Soy Alejandro Fernández y estoy casado con Pilar Malagón. Vivimos en Valencia.
Una vez estuve visitando la casa de Marga, en Madrid, y quería compartir, ya que Marga me lo pidió, la experiencia que vivimos mi mujer y yo, cada día, al leer juntos en la oración el primer libro:
«Desde que acudí a la charla que dio Marga sobre sus libros en Valencia, en mayo de 2024, me quedé con la idea de que, si realmente quería conocer más a Jesús, debía leer lo que Él mismo le ha dictado a otra persona para todos nosotros. En concreto me hacía ilusión conocer como se expresaba en mi propio idioma. Así que decidí comprar el primer libro: La verdadera devoción al Corazón de Jesús.
Desde al día que lo empezamos hasta hoy, casi un año después, mi mujer y yo hemos leído una página al día prácticamente. Nos ha impactado mucho desde el principio. El contenido de una sóla página nos daba para rezar un rato. Claramente, no creemos que sea simplemente un libro escrito por alguien inspirado o que haya surgido de la oración, sino que creemos firmemente que son las palabras del mismo Jesús, el mismo que vino hace 2000 años y al que recibimos en la Eucaristía cada domingo.
Este libro nos ayuda a enfocar el día unidos a lo que Jesús y María nos dicen. Cada página nos transmite una preocupación o una alegría de Jesús y de la Virgen, y sentimos que nos interpelan directamente. Nos conmueve la manera en que se expresan, su amor inmenso por la humanidad, y cómo nosotros, con nuestras vidas, somos su mayor preocupación y también su alegría/esperanza incluso.
Mi mujer y yo nos vemos casi igualmente interpelados desde la primera página. Hay textos que le tocan más a ella y otros que me llegan más a mí, pero cada día encontramos en estas páginas un momento de descanso y de saber cuál es la Voluntad de Dios, o por lo menos lo que desea su Corazón. Leer este libro es como escuchar qué quiere y qué me dice el Corazón de Jesús, ¡hoy!. A través de sus palabras, lo vamos conociendo más, ya que nos comparte sus preocupaciones, como haría cualquiera de nosotros. Además, en muchas ocasiones, nos responde de manera sorprendente a cuestiones que hemos estado pensando o deliberando. Hay días en los que encontramos, de forma literal, la respuesta exacta a lo que estábamos buscando.»