La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús

La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús

Undécima Instrucción: hacia la Renovación Eucarística

Undécima Instrucción: hacia la Renovación Eucarística

La Divina Misericordia

Jesús ha ido desvelando la Historia de la Revelación del Corazón de Jesús paulatinamente. Quizás simbólicamente comenzara con esa frase recogida en el Evangelio de San Juan en el que vemos a San Juan, en la última Cena, recostándose en el pecho de Jesús[1] y escuchando los latidos de su Sagrado Corazón.

Posteriormente, y ya muy avanzado el segundo Milenio, hubo tres grandes impulsos. La Virgen nos indica que esta Revelación ha ido desvelándose hasta el día de hoy en tres etapas: la Francia del siglo XVII en Paray-le-Monial donde vivió Santa Margarita de Alacoque, la Polonia de inicios del siglo XX, donde recibió sus revelaciones Santa Faustina Kowalska y, entre los siglos XX-XXI, los Dictados de Jesús a Marga.

“Querida niña, ahora tenéis que difundir estos Mensajes. Son dados para España, expresamente. Para todos los países de habla hispana. Yo quise, aquí, culminar la Historia de la Revelación del Corazón de Jesús. Francia-Polonia-España.[2]

Aquí, Garabandal: mi Reinado en la tierra. No quisieron escucharme. Se me expulsó.[3] Pero no todos.

Por aquellos pocos que aún creen y creyeron en mi Mensaje, Yo me revelo ahora. Ahora quiero, por tu medio, culminar el Triunfo de mi Inmaculado Corazón aquí, en tu Patria.[4]

En este domingo de la Divina Misericordia, en que fue recibido el mensaje que indico a continuación, Jesús nos habla precisamente se su Misericordia, de este atributo Divino, que asociado a los dos rayos que nacen de su Corazón y vinculados a la sangre y el agua que, en el Calvario, el Redentor nos donó como una última prueba de amor. Jesús nos promete que su Misericordia no solo es infinita, sino que además está por encima de todo el mal del mundo y a través de la VDCJ se recoge el relevo de las anteriores revelaciones para inundar al mundo de su Luz y de su Amor, único remedio para construir una Sociedad según Dios, donde la humanización sea de verdad una palabra basada en el Evangelio y no en unas ideologías auto-impuestas por los que dominan el mundo y que pretenden imponernos su moral (o más bien su inmoralidad), vistiéndolas de progreso y con engañosos eufemismos como: interrupción del embarazo, muerte digna, derecho a decidir

“Hoy es el Día de la Misericordia.

Mi Misericordia vence y despunta sobre las sombras, las sombras que cubren la tierra.

Jesús, me perdonas si he tenido que parar estos días para respirar… ¡no podía más!

¡Claro que te perdono!, porque tú acudes siempre con confianza a mi Misericordia.

Invade y extiende mi Luz al mundo.

Margarita amada, Yo te necesito.

(¡Oh, qué bonito! Es como si se diera un paso fuerte y los campos, oscuros, se inundaran de su Luz, como una onda expansiva a la redonda. Y ese paso lo doy yo, con la VDCJ.

¡Oh, Dios mío!, es como si se inundara toda la tierra de ese verdor en los campos muertos y oscuros, con casitas en ellos, de esa luminosidad de su Amor.

Ese paso es como un golpe fuerte que, a partir de él, se derrama todo, se ilumina todo).

Amada Marga, Yo te he dicho: no tienes nada que temer.

Oh, Jesús, ¡tus Misterios son tan insondables! Qué poco te entendemos, oh Jesús, Amado mío. Mi Amor.

Yo estoy por encima de este mal en el mundo. Mi Misericordia es Infinita, es Insondable.

Y eso sólo se logra desde una sociedad humanizada por el Amor de Dios.

¡Jesús!

Inunda el mundo con mi Misericordia, Margarita, Margarita de Llano, llénalo de mi Amor.

Este tu Mensaje es continuador de mi Mensaje de Amor al mundo”.[5]

Ser co-protagonistas de su Misericordia

Jesús nos ha dicho que esta revelación es continuación de lo anterior, es decir recoge y aglutina lo que ya se desveló en Francia y en Polonia, añadiéndole algo nuevo, algo para estos tiempos de Gran Tribulación en que estamos a las puertas del Reinado Eucarístico.

Nos podemos preguntar, ¿Cuál es la novedad de esta nueva etapa desvelada del Corazón de Jesús? y ¿cómo hacer realidad en nuestra vida cotidiana, este mensaje?

