Vía crucis de la VDCJ

Introducción

El viacrucis o camino de la cruz es una de las tradiciones católicas más veneradas y extendidas. Es una devoción que recorre las escenas principales de la Pasión de Jesús, desde que es sentenciado a la Cruz hasta su muerte y sepultura. El formato tradicional de esta devoción está compuesto de catorce estaciones – aunque a veces se suele incluir una decimoquinta estación con la Resurrección –o acontecimientos que vivió Jesús a partir de los cuales se medita en cada una de las escenas. Este conjunto de estaciones tradicional incluye escenas que no están en el Evangelio, sino que forman parte de la tradición de la Iglesia.

Hoy el viacrucis se actualiza en cada uno de los cristianos que siguen a Cristo y también en su Iglesia. La Pasión que ha de sufrir la Iglesia es muy similar a la que vivió Jesús. La Cruz es el estandarte que hay que portar, el Calvario es el camino que recorrer y los profetas son otros Cristos que llevan la Cruz y alumbran el camino hacia el Gólgota como velas en la tiniebla para conducirnos por las oscuras cañadas de la Gran Tribulación:

«Mis profetas portan una gran Cruz. Van Camino del Calvario. Id Camino del Calvario tras ellos.

El Camino que hay que recorrer y que va en medio de la Gran Tribulación es el Camino del Calvario. Por él, a ambos lados, os acechan demonios que, a un golpe en el suelo de éstos mis Profetas, con su sonrisa y su ánimo juvenil, huirán despavoridos. Ellos os defienden de ellos. Caminad cabe ellos, no os despeguéis.[1]»

Cristo redimió al mundo durante su Pasión y Resurrección y este hecho del pasado, sigue ocurriendo y actualizándose en cada Eucaristía hasta el fin del mundo, pero es necesario que todos nos acojamos a su Salvación y para ello la Iglesia y los fieles tenemos que ser crucificados con Cristo para completar en nuestra carne la Pasión que vivió el Señor. Esto es lo que tendrá lugar durante la Gran Tribulación. Ser crucificados con Cristo, personal y comunitariamente (la Iglesia):

«Ahora, en los Días de la Gran Tribulación, se perpetúa y tiene lugar, como si de ese mismo momento se tratara, el Sacrificio del Calvario. Es la Pasión en la Iglesia, su Cuerpo Místico.[2]»

[1] La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús – Tomo II: Mensaje de la Virgen del 06/04/2010

[2] La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús – Tomo II: Mensaje de la Virgen del 07/04/2010

Primera Estacion Vía crucis de la VDCJ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Textos Bíblicos

Mt 27, 1-2: «1 Llegada la mañana, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús para darle muerte. 2 Y, después de atarle, lo llevaron y lo entregaron al procurador Pilato.»

Mt 27, 22-26: «22 Pilato les preguntó: «¿Y qué voy a hacer con Jesús, el llamado Cristo?» Respondieron todos: «¡Sea crucificado!» — 23 «Pero ¿qué mal ha hecho?», preguntó Pilato. Mas ellos seguían gritando con más fuerza: «¡Sea crucificado!» 24 Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente, diciendo: «Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis.» 25 Y todo el pueblo respondió: «¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!» 26 Entonces les soltó a Barrabás. Y a Jesús, después de azotarle, se lo entregó para que fuera crucificad.»

Meditación

La Pasión de Jesucristo, es un acontecimiento nuclear en el devenir de la humanidad, un acontecimiento que marca la historia y la divide en dos. Hay un antes y un después tras el juicio de Jesús ante Pilato y su condena a muerte. Podríamos expresarlo de manera plástica y simbólica, como una bifurcación de tres caminos. El hombre, en su libre albedrio, tiene la potestad de elegir el suyo, el que guiará su vida hacia su destino final. Esos tres caminos nacen de la sentencia a muerte del Procurador romano. En el primero de ellos, Anás y Caifás se dirigen al Templo a prepararse para los Sacrificios y la celebración de la Pascua. El segundo de ellos es el camino del Calvario, donde llevan preso a Jesús para consumar la ejecución. Es el camino de la Gracia, abierto por Jesús a la humanidad, en aras de su Sacrificio Redentor. Y finalmente, Pilato se dirige con sus correligionarios a su palacio. Este el camino intermedio, el del paganismo, la mundanidad, la humanidad idólatra que adopta una espiritualidad arcaica, sin evolucionar. Los tres caminos, salen de la Gabatta, lugar oficial donde se leyó la sentencia de muerte.

VDCJ

10-03-2009 – Jesús:

«El camino no está en la lucha armada. El camino no está en coger sus mismas armas y lanzárselas. No. El camino está en utilizar las vuestras, que son la oración, el ayuno y la limosna. En esta Cuaresma. Y siempre.

Vuestras armas son la Oración ante el Santísimo.

Son el Santo Rosario a vuestra Madre.

Son una vida pulcra y limpia con la Confesión.

Son, como moneda de cambio frente al odio, el amor.

¡Oh… vuestras armas no son las suyas!

¿Por qué no vencéis? Porque no estáis usándolas.

Vuestras armas serán que os maten, sufriendo martirio, para ganar otras almas al Cielo.

Vuestras armas son la persecución, que os persigan y calumnien por mi causa.

Vuestras armas son la paz y la justicia por el Reino de los Cielos.

Vuestras armas son el amor a vuestros enemigos y el servirme con santidad y justicia en mi presencia todos vuestros días.[1]

Por eso, hija, por eso te digo: ¡dile a tu Patria que no equivoque las sendas! ¡Dile que vuelva a mi Amor!

Adviértele que corre graves peligros, que se aleja cada día y paso a paso de mi Amor. Que camina hacia el Abismo y que no quiera encontrar las causas en dirigentes, cuando el corazón de cada uno de vosotros está lejos de Mí. Aun de los que me profesan culto: lejos de Mí.

Hija: ¡se alejan!, ¡se alejan!»

Oraciones

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

[1] Cfr. Lc 1,75.

Segunda Estacion Vía crucis de la VDCJ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Textos Bíblicos

Jn 19, 16-17: «16 Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, 17 que, cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se dice Gólgota.»

Meditación

Hay muchos aspectos relevantes e interesantes que conmueven al creyente y ayudan en la comprensión y asimilación de lo que supuso para Jesús esta subida con la cruz al Calvario. Lo primero que llama poderosamente la atención es el amor de Jesús por la humanidad, la absoluta disposición de Jesús en aceptar la Voluntad del Padre y acoger la cruz con todo su Amor, sin pensar en el suplicio, los insultos, los golpes, las caídas, el dolor, las humillaciones…todo es poco o nada comparado con su deseo de cumplir hasta el final con la redención.

VDCJ

06-04-2010 – Virgen:

«¿En qué consiste la Gran Tribulación, Madre, Amada mía?

La Gran Tribulación será época de gran oscuridad para la Iglesia y para el mundo. Donde los valores estarán muy confundidos, donde no se verá la luz y no se sabrá qué camino tomar. Aun en los altos dignatarios de la Iglesia, estarán confundidos sus criterios y no sabrán hacia dónde dirigir la barca de Pedro. Época oscura donde las haya.

Será muy claro para vosotros, pobres ovejitas, que permanecéis en el redil. Será muy claro el camino a tomar porque Yo y el Padre y Nuestro Señor Jesucristo, por medio del Espíritu Santo, nos seguiremos manifestando a vosotros por medio de los Profetas. Éstos aportarán una gran luz, no sólo a vosotros, sino también para la Iglesia.

Caminad unidos todos vosotros para saber guiar a mi grey que camina a oscuras por medio de la Gran Tribulación.

Portan una gran Cruz. Mis profetas portan una gran Cruz. Van Camino del Calvario. Id Camino del Calvario tras ellos.

