvo sin comer y, al final, sintió hambre”.[4] 

Los castigos son paliados, tanto a nivel de país, como a nivel personal, por ayunos. En un mensaje del 27 de abril del 2008 Dios Padre decía:

“Voy a enviar los Castigos sobre la humanidad.

¿Podemos evitarlos?

Con vuestros ayunos voluntarios se puede paliar parte del Desastre. Sobre todo del Desastre que os afectará personal a cada uno.

Ayunad, y evitaréis parte del Desastre sobre vosotros.” [5]

Y la Virgen, lo recalcaba el 28 de abril del 2008:

“Simples ayunos, Marga, simples ayunos. Con unos ayunos paliáis el Castigo que Dios quiere enviar sobre la humanidad, ¿por qué no hacerlo?

Es mucho lo que os merecéis, pero Yo os lo trueco por ayunos. ¿Por qué no?

¡Oh! Díselo a cuantos más puedas: AYUNAD, ayunad y ORAD. Pero hago hincapié en esto, en el ayuno: AYUNAD.” [6]

[1] Mensaje de Jesús del 20-6-2020.

[2] Cfr. Mt 17,20-21.

[3] Mensaje de Jesús del 4-7-2010. Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[4] Cfr. Mt 4,1-2.

[5] Mensaje de Jesús del 27-4-2008. Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

[6] Mensaje de Jesús del 28-4-2008. Triunfo de la Inmaculada. Tomo II

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