Jesús nos invita no solo a ser partícipes de su Misericordia, sino que va un paso más allá, nos llama a ser co-protagonistas para llevar su Misericordia al mundo, para ayudarlo a salvarlo. Y esto se resume en estos puntos:

  1. Para hacernos co-protagonistas y colaborar en la salvación del mundo, hay que unirse a su Misericordia.
  2. Esta unión a su Misericordia debe hacerse en la Eucaristía, y el único camino es a través de la Consagración al Corazón Eucarístico de Jesús, por medio del Corazón Maternal Eucarístico de María.
  3. La Devoción a la Divina Misericordia, la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús y la Eucaristía, son los tres pilares de este Camino, y al mismo uno sólo, el cual conducirá a las almas como primicias del Reinado Eucarístico en la tierra.

“En él, el alma se hace co-protagonista de mi Misericordia.

Conmigo, lleva la Misericordia al mundo. Se hace artífice de su cambio. Se hace colaborador.

No puede el alma colaborar en la salvación del mundo si antes no se ha unido a mi Misericordia.

Y esa unión eucarística se hace a través de su Consagración a mi Corazón Eucarístico, por medio del Corazón Maternal-Eucarístico de María.

Y no hay otro Camino que éste, el de la Eucaristía, puesto que Yo y el Padre lo hemos querido así, a través del Espíritu Santo que se os ha sido derramado.

Y si éste es el Camino, ¿por qué pretender corregir el rumbo a Dios mismo? Las criaturas insolentes, muchas se atreven a intentarlo.

¿No saben ellas que a Dios nadie le vence? Dios ha vencido.

Dios ha vencido al mundo, a la muerte y sobre la carne.

Dios, en su Hijo, ha resucitado y así ha vencido e iluminado las tinieblas que inundaban el mundo.

El mundo será renovado a través de la Devoción a mi Misericordia, a través de la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús, a través de la Eucaristía.

Yo lo he dicho, y es Palabra de Dios, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y Amén por los siglos y para la Eternidad”.[6]

Las Consagraciones Eucarísticas

Recordemos, este aspecto esencial, que es condición indispensable para recorrer este Camino. Mediante las Consagraciones Eucarísticas, nos ofrecemos en Oblación total para el Sacrificio Eucarístico de ser corredentores con Cristo.

En una primera fase nos consagramos al Corazón Maternal Eucarístico de María, acogiéndola como Madre para ser colocados en la Patena Purísima de su Corazón Inmaculado y ser purificados por Ella en un proceso de cambio y conversión del corazón.

Y, en una segunda fase, habiendo sido hallados gratos por el perfeccionamiento y la lucha constante de sus virtudes, por la expansión del Evangelio y la Buena Nueva del Mensaje de Jesús, nos consagramos al  Corazón Eucarístico de Jesús. Esta segunda consagración tiene dos características fundamentales: es en grupo y se hace para el martirio.

Ambas consagraciones están explicadas con detalle en el cuarto tomo de la Verdadera Devoción al Corazón de Jesús, “Características y Promesas”, y también están resumidas en sus puntos más importantes, en el documento de Consagraciones Eucarísticas de la VDCJ que se puede descargar de nuestra página web:

https://vdcj.org/consagraciones/consagraciones-documento/

La Renovación de la Eucaristía

Caminamos en pos del Reinado Eucarístico, donde la Eucaristía será renovada. “Es ésta “la Última Revelación”, en el sentido de ser última en cuanto a la Devoción y que culmina en la Eucaristía”.[7] Pero, ¿cómo será esa renovación?

“La Eucaristía será Coronada.

La Eucaristía será Renovada.

¿Renovación de la Eucaristía? ¿Cómo?

Su Poder, su Verdad y su Valor, realmente reconocidos por el mundo entero.

En su Reinado Eucarístico.

Su Fulgor, su Potencia, su Amor y su Verdad manifestados y admitidos por todos los moradores de la tierra.

Donde no se entenderá nada, ninguna realidad material ni espiritual, sin la Eucaristía”.[8]

Vislumbramos tímidamente el alcance de esta renovación, pero no llegamos probablemente a imaginárnosla en todo su esplendor y plenitud. Jesús nos explica la grandiosidad de este periodo:

“En el Reinado Eucarístico, el Reinado para el que lucháis, queridos, sólo Yo seré la Fuente. Sólo Yo la Alegría. Sólo Yo la Luz. Y sólo Yo la Vida para todos.

Todos me reconocerán como Rey. No será cosa de unos pocos.

Toda la humanidad reconocerá a Cristo, el Cordero, como Rey. Y será entronizado en un Altar. En el Altar de Dios. Y sólo a Él daréis culto. Y sólo a Él se le alabará.

Y toda la Creación entera gritará de júbilo.

Y todas las cosas serán restauradas.[9] Todas las relaciones. Toda la sociedad. Y la Sociedad en pleno, será una, una con el Cordero.

Y la Iglesia y la fe, será Una.

Y los pueblos serán Uno.