El Camino que hay que recorrer y que va en medio de la Gran Tribulación es el Camino del Calvario. Por él, a ambos lados, os acechan demonios que, a un golpe en el suelo de éstos mis Profetas, con su sonrisa y su ánimo juvenil, huirán despavoridos. Ellos os defienden de ellos. Caminad cabe ellos, no os despeguéis.

Quiero que aquellos que no creen en los Profetas no os sigan Camino del Calvario.

Ahora que han apresado a Jesús, dejen de seguirle y huyan. Para no volver. Porque no podrán resistir.

Me han seguido hasta aquí, pero no quiero que continúen, porque los que no creen en los Profetas, si siguen Camino de Calvario, serán devorados por los demonios y arrastrados al fuego eterno. Que no se expongan a tan alto peligro. Prefiero despedirme de ellos aquí, y lo hago con un beso y les doy las gracias. No pudieron creer en los Profetas. Que no vengan ahora. Que no vengan a esto ahora. Soy su Madre y les amo, y no quiero vuestra condenación.

Para el Resto. Mirad.

(Se pone entusiasta y como arengando, animando, hace gestos con las manos, volviéndose hacia los que estamos preparados para comenzar a subir)

Comenzamos la ascensión. ¡Valor! ¡Ánimo! ¡Yo voy con vosotros! ¡Nunca os abandonaré! En algún momento os parecerá que no estoy, que no estoy contigo, porque me he escondido. Es para probar más vuestro valor y vuestra fe y para haceros meritorios de algo. ¡Tanto bien que habéis recibido! Lo tenéis que ganar y hacerlo fructificar.

Mirad, el camino es pedregoso. Hay piedras mal puestas que parecen seguras pero que, al pisarlas, se mueven y hacen resbalar o tropezar vuestro pie. Podréis continuar si vais unidos. Uno que tropieza no cae si se sujeta en el compañero. No cae si va asido a él antes de tropezar. Sujetaos unos a otros. Es la fuerza del Grupo lo que os hará no tropezar.

En esta ascensión al Calvario os quiero más valerosos y apostólicos que nunca. Notaréis que al mínimo esfuerzo vuestro, se os convierten las almas. Tan deseosas están de Dios, tan hambrientas y tan sedientas que, a una mínima gota de agua, reviven y reverdecen, ¡tanto la necesitan!

Sed vosotros esos aguadores de mi pueblo, que muere sediento y yace al borde de los caminos. ¡Pobres hombres sedientos y llenos de polvo y lodo! Id a curarles, id a limpiarlos, id a sanarlos.

Llevadlos al sacerdote. [1]

Sed vosotros las manos del sacerdote para llegar allá donde ellos no llegan, no pueden llegar, porque la mies es abundante, ¡y los operarios tan pocos! Rogad asimismo al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.[2]

¡Pero serán Tiempos tan oscuros, hija mía! Que hasta os costará trabajo encontrar buenos sacerdotes a quienes remitir a estas almas que encontraréis al borde de los caminos.

¡Sacrificaos! ¡Sacrificaos por ellos!, para que vuestro sacrificio sirva como el sacrificio que no realizan los sacerdotes.

Sed sacerdotes de mi pueblo ofreciéndoos a vosotros mismos como víctima de propiciación por vuestros pecados y los del mundo entero.

Así, el Señor hará que finalicen pronto estos días.[3] Cuando se haya cubierto el cupo de las víctimas asociadas al Cordero por la Salvación del mundo.

Los buenos sacerdotes, tienen mucho trabajo y están saturados.

Conducid a ellos a las ovejas que encontraréis.»

Oraciones

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

[1] Cfr. Lc 5,14; 17,14; Mt 8,4; Mc 1,44; Lv 14,1ss.

[2] Cfr. Mt 9,37-38; Lc 10,2.

[3] Cfr. Mt 24,22.

Tercera Estacion Vía crucis de la VDCJ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Textos Bíblicos

Is 53, 4-7 «4 ¡Y de hecho cargó con nuestros males y soportó todas nuestras dolencias! Nosotros le tuvimos por azotado, herido por Dios y humillado.

5 Mas fue herido por nuestras faltas, molido por nuestras culpas. Soportó el castigo que nos regenera, y fuimos curados con sus heridas.

6 Todos errábamos como ovejas, cada uno marchaba por su camino, y Yahvé descargó sobre él la culpa de todos nosotros.

7 Fue oprimido y humillado, pero él no abrió la boca. Como cordero llevado al degüello, como oveja que va a ser esquilada, permaneció mudo, sin abrir la boca.»

Meditación

En el Evangelio no aparece ninguna escena donde Jesús cayera al suelo en su recorrido hacia el Gólgota, pero por lógica y sentido común, es normal que sufriera alguna caída como consecuencia de la dificultad de soportar el peso de la cruz en una situación extrema de agotamiento físico y psicológico. El tradicional Vía Crucis, incluye tres estaciones relacionadas con caídas – la tercera estación, la séptima estación y la novena estación – pero no sabemos a ciencia cierta cuantas pudieron ser. Si bien, una caída es un hecho que puede resultar obvio dadas las circunstancias, en Jesús nada ocurre por casualidad y cada escena de la Pasión esconde una profunda significación que va más allá de los hechos, por muy intrascendentes o normales que nos parezcan. Benedicto XVI, en su comentario a la tercera estación del Vía Crucis, nos enseña el camino que nos abre Jesús con cada una de estas caídas:

«En la primera caída, Jesús nos hace una invitación, nos abre un camino, inaugura para nosotros una escuela.

Es la invitación a acudir a él en la experiencia de la impotencia humana, para descubrir cómo se ha injertado en ella el poder divino.

Es el camino que lleva a la fuente del auténtico descanso, el de la gracia que basta.

Es la escuela donde se aprende la mansedumbre que calma la rebelión y donde la confianza ocupa el lugar de la presunción.

Desde la cátedra de su caída, Jesús nos imparte sobre todo la gran lección de la humildad, el camino «que lo llevó a la resurrección». El camino que, después de cada caída, nos da la fuerza para decir: «Ahora comienzo de nuevo, Señor; pero no sólo, sino contigo».» TERCERA ESTACIÓN – Jesús cae por primera vez – Vía Crucis 2011 (Benedicto XVI)

VDCJ

10-05-2021 Jesús:

«No olvides que eres humana y has de estar siempre alerta sobre tus tentaciones. Olvidarlo acarrea muchos males.

Y acude siempre a Mí después de una caída. Con humildad pides perdón y te repones y vuelves a empezar como si nada. Mientras estás en la tierra, tu condición es lucha.[1]

¿Qué te tienes que preocupar? ¿No sabes que Yo te los quito a todos?[2]

Ocúpate sólo en dar fruto. En dar fruto y fruto abundante.»

Oraciones

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

[1] Cfr. Jb 7,1.

[2] A los enemigos. Me habían enviado un texto de una señora en contra de los Mensajes y de mi Padre espiritual.

Cuarta Estacion Vía crucis de la VDCJ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Textos Bíblicos

Sal 22, 7-11 «7 Yo en cambio soy gusano, no hombre, soy afrenta del vulgo, asco del pueblo; 8 todos cuantos me ven de mí se mofan, tuercen los labios y menean la cabeza: 9 «Se confió a Yahvé, ¡pues que lo libre, que lo salve si tanto lo quiere!». 10 Fuiste tú quien del vientre me sacó, a salvo me tuviste en los pechos de mi madre; 11 a ti me confiaron al salir del seno, desde el vientre materno tú eres mi Dios

Is 49, 15 «15 —¿Acaso olvida una mujer a su niño, sin dolerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque esas personas se olvidasen, yo jamás te olvidaría.»

