Mensaje de Jesús del 29-09-2009

Imagínate un tiempo en el que la antigua tierra haya pasado.[1] Un tiempo futuro, no muy lejano. La tierra, con sus sinsabores, tal y como la recuerdas, no existirá más.

Los hombres se amarán. El pecado no reinará. El antiguo rey del mundo será destronado y desaparecerá perdiendo su poder.


[1] Cfr. Ap 21,1; Is 15,17; 2 P 3,13.