Y el Maligno encadenado al Infierno.[10]

Y en el mundo un periodo de Paz”.[11]

Será una época, donde la Adoración Eucarística será lo esencial, lo que dé vida y nutra la vida de todos los pobladores de la tierra en el Reinado Eucarístico, y esto no solo localmente, en pequeños grupos de fieles, sino a nivel mundial. Las puertas de los templos permanecerán abiertas día y noche en adoración perpetua y solemne, continua y sin fin:

“Las almas se alimentarán de Su Presencia.

(Se alimentarán de Adoración al Santísimo).

La Adoración Perpetua es el preludio de lo que será mi Reino Nuevo.

Los Templos estarán abiertos al mundo, día y noche. No habrá ocaso en sus puertas. Las gentes no se cansarán de adorarme, y vivirán de eso. Podrán no comer, pero no podrán no-adorarme, no podrán prescindir de adorarme.

En mi Presencia eucaristizante las almas serán transformadas, e incluso los cuerpos. Los cuerpos caminarán más en pos de la resurrección, en pos de conseguir un cuerpo glorioso como el Mío. Nadie dudará de mi Presencia eucarística porque será materialmente visible para todos”.[12]

 Jesús, le mostró a Marga en julio de 2012, cómo sería esta realidad en las iglesias:

 Mira y observa qué sería y qué será en el Reino Nuevo, vuestra vida auténticamente eucarística.

(Vi esta misma iglesia, pero muy iluminada. La Custodia en el centro del Altar. O no Custodia, sino Jesús Eucaristía. Pero con una Presencia tan apabullante que, hasta por los sentidos exteriores, se puede ver que es Jesús. No es un cuerpo entero a la vista. No es una “aparición” de Jesús. Es Jesús Eucaristía. Una luz cálida, entre amarilla y de neón, sale de Él. No la recibe, sino que Él es la Fuente de la Luz. No es que salgan rayos visibles, pero tú tienes esa sensación: los rayos de Amor que salen de la Custodia o de Jesús Eucaristía, te llegan, te afectan de Amor. Y veo la Iglesia llena. La gente que ha venido a estar con Él, no está sólo 5 minutos. Es un rato largo de adoración. Otros se despiden de Él y se van a sus cosas. Otros entran. Y sin quedar previamente, parece que se releven. Las puertas están permanentemente abiertas. Entiendo que día y noche. Y los cuerpos de las personas, sobre todo su cara, también tienen los efectos de esa contemplación. La cara es reluciente. La sonrisa perenne. Y la paz abierta y dadivosa)”.[13]

 Pero, mientras llega ese Reinado Glorioso, Jesús nos dice que quiere hacer primicias y asegura que: “Vivir La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús es un adelanto, una primicia del Reino Nuevo”.[14] Y para experimentar estas primicias, Jesús nos enseña el camino, nos invita a acercarnos a la Custodia, de donde emanan los Dones de Dios y desde donde cada alma, como algo único e irrepetible, en diálogo con Jesús-Eucarística, puede llegar a experimentar en íntima comunión, el regalo de Amor, que Dios le tiene reservado, solo y exclusivamente para ella, como si fuera la única alma que existiera sobre la tierra:

“Venid a mis adoraciones, y allí experimentad las primicias de lo que será mi Reinado Social Eucarístico en la tierra.

¡Ah! ¡No querréis que os lo cuente todo por escrito! No se puede…  Son las Delicias de Amor de Dios con las almas. Son multiformes, son infinitas. No hay dos almas iguales, y Yo estoy igual para todos.

Misterio Insondable de Amor Infinito. Maravilla de Don de Dios.

Mi Amor en la Unión Eucarística con las almas.

¡Alabado sea Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, en su Misterio de Amor y Dolor, Pasión y Muerte y Resurrección Eucarística! Amén”.[15]

[1]    Cf Jn 13, 25

[2]    En Francia, a través de Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690). En Polonia, Santa Faustina Kowalska (1905-1938).

[3]    Se refiere a que los Obispos de Santander, que no aprobaron, y ni siquiera estudiaron las apariciones de San Sebastián de Garabandal

[4]    Mensaje de la Virgen María del 25-10-2011.

[5]    Mensaje de Jesús del 11-04-2021

[6]    Ibid.

[7]    Mensaje de Jesús del 04-07-2012

[8]    Mensaje de Jesús del 11-04-2021

[9]    Cfr. Hch 3,19ss; Mt 19,28.

[10]  Cfr. Ap 20,1-3.10.

[11]  Mensaje de Jesús del 31-12-2015

[12]  Mensaje de Jesús del 06-12-2014

[13]  Mensaje de Jesús del 04-07-2012

[14]  Mensaje de Jesús del 26-08-2015

[15]  Mensaje de Jesús del 11-04-2021

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