Meditación

De todos es conocida la presencia de María en la Crucifixión. El Evangelio de Juan no deja lugar a dudas de que estuvo al pie de la Cruz durante las últimas horas de su Hijo, pero la tradición ancestral del Viacrucis también nos revela un encuentro de Jesús con la Madre camino del Calvario. ¿Cómo vivió María los sufrimientos de su Hijo? ¿En qué momentos estuvo presente en su Pasión?

La Virgen María, asociada al plan de salvación de Dios, participó en todos los sufrimientos de su Hijo. Ella estaba unida espiritualmente a Jesús y todos los dolores de Jesús, tanto físicos como espirituales, los vivió nuestra Madre. Y cuando en la parte final, sabía que su Hijo la necesitaba para poder llevar a término la Redención con el último suplicio del Calvario, sale a su encuentro.

VDCJ

Virgen 10-04-2020 (Viernes Santo)

«Y fui por el camino con Juan, para encontrarme con mi Mesías y para poder darle fuerza.

¡¡Pero lo que me encontré!! Lo que me encontré era alguien ante el que se oculta el rostro. Un Varón de Dolores. Lleno de Dolencias.[1]

¡Pero no así! ¡No así! Decía Yo al Padre. Y que se cumpla en Mí Su Voluntad, oh Padre. ¿Por qué Tu Hija no ha podido, con su Amor, evitártelo?

No. Es que ésa era tu Voluntad. ¿Cómo, Padre? Pareces cruel.

¡Alejaos de mi Hijo! ¡Asesinos! Pero no… Debo amarles, debo amarles. Padre, perdónales, porque ellos no saben lo que hacen.[2] ¡Perdónales!

Mamá, Marga. Mira “las Horas de la Pasión”, pero “desde mi Corazón”.

Es esta la revelación que quiero darte de parte de Dios, y tú tienes que dejar, dejarte. ¡Ven! ¡Ven a Mí, querida!

Debo amarla.[3] Y me es infiel. ¡Oh, Dolor de mi Corazón!

¿Dónde están? ¿Dónde están los suyos? Aquellos que Él formó y educó amante tantos años. ¡Y les formó para esta Hora! ¡Y no están!

No importa. Su Madre estará. Su Mamá está. Está ahora y por siempre. Por siempre. ¡Para siempre, Jesús mío! ¡Para siempre! Y Marga Conmigo. Tú Conmigo. ¡Estate Conmigo!

Estaba[4] al pie de la Cruz, la Madre Dolorosa. Al pie de la Cruz.

[…]

Estoy llena de espinas[5] y llagada, ¡no me toquéis! ¡No os acerquéis a Mí! Que el solo roce con vuestros vestidos me daña. ¿No me veis?

Y Yo no podía acercarme a Él, ni Él a Mí. ¿Cómo sería (fue) ese Encuentro?

Como ves, se trata de unirse cada vez más a Él y que seáis sólo una cruz junta. Juntos.

A eso te enseño. A eso vamos.

Mira: “La Virgen del Primer Encuentro”.

Y luego ve: “La Virgen del Posterior Encuentro”.

Para luego: “La Virgen del Postrer Encuentro”.[6]

Luego sea: “La Virgen del Anticipo de la Resurrección”.

Y para finalmente ser: “La Virgen del Encuentro con los hombres en la Resurrección”.[7]

Pero sin este Encuentro no vienen los otros. Nos llevamos el Cuerpo al Sepulcro. Y quedó toda la noche ahí. Y el dolor de no poderme quedar con Él fue otro de ellos.

Pero estamos con que por el Camino no puedo acercarme a Él y consolarle. No puedo acariciarle.

Juan me sujeta para que no caiga. Y casi Yo tampoco quiero a Juan, le quiero a Él.

Y pasé, con mis pies delicadamente puestos para no pisar la inmundicia, pues el Señor me preservaba de ella, aunque Yo quería pasarla, pasarla junto con Él.

El Señor me preservaba a petición de mi Jesús. Y ni uno solo de los salivazos me tocó, ni uno sólo de los golpes me dio.

Los romanos lo impiden, al verme. Se compadecen de mi Dolor. La Mamma. Tan importante para ellos las madres. “C’è la Mamma”,[8] dejadle.

Y cuando paso el cordel que presentaba la turba alrededor de él y el cordel de los romanos, y me encuentro con Él. Yo sola. Sin Juan, que quedó atrás. Nuestros ojos se dijeron todo lo que había en el Corazón.

Y le pude decir en persona que Yo estaba ahí y que Yo iba a estar ahí, “¡junto a Ti!”. Y no le iba a dejar nunca. Los dos. juntos.

Y le busco los ojos, y como Él quiere ocultar su Rostro para que no le vea y no sufra, le sonrío y le digo con mi sonrisa que no me afecta verle así, ¡que adelante! Que no sufro. Aunque Él sabe que sí. Y (pero) Yo le digo con eso ¡que lo puedo llevar!, ¡que lo puedo llevar! ¡Que no sufra por Mí!»

Oraciones

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

[1] Cfr. Cánticos del Siervo de Yahveh, en Isaías 42,1-9; 49, 1-6; 50,4-11; 52 13-53,12.

[2] Cfr. Lc 23,34.

[3] A la Iglesia.

[4] Stabat.

[5] “… mi Corazón”. El Corazón de la Virgen, junto con el de Jesús.

[6] De su Tránsito. Al Cielo.

[7] Resucitados.

[8] Como se dice en italiano: “Es la Madre”.

Quinta Estacion Vía crucis de la VDCJ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Textos Bíblicos

Lc 23, 26 «Cuando lo llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús.»

Meditación

Hay un detalle relevante que solo San Lucas incluye en su Evangelio: «y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús» es decir, Simón de Cirene está cumpliendo con la exigencia de Jesús de tomar su cruz y seguirle. Simón va detrás de Jesús con su cruz, lo mismo que nosotros en la vida real, vamos detrás de Jesús con nuestra cruz, pero es Jesús quien la lleva en gran parte delante con nosotros. Nosotros somos el Cirineo, que por seguirle a Él y tomar su cruz (la de Jesús en el calvario), se convirtió en creyente como da a entender la aparición de los nombres de sus hijos Rufo y Alejandro en el Evangelio de San Marcos. El signo del Cirineo es la corredención, asociar nuestros sufrimientos a la cruz de Jesús, para así aliviar el suyo ya que Él ha cargado con todos los nuestros. Cada uno de nosotros estamos llamados a ser Cirineos.

VDCJ

07-04-2010 – Virgen:

«Vuestros puestos son los de los Apóstoles.

Los Profetas son como el Enviado. Los que cargan con la Cruz. Los Apóstoles ayudan a llevarla.

Si los Apóstoles hubieran seguido a Jesús, camino del Calvario, serían lo que vosotros estáis llamados a ser ahora, en esta misión y en esta Hora de la Iglesia.

Mirad que la Iglesia ahora es más Santa y goza de más miembros Santos que entonces.[1]

Está a punto de cumplirse el número de sus elegidos.[2]

El Cielo rebosa de Santidad y mirad que, en los días de la Apostasía, hay muy pocos destinatarios de ella en la tierra.

(De la Santidad del Cielo que redunda en la tierra)

Apostatan. Apostataron y Le dejaron solo. Os dejaron solos.

Se encuentra henchida la tierra de pecado y el Cielo henchido de Gracias. ¡Y no tiene dónde depositarlas! ¿No lo hará sino en vosotros, pobres ovejas, que no sabéis más que acoger?

Abrid los brazos. Abrid bien los brazos y acoged. Acoged el Don del Espíritu.

¿Nosotros con Jesús, Camino del Calvario?

Sí, vosotros con Jesús. Os hace Dios ese honor.

Pensad que ni siquiera a Mí me hizo el honor de acompañarLe con otra Cruz, ni de morir en ese momento con Él. Yo, que hubiera querido que me clavaran una y mil veces en su lugar. A Mí no me fue permitido.

Y os es permitido a vosotros ahora.

