Mensaje de Jesús del 04-12-2002

Y diréis: “Pero eres Dios”. Sí, pero también fui Hombre. Sometida mi naturaleza a las leyes de la carne, como vosotros, también luché contra ella, contra la repugnancia y repulsa que me daba someterme a la Cruz por quienes no me iban a responder. Y aunque sabía esto de vosotros, Yo os escogí, poniendo toda mi confianza en vosotros, para que fuerais y vuestro fruto dure[1] y vuestra cosecha fuera abundante.

En espera de esto, permanezco hoy todavía clavado en esta Cruz, escarnecido. En espera de obtener de vosotros tan sólo una mirada de amor. ¿Qué obtengo?

Que cada uno revise en su interior qué da a este Mendigo del Amor.


[1] Cfr. Jn 15,16.