Ahora, en los Días de la Gran Tribulación, se perpetúa y tiene lugar, como si de ese mismo momento se tratara, el Sacrificio del Calvario.

Es la Pasión en la Iglesia, su Cuerpo Místico.

Mirad, vosotros llamados a ser otros Cristo.

Es Cristo que muere hoy en vosotros, para posteriormente resucitar.

Es Cristo, que sufre los latigazos, la tortura, que sube el Calvario.

Y lo es en vosotros.

Vosotros, presentes en esos momentos.

Pero en concreto, vosotros presentes en calidad de Apóstoles.

Los que habían comido y bebido con Él. Los que habían disfrutado íntimamente de sus tres años de predicación.

Los llamados principalmente a comunicarLe y llevarLe al mundo.

A muchos os llamo a ser Juanes. Pero había otros Once discípulos.

Sed cada uno lo que estáis llamados a ser. Cada uno en su puesto y para una misión, para un encargo.»

Oraciones

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

[1] Iglesia Triunfante.

[2] Cfr. Ap 7,4.

Sexta Estacion Vía crucis de la VDCJ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Textos Bíblicos

Is 50, 6-7 «6 Ofrecí mi espalda a los golpes, mi cara a los que mesaban mi barba. Y no hurté mi rostro a insultos y salivazos. 7 Pero el Señor Yahvé me ayuda, por eso no sentía los insultos; y ofrecí mi cara como el pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado

Is 53, 2-3 «2 Creció ante él como un retoño, como raíz en tierra reseca. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y carecía de aspecto que pudiésemos estimar. 3 Despreciado, marginado, hombre doliente y enfermizo, como de taparse el rostro por no verle. Despreciable, un Don Nadie.»

Meditación

Según la tradición, en el camino del Calvario, una mujer valiente se acerca a Jesús abriéndose paso ante la gente y los soldados que escoltaban a Jesús y enjugó con un velo el sudor y la sangre del rostro del Señor. El milagro se produjo y aquel rostro sudoroso, doliente y ensangrentado quedó impreso en el velo; un reflejo fidedigno que quedaría para siempre, un «verdadero icono», que habría premiado el gesto de limpiar las lágrimas y el sudor del Cristo sufriente.

Pero ¿Qué representa la Verónica? En una primera aproximación es una mujer que se compadece de los sufrimientos de Jesús y trata de aliviarle. Esta compasión la mueve a actuar a pesar de las dificultades y peligros que entrañaba el aproximarse al Señor pues podía ser golpeada o ultrajada tanto por los mismos romanos que acompañaban a Cristo al Calvario, como por los enemigos judíos que iban en el cortejo para presenciar la Crucifixión. Desde un punto de vista más profundo, la Verónica representa a la humanidad compasiva que se une a la Pasión de Cristo, bien con su piedad o asociando sus sufrimientos para hacerse corredentores con Él, como María.

VDCJ

25-06-2020 Jesús: «Oh, Amada.

Querida, Yo tengo que decirte unos Mensajes muy duros para la Humanidad. ¿Quieres hacerlo? ¿Quieres recibirlos?

Sí Jesús. Lo que Tú quieras y sí si así te alivio.

Alivias el peso que Yo quise llevar con la Cruz y compartir con los hombres que se prestan a ello, movidos por la compasión y porque me aman.

Me dejé enjugar el Rostro por la Verónica y ella vino con su paño, que Yo manché con mi Sangre. Ahora eso no dura y no está. Esa Reliquia no se conserva.

Lo que más odia el demonio es la compasión de los hombres por el Hijo del Hombre maltratado por ellos. Lo que no desea, e intenta eliminar, es la asociación de los hombres a la Redención de Cristo.[1]

Tú eres mi Verónica. El paño es la compasión de los hombres por la Redención de Cristo, el asociarse a sus sufrimientos, el consolarle, el aceptarlos con pasión, el fructificarlos.»

Oraciones

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

[1] Cfr. Col 1,24.

Septima Estacion Vía crucis de la VDCJ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Textos Bíblicos

Hb 4, 15-16 «14 teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que penetró los cielos —Jesús, el Hijo de Dios—, mantengamos nuestra confesión de fe. 15 Pues no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, ya que ha sido probado en todo como nosotros, excepto en el pecado. 16 Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y encontrar el favor de un auxilio oportuno.»

Meditación

Jesús repara con sus caídas nuestras recaídas en el pecado y nos obtiene la Gracia para que podamos seguirle con nuestras propias cruces, sin desesperarnos. También repara por aquellos que tiran su cruz o la llevan sin auténtica mansedumbre y resignación cristiana, desconociendo que la cruz es el único camino para llegar a la Gloria. En el camino de la vida, siguiendo a Jesús con nuestra cruz, podemos tener caídas, pero el Salvador con su ejemplo, ha reparado por todas ellas, dándonos una muestra de como con humildad y confianza hay que levantarse en cada caída y seguirle a Él.

VDCJ

25-02-2021 Jesús:

«La mera elección de Dios no capacita a los que elige. Una cosa es la elección, y otra capacitarse para ello.

Dentro de la capacitación humana de la persona elegida, está la naturaleza de Dios, que eleva su propia naturaleza humana para hacerla depender de lo sobrenatural, y sus propias capacidades humanas, dadas por Dios, pero que es la propia persona quien tiene que ponerlas en marcha para fructificar.

Vosotros sois los principales artífices del cambio en vosotros. Sí.

Y si no queréis no podrá ser nunca posible. Y no se puede olvidar que “estáis hechos todos de la misma pasta”, como quien dice.

Porque sois hombres, sois humanos. No ángeles. No dioses. No otras criaturas. ¡Hombres! Con naturaleza humana caída y con necesidad de Redención.

Y sufriréis muchísimo siempre que no queráis aceptar esta gran verdad: El ser humano – está redimido por Cristo – siempre que él[1] lo quiera.

Si la voluntad del hombre no acepta la Redención de Cristo, Cristo no os puede redimir.»

Oraciones

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

[1] Es el hombre el que tiene que aceptar la Redención de Cristo.

Octava Estacion Vía crucis de la VDCJ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Textos Bíblicos

Lc 23, 27-31 «27 Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él. 28 Jesús se volvió a ellas y les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. 29 Porque llegarán días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron! 30 Entonces se pondrán a decir a los montes: ¡Caed sobre nosotros! Y a las colinas: ¡Sepultadnos! 31 Porque si hacen esto con el leño verde, ¿qué no se hará con el seco?»

Meditación

En todos los Evangelios aparece reflejada la presencia de mujeres acompañando a Jesús en su Pasión, aunque es especialmente en la última parte, después de la condena de Jesús por Pilato donde éstas cobran mayor protagonismo si cabe. Percibimos su presencia en la subida al Calvario, al pie de la cruz y sobre todo el sábado santo, donde fueron elegidas por Jesús, como primicias y testigos de su Resurrección.

Conocemos por fuentes judías esta costumbre en la que mujeres de la nobleza o con dinero, se agrupaban para consolar a los condenados y lamentar su suerte. Esta tradición – exclusivamente judía, los romanos no la seguían – está recogida en fuentes talmúdicas vinculada al ofrecimiento de vino mezclado con narcotizantes para aliviar el sufrimiento de los reos. Posiblemente fue el mismo grupo de mujeres que en el Calvario le ofrecen vino con mirra a Jesús, pero no sabemos quiénes formaban ese grupo, aunque estaban allí, esperando a Jesús en el camino del Calvario, llorando conmovidas por la suerte del Señor. Jesús que probablemente iría más aliviado con la ayuda del Cireneo, se para ante ellas y les proclama unas proféticas palabras en las que las conmina a que no viertan lágrimas por Él, sino por ellas mismas y por su suerte futura (ligando su destino al de la ciudad que las alberga pues Jesús las denomina hijas de Jerusalén).

Las proféticas palabras de Jesús hacen referencia a la ruina que la destrucción del Templo y de Jerusalén arrastraría a todo el pueblo judío cuarenta años más tarde, cuando el General romano Tito, devastó la ciudad y mató a todos los insurgentes que se habían amotinado en ella contra Roma. Y es que la suerte actual de Jesús por la que lloran las mujeres – el leño verde que será quemado injustamente – está ligada a la de la ciudad y sus habitantes – el leño seco, es decir los verdaderos culpables de su muerte.

El leño seco es el árbol estéril, la imagen del pecador que habiendo recibido la Gracia está podrido por dentro y no sirve ni para dar leña. El leño seco es la higuera al borde del camino. Jesús buscando saciar su hambre solo encontró hojas en ella y la maldijo: «¡Que nunca jamás brote fruto de ti!» Y al momento se secó la higuera». Si del Leño Verde hacen esto ¿Qué no se hará con el leño seco?

La maldición de Jesús a la higuera – que los Evangelios sitúan en la última semana de estancia del Señor en Jerusalén – tiene su eco posterior en la maldición que días después pronunció ante Pilato el pueblo de Jerusalén presente en el Pretorio: «Y todo el pueblo respondió: ¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos![1]»

VDCJ

19-07-2014 – Jesús: La Abominación de la Desolación viene porque vosotros, los creyentes, sois los que habéis cometido los sacrilegios: comulgáis en pecado, comulgáis con vestiduras indignas, comulgáis habiendo hecho antes la adoración a la Bestia. ¡No os quiero en mis atrios! ¡Idos!

Jesús mío: ellos te vienen a defender.

No quiero esta defensa, que está hecha de tanto ataque contra Mí. Yo mismo me iré. Los Sagrarios se quedarán vacíos. Los Templos, abandonados de la gente, serán el objeto de las profanaciones.

¡Ya está preparado el Ejército Profanador! Está preparado, y él (demonio) dará la orden del ataque, y se profanarán los Templos. Habrá un día que se profanarán varios a la vez. ¿Saldréis a defenderme?

Ah… pero irremediablemente vendrá la Abominación de la Desolación sobre vosotros. Entonces sí me llamaréis llorando, arrepintiéndoos por todo lo que no amasteis a la Eucaristía. Pero entonces Yo ya no estaré…

¡Oh, Dios mío, Jesús mío! ¡Nos vas a abandonar!

Siempre me quedaré en algunos Sagrarios, sobre todo esos que están en vuestro corazón.

No podrás impedir que sea retirado de los Templos.

¿Cuál es la Defensa de la Eucaristía que debemos hacer?

La de recordar al vulgo qué es la Eucaristía, la de moverles a una vida pulcra de conversión.

… No podrás impedir, querida, que sea retirado de los Sagrarios.

Jesús mío, ¿quieres dejarnos?

Es mejor para vosotros.

Oraciones

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

[1] Mt 27, 25

Novena Estacion Vía crucis de la VDCJ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Textos Bíblicos

1 Jn 2, 15-17: «15 No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo cuanto hay en el mundo —la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas— no viene del Padre, sino del mundo. 17 El mundo y sus concupiscencias pasan; pero quien cumple la voluntad de Dios vivirá para siempre.»

Meditación

Hay una tradición cristiana que asocia las tres caídas con la triple concupiscencia a la que el hombre se ve arrastrado: la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida. El número tres impregna todas las escrituras y lo encontramos en las tres tentaciones que Jesús libró contra Satanás al comienzo de su vida Pública, en las tres negaciones de Pedro y en las tres caídas de Jesús que simbólicamente expresan el excesivo peso de una Cruz que llevaba a cuestas todos nuestros pecados y la expiación que tuvo que hacer para redimir la Triple concupiscencia en el hombre:

«Tened constancia en la subida por más que la cruz os agobie y no os desaniméis si la debilidad os hace caer. Os recuerdo que mis caídas fueron tanto más graves cuanto más cercana tenía la meta para daros a entender que los tropiezos que pone Satanás son tanto mayores cuanto más se acerca el alma al altar del sacrificio que la convierte en hostia a Mí semejante y mi continuadora. Levantaos y proseguid. Dios sabe distinguir las caídas y es Padre que levanta a los que caen, no por malicia sino por debilidad voluntaria de criaturas y tropiezo de Satanás.» Cuadernos 1945-1950 – 1 de abril de 1947 – María Valtorta

VDCJ

08-12-2006 – Virgen: «La lucha se recrudece. Todas aquellas pasiones que no habéis logrado vencer en vosotros mismos, vuelven ahora con más fuerza. Por eso experimentáis tan fuertes las tentaciones. Pero Yo, con mi Gracia, derramo la Fuerza del Altísimo también con más potencia. Yo os voy a enseñar a alejar de vosotros las tentaciones. Venid a Mí. Acudid a Mí. Invocadme. Yo voy a enseñaros.»

28-03-2010 – Virgen: «Lucháis contra grandes tentaciones del Malo. Como nunca las ha habido en la historia de la humanidad.»

16-11-2015 – Jesús: «Tú permanece siempre sobre aviso, Marga. Uno no es nunca libre de caer en tentación. Ni aunque sea portador de 10 cilicios en semana, ni aunque haga ayuno cada tres días… Uno no está nunca libre de la tentación. Y por eso para todo es: “mas líbranos del Mal/Maligno”. ¿O acaso alguno no debe rezar el Padre nuestro?

Ah, querida… Tened cuidado, mucho cuidado con vuestro orgullo. Ésta es la peor tentación. Y sigue siendo la tentación de mi Iglesia. La de todos. Que nadie se excluya.»

Oraciones

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

Decima Estacion Vía crucis de la VDCJ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Textos Bíblicos

Jn 19, 23-24 «23 Los soldados, después de crucificar a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron con ellos cuatro lotes, uno para cada soldado. Tomaron también la túnica, que no tenía costura; estaba tejida de una pieza de arriba abajo. 24 Por eso se dijeron: «Mejor no romperla; echemos a suertes, a ver a quién le toca.» Para que se cumpliera la Escritura: Se han repartido mis vestidos, han echado a suertes mi túnica. Y esto es lo que hicieron los soldados.»

Meditación

Jesús es despojado de sus vestiduras. Así comienza la meditación del Vía Crucis elaborado por el entonces Cardenal Joseph Ratzinger en el año 2005. Jesús muere desnudo, dándolo todo por la redención de las almas:

«Jesús es despojado de sus vestiduras. El vestido confiere al hombre una posición social; indica su lugar en la sociedad, le hace ser alguien. Ser desnudado en público significa que Jesús no es nadie, no es más que un marginado, despreciado por todos.

El momento de despojarlo nos recuerda también la expulsión del paraíso: ha desaparecido en el hombre el esplendor de Dios y ahora se encuentra en mundo desnudo y al descubierto, y se avergüenza.

Jesús asume una vez más la situación del hombre caído. Jesús despojado nos recuerda que todos nosotros hemos perdido la «primera vestidura» y, por tanto, el esplendor de Dios. Al pie de la cruz los soldados echan a suerte sus míseras pertenencias, sus vestidos.

Los evangelistas lo relatan con palabras tomadas del Salmo 21, 19 y nos indican así lo que Jesús dirá a los discípulos de Emaús: todo se cumplió «según las Escrituras». Nada es pura coincidencia, todo lo que sucede está dicho en la Palabra de Dios, confirmado por su designio divino. El Señor experimenta todas las fases y grados de la perdición de los hombres, y cada uno de ellos, no obstante, su amargura, son un paso de la redención: así devuelve él a casa la oveja perdida. Recordemos también que Juan precisa el objeto del sorteo: la túnica de Jesús, «tejida de una pieza de arriba abajo» (Jn 19, 23). Podemos considerarlo una referencia a la vestidura del sumo sacerdote, que era «de una sola pieza», sin costuras (Flavio Josefo, Ant. jud., III, 161). Éste, el Crucificado, es de hecho el verdadero sumo sacerdote.» Viacrucis – Decima Estación – Año 2005

VDCJ

12-10-2005 – Virgen:

«¡Yo os daré pastores nuevos según mi Corazón![1] Si éstos callan, gritarán las piedras. Yo haré de estas piedras[2] hijos míos, hijos de Cristo. Haré hablar al mudo y correr al cojo. Aquellos considerados los pobres de entre vosotros, los torpes… ¡serán colmados de dones para confundir a los sabios! Acercaos a ellos… acercaos a los pobres y necios del mundo. Sobre ellos está mi Salvación. Ellos, sobre la roca, recibirán el ciento, el ciento por uno. Ellos os dirán dónde ir. Desde ellos brotarán los Manantiales de Agua Viva.

¡Abrid! ¡Abrid vuestros ojos y ved! Ciegos del mundo hasta ahora privados de la luz, que vivís en la oscuridad. Mirad por dónde viene, mirad por dónde llega el Día de vuestra Salvación. Atended a los pequeños. Ellos portan la luz. Seguid el sendero de la luz, abandonad las sendas de la oscuridad. Despojaos de vuestras antiguas vestiduras. Venid vestidos de sayal y de cilicio para recibir el Día, el Día de vuestra Salvación. Haced penitencia por vuestros pecados. Recordad la Pasión del Señor.»

18-04-2019 Jesús:

«Deshecha está mi Alma. Mi Alma es un desierto. Es un desamor. Un Amor “incorrespondido”. Un abandono de todas mis criaturas. A pesar de estar dándome siempre.

Soy el Hombre despreciado. El Varón de Dolores.[3] Vuestro Maestro estuvo así. ¿Por qué queréis correr otra suerte distinta a la del Maestro?

Queremos correr tu misma suerte.

Pues si es así que queréis, venid Conmigo. Fui despojado de todo. Hasta de la honra. No me quedó nada. Todo lo di. Hasta mi Madre.»

Oraciones

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

[1] Cfr. Jr 3,15.

[2] Como yo.

[3] Cfr. Is 53,3.

Undecima Estacion Vía crucis de la VDCJ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Textos Bíblicos

Lc 23, 33 «Llegados al lugar llamado Calvario, lo crucificaron allí junto con los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.»

Meditación

Los judíos tenían mucho interés en que Jesús acabase su vida en la cruz como «maldito de Dios». A Jesús le despojaron hasta de una muerte digna, lapidado como un profeta de Israel. Su premeditada crucifixión junto a dos malhechores, agravaba el delito y lo situaba como uno mas entre la escoria.

El monte Calvario emerge en las afueras, cercano a las puertas de Jerusalén. Su ubicación era muy próxima a las murallas de la ciudad y estaba lo suficientemente alto como para ser visible desde muchos puntos de Jerusalén. En la cima se yerguen tres cruces y en cada una de ellas un condenado, un maldito de Dios, según la religión judía. En medio está Jesús, que una vez más, en su calidad de Verdadero Dios, pero también verdadero Hombre, no quiso morir solo y desentenderse de la miseria humana – representada en los dos ladrones, pecadores públicos, maleantes condenados. La Divina Providencia quiso que Jesús viviera este momento en soledad pero también en la compañía de aquellos más necesitados de redención.

La lapidación por blasfemia al identificarse como Mesías e Hijo de Dios es en cierto modo una muerte honrosa. Todos los profetas fueron perseguidos y muchos murieron asesinados por sus propios compatriotas. Jeremías -que, en ocasiones se le relaciona con Jesús, por tener una vida llena de paralelismos – murió apedreado por el pueblo, tal y como se narra en el apócrifo Vidas de los Profetas (dice el texto: «Era de Anatot y murió en Tafne de Egipto, apedreado por el pueblo[1]«). Un profeta muerto de forma honrosa por hacer la voluntad de Dios es un mártir para el pueblo. En cambio, un profeta muerto en una cruz por un delito político, ejecutado por el poder invasor, es un malhechor, un bandido. La elección de la cruz por parte de los judíos convertía a Jesús en un criminal y lo estigmatizaba ante el pueblo como anuncia Dt 21, 23 para los colgados de un madero. Con esta elección de muerte – como anticipa San Juan en su frase, sobre el tipo de muerte que iba a tener -, se quitaba a Jesús no solo la vida, sino la honra y lo que es más importante: su recuerdo entre los seguidores de Jesús sería el de un maldito según la Ley (cf Dt 21, 23).

Es un acontecimiento tan inesperado, tan fuera de toda lógica humana, que predicar a un Cristo crucificado, como indicaba San Pablo, esta solo al alcance de ser comprendido por lo necio del mundo, lo débil del mundo, lo plebeyo y despreciable de la sociedad, a fin de que se hagan realidad las Divinas Palabras del Maestro, quien llenándose de Espíritu Santo dijo: «Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a gente sencilla.» La muerte de Jesús en la cruz supone un portentoso acto de fe. No basta la razón para comprenderla y asimilarla. Está abierta a todos, pequeños y grandes, pero exige ese salto al vacío de fe que permite al hombre alcanzar mérito ante Dios.

VDCJ

04-12-2002 – Jesús: (desde la Cruz)

Nada me es ajeno de ti, estoy pendiente de hasta el último pelo de tu peinado,[2] de la chinita de tu zapato… ¿Querrás tú estar tan pendiente de Mí?

Mira, a Mí me han despeinado hasta clavarme una Corona de Espinas, me han taladrado los pies, todos los huesos los tengo contados,[3] Soy un Varón de Dolores, sabedor de dolencias.[4]

Mira que Yo me vuelvo a mis amigos y les digo: ¿querrá alguno estar pendiente de Mí?

Solo, sin amigos, abandonado, ultrajado por mi esposa, ridiculizado por las gentes, hecho una burla de los impíos, escándalo de los judíos.

“¡¿Para qué sirvió tu Sacrificio?!”, resuena en mis adentros, porque es el demonio quien me lo dice de la mano de mis enemigos. Y no encuentro dónde reclinar la cabeza.[5]

Soy como el más pobre de todos los hombres. El último, el despreciado.

Y Yo me vuelvo a mis amigos y les digo: ¿alguno querrá estar pendiente de Mí? ¿Quién estará pendiente hoy de Mí?

Es sólo mi Madre en donde puedo reclinar la cabeza, pero hasta Ella me ha sido negada, no puedo acercarme al abrazo de su Corazón, porque todo Yo Soy una pura dolencia, que duele sólo con rozarla.

Tú dices: necesitas una cercanía física, asirte a algo de la tierra que se pueda palpar, porque eres hombre. Y Yo te digo: mira al Hombre clavado en una Cruz, pendiente su Vida de un hilo, sin asideros físicos, sin cariños humanos.

Miradme a Mí aquí, crucificado. Sin ningún asidero material ni humano al que pueda asirme, sin ni tan siquiera el asidero espiritual. Éste, al menos, os aseguro que nunca os faltará. Si me amáis y perseveráis, si os tenéis amor unos a otros, si os amáis y me amáis como Yo os he amado.

Pendiente mi cuerpo sólo de unos clavos, mi alma se sumía en el abismo. Los míos me habían abandonado, el sufrimiento moral era atroz, superior al material, a todos los tormentos que tuve que soportar juntos. También los soporté todos en el campo espiritual.

Miradme a Mí ahí clavado, en la Cruz. Por ti, es por tu amor, es por el amor que te tengo muy–amada–criatura, es por el amor que espero obtener de ti. Por eso me hice Hombre y me sometí, humillado, a todas las bajezas de la tierra, como el menor de todos, y fui contado entre los peores, como malhechor,[6] y lo que es peor, blasfemo.[7]

Miradme, aquí estoy. Y subí a la Cruz dichoso en el fondo de mi alma, porque aunque sólo hubiera bastado mi Sacrificio para uno de vosotros, mil veces Yo lo hubiera hecho, si esa era la Voluntad de mi Padre y a Él le hubiera parecido bien. Tal es el Amor que os tengo y Le tengo. ¿Comprendéis ese Amor?

Miradme cómo Yo, desde aquí, sólo os pido un poco de sufrimiento por Mí, que no es nada comparado con el que Yo sufrí por vosotros.

Y diréis: “Pero eres Dios”. Sí, pero también fui Hombre. Sometida mi naturaleza a las leyes de la carne, como vosotros, también luché contra ella, contra la repugnancia y repulsa que me daba someterme a la Cruz por quienes no me iban a responder. Y aunque sabía esto de vosotros, Yo os escogí, poniendo toda mi confianza en vosotros, para que fuerais y vuestro fruto dure[8] y vuestra cosecha fuera abundante.

En espera de esto, permanezco hoy todavía clavado en esta Cruz, escarnecido. En espera de obtener de vosotros tan sólo una mirada de amor. ¿Qué obtengo?

Que cada uno revise en su interior qué da a este Mendigo del Amor.

06-04-2011 – Jesús:

Ama. Ama hasta la locura. Permanece asida a la cruz en el amor. El amor siempre duele.

Al final, poco importa si estuvimos haciendo una u otra cosa. Lo que importa es si, en cada momento, lo que hicimos era Voluntad de Dios.

¿No ves cuán fácil te es perdonar en mi Presencia? No dejes nunca de estar en mi Presencia. Para que puedas perdonar. Ahora y por siempre. Perdonar, en esta etapa difícil para ti. Ahora, que vas a ser clavada en una cruz.

Permanece, con paz, en la cruz.

Sí, renueva hoy tu ofrenda a Mí. Dime que eres mía. Y nuevamente, como Esposo Enamorado, seré Yo quien te tomaré, me entregaré a ti, y sabré colmarte de todos los dones y las atenciones.

Que sepas que, cuanto más te desprecien y te rechacen, Yo más te tomaré. Por eso, desea que te rechacen y te desprecien, porque significa que Yo te tomaré aún más, te haré toda mía aún más, me uniré a ti aún más y darás más vida, porque te haré más fecunda.

Te voy a enseñar cómo es posible estar de tal modo entregada a Dios, que ya no te afecte nada, nada, nada de lo que te suceda en la vida. Cómo, aunque te traten de infligir dolor, ya nada será para ti dolor, porque haré que tu dolor se te convierta en gozo. Cómo vivirás feliz, en medio de atroces sufrimientos. Porque esta nueva etapa de tu vida será, a ojos del mundo, la más cruel. A ojos del demonio. El demonio desearía que cada instante de tu vida fuera para ti un clavarte en el Calvario, con los clavos. Un instrumento de tortura.

Pero lo que él no sabe y Yo he dispuesto para ti es que, a cada martillazo, tú obtengas más gozo, más paz y más luz. Y seas camino para los demás.

Por eso, coge ahora tu cruz. Esa que Yo he dispuesto enviarte. ¡Levántate! ¡Vamos! Se acerca (vuestra) tu liberación.[9]

28-11-2013Jesús:

¿Por qué tengo que contener mis Ternuras para contigo?[10] Si Yo encuentro una criatura que me entiende y me escucha, a Mí me gusta, porque lo deseo con ansia, comunicarme en exceso, porque excesivo es mi Amor. ¿Exagerado? Sí, lo es, es exagerado. ¿O no es acaso el colmo de la exageración morir en una cruz por ti,[11] para que no mueras tú? Salvarte, salvarte del pozo del pecado. Me hice Yo pecado,[12] Yo, reo de muerte, Yo, condenado, y por tu amor…[13] ¿Puedes entonces decirme que nadie te ama? ¿Nadie te ama? ¿Y Yo? ¿No me has visto clavado por ti? Mira, vuélvete y mírame. Aquí estoy. Por ti.

¡Dios de mi vida y de mi corazón! ¡Cómo cambia todo visto así!

Pues ésa es la visión correcta, eso es lo que quiero que hagas.

Ni muerte, ni enfermedad, ni persecuciones, ni quebrantos: nada podrá apartaros del Amor de Cristo.[14]

Querida hija, muchos verán la luz y tendrán sus consuelos por estas líneas que escribes hoy y a través de tus escritos. Esos que realizas en la crucifixión para ti de estar en tu casa oculta y consumiéndote.

Oraciones

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

[1] Vidas de los profetas 2, 1

[2] Cfr. Mt 10,30.

[3] Cfr. Sal 22,17s.

[4] Cfr. Is 53,3.4.

[5] Cfr. Lc 9,57.

[6] Cfr. Is 53,12.

[7] Cfr. Jn 10,33.36; Mt 26,65; Mc 14,64.

[8] Cfr. Jn 15,16.

[9] Cfr. Lc 21,28.

[10] Cfr. Sal 40,12.

[11] Cfr. Ga 2,19s.

[12] Cfr. 2 Co 5,21.

[13] Cfr. Ga 2,19s.

[14] Cfr. Rm 8,39.

Duodecima Estacion Vía crucis de la VDCJ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Textos Bíblicos

Lc 23, 44 «Era ya cerca de la hora sexta, cuando se oscureció el sol y toda la tierra quedó en tinieblas hasta la hora nona. 45 El velo del Santuario se rasgó por medio 46 y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: «Padre, en tus manos pongo mi espíritu.» Y, dicho esto, expiró.»

Meditación

Solo un Hombre podía llevar a cabo la Redención, solo un Dios podía hacer que el valor de esa Redención fuera infinita y pudiera abarcar a todos los hombres de todas las épocas. La muerte de Jesús comenzó en la Última Cena, cuando un íntimo suyo, Judas, comulgó sacrílegamente cuando su corazón ya había consumado la traición. Judas no era necesario para arrestar a Jesús y matarle, pero si era necesario para la Pasión del Corazón de Jesús. El Señor continuó muriendo en Getsemaní, donde pide al Padre que aparte de Él su copa pero que se haga su Voluntad y suda sangre fruto de un sufrimiento atroz, siguió con la flagelación y la coronación de espinas y se consumó en la Cruz, pero ya su Corazón estaba roto de dolor por la soledad, la traición, las negaciones, los abandonos de los suyos y los insultos y desprecios de aquellos a los que había favorecido y también de sus más encarnizados enemigos…

VDCJ

01-03-2005 – Jesús:

«Santos. ¡Santos de los Últimos Tiempos! Sabed que en vosotros pensé en aquella Hora de mi Pasión para tener cumplimiento en ésta de la Iglesia. Sabed que vuestros sufrimientos de esta Hora me dieron valor para continuar con la Mía. Que mereció la pena por la Gloria que me dais tan sólo uno de vosotros. Sabed, en el Cielo llevaréis esta inscripción: “Los Santos de los Últimos Tiempos” los que supieron sufrir, los que supieron morir en la Hora de la Pasión de la Iglesia por la salvación de sus hermanos.

Los Santos sobre los que se cebó el último ataque fiero del Maligno sobre mis hijos. Los Santos sobre los que se derramó el Espíritu Santo en efusión nunca conocida en el mundo. Son los Santos cuya Pasión es más semejante a la Mía, porque es una Pasión sobre todo moral. Es una ruptura del Corazón, es una ruptura interior. Y sobre algunos también exterior.

Pero Yo os digo: sabed que Dios–Jesús, en su Hora de su Pasión pensó en vosotros y que por el más insignificante recibió el consuelo, el grande consuelo para que su Corazón no se rompiera y pudiera seguir hasta el final. Que por el amor de uno de vosotros, el más insignificante, le mereció la pena morir. Que fuisteis el Consuelo de Dios-Jesús en esa Hora y lo sois ahora para toda la Iglesia que agoniza en dolores de parto.

Daréis a Luz la Nueva Generación. La Iglesia no morirá, sino que, por vosotros, quedará nuevamente constituida. Quedará renovada y su Pasión llegará a su fin, alcanzando su Resurrección.

Esto es Doctrina de la Iglesia. Esto es Verdad de fe nuevamente revelada.

No añado nada nuevo. Lo especifico, lo aclaro para esta Hora.

Atended, escuchad el Don de Profecía, no lo desdeñéis.

Atended, escuchad a mis Profetas. Os hablan. Os hablan porque si callan estos, gritarán las piedras.

Cuando hayáis matado a todos mis profetas, entonces: ¡¡GRITARÁN LAS PIEDRAS!![1]»

Oraciones

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

[1] Se cierra con esa Voz potente de Jesús. Entiendo que desaparecerá el Don de Profecía y estallará el Reino Nuevo incluso con un estallido material de la Creación material en pleno. ¡Qué bonito! ¡Qué Mensaje más precioso! Lo leo ahora y ¡Dios mío! ¡no es exactamente así como me lo has dicho! Tu Palabra era distinta. Entendía más cosas de las que he puesto. (Cfr. Lc 19,40).

 

Decimotercera Estacion Vía crucis de la VDCJ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Textos Bíblicos

Lc 2, 34 «Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está destinado para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción —35 ¡a ti misma una espada te atravesará el alma!—»

Meditación

Con el paso del tiempo la Iglesia ha ido perfilando la figura de la Virgen María en todo su esplendor, sin empequeñecerla ni adulterarla. Así como en los primeros siglos la herejía sobre un Jesús que no sufrió en la Cruz por ser Dios se extendió por la Iglesia, hoy también se propaga una corriente perniciosa en la que muchos cristianos mitigan los dolores de María al considerarla Inmaculada, pensando que esta Gracia la exime de todo dolor y sufrimiento. ¡Nada más lejos de la realidad! María es corredentora con Cristo. Con la muerte de Jesús se puso fin a los tres días de su Pasión y ésta se traslada a María que tiene que vivir otros tres días de lucha, tentaciones, dolor y sufrimiento… hasta el momento de la Resurrección.

VDCJ

15-07-2008 – Jesús:

«Mirad que Yo vengo para redimir y restaurar lo que estaba caído.

Mirad y ved cómo no se ha logrado todavía culminar, aunque haya empezado, y cómo la Creación entera se encuentra gritando como en dolores de parto[1] en la espera de que tenga ya lugar su feliz cumplimiento.

Mirad. En el parto, la mujer sufre, y aun su criatura pasa por estrecheces antes de dar a luz y ver la luz. La Luz se encuentra al final de ese canal. Y nacerá para una vida nueva. Y la madre se alegrará de haber logrado llevar por fin su hazaña a buen término.

Vosotros sois esa criatura, y mi Madre es la Mujer que os da a luz.

Nacéis como Yo nací. Nacéis en Mí.

La Madre, en el momento de mi Nacimiento, no tuvo sus dolores, pero sí los tiene ahora.[2] Os da a Luz entre tremendos dolores de parto.

Sois para Ella como ese momento de mi Muerte en el Calvario. En el que os dio a Luz a todos. Y aún continúa misteriosamente. Esperando el día de mi Feliz Resurrección. Ya realizada, pero sin realizar misteriosamente todavía en vosotros.

Ese mundo Nuevo que la Creación entera espera, es el Mundo de la Renovación por el Espíritu. Donde todo será renovado en Cristo.

El día del Parto, es un día muy Gris. Ese día, hasta mis Ángeles se taparán los ojos, porque todo el pecado tiene que ser destruido.

El modo en que Yo lo destruiré no te será revelado a ti. Bástate saber que Yo lo haré. Y todos conocerán que Soy Yo y que viene de Mí. ¡Oh, los pecadores ya no tendrán ocasión de conversión!»

Oraciones

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

[1] Cfr. Rm 8,22.

[2] Cfr. Ap 12,2.

Decimocuarta Estacion Vía crucis de la VDCJ

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Textos Bíblicos

Mt 27, 57 «Al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que se había hecho también discípulo de Jesús. 58 Se presentó a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato dio orden de que se le entregase. 59 José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia 60 y lo puso en su sepulcro nuevo que había hecho excavar en la roca; luego, hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro y se fue.»

Meditación

«Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, allí queda, él solo; pero si muere, da mucho fruto.» Estas palabras del Evangelio dichas por Jesús, se hicieron realidad en el Calvario. Los discípulos de Emaús lo describen como «un profeta poderoso en obras y palabras a los ojos de Dios y de todo el pueblo.» Y ésta definición muestra uno de los rasgos más sobresalientes del Señor: el cual vivió como enseñó, amó como predicó y murió como profetizó sobre sí mismo.

Jesús en su Pasión nos abrió el camino para todos los cristianos de todas las generaciones: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la encontrará.» Jesús venció a la muerte y resucitó pero antes es necesario pasar la última prueba de fe, tres días en los que todo parece que ha acabado y solo por medio de la luz sobrenatural se puede mantener la esperanza.

VDCJ

21-06-2009 – Jesús:

«“Aquel que quiera ganar su vida, la perderá. Pero el que la pierda por Mí y por el Evangelio, la encontrará”.[1]

El triunfo os corresponde en el Cielo. Mientras, estáis apuntados no a un triunfo, sino a una derrota.

La derrota es aparente y transitoria. Muy transitoria. De tres días. Tan transitoria como lo fue mi Muerte hasta mi Resurrección. Pero es derrota y Muerte al fin. Sin ella, no hay Resurrección.

El que no haya entendido que seguirme a Mí es Cruz, que se vaya. Es por la Cruz que llegaréis a la Gloria, la Gloria de la Resurrección.

No podéis decir que sois de los míos sin sacrificio. Y es más: quiero que en el sacrificio os mostréis alegres. ¡Alegraos! Alegría en el sacrificio. Alegría en la muerte a vosotros mismos.

Quiero que, cuando ayunéis, cuando hagáis vela, cuando durmáis al raso, cuando trabajéis hasta la extenuación por mi Reino, en vuestros rostros siempre haya una sonrisa. Siempre. Esa será la manera en que atraigáis las almas para Mí.

Porque a partir de ahora os espera extenuación y sacrificio. Sacrificio, hijos, sacrificio.

Y si no es de vosotros, decidme, amados, de quién lo voy a lograr.

Y el mundo necesita sacrificio, muchos sacrificios.

Quien entiende el Corazón de Jesús sólo por mis consuelos, no entiende mi Corazón. El Corazón de Jesús pide sacrificios. Os pide la entrega de vuestra vida. Entera.»

24-12-2014 – Jesús:

«La Iglesia pasa mi Nacimiento, mi Vida pública, mi Pasión, mi Muerte y mi Resurrección. Posterior, me quedo con vosotros en Eucaristía.

Cuando la Iglesia parezca que muere Yo la Resucitaré y vendré a quedarme entre vosotros en un Reinado de Eucaristía en Gloria, donde se reconocerá mundialmente que Jesucristo es el Centro del Universo y que es Dios-con-vosotros[2] en Sacramento de Amor.

Pedidme que el tiempo de la agonía sea corto, y que Yo venga a Reinar cuanto antes. Mi Alma lo está deseando. Está deseando purgar la tierra y posteriormente limpiarla de cadáveres para que sea un lugar donde sólo habiten los Justos.»

Oraciones

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

Oración por el Santo Padre, por sus intenciones y para obtener las indulgencias de este Vía Crucis

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

[1] Mt 16,25; Lc 9,24; Mc 8,35.

[2] Cfr. Is 